27 abril 2026

Nadie para contárselo

 Por Julia Boccoli - 23 de abril de 2026 - Página 12

                                                                      (Andres Macera)

La noche del 10 de agosto de 1976 a Marta Bertolino y Oscar Manzur les cambió la vida para siempre. Eran las dos de la madrugada cuando los golpes sacudieron la puerta.

–¡Está el Ejército!

Sonó la voz de Delfina Olivera, mamá de los Girolami, compañeros de militancia de Marta y Oscar. Los habían alojado en su casa porque hacía un tiempo la Triple A los estaba buscando.

–Los Girolami estaban marcados y nosotros les caímos de regalo- cuenta Marta. A Oscar ya lo habían ido a buscar a su trabajo el 24 de marzo y justo estaba de franco.

Esa noche estaban juntos. No había tiempo. No queda claro si ya habían planeado la fuga pero un cruce de miradas fue suficiente. Se tiraron al vacío y cayeron en una cochera. El intento fue inútil. La fractura de tres metatarsianos de uno de los pies de Marta dejó el resto de su cuerpo inmovilizado sin posibilidad de escapar. El pie lastimado no era lo único que le pesaba. Tenía 23 años y ocho meses de embarazo cuando la secuestraron.

***

Me llamó el 9 de marzo, en plena marcha feminista. Atendí el teléfono mientras el cielo se teñía de colores verdes y violetas. El ruido se imponía sobre su voz. Incliné la cabeza y me tapé un oído. En el intento de escucharla oí que me esperaba al día siguiente en su consultorio en el barrio Abasto.

Vivía en una cuadra prolija, uniforme, con fachadas de ladrillos. Su casa rompía ese orden rodeada de un paisaje selvático con el frente cubierto de jazmines. Una voz bajita en el portero eléctrico me indicó subir por las escaleras. Se sentía como trepar entre los árboles. El sol de media tarde atravesaba la palmera y dejaba al descubierto detalles ocultos para quien mira desde abajo, como un racimo de frutos anaranjados y brillantes que colgaban de la copa. Como un rayo me vino un recuerdo de mi infancia: mi hermana y yo a escondidas comiendo quinotos de la planta de mi abuela. Salivé pensando en el sabor agridulce.

Cuando entré, lo primero que vi fue el diván. Marta no llegaba a los 60 kilos, la fragilidad de su cuerpo contrastaba con sus ojos encendidos. Se sentó en un sillón, hablamos de cosas mínimas para aflojar el aire y empezó. De repente su perra, una doberman alta y musculosa entró a la habitación y, en un exceso de confianza, comenzó a lamerme las piernas. Ella se levantó, la sacó con suavidad y la dejó detrás de la puerta para poder retomar lo que había sido interrumpido. Me dejé arrastrar por su relato, por momentos inverosímil.

***

Después del secuestro en la cochera los subieron a un auto y los llevaron encapuchados al Servicio de Informaciones en San Lorenzo y Dorrego. Desde afuera parecía una oficina cualquiera en pleno centro, por dentro convivían celdas sin ventanas y camas de tortura.

El Pozo funcionó como el centro clandestino de detención más grande de la provincia de Santa Fe, casi 2000 personas estuvieron detenidas allí y alrededor de 300 permanecen desaparecidas. Para ese entonces había rumores, se escuchaban gritos pero no se conocía la magnitud de lo que ocurría.

En los sesenta, mientras Marta dejaba atrás la infancia, el país vivía épocas de profunda inestabilidad política. Apenas era una adolescente y ya militaba. Tenía 15 años cuando en 1969 salió a la calle durante el Rosariazo. A Oscar lo conoció al final de la secundaria, cuando militaba en los barrios, organizaba charlas, colectas y hasta ollas populares. Para ellos la lucha no era sólo convicción, sino una manera de habitar el mundo.

Durante los setenta condujo la Juventud Universitaria Peronista (JUP) mientras cursaba Letras y Psicología. Oscar estudiaba Medicina y era delegado gremial, había armado una lista opositora a la oficial.

En 1974 la facultad ya no era la misma. Con la asunción de Oscar Ivanissevich en el Ministerio de Educación, la Universidad dejó de ser un territorio en disputa para convertirse en uno militarizado. Se hablaba en voz baja, había listas y nombres que circulaban.

Los encuentros sumaban riesgo. La vida de Marta y Oscar se achicó. Vivían en una situación de extrema precariedad. Se movían distinto; no repetían recorridos, ni tenían lugar fijo. Dormían en casas prestadas por compañeros.

***

La tortura arrancó apenas pusieron un pie en el Servicio de Informaciones. A Marta la amenazaron con hacerle un aborto eléctrico. Los tiraron sobre una cama, uno a la par del otro. En diez días los torturaron tanto hasta quitarles la noción del tiempo: otra vez, una más, otra más. En el descanso, los cuerpos yacían desnudos en el piso atados de pies y manos. Ella buscaba su propia panza con las manos, como una forma de comprobar que la vida seguía ahí. En el silencio sólo se oían los alaridos de Oscar.

–¡Nena me muero!

Después de unos días Marta dejó de escucharlo. No sabe si murió o lo trasladaron.

***

Su forma de hablar es de corrido y sin levantar demasiado la voz, con una calma que no coincide con lo que cuenta. Las palabras no alcanzan a transmitir la tragedia que vivió. Me contengo para no interrumpir el hilo de su memoria.

Sobre su escritorio hay una pila de ejemplares de “Lo roto todo”, una compilación de poemas que escribió desde la cárcel y que logró publicar en 2023, tras 20 años de haber escrito el último. En el libro cuenta que las sesiones de tortura eran dirigidas por un médico para evitar que los detenidos murieran antes de la confesión.

El médico de la tortura dice: -¡Paren!

-El nivel que resta no podrá soportarlo.

-¡Paren que se muere!

–Los médicos decían que yo me estaba muriendo. Y me parece que de verdad lo estaba. Le dijeron al comandante que frene la tortura para que yo pudiera parir. Él estaba enojado, decía que yo sobreactuaba para que dejen de golpearme.

El ayuno era extremo, un mes sin probar bocado, todo lo que quedaba en su cuerpo se lo llevaba el bebé. El pie fracturado y retorcido por la tortura se le fue poniendo tenso, con la piel brillante y la carne a punto de explotar. Cuando los milicos se dieron cuenta decidieron trasladarla a la asistencia pública para que le pusieran un yeso, en el edificio que hoy es la Maternidad Martin. La llevaron de manera clandestina a tan sólo 200 metros de donde estaba secuestrada.

Estando allí y en medio del maltrato, algo cedía: un médico le pasó de contrabando unos óvulos para tratar una infección vaginal. Marta luego se enteró que, de no haber tratado la infección, su hija podría haber nacido ciega.

Cuando rompió bolsa estaba con las manos atadas y sus compañeras armaron un jarreo para que la llevaran a parir. Lo peor se avecinaba. Los milicos le advirtieron que le vaciarían el vientre y seguirían con la tortura. La bebé iría a una casa cuna.

–Con ese saludo victorioso me llevaron a parir– ironiza.

***

El 4 de septiembre de 1976 entró a la sala de partos rodeada de hombres armados. Habían tapiado la ventana, estaba todo oscuro. Marta gritaba, no sólo del dolor y del hambre sino de la desesperación.

–La peor de todas las torturas era dar a luz a una criatura que iba a quedar desaparecida, hundiéndose en el abismo.

El médico los miró y en un acto de valentía, dijo:

–Acá no.

