24 enero 2018

EL INTELECTUAL Y SU ESPEJO

Rodolfo Walsh elaboró una definición notable del intelectual comprometido con su tiempo, en aquel primer número del diario de la CGT de los argentinos: “El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto, pero no en la historia viva de su tierra.” 
Walsh era directo y claro. No necesitaba el alambicamiento para parecer profundo. Seguramente en línea con aquella frase de María Elena Walsh: “No es lo mismo ser profundo que haberse venido abajo.”
En su antológica “Carta de un intelectual a la junta militar” que Gabriel García Márquez consagraría “como una obra maestra del periodismo universal”, no hay el mínimo intento de regodearse ante el espejo con un lenguaje críptico sólo descifrable por expertos. No hay la menor pretensión de darse corte con Heidegger o con el lenguaje críptico de Lacan. Ahí se dice con la contundencia de una piedra arrojada contra una muralla de silencio: “Lo que ustedes llaman aciertos, son errores, los que reconocen como errores, son crímenes, y lo que omiten, son calamidades”. Lo hace desde aquí, en medio del drama y del genocidio, sin el Atlántico de por medio: “Sin la esperanza de ser escuchado y con la certeza de ser perseguido.”  
EL EJEMPLO DE FORJA
FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) fue un puente que abonó el tránsito del radicalismo Yrigoyenista al Peronismo. En 10 años, de 1935 a 1945, libró
una eficaz batalla cultural en medio de la cerrazón profunda de la entrega de la década infame y con la introducción en el debate nacional de la participación o no de la Argentina en la guerra inter imperialista. Los cuadernos de FORJA son escritos en forma sencilla, destinados a la mayor cantidad de lectores en los que puede observarse la astucia y el sentido del humor de Arturo Jauretche, como cuando ironizaba con los que alentaban a la lucha y permanecían lejos de las refriegas caracterizándolos como “Los batallones de animémonos y vayan”
Alain Rouquié lo sintetiza así en “Radicales y desarrollistas en la Argentina”, Schapire editor, 1975, págs. 27-28: “El 28 de junio de 1935, FORJA celebra su primera asamblea constituyente y elige presidente a Luis Dellepiane, quien permanecerá como presidente hasta 1940. FORJA acusa en su primer manifiesto (2 de septiembre de 1935) el silencio del radicalismo ante los escándalos gubernamentales, el arribismo de los personajes radicales y la ineficiencia de la oposición parlamentaria.
FORJA representa el ala izquierda del radicalismo: su nacionalismo fundamental insiste en la solidaridad latinoamericana en nombre de un “antiimperialismo” fogoso. Muchos de sus fundadores se inspiran, así como en la mística yrigoyenista, en la ideología continental de la reforma universitaria en la que han tomado parte (Del Mazo, Dellepiane, Jauretche). Por esto los slogans de FORJA son muy vecinos a los de APRA peruana de Haya de la Torre. (…) La denuncia del inicuo tratado Roca-Runciman hace de Gran Bretaña el enemigo número uno de FORJA. Arturo Jauretche define y analiza lo que, en su expresión destinada a perdurar, llama “el estatuto legal del coloniaje”, es decir, el conjunto de los tratados y concesiones que ligan la economía argentina a Gran Bretaña.
Estos ataques…encuentran una obsesiva perfección en un destacado escritor, Raúl Scalabrini Ortiz, (quien) se convierte en el brillante acusador del “imperialismo inglés” a través de los Cuadernos de FORJA y diversos panfletos. Teórico de un nacionalismo integral signado por nostalgias “rosistas”, repudia el liberalismo en todas sus formas, culpable de sumisión a los intereses extranjeros. FORJA es un movimiento de intelectuales, minoritario en el seno del partido, pero sus resonancias doctrinales y la influencia de los hombres que participaron en él, fueron profundas”
Algunos de esos slogans impactantes y certeros fueron:  Somos una Argentina Colonial: queremos ser una Argentina Libre.”; “Por el radicalismo a la soberanía popular/
Por la soberanía popular a la soberanía nacional/ Por la soberanía nacional a la emancipación del pueblo argentino.”; Radicalizar la revolución, revolucionar al radicalismo”;  “Las cuatro P: Patria, Pan y Poder al Pueblo”
CARTA ABIERTA 
Surgida como una agrupación de intelectuales para apoyar al gobierno en medio del conflicto por la resolución 125, expresó sus puntos de vista a través de una cantidad considerable de cartas, donde se posicionó sobre distintos aspectos y problemas del país, desde el 2008. Fue un agrupamiento valioso de intelectuales que apoyó decididamente al kirchnerismo, a diferencia de sus antecesores que desde posiciones de izquierda combatieron al peronismo en el período 1945-1955. Como ejemplo están referentes como Davis Viñas o León Rozichner que sin formar parte de Carta Abierta tuvieron una posición comprensiva con relación al kirchnerismo que no adoptaron con el peronismo histórico.
Eso posiblemente no hubiera sido factible sin las numerosas semillas plantadas por FORJA, por el batallar intenso e incesante de referentes imprescindibles del pensamiento nacional como Rodolfo Puiggrós, Jorge Abelardo Ramos, Jorge Enea Spilimbergo, Juan José Hernández Arregui, de una lista mucho más numerosa.
Carta Abierta cometió una serie de errores que esterilizaron parte de su accionar: un lenguaje enrevesado, más dirigido a sus integrantes que a ser una forma de penetración en amplios sectores. Un agrupamiento más inclinado a convalidar políticas del gobierno que a señalar limitaciones, indicar errores, y presentar proyectos que trataran de avanzar sobre las limitaciones típicas que ponen un techo a los gobiernos populares.
Seguramente su mayor aporte al lenguaje político popular, al punto que ha sido incluso apropiado por el macrismo es la expresión destituyente. 
ALGUNOS EJEMPLOS ILUSTRATIVOS
El autor de estas líneas, cuando era un militante político de la izquierda nacional, fue copartícipe de esta tendencia que subvierte los términos del accionar político: en lugar de hablarle a los que hay que seducir se hace jueguito para la tribuna propia. En una ocasión, en el diario partidario, Lucha Obrera, se tituló una nota: “Plumífero cipayo nos insulta desde órgano frigerista”
Otro ejemplo: sobre el final de la década del 50, se produjo en la revista El Gráfico una profunda renovación tanto en el análisis de un partido de fútbol como el lenguaje empleado.
Iniciado por José Gabriel González Peña (Pepe Peña), Dante Panzeri (el más consistente e intransigente, posiblemente el mas notable periodista deportivo de toda la historia), Osvaldo Ardizzone, Ernesto Lazatti, Jorge Llistosella.
Como toda renovación, se llegó a incurrir en dislates explicativos. Así Osvaldo Ardizzone refiriéndose a un marcador de punta que no estaba a la altura de las necesidades del puesto expresó: “No satura la plaza conforme a la planificación del sistema”
 EL INTELECTUAL Y SU ESPEJO   