–¡Están desacatando la autoridad! -empujaban ellos la puerta.

–En el hospital la autoridad es el médico– contestó y Marta pensó que había una ética profesional en juego.

Les cerró la puerta en la cara y la trabó con el cerrojo. Le pusieron un suero que la ayudó a dilatar para parir. Marta pasó del terror a estar con gente que no la estaba atacando. Lo sintió raro. Avanzó el parto.

–¡Sobre nuestro cadáver se van a llevar al bebé! –gritó la matrona.

—¿Querés un morochito o una morochita?– se le escuchó decir al médico.

Marta rompió en llanto. Sólo deseaba que su hija estuviera viva.

Fueron apenas tres pujos, con su cuerpo encadenado sobre la camilla.

Alejandra Manzur nació el 4 de septiembre a las cuatro de la tarde.

Mientras el médico cosía el desgarro, ella le suplicaba que dijeran que estaban secuestrados. Entre una puntada y otra pedía que alguien avisara, que su familia tenía que saber, que Oscar estaba desaparecido. Él levantaba la vista y le decía que no entendía por qué habían elegido la lucha armada. Ella le respondía que no era tan simple, que estaban siendo perseguidos.

Marta y Oscar habían decidido llamar a su hija Alejandra, como la protagonista de Sobre héroes y tumbas, la novela de Sábato que muchos jóvenes de su generación leían en aquellos años. La coincidencia parecía inevitable, Alejandra era una figura intensa, rebelde y trágica. Un personaje atravesado por la historia de nuestro país.

La volvieron a esposar y acomodaron el moisés del otro lado de la habitación. Nadie se ocupó del bebé. Apenas pudo verla, no podía tocarla, alzarla, ni darle la teta. Las enfermeras le insistían que no tenía leche. No hay nada más brutal que apartar a una madre de su hija al nacer.

Poca cosa había en el cuarto.

Apenas una cama, vos dormida

y yo mirándote en silencio.

A manera de discreto coro

bisbiseaban las sábanas.

Con estudiado tino

un rayo de sol burló el cerrojo.

Afuera

el viento se entretenía con los despojos.

Yo asombrada mirándote:

esa vaga sensación ineluctable.

Nadie ahí para contarle que existías.

Fragmento de “Lo roto todo”, de Marta Bertolino.

Los gritos enloquecedores de Marta generaron líos en la maternidad. El director se había comprometido con la familia a que no desapareciera. Finalmente fue trasladada a la Unidad 5 donde la pusieron más “legal” y luego la encerraron en la cárcel de Villa Devoto. Alejandra estuvo con ella hasta que, al cumplir 6 meses, su abuelo Pocho, su abuela Rina y su tío Guillermo se la llevaron. El amor y la contención de su familia le permitieron sobrevivir.

El reencuentro con su hija llegó cinco años más tarde. Desde la cárcel de Villa Devoto sostuvieron el contacto con cartas, fotos y dibujos. Pocas veces pudo verla. La maternidad allí era un gesto suspendido: una mano apoyada en un vidrio esperando que algún día no haya nada entre las dos.

***

Desde la salida de la cárcel en 1981, Marta buscó incansablemente a Oscar. Las primeras marchas por la memoria eran escuálidas, iban ex-presos y familiares de desaparecidos. El 24 de marzo se consolidó como una fecha central recién en los años ‘90.

Para ella, el eje principal de las marchas debe ser el Nunca Más. El rechazo al régimen represivo. Invitar a los jóvenes a pensar, a participar, a rastrear lo que pasó. Las historias importan y pueden usarse para facultar y humanizar.

La lucha de Marta es inagotable, durante los 2000 fue supervisora clínica del Programa de Protección a Testigos de la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe; en 2010 fue querellante de la causa Diaz Bessone que se desarrolló ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de Rosario y en donde se condenó a Ramón Genaro Diaz Bessone a prisión perpetua por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura cívico-militar, entre ellos el de Oscar Manzur.

A lo largo de los años, Marta mudó la lucha política a otro territorio, el del arte. Escribió poemas. Ejerció la docencia. En su cátedra forma psicólogos que sepan escuchar y además que sepan preguntarse en qué tramas se inscribe el sufrimiento psíquico, que desconfíen de la institución como escena y la piensen como construcción política.

–La banalización de la dictadura deteriora todo lo que trabajamos para que fuera difundido. Hay un abismo entre el gobierno actual y el militar. A mi no me gusta Milei, pero esto no tiene nada que ver con vivir en dictadura. Con los milicos no tenés ley, no podés expresarte, te torturan.

Sus hijas, Alejandra y Tamara, crecieron escuchando una historia que no siempre se decía con palabras. Alejandra eligió la música, Tamara la danza. Ahora están los nietos: Manu y Camila que tocan el piano y cantan. En esta familia el arte es una manera de mantener viva la memoria.

Suena el timbre y la conversación se corta.

–¡Uy! Estuvimos más de dos horas! Llegó un paciente y tengo que atenderlo.

Al terminar la entrevista tomó un ejemplar de su libro, escribió unas palabras en la primera página y me lo entregó. Nos abrazamos fuerte. Al salir bajé la misma escalera por la que había subido y noté que el jardín ya no estaba, el atardecer le había borrado el color.

–Te veo pronto– grité desde lejos.

El 24 de Marzo no la encontré en la marcha. Después de unos días se comunicó por Whatsapp y me envió un video de su nieto tocando el tema “Los Dinosaurios” de Charly en el piano, “Los amigos del barrio pueden desaparecer, la persona que amas puede desaparecer……”.

*Este texto fue escrito luego de una entrevista a Marta Bertolino en el taller de crónica de Arlen Buchara: “Taller de crónica para zambullirse en historias reales”.

*Mañana, viernes 24 de abril, Marta Bertolino presentará su libro de poemas “Lo roto todo”, a las 18:30, en el Espacio de Memoria ex Comisaría 4ta, en Tucumán y Zavalla, en la ciudad de Santa Fe. La acompañarán en la presentación los escritores Oscar Agú y André Cettour. Y en la lectura de poemas, Miguel Angel Rico, Patricia Traba, Silvia Arrúa, Nechi Assenza y Patricia Ceuninck. Organiza El Colectivo de la Memoria.


26 abril 2026

Rechazo al proyecto de ley libertario que recorta las pensiones “Milei: somos las terapeutas que no tuviste”, la protesta del colectivo de discapacidad

 Del paradigma de derechos humanos al retorno de los años `90: el colectivo de discapacidad marchó contra el intento del Ejecutivo de desfinanciar tratamientos. Mientras el Gobierno justifica el ajuste bajo la narrativa del “fraude”, miles salieron a la calle.


Por Laura Vales

23 de abril de 2026 - Página 12

(redes sociales)

Laura Aichino pasó quince años haciendo trámites y presentando reclamos para que su hijo Leandro, nacido con Síndrome de Down, tuviera una pensión. La obtuvo en el 2008, cuando el Congreso aprobó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, al sancionar una ley que cambió el paradigma, pasando de un modelo asistencialista a uno de derechos humanos. “Conseguirla fue un alivio, porque la preocupación de quienes tenemos hijos con discapacidad es qué va a pasarles el día que no estemos”, dijo Laura a Página/12 en la marcha en la que familiares, prestadores y transportistas hicieron ayer. Contó, sin embargo, que todo el andamiaje que hoy sostiene la vida de su hijo –el centro de día donde Leandro tiene sus amigos y hace deportes, sus varias terapias, incluso el subsidio que ella creyó poder dejarle de por vida– está ahora en peligro de ser borrado de un plumazo.

El Gobierno impulsa un nuevo proyecto de ley de Discapacidad que volvería atrás en todas las conquistas conseguidas por el colectivo disca. Y se niega, mientras tanto, a cumplir con la ley vigente, es decir a pagar la deuda acumulada con profesionales, transportistas y centros de día, lo que ha provocado la suspensión de tratamientos y servicios esenciales.

El gobierno de Javier Milei ha bautizado a su proyecto como “Ley contra el fraude de pensiones por Invalidez”, asociando en un mismo título la palabra fraude con la invalidez. Se trata de un viejo mecanismo de engaño libertario.

Ya en los inicios de su gestión, el entonces vocero Manuel Adorni mostró la radiografía de la cola de un perro y aseguró que había sido usada para obtener una pensión por discapacidad. Era mentira -y Adorni lo sabía-, pero le permitió al gobierno montar una campaña sucia contra todo el sistema de prestaciones en discapacidad y dar de baja miles de pensiones.

Laura y su hijo vivieron en carne propia la consecuencia de aquella campaña. Los hicieron presentarse a revalidar el certificado de discapacidad de Leandro, pasar por una auditoría para demostrar que el chico con Síndrome de Down era titular legítimo de su certificado de discapacidad. “Fuimos a la entrevista. El funcionario que nos atendió, teniéndolo enfrente a Leandro con su síndrome, me preguntó si yo contaba con algún documento que acreditara su discapacidad. Fue realmente humillante. Creí que con aquella auditoría se terminaba el problema, pero hoy el gobierno vuelve con la idea de sacarle a los discapacitados el subsidio que les corresponde por derecho. Quieren volver al sistema anterior, para dar un subsidio sólo en el caso de que el discapacitado pueda demostrar que tiene una incapacidad laboral”.

No será el único cambio de aprobarse el proyecto libertario: también desregula los valores de las prestaciones, lo que rompe con la igualdad de acceso a los tratamientos. Es decir, quiere aplicar la ley de la oferta y la demanda a un sector social especialmente vulnerable. “Sería como volver a los ‘90, cuando teníamos que pagar de nuestro bolsillo la mayor parte de las terapias de nuestros hijos”, resume Laura.

“Milei: somos las terapeutas que no tuviste”

La protesta fue muy numerosa. Al mediodía, la plazoleta ubicada frente al ministerio de Salud ya estaba llena por completo. La rodeó el acostumbrado operativo policial de Alejandra Monteoliva, un despliegue de cientos de policías a los que el ministerio de Seguridad les encomienda la edificante misión de impedir que a algún ciudadano se le dé por cortar la calle.

Los manifestantes aprovecharon la avenida para desplegar a lo ancho de la 9 de Julio, cada vez que el semáforo se ponía en rojo, una bandera argentina. Otros mostraban a los automovilistas sus carteles, todos dedicados a Milei: “Gobernar no es quitar derechos”, “Sin financiamiento no hay inclusión”, Basta de abandono”, “Basta de crueldad”, decían. El clima de la calle fue de claro apoyo al reclamo. Bocinazos, gritos de respaldo y dedos en v se asomaron desde las ventanillas de los autos para solidarizarse con la lucha del colectivo disca.

Sobre la multitud de cabezas, otro cartel desafiaba: “Milei: somos las terapeutas que no tuviste de niño”.
-Si lo que espera el gobierno es que la discapacidad desaparezca, sería bueno que se enterara que eso no va a suceder-, opinó Cristina, dueña de un centro de estimulación temprana. -Tal vez crean que quitandole recursos al sector están ahorrando, pero se equivocan: sin atención va a aumentar la cantidad de personas que no se van a poder integrar.

Una delegación cruzó la calle para dejar un petitorio en el Ministerio. Estacionado contra la plazoleta, el acoplado de un camión hizo de escenario para un acto

¿Qué decía el petitorio? Expresaba el rechazo al proyecto de ley del gobierno y exigía el cumplimiento de la Ley de Emergencia vigente.

Desde el escenario, familiares y prestadores hablaron de la pesadilla que vive el sector. Además, remarcaron el cinismo de la Casa Rosada, que habla del “fraude de las pensiones por invalidez” mientras está siendo investigado por quedarse con el 3 por ciento del valor de las compras de la Agencia Nacional de Discapacidad, una acusación que toca de lleno a la hermana del presidente, Karina Milei.
Para completar las cosas, resulta que el proyecto de ley para quitar las pensiones por discapacidad está firmado por el ministro de Salud y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el mismo que inició la campaña sucia mostrando la radiografía de la cola del perro, y que en estos días está comprometido por la compra de numerosas propiedades y a las puertas de un juicio por enriquecimiento ilícito.
Se acercaron a la protesta los diputados Horacio Pietragalla y Victoria Tolosa Paz, que anticiparon que el bloque de Unión por la Patria rechazará el proyecto. Desde el escenario tomó también la palabra la actriz Lola Berthet: “No tienen idea de lo que es abrazar a nuestros hijos con autismo cuando se desregulan porque no tienen la medicación que necesitan; de lo que es dormir a un niño neurodivergente; de lo que es ir a hablar a los colegios para que entiendan lo que es una persona con discapacidad,de lo importante que son las terapias en las infancias para que nuestros hijos y nuestras hijas tengan dignidad y tengan una vida feliz, que es lo que se merecen. Las personas con discapacidad no son números”, señaló. “Si le dicen a mi hijo que es un fraude porque tiene un certificado de discapacidad, dígannos qué es quedarse con el 3 por ciento de Andis. Dígannos también dónde están los 120.000 millones de pesos que el año pasado se debían utilizar para cumplir la ley de emergencia discapacidad y que se los volvieron a robar”.

Cerró el acto Pablo Molero, coordinador del Foro. “No es un fraude que haya pensiones para personas con discapacidad, porque lo votó el Congreso. Nuestros representantes dijeron ‘queremos tener esta pensión para estas personas’, eso tiene muchos motivos y es una decisión que debe ser respetada. Cuando entregamos el petitorio en la mesa de entradas del ministerio, nos preguntábamos para qué hacerlo”, dijo. Y luego agregó: “A veces, uno ya no sabe si esta gente va a cambiar algo porque se le presente un reclamo, pero uno lo tiene que hacer igual. Y también tenemos que seguir manifestando. Si no estuviéramos aquí, les daríamos piedra libre para hacer lo que quieran. Entonces tenemos que seguir, tenemos que ser una piedra en el camino de esta gente, no para entorpecer el crecimiento del país, sino para no dejarles hacer cualquier cosa”.