Algunos intelectuales no pueden superar su tono académico y parecen que sufren el síndrome de la madrastra de Cenicienta quién le preguntaba al espejo: “Espejito, espejito… “¿Quién es la más bella de este reino?” En este caso no es sólo el espejo sino algunos de sus admiradores más entusiastas que participan de la capilla quienes le responden: “Tu maestro.” Cuando más difícil sea la comprensión de lo que se quiere expresar, más altisonantes son las adjetivaciones de los iniciados. Sólo a título de ejemplo tomo algunos párrafos del psicólogo Jorge Alemán publicadas en Pagina 12; reitero: en Página 12, no en un simposio de psicoanalistas lacanianos. En la nota “Terrorismo y hermanos” del 12-01-2018, dice: “Heidegger analizaba la Técnica como aquello que nos emplaza a todos a habitar el mundo conminados a transformar únicamente nuestro habitar en la existencia, sin realizar una verdadera experiencia existencial de la verdad y la relación de la misma con el “olvido del ser”. Por su parte, Lacan describe el “Discurso Capitalista” como el discurso que borra de la faz del orden simbólico que nos constituye la metáfora que permitía insertar nuestro cuerpo vivo en el aparato de la lengua. Ambas tesis señalan las razones por las que no disponemos de una brújula para poder significar nuestra vida, nuestros vínculos con los otros, nuestra relación con los legados simbólicos y la interpretación de las herencias simbólicas.”
Y en la titulada “El psicoanálisis en un mundo hiperconectado” puede leerse: “Por último, en estos teóricos de la megaconexión actual subyace un error político de su historicismo antropológico: disolver la constitución del sujeto en una subjetividad que finalmente es idéntica al devenir del Capital.  Lo que conduce a un callejón sin salida en el orden político de la cuestión. Una “izquierda lacaniana” debe dar cuenta con sus recursos teóricos clínicos de ese error de perspectiva” (Página 12   12-10-2107) Parece responder a la humorada del escritor y poeta estadounidense Charles Bukowski “Un intelectual es el que dice una cosa simple de un modo complicado. Un artista es el que dice una cosa complicada de un modo simple”
La “Batalla Cultural” afrontada con estos recursos, está ganada en la capilla y perdida definitivamente en la sociedad.
Es una derrota tan previsible como inadmisible. Si “La Patria es el otro”, es justamente al otro al que deben llegar las argumentaciones para seducirlo políticamente.
Es el OTRO, no el espejo, el destinatario de la batalla cultural.   
20-01-2018   
 