25 abril 2026

PROGRAMA EL TREN 21 DE ABRIL DEL 2026

 

El martes 21 de abril del 2026, en la segunda hora se subió a EL TREN, el escritor y periodista Alejandro Tarruella. Colaboró como periodista en diversos medios gráficos como Primera Plana, Panorama, Clarín, Diario Popular y Humor, y en medios radiales y televisivos como Rivadavia, Excelsior, Splendid, LRA Nacional, Nacional (Suecia), Canales 7, 9, Univisión, entre otros. Entre sus libros se destacan “Guardia de Hierro. De Perón a Bergoglio”; “Historia política de la Sociedad Rural”; “El largo adiós de los Montoneros”; “Envar "Cacho" El Kadri. El guerrillero que dejó las armas”; “Güemes”; “Rescoldos (poesía)” y “Una lágrima en el polvo (novela).” Fue finalista del concurso Alarcos Llorach (Guijón), con su novela “Las muertes de Albornoz”. Su último libro es: “Las dos muertes de Aramburu” Algunas de las afirmaciones: “El poder económico quería una guerra civil. Tenían la ilusión de una reacción popular y reprimir”; “Con el debilitamiento del gobierno, hoy son todos candidatos”; “Lo que tienen planeado, ante el debilitamiento del programa económico es un adelantamiento de las elecciones a mayo del 2027”; “La candidatura de Uñak es la presencia de las mineras, Cristina juega en ese plano”; “Hay una crisis por fuera de los partidos políticos”; “La impunidad no tiene pensamiento” “Me gusta Natalia de la Sota. Rossi no tiene peso electoral. Sostenía que Massa podía haber ganado en primera vuelta si la candidata a vicepresidente hubiera sido Natalia de la Sota en lugar de Agustín Rossi”; “Ahora saldrá a caminar con Leandro Santoro” “Aramburu no fue asesinado por los Montoneros, murió cuando iba a encabezar un golpe”; “La historia de mi último libro se inicia a días del fusilamiento de Aramburu, debido a que con la lona de una carpa mía que había prestado se envolvió su cadáver cuando era llevado a Timote” Muchos mas detalles están en el reportaje.




En la primera hora el programa analizó el aceleramiento de la destrucción del Estado, con la destrucción del Inti, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Vialidad Nacional, la asfixia y desarticulación del PAMI y de la Universidad, el estrangulamiento del Conicet, el vaciamiento de los ferrocarriles, la destrucción de las rutas. El sector privado no le va mejor: más de 24.000 empresas cerradas, la desocupación creciente, el hambre que avanza. Todo conforma un cuadro patético mientras el Presidente baila en Jerusalén, donde viajó para estar presente en el 78 aniversario de la creación del Estado de Israel, cosa que no hizo el año pasado de viajar a Tucumán en un aniversario de la Independencia Argentina. Las internas penosas en el peronismo. Los detalles del feroz encuentro de Milei y Saguier. Las declaraciones de Verbitsky a Fontevecchia sobre que Cristina no apoyará a Kicillof. Las conmovedoras declaraciones de la argentina que tiene probabilidades de pisar la luna. La privatización del complejo de Chapadmalal, y su significado original de la movilidad social ascendente peronista. Una anécdota conmovedora sobre el Levantamiento del Gueto de Varsovia. 
Súbanse a EL TREN, desde el andén de sus domicilios  


El TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR



24 abril 2026

MUY INTERESANTE ANTICIPADO POR EL TREN EL MARTES 21 Dos reuniones turbulentas entre Milei y Fernán Saguier, con cinco periodistas de La Nación en la mira

 DIARIOAR 22-04-2026

•El mandatario exigió el despido de Pagni, Alconada Mon y tres columnistas. Violencia, un frágil acuerdo y una “celada” en el despacho presidencial. Acusaciones por el “kiosquito” y el papel de Macri. Un diario escindido entre editoriales y el contenido periodístico. Encuentros y desencuentros entre dos fraternidades.


Sebastián Lacunza

El presidente Javier Milei entrevistado por Esteban Trebucq, Luis Majul y Pablo Rossi.

              

En al menos dos oportunidades desde diciembre de 2023, Javier Milei se reunió con el director de La Nación, Fernán Saguier. Una transcurrió en malos términos y concluyó en un precario acuerdo, y la segunda comenzó con cierta compostura y derivó en una brusca expulsión del editor, acompañado por agentes de seguridad, con la advertencia de que no volvería a pisar el despacho presidencial.

Hacia fin de 2024, con un año en Casa Rosada, el Presidente ultraderechista creía ver una campaña en su contra en el diario conservador. Las páginas de La Nación se dividían entre una inocultable adhesión al Ejecutivo en sus editoriales y algunas columnas de opinión, matices o marcada distancia en otras, y una agenda informativa crítica, sobre todo en la sección política. En cambio, el canal de noticias de la familia Saguier, LN+ —en el que Luis Majul ocupa espacios centrales y tuvo peso en la programación—, exhibía un oficialismo bastante homogéneo, que satisfacía el exigente paladar gubernamental.

Milei protestaba en público y apuntaba específicamente contra Julio César Saguier, presidente del directorio de La Nación, de perfil conservador y encargado de las relaciones empresariales y políticas. “Los esbirros de Julio César Saguier tienen la orden de dar siempre una visión negativa”, posteó el Presidente el 27 de octubre de 2024. “JC, sé que te caigo mal, pero así es la democracia”, apostilló al día siguiente.

Javier Mieli y Fernán Saguier

De acuerdo a dos fuentes independientes entre sí, Majul ofició de intermediario de los encuentros. La primera información sobre una cita conflictiva en Olivos fue dada por el periodista Roberto Navarro, en El Destape. Consultado por este medio, Majul negó haber hecho alguna gestión. Una versión indica que un tercer encuentro entre Milei y Saguier ocurrió en el despacho de éste en el quinto piso del edificio de La Nación, en el municipio de Vicente López, pero no pudo ser corroborada.

El único ingreso de Saguier a Casa Rosada está registrado el 29 de noviembre de 2024, a las 13.15, y quien habilitó la entrada por Balcarce 24 fue Manuel Adorni.

Por esos días, La Nación cuestionaba a Milei por la no sanción de la denominada “ficha limpia” —ahora reflotada—, que procuraba impedir las candidaturas de procesados y condenados por corrupción. Se trataba de una agenda por la que el macrismo decía luchar desde hacía años, y que los Saguier asumieron como propia. El contrapunto sobre el tema rompió el sesgo oficialista de los editoriales de la anteúltima página. “Ganó la ficha sucia”, sentenció la opinión institucional del diario.

La tormenta del primer encuentro se desató apenas Milei tuvo enfrente a Saguier. Con gritos y acusaciones, el Presidente exigió renuncias de cinco miembros del staff: el periodista de investigación y prosecretario de redacción Hugo Alconada Mon, los columnistas políticos Carlos Pagni, Joaquín Morales Solá y Jorge Fernández Díaz, y la periodista de economía Florencia Donovan, quien había tratado con Milei antes su carrera política.

Carlos Pagni, uno de los blancos preferidos de Javier Milei. Santiago Filipuzzi / Gentileza Editorial Planeta

La molestia de Milei abarcaba desde informaciones que consideraba motivadas por intereses espurios o prejuicios ideológicos, opiniones por las que se sentía ofendido y meros matices en el abordaje económico. El Presidente ya había bloqueado e insultado a Alconada Mon en Twitter. A diferencia de un agravio frecuente disparado a los periodistas de política del diario (“ensobrados amarillos”), lo amonestó como “socialista”. A esa altura, Alconada Mon había informado sobre los pagos irregulares a Milei del Banco Provincia, durante la gestión provincial de Daniel Scioli, y las inversiones en Miami y los subsidios estatales gozados por Beto Milei, padre del mandatario. En el caso de Pagni, el reproche mayor era que supuestamente había puesto en duda su salud mental en charlas reservadas ante inversores, lo que el mandatario asumió como un agravio irreparable. Además, entre opiniones en general matizadas sobre el Gobierno, Pagni puso el foco en Leonardo Scatturice y Pablo Otero (“el Señor del Tabaco”) como empresarios con terminales en despachos clave del Ejecutivo, otro factor que le ganó la ira presidencial y de Santiago Caputo.

Saguier no cedió al reclamo. “Gracias, pero la decisión sobre quiénes integran la redacción es mía”, le dijo a Milei. A cambio, le tendió un puente: firmar columnas mensuales en el diario. La reunión concluyó a las 14.25 con un principio de acuerdo. Se concretaron tres notas con la firma presidencial, fechadas el 3 de enero, 7 de febrero y 8 de marzo de 2025.

Aunque como consecuencia del turbulento encuentro hubo alguna regulación en cuanto a los tiempos de ciertas informaciones, el rumbo periodístico del medio insignia de los Saguier continuó con una agenda incómoda para el oficialismo en la sección política, alimentada por las coberturas de la presunta criptoestafa $LIBRA, las probables coimas del 8% en la Agencia de Discapacidad y los enriquecimientos de José Luis Espert y Manuel Adorni. Los matices permanecieron en la agenda económica y los editoriales del diario y el prime time de LN+ se afirmaron como trincheras oficialistas. Suele darse que ciertos segmentos de la pantalla televisiva parecen al menos disimular las ofensas del Presidente a periodistas del diario.

Si bien la dirección periodística de La Nación corresponde a Fernán Saguier —psicólogo de profesión, con experiencia como corresponsal en Estados Unidos—, el peso del abogado Julio César se refleja en los textos de los editoriales. El presidente del directorio tiene llegada fluida a jueces y fiscales de Comodoro Py, y es interlocutor privilegiado del mundo de los negocios y la Asociación Empresaria Argentina. En cuanto a los otros hermanos, el ingeniero industrial Luis se ocupa de los números de la empresa, el arquitecto Alejandro se encarga de temas logísticos y la docente Florencia encabeza la Fundación La Nación. La sexta hermana, María Luz Saguier, se dedica al negocio agropecuario y el transporte de cargas.

Julio Césár Saguier, presidente del directorio de La Nación.

La siguiente reunión entre Milei y Fernán Saguier fue a solas en la primavera del año pasado, por la mañana. Una de las fuentes la situó en septiembre en Olivos, la otra no lo precisó.

El director de La Nación se encontró con un Presidente afable, que tenía preparada una carpeta con recortes y notas impresas que le habían resultado agradables. En un momento, volvieron a surgir los nombres de Pagni y Alconada Mon, y Milei salió de sí. Increpó al visitante y se refirió a ambos periodistas como “sorete” e “hijo de puta”, términos cotidianos en su léxico. Saguier apenas pudo pronunciar palabra, hasta que el mandatario lo echó y lo hizo acompañar por la seguridad: “No vas a volver a pisar este lugar mientras yo sea Presidente”. El director del diario conservador salió con la impresión de que le habían tendido una celada, sólo para que escuchara la furia de Milei.

El “kiosquito” y los Macri

Así como el inquilino de Casa Rosada atribuye toda mirada no complaciente que se esboza en el multimedios Clarín al objetivo empresarial de que Telecom termine de absorber Telefónica, también apunta a intereses económicos y políticos de los Saguier para administrar su agenda. “El Presidente le dejó claro que La Nación defiende su kiosquito”, dijo una voz gubernamental.

Aunque los negocios del Grupo La Nación son por montos menores que los de Clarín, un apellido exacerba la prevención en Milei: Macri.

Durante años, periodistas y empresarios como Jorge Lanata, Daniel Vila (A24, La Red, América TV) y Jorge Fontevecchia (Perfil) atribuyeron a Mauricio Macri la propiedad en las sombras de LN+. En el Gobierno renacieron las suspicacias con una agenda adversa que se filtra en ciertos segmentos del canal desde febrero pasado.

Un hito que marcan en el oficialismo es la concesión por diez años del predio de Costa Salguero a una sociedad entre Clarín y La Nación. Esas hectáreas privilegiadas sobre el río de la Plata estuvieron históricamente ligadas a empresarios cercanos al PRO, y acaban de ser asignadas por el Gobierno de Jorge Macri al duopolio informativo. El canon ofrecido por los ganadores fue inferior al de su competidor en la licitación, Eduardo Elsztain, empresario de excelente vínculo con los Milei. Sin invertir en infraestructura, Clarín y La Nación ya están anunciando muestras en Costa Salguero (rebautizada como BA Ferial) a partir del invierno, que dejarán de llevarse a cabo en La Rural de Palermo, predio explotado por IRSA, la firma de Elsztain.

Otro tema en la agenda de la pelea entre el Gobierno y La Nación es la remodelación del Luna Park. El diario de los Saguier viene informando profusamente sobre el supuesto daño en el patrimonio arquitectónico del mítico estadio que supondría la obra que propone llevar a cabo la empresa DF Entertainment. En la lectura del Ejecutivo, los accionistas de La Nación —que pugnaron por la licitación por el Luna Park— procuran evitar a toda costa la construcción de un microestadio que compita con el Movistar Arena, propiedad de los Saguier. El histórico estadio de box del Bajo porteño pertenece al Arzobispado, pero en la divisoria de aguas, DF Entertainment quedó cerca de Milei.

A ello se refirió el Presidente en una de sus últimas ofensivas. “Basura inmunda” le disparó Milei a Jorge Liotti, principal columnista dominical de La Nación y jefe de la sección política. “Obviamente estas mentiras están avaladas por editores delincuentes y dueños de moral cuestionable”, abundó. En Casa Rosada tradujeron esa frase como una alusión al negocio del Luna Park, otro “kiosquito”.

El mismo día de ese agravio, La Nación publicó un editorial titulado “Preservar el programa, proteger a Milei”. El texto, elogioso hasta lo empalagoso de las políticas económica y exterior del Gobierno ultraderechista, pareció sugerir que era necesario desprenderse de Adorni, a quien no mencionó. Consideró imperioso bloquear el regreso del peronismo porque, de lo contrario, “nos hundiremos en lo más profundo de un décimo círculo donde Dante Alighieri hubiera puesto a los países fallidos e irrecuperables”.

Un texto enjundioso que reencuentra a las fraternidades Saguier y Milei.

Sin embargo, como nada parece ser suficiente, horas más tarde, el Presidente apuntaría otra vez a Pagni en una carrera ilimitada por la ofensa. Por una confusión menor durante el programa “Odisea”, en LN+, sobre el mes de inicio del mandato ultraderechista, Milei arremetió otra vez: “delincuente mal parido”.





22 abril 2026

FUE UN DESASTRE TAN COMPLETO QUE HASTA LOS SOBREVIVIENTES PERECIERON

 (Macedonio Fernández)


La destrucción del gobierno de Milei es equivalente a ser arrasado por una horda de barbaros. Lo empezó Menem que redujo la red férrea   de 43.000 kilómetros a 15.000 y finalmente se explotaron 11.000 kilómetros. Milei va por terminar con el transporte de pasajeros y privatizar nuevamente el de cargas. Mientras nos entretienen con Adorni y sus miserias, con Milei y sus estafas, se levantaron de la red de larga distancia el 50% de la red que existía en diciembre del 2023. Dejaron de operar los servicios de pasajeros entre Buenos Aires y Córdoba, Buenos Aires y Mendoza, Buenos Aires y San Luis, Buenos Aires y Tucumán, Buenos Aires y Bahía Blanca.

Escribió David Cufré en Pagina 12 el 11 de abril del 2026: “La política ferroviaria del gobierno nacional se apoya en dos herramientas legales centrales, la ley 27742 conocida como “Ley Bases” que habilita la privatización de las empresas públicas ferroviarias y el DNU 525/24 de Emergencia Ferroviaria. Desde el 2023 se cerraron 62 estaciones con pueblos que quedaron aislados.