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21 enero 2018

El poder y la gente*


Hay gente a la que le hicieron creer que es “La gente”. No es “toda la gente”, ni mucho menos, claro, pero andan por la vida, intervienen en las reuniones familiares y en la cola del supermercado como si estuviesen investidos de un aura de legitimidad institucional. Son los voceros de los Medios en el llano. Ellos, es decir “La gente”, no tienen ni mucho ni poco, les va más o menos bien o más o menos mal, pero esa medianía les confiere, al parecer, cierta garantía de ecuanimidad. Nadie les paga para hablar y viven de su trabajo. Hacen gala de un presunto equilibrio aséptico, no contaminado por la voracidad de ricos (que solo compiten entre sí) y pobres (que le chupan la sangre al Estado y, por añadidura, a “La gente”).
Esa gente, “La gente”, cree estar en un lugar equidistante entre los poderosos y los débiles. Hasta pretende ser “imparcial”. Lo justo es lo justo. Pero jamás se siente amenazada por los poderosos y siempre está esperando que el Estado la proteja de los débiles. Si se hace un repaso por sus obsesiones verbalizadas, se desprende que no le interesa lo que el Estado haga con los poderosos. Los considera una suerte de abstracción naturalizada. No los ve. Ni los sojeros ni los banqueros ni los empresarios afectan su vida. Ni siquiera si son funcionarios. Todos ellos hacen su negocio y punto. Como si vivieran en otro mundo, sometidos a leyes y reglas inocuas para quienes no tienen ni mucho ni poco. Como necesaria contrapartida, esa gente, La gente, les atribuye a los débiles, a los perejiles, a los lúmpenes, un poder extraordinario: todos ellos son, o podrían haber sido, o podrían llegar a ser, una amenaza para su tranquilidad cotidiana. 
En el esquema mental de “La gente”, los que hacen peligrar su estabilidad no son los que fijan las tasas de interés de las lebacs sino los que rompen baldosas y pintan las fachadas de los edificios históricos, los capangas de la Salada, los ñoquis del Congreso. Si escucha a alguien decir que a partir de un decreto presidencial miles de millones de pesos que pertenecen al fondo de sustentabilidad de la Anses quedarán expuestos a los avatares del mercado, le entra por un oído y le sale por el otro. No ingresa a su órbita de paranoias domésticas. Pero si se entera de que el referente de un movimiento social cobra un subsidio de diez mil pesos por mes, estalla. Esa plata se la están robando a ella, en la cara y a la vista de todos, porque diez mil pesos es una cifra que sabe calibrar: coincide con lo que le aumentó la luz, el gas, la prepaga, los peajes. Son “La gente”, se presentan como un colectivo, pero se sienten robados individualmente.  
Para la escala que maneja “La gente”, Luis D’Elía es más poderoso que Luis Caputo. Y tres bañeros mal pagados le disputan el poder de igual a igual a la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, que finalmente prevalece, gracias a Dios, por su “valentía”. En el fondo, el gran déficit de “La gente” es la imposibilidad de calcular las dimensiones reales de las cosas.
Ante cada derecho colectivo que se pierde, esos que fueron canonizados como “La gente” pero no son toda la gente, ni mucho menos, quedan más lejos de los verdaderos poderosos. Pero no se dan cuenta. Están satisfechos, eso sí, porque creen que los palos y los gases del Estado los protegerán y los alejarán de los verdaderos débiles. Paradoja: ellos, “La gente”, los que no tienen ni mucho ni poco, en realidad tienen cada vez menos, en la práctica ya no están protegidos por el Estado y, aunque no lo sepan, están empezando a caer peligrosamente cerca de esa “otra gente” a la que siempre temieron. Pero recién descubrirán la pesadilla cuando se despierten.
·        Página 12 16-01-2017