El tren Buenos Aires-Rosario sigue activo pero desfinanciado, con locomotoras rotas y formaciones abandonadas. Hasta los turísticos sufrieron recortes como el ramal que une General Guido con Pinamar, dejando desconectadas a las localidades de Madariaga y Santo Domingo

Mientras tanto, escribió el periodista Agustín Gulman, en el diario mencionado, citando a Federico Conditi, Especialista en Política y Planificación del Transporte ( UMSAM) y en Operación y Explotación de Servicios Ferroviarios ( Universidad Politécnica de Cataluña)  escribió:  “Chile tiene una empresa pública y un plan sostenido a lo largo de los años bajo gobiernos de derecha y centroizquierda: el programa “Trenes para Chile” planea triplicar la cantidad de pasajeros, de 50 a 150 millones al año, así como también aumentar la capacidad del ferrocarril de cargas. Brasil anunció el proyecto Trem de Alta Velocidade que unirá Río de Janeiro, San Pablo y Campinas --un trayecto de 500 kilómetros-- en menos de dos horas a 350 km/h, que estará listo para 2032. Colombia también está creciendo, Paraguay anunció un tren de cercanías o metropolitano, Perú tendrá un tren de 220 kilómetros por hora. 

Rodolfo Terragno en Clarín del 7-09-2024 escribió: “Los Estados Unidos ofrecen, hasta cierto punto, un modelo de economía mixta. Su gigantesca empresa ferroviaria, Amtrak, es propiedad del Estado. El directorio lo nombra el Presidente de los Estados Unidos con acuerdo del Senado. Amtrak cubre casi todo el país y una parte de Canadá. El año pasado invirtió 3.000 millones de dólares para comprar nuevos trenes, hacer túneles y construir puentes.

En Gran Bretaña se vuelve atrás con la privatización de los operadores ferroviarios que fue realizada a mediados de los años 1990 bajo el Primer ministro conservador John Major, pero la red férrea sigue siendo pública, administrada por la asociación Network Rail. Cuatro operadores de catorce en Inglaterra ya habían regresado al control público en los últimos años por sus malos resultados El proyecto propone trasladar los operadores al dominio público al concluir los contratos de las compañías privadas, o antes en caso de mala gestión.

En todo, la Argentina de Milei va a contramano. De esa forma en nombre de un futuro venturoso, nos adentramos en el atraso más profundo, donde la ignorancia se muestra como sabiduría, la barbarie como modernidad, la destrucción de las universidades, la ciencia, las industrias como progreso. 
La barbarie nos está destruyendo. Si esto continúa así, la humorada de Macedonio Fernández será realidad:    

“FUE UN DESASTRE TAN COMPLETO QUE HASTA LOS SOBREVIVIENTES PERECIERON”



21 abril 2026

Ana Belén lee la carta que le escribió Juan Gelman a su nieto/ nieta cuando buscaba su restitución. Macarena Gelman fue restituida en el año 2000

Cuando Juan Gelman encontró a su nieta: a 25 años de un abrazo que llegó después de dos décadas de búsqueda tenaz, cartas y poesías

Juan Gelman y su nieta, Macarena, luego de escuchar una declaración en la que el Estado uruguayo asume la responsabilidad por el crimen político contra Claudia García de Gelman (madre de Macarena), asesinada durante la dictadura uruguaya (1973-1985) y el nacimiento en cautiverio de su hija, en el Congreso de Montevideo, el 21 de marzo de 2012.

El 24 de agosto de 1976 un grupo de tareas irrumpió en la casa del escritor y se llevó a su hijo y a su nuera, embarazada de siete meses. Desde ese momento, él concentraría todos sus esfuerzos en encontrarlos

Por Ariana Budasoff – infobae 31 Mar, 2025

“Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. Él estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti (...). Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron —y a vos con ella— cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar —así era casi siempre— a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después”.

Con estas palabras el poeta Juan Gelman comenzaba la “Carta abierta a mi nieta o nieto”, un texto que publicó el 12 de abril de 1995 en el diario Página 12, quizás con la ilusión pétrea de que todos sus esfuerzos por hallarla, llevaran hasta su abrazo a esa persona fruto de su hijo y su nuera que la dictadura le había arrebatado.

Gelman no lo sabía pero para ese ansiado encuentro no faltaba tanto.

Era 31 de marzo del 2000, hace exactamente 25 años. Era cruzando el charco, en Uruguay. Lo que el poeta ya había averiguado. Habrá sentido sus vísceras retorcerse de nervios, su estómago hecho un nudo de miedo. Le habrán sudado las manos. La garganta se le habrá sellado, habrá vibrado. O tal vez no.

Cuando a los periodistas se les permitió entrar al despacho del entonces presidente uruguayo Jorge Batlle, donde estaban reunidos, vieron a Gelman con los ojos rojos de emoción. El presidente, con sonrisa de satisfacción, tenía en mano un libro del poeta.

 “Yo había pedido una reunión con el presidente Jorge Batlle y él, dando muestras de una sensibilidad y una humanidad que se confirmaron a lo largo de la entrevista, aceptó que esta tuviera lugar”, dijo Gelman a la prensa en un encuentro breve en el que confirmó que, después de más de dos décadas, había encontrado a su nieta, nacida en Montevideo en 1976.

“Hace mucho que estoy en la búsqueda de mi nieta. (...) Y he confirmado que la persona que busco ha nacido en el Uruguay, que está en el Uruguay y que es querida por sus padres, a quienes quiere. Y hasta aquí llego, porque quiero preservar la intimidad de esta persona”.

Por el presidente uruguayo, Gelman supo que su nuera había parido en Montevideo y que su nieta –en ese momento de 23 años– había sido encontrada y vivía en el barrio de Pocitos, en la casa de un policía retirado y fallecido que no había estado vinculado a la represión de la dictadura uruguaya de los años 70.

“Hoy es un día muy importante —dijo Batlle, también emocionado— más allá de posiciones políticas, de matices o de credo o religión, porque se logró que un abuelo se reencontrara con su nieta”.

Después de veinticuatro años de búsqueda Macarena tenía un abuelo poeta y Gelman una nieta uruguaya.

Juan Gelman y su nieta, Macarena Gelman, en una audiencia pública de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Quito, en 2010. Gelman se declaró en contra del Estado uruguayo por la desaparición forzada de su nuera, María Claudia García. (AFP/ Pablo Cozzaglio)

Era 14 de enero de 1977, era la noche, cuando en la casa del matrimonio Tauriño Vivian, integrado por un policía uruguayo y su esposa, en Montevideo, sonó el timbre. Al abrir la puerta, como si fuese una película, se encontraron con un bebé en una canasta con una nota. Era Macarena. Eso es lo que le contaron.

Un día, 23 años después, Macarena volvió a su casa y se encontró con su madre envuelta en un llanto desconsolado. Habían pasado cuatro meses desde la muerte de su padre. Cuando le preguntó qué le pasaba, le dijo que tenía que hablar con ella. La vio tan abatida que decidió faltar a su trabajo y quedarse a escucharla.

“Le preguntaba y le preguntaba y ella sólo lloraba. Casi no podía hablar. Le pregunté si tenía que ver con papá, con ella. Me dijo que con los tres. Y entonces, no me pregunte por qué, yo nunca sospeché, lo cierto es que, ante su silencio y su llanto, le pregunté: ‘¿Es que no soy hija de ustedes?’. Y ella me dijo: ‘¿Quién te lo dijo?’. Ahí fue cuando me di cuenta de lo que había dicho”. Le contó Macarena a la periodista Gabriela Cañas, para El País Semanal, en 2008.

En ese momento su madre adoptiva le dijo que tenía un abuelo que la estaba buscando. Y Macarena comenzó una vida nueva. Una identidad nueva a la que abrazaría para siempre.

“Mis papás biológicos tenían 19 y 20 años. Eran argentinos. Vivían en Buenos Aires. Los secuestran el 24 de agosto de 1976″. “Tanto en ese momento como después —dijo en la entrevista para El País Semanal—, siempre pensé que la verdad era mejor que cualquier otra cosa”.

Juan Gelman y su nieta, Macarena, se reencontraron en el año 2000 después de 24 años de búsqueda intensa por parte del poeta y toda la familia biológica de Macarena

Era 24 de agosto de 1976 cuando un grupo de tareas irrumpió en la casa de Juan Gelman. El escritor les había ganado de mano: ya estaba en el exilio. Pero los militares se llevaron en su lugar a su hijo, Marcelo Ariel Gelman, y a su esposa, María Claudia García Iruretagoyena, embarazada de siete meses.

El mismo año había sido secuestrada su hija, Nora, pero la dejarían en libertad poco tiempo después. Su hijo y familia a punto de expandirse no habían corrido esa suerte.

Desde ese día, la vida del poeta giró alrededor de esa búsqueda irrefrenable de Marcelo, de Claudia, de su nieto o nieta a quien no había llegado a conocer fuera del vientre materno.

Un año antes de que se los llevaran, en 1975, Gelman había sido enviado al extranjero, como parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que se habían fusionado con Montoneros, para denunciar las violaciones a los derechos humanos perpetradas por la Triple A durante el Gobierno de Isabel Perón. Y siguió vinculado a la organización de lucha armada hasta 1979. Cuando el operativo conocido como “Contraofensiva montonera” fracasó, Gelman decidió alejarse y dedicó todo su tiempo a la búsqueda de su familia, a la escritura, a sus palabras hechas arte en las que drenaba un poco del dolor que le provocaba la ausencia.

La madre de Marcerlo, Berta Shubaroff, ya había iniciado esa búsqueda que compartirían: se había sumado rápidamente a las Abuelas de Plaza de Mayo. También la madre de Claudia, María Eugenia Casinelli, —abuela materna de Macarena— había comenzado de inmediato su lucha por encontrarla: fue una de las fundadoras de las Abuelas.

Habían pasado trece años desde el día en que se los llevaron cuando tuvieron la primera certeza: en 1989 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de Marcelo Gelman en el río San Fernando, la zona norte del Gran Buenos Aires, dentro de un tambor de grasa lleno de cemento. Había sido asesinado el 14 de septiembre de 1976. Más adelante, el poeta averiguaría que su nuera había sido trasladada a Uruguay, país donde a comienzos de noviembre había parido a una niña.

Desde ese momento, Gelman intensificó aún más su búsqueda: sabía que tenía una nieta en Montevideo y se apoyó en su familia y en escritores y artistas de todo el mundo que se unieron a su reclamo.

Era 1998 cuando decidió llevar el caso a la Justicia federal argentina para que sea considerado en la causa que comenzaba a indagar el robo de bebés durante la dictadura, impulsada por las Abuelas de Plaza de Mayo. Simultáneamente, avanzaba en Buenos Aires otra investigación judicial que brindó más pruebas respecto al destino de los desaparecidos y de unos 200 menores apropiados: la causa conocida como Plan Cóndor, en la que se investigaba el accionar represivo llevado a cabo en conjunto por las Fuerzas Armadas de Argentina y las de países vecinos.

Entre la evidencia reunida, un documento aportó pruebas sobre el funcionamiento del centro clandestino de detención conocido como Automotores Orletti, en el que se registraron varios casos de apropiación de bebés que habían sido secuestrados junto a sus padres o nacidos en cautiverio. Algunos testimonios declararon también que los países que participaban del Plan Cóndor estaban involucrados en el robo de niños y niñas entre los que se encontraba el bebé de Claudia García Iruretagoyena de Gelman.

Al año siguiente, en 1999, Juan Gelman viajó junto a Mara La Madrid, su esposa, a Montevideo para comenzar a tejer una trama de contactos en el país. Y solicitó la colaboración del entonces presidente uruguayo Julio María Sanguinetti. El mandatario negó que su país hubiera estado involucrado en el robo de menores. “En Uruguay nunca hubo casos de niños secuestrados como en la Argentina”, declaró. Gelman no le creyó. Solo un mes después, en mayo, habían logrado averiguar que María Claudia había tenido una niña mientras estaba secuestrada en Montevideo.

 A partir de eso, insistieron en el pedido de colaboración del Gobierno para continuar la investigación: su información llegaba hasta el traslado de María Claudia y su hija desde el centro clandestino de detención hasta un destino incierto. Las respuestas oficiales fueron promesas incumplidas.

Luego de ocho meses de buscar hasta debajo de las piedras del suelo uruguayo, Gelman publicó una carta abierta dirigida a Sanguinetti. A partir de ahí su causa se visibilizó aún más y el presidente uruguayo comenzó a recibir cartas de todas partes del mundo. Hubo miles de firmas, 115 poetas de 71 países. Todos pedían respuestas sobre el paradero de la nieta del autor argentino. También los Premios Nobel José Saramago, Adolfo Pérez Esquivel, Dario Fo, Rigoberta Menchú, Günter Grass, Seamus Heaney y Wole Soyinka se plegaron al reclamo.

Juan Gelman ofrece una conferencia de prensa tras escuchar un comunicado en el que el Estado uruguayo se responsabiliza del crimen político contra María Claudia García, esposa de su hijo Marcelo Gelman, asesinada durante la dictadura de este país, y del nacimiento en cautiverio de Macarena, el 21 de marzo de 2012. 

“A mi mamá la trasladan acá, a Montevideo. Era noviembre de 1976, según he podido saber. Nos tienen un tiempo juntas, al menos hasta el 22 de diciembre. El parto fue acá. Se presume que en el Hospital Militar, aunque nadie lo confirmó. Me dijeron que el parto fue el 1° de noviembre. Es la fecha más probable. Además, cuando me dejan en la puerta de mis papás, lo hacen con un cartelito dando esa fecha de nacimiento. Presumo que no es mentira, aunque tampoco tengo toda la certeza del mundo. Después del 22 de diciembre, última fecha en la que nos ven juntas y viva a mi mamá, ya no se sabe nada hasta el 14 de enero, día en que me dejan en la puerta de la casa de mis papás” —contó Macarena en 2008 a El País Semanal.

Macarena Gelman García Iruretagoyena nació en noviembre de 1976, en el cautiverio de su madre, María Claudia García Iruretagoyena. Con dos meses de vida fue dejada como un cachorro, como un regalo, en la puerta del matrimonio Tauriño Vivian, dentro de una canasta. La pareja la nombró Macarena y la anotó como hija propia.

Ella creció mirando al Río de la Plata del otro lado. Caminando la Rambla montevideana, sin imaginarse el vuelco que, a sus 23 años, daría su vida. Estudió Bioquímica en la Universidad de la República —aunque luego cambiaría de rumbo— y se unió a la militancia estudiantil, pero se consideraba algo ajena a los asuntos políticos nacionales, hasta que supo que ella no era quien creía que era. Que su familia no era quien creía que era.