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19 enero 2018

Timerman reivindicado*

Héctor Timerman va a ser reivindicado. Cuando las puertas de la sensatez hoy cerradas vuelvan a abrirse. Cuando las trabas de la sinrazón hoy dominantes sean apartadas. Cuando los inhumanos impedimentos de abstractos protocolos dejen paso otra vez al sentido de humanidad.
Timerman fue un digno canciller del país. Como a todos los hombres, le tocó una época difícil para actuar. Lo hizo con profunda pertinencia y delicadeza en un mundo trastocado y al borde del abismo. Hubiera sido fácil conciliar con los oscuros hilos que manejan como un turbio vendaval, las opiniones hoy dominantes. Son las que claman por civilización y exudan barbarie. Pero mantuvo la soberanía argumental del país en un momento en que era fácil plegarse a los autores de cualquier conspiración de utilería.
Timerman está ahora en el centro de los cables de alta tensión que  ha instalado el Gobierno para hacer pasar el flujo diario de sus reprobables insensibilidades. Héctor Timerman va a ser reivindicado. Hay mentes insensatas que subordinan todo a ese bólido arrasador que encarna el actual gobierno. En una tímida fisura, alguien por fin le otorga libre tránsito parta su tratamiento en Nueva York. Saludamos esta pequeña rendija, pero no se puede ignorar que los fundamentos últimos de una sociedad implican que esto sea lo habitual y no una excepción arrancada por las reacciones de miles de hombres y mujeres íntegros.
¿Habrá ahora otra aduana adicional que exhiba las banderas de la enajenación de lo humano?
·         Página 12   11-01-2018
 

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18 enero 2018

Su tiempo se acabó*

  Por Oprah Winfrey
En 1964 yo era una pequeña niña sentada en el piso de linóleo de la casa de mi madre, en Milwaukee, viendo a Anne Bancroft presentar el Oscar al Mejor Actor en la 36ª entrega de los Premios de la Academia. Ella abrió el sobre y recitó cinco palabras que literalmente hicieron historia: “El ganador es Sidney Poitier”.
Subió entonces al escenario el hombre más elegante que yo hubiera visto jamás. Su corbata era blanca y su piel era obviamente negra... y lo estaban celebrando. Nunca había visto que celebraran a un hombre de raza negra de esa manera. He intentado muchas, muchas veces explicarme qué es lo que significa un momento cómo ese para una pequeña niña, una niña que miraba desde “los asientos baratos”, mientras su mamá entraba por la puerta, cansada de limpiar las casas de otras personas. Pero lo único que puedo hacer es citar lo que dice Sidney Poitier durante su actuación en Los lirios del valle: “Amén, amén, amén, amén”.
En 1982, Sidney recibió el premio Cecil B. DeMille justo aquí, en los Globos de Oro, y no sería extraño que en este momento haya otras niñas pequeñas mirando la televisión mientras me convierto en la primer mujer de raza negra en recibir ese mismo premio. Es un honor y es un privilegio el compartir esta noche con todos aquellos, con los hombres y mujeres increíbles que me han inspirado, que me han desafiado, que me sostuvieron y que hicieron que mi viaje hacia este escenario fuera posible. Dennis Swanson, quien se arriesgó por mí en AM Chicago. Me vio en el programa y le dijo a Steven Spielberg: “Ella es Sofía, en El Color Púrpura. Gayle (King), quien encarna la definición de lo que es ser amiga y Stedman (Graham), quien ha sido mi roca.
Quiero agradecer a la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés). Sabemos que la prensa está bajo asedio en estos días y también que la dedicación insaciable por descubrir la verdad absoluta es lo que nos impide “hacer la vista gorda” ante la corrupción y la injusticia, frente a los tiranos y a las víctimas, a los secretos y a las mentiras. Quiero decir que ahora valoro a la prensa mucho más que nunca antes, cuando intentamos navegar en estos tiempos tan complicados, lo que me lleva a la siguiente conclusión: estoy segura de que contar nuestra verdad es la herramienta más poderosa que todos tenemos. Y estoy especialmente orgullosa e inspirada por todas esas mujeres que se han sentido lo suficientemente fuertes y empoderadas como para hablar y compartir sus historias personales. Cada uno de los que estamos en esta sala estamos siendo premiados por las historias que contamos. Sin embargo, este año, nosotras nos convertimos en esa historia.
Pero no es una historia que solo afecte a la industria del entretenimiento. Es una que cruza cualquier cultura, geografía, raza, religión, posición política o espacio de trabajo. Así que yo quiero expresar esta noche mi gratitud hacia todas las mujeres que han soportado años de abuso y agresiones porque ellas, como mi madre, han tenido hijos qué alimentar y cuentas qué pagar y sueños qué perseguir. Ellas son mujeres de las que nunca sabremos sus nombres. Son empleadas domésticas y del campo. Están trabajando en fábricas y en restaurantes; igual que en la academia, la ingeniería y la ciencia. Son parte del mundo de la tecnología, la política y los negocios. Ellas son nuestras atletas en las Olimpiadas y nuestros soldados en la milicia.
Y hay otra persona, Recy Taylor, un nombre que conozco y que ustedes deberían conocer. En 1944, Recy Taylor era una esposa joven y una madre que regresaba de un servicio religioso al que había atendido en Abbeville, Alabama, cuando fue secuestrada por seis hombres blancos armados, quienes la violaron y la dejaron vendada a un lado del camino. Ellos la amenazaron con matarla si le decía a alguien, pero su historia fue denunciada a la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (Naacp, por sus siglas en inglés), donde una joven trabajadora con el nombre de Rosa Parks se convirtió en la principal investigadora de su caso y juntas buscaron justicia. Pero la justicia no era una opción en la era de Jim Crow (la de las leyes que promovían la segregación racial). Los hombres que trataron de destruirla nunca fueron perseguidos. Recy Taylor falleció hace 10 días, poco antes de cumplir 98 años. Ella vivió, como todos lo hemos hecho, demasiados años en una cultura quebrada por hombres brutalmente poderosos. Por mucho tiempo las mujeres han sido ignoradas y no se las ha escuchado cuando se atrevieron a contar su verdad sobre el poder que tienen esos hombres. Pero su tiempo se acabó. Su tiempo se acabó (en referencia a la frase en inglés Time’s Up, que es además el nombre del movimiento que ha servido para crear un fondo de ayuda legal a víctimas del acoso machista).
Su tiempo se acabó. Y yo tengo la esperanza de que Recy Taylor haya muerto sabiendo que su verdad, como la verdad de muchas otras mujeres que fueron atormentadas en esos años –y que siguen siendo atormentadas en estos días– y que sin embargo siguen adelante, como el corazón de Rosa Parks que tantos años después encontró la fuerza para quedarse sentada en ese autobús y no ceder su asiento en Montgomery, y está en cada mujer que aquí mismo elige decir “Yo también” (“Me too”, en referencia a las mujeres que han denunciado haber sido ser víctimas de acoso), y en cada hombre que elige escuchar.
En mi carrera, lo que siempre intenté hacer con todas mis fuerzas, ya sea en cine o televisión, es tratar de decir algo sobre cómo los hombres y las mujeres se sienten realmente. Contar cómo nosotros experimentamos vergüenza, cómo amamos, cómo nos enojamos, cómo fallamos, cómo emprendemos la retirada, cómo perseveramos y cómo, finalmente, nos superamos. He entrevistado y retratado a personas que fueron capaces de resistir algunas de las peores tragedias que la vida te puede arrojar. Todos ellos tienen una cualidad en común: la habilidad de mantener la esperanza en un mañana mejor, aún durante las noches más oscuras. Así que quiero que todas las jóvenes que están viendo en este momento sepan que un nuevo día está en el horizonte. Y cuando ese nuevo día finalmente comience, será porque muchas de esas magníficas mujeres, muchas de las cuales están aquí en la sala, y algunos hombres fenomenales, están peleando duro para asegurarse de convertirse en los líderes que nos lleven al tiempo en el que nunca nadie tenga qué decir de “Yo también” otra vez.
* Texto completo del discurso que la famosa presentadora y actriz pronunció durante la entrega de los Globos de Oro.
PÁGINA 12  9 DE ENERO DEL 2018


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