El día que su madre le contó la verdad le dijo que no sabía de dónde había salido, quién la había dejado en la puerta de su casa, hasta que un señor llamado Juan Gelman, que era su abuelo, logró dar y contactarse con ella.

Macarena estaba aturdida. No podía procesar lo que escuchaba. Lo que su madre, que no era su madre, le decía. Corrió a Internet y descubrió que sus padres biológicos eran argentinos, que su abuelo era un poeta conocido mundialmente y vivía autoexiliado en México desde donde reclamaba la recuperación de esa nieta, sangre de su sangre, que le habían robado.

En el mismo momento su madre adoptiva le dijo que fuera a hablar con el obispo Pablo Galimberti, “que era la persona que mi abuelo había contactado para hablar con nosotros”, contaba Macarena en la entrevista de 2008. Gelman había podido averiguar que el matrimonio que criaba a su nieta era muy devoto y que esa era la mejor forma de acercarse a ellos. Como quien tantea un terreno antes de adentrarse en él, Galimberti ofició de intermediario entre Macarena y su abuelo hasta que ellos estuvieron listos para conocerse.

“Cuando me senté a hablar con él [Galimberti], lo primero que me contó fue la historia de la Operación Cóndor, que había consistido en la coordinación de las fuerzas represivas de América Latina. (...) Me contó todo lo que mi abuelo había podido averiguar. Lo que él sabía. Que a efectos de confirmar mi identidad había que hacer una prueba de ADN, cosa que yo manejaba perfectamente (...). Y, bueno, me dijo que lo mejor era ir aproximándome a mi abuelo, al principio, no de forma directa sino con cierta prudencia, durante un tiempo. Siempre a través del obispo. Me consiguió una carpeta con fotos de mi abuelo. Enseguida me enteré de que había habido una gran campaña pública internacional para buscarme que contó con el apoyo de muchísima gente, pero yo no me había enterado de nada”, contó Macarena.

Sobre el primer encuentro con su abuelo dijo que “iba con un miedo terrible”, “pero a partir de ahí todo fue una avalancha. Había decisiones que tomar en un momento histórico y político en el que todavía se negaba la existencia de niños robados en Uruguay. El tema de los desaparecidos siempre se dejaba de lado. Aquí se negaban la mayoría de las cosas”.

Después de conocer a su abuelo, en el 2000, Macarena se realizó la prueba de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos argentino y despejó toda duda: “al 99,99 por ciento de probabilidades era yo”, dijo.

Después de haber recuperado su identidad inició un juicio para cambiarse el apellido y pasó a ser, formalmente, Macarena Gelman García Iruretagoyena

A sus 23 años, Macarena, que se convirtió en la nieta restituida número 67, descubrió una nueva vida que le trajo otros niveles de consciencia respecto al pasado reciente de su país y de la región: se enteró de los crímenes de lesa humanidad, de los secuestros y torturas, de los centros clandestinos. Y se volvió militante de derechos humanos. Se involucró en política.

Esa nueva vida también trajo un montón de familia.

Conoció y disfrutó de su abuela paterna, quien vivió hasta 2020. Conoció primos y tíos en Buenos Aires, por parte de su padre, y en Barcelona, por parte de su madre. Primos de sus padres y amigos que fueron familia para ella. Personas que la abrazaron y la ayudaron a reconstruir su historia.

A quien Macarena no llegó a abrazar fue a su abuela materna que falleció cinco años antes de su aparición, en 1995.

Después de haber recuperado su identidad inició un juicio para cambiarse el apellido y pasó a ser, formalmente, Macarena Gelman García Iruretagoyena. Su nombre, ese que le había puesto su madre adoptiva, lo conservó. Quizás ahí, en la combinación de lo que más hace a la identidad de una persona —el nombre, el apellido— haya encontrado una suerte de síntesis de su vida. De ella misma.

Dedicó esfuerzos en encontrar los restos de su madre pero no hubo respuestas. El pacto de silencio de los militares que participaron de las operaciones de secuestro, asesinato y robo de personas siguió siendo un paredón de hierro grueso. María Claudia García Iruretagoyena permanece desaparecida.

Apenas asumió la presidencia de Uruguay, el 1° de marzo del 2000, Jorge Batlle tomó los reiterados pedidos del poeta y de todas las personalidades que lo apoyaban en su causa y ordenó dos investigaciones paralelas que llegaron a los mismos resultados que había obtenido Gelman en su búsqueda. En 30 días, el mandatario posibilitó la identificación de Macarena; el encuentro entre ese abuelo que llevaba 24 años de búsqueda, y esa nieta de 23, que nada sabía sobre su verdadero origen.

El 31 de marzo de 2000 Batlle admitió a la prensa que la mayor parte de la información para encontrar a Macarena había sido brindada por el poeta. Él puso la voluntad política para que eso sucediera.

“Cuando le doy un abrazo o un beso es algo que me invade porque siento que en ese abrazo entran ella y sus padres”, diría tiempo después Berta Shubaroff, abuela paterna de Macarena.

Mientras Gelman, ese mismo 31 de marzo, hace 25 años, no cabía dentro de sí mismo: “Podrán imaginarse lo que significa esto para cualquier ser humano. Yo mismo puedo sentirlo; soy abuelo”.



20 abril 2026

Aquí se despide a un actor excepcional: Luis Brandoni. Allá lo reciben China Zorrilla y Antonio Gasalla


 

Se cumplen 83 años del levantamiento del ghetto de Varsovia

 Oyneg Shabbes

Por Elina Malamud

19 de abril de 2026 - Página12

Varsovia Meses antes de que se creara el ghetto, un grupo de habitantes de la ciudad iniciaron un archivo como una forma de resistencia. (Archivo-)

Hacia fines del año de 1939, poco tiempo después de que los nazis invadieran Polonia, el político, historiador y activista social Emanuel Ringelblum comenzó a observar, con cierto asombro y preocupación, la suerte de los judíos de Varsovia. Estaba en contacto con la calle, recibía noticias de lo que pasaba en la ciudad y en los suburbios y sintió cómo la guerra, de pronto, había cambiado la vida judía. Cada día era diferente del siguiente por lo que no dejaba de estar atento, para captar cada suceso nuevo en el momento preciso, cuando todavía palpitaba su sustancia. Por la noche escribía todo aquello de lo que se hubiera enterado durante el día y se explayaba en sus comentarios.

Enmarcado en la rica vida comunitaria, social, política y cultural que vivía Varsovia, en mayo de 1940, varios meses antes de que se levantaran los muros que delimitarían el sector de la ciudad en donde se encerró a los judíos locales y a los acarreados desde otras ciudades, desde las áreas rurales y desde los pequeños pueblitos judíos de Polonia, Ringelblum consideró la importancia de organizar un trabajo colectivo que recogiera y registrara un cuadro fotográfico, cuidadoso y detallado, de la azarosa existencia en que se había transformado la vida de los judíos, de lo que deberían experimentar, pensar y sufrir. Convocados por él, intelectuales, académicos, escritores, artistas, científicos así como estudiantes jóvenes e incluso niños habitantes del ghetto de Varsovia, se dieron a la subversiva tarea de construir memoria. En un principio Ringelblum pensó en un archivo que facilitara la tarea de los futuros historiadores, pero a medida que avanzaba la guerra y se iban revelando las intenciones de la solución final, lo entendió como una forma de resistencia y de denuncia de las atrocidades que se palpaban en la vida del ghetto y que se iban revelando desde el afuera. El grupo se reunía los sábados por la tarde en la más íntima clandestinidad, para protegerse, no solo de la vigilancia nazi y de los soplones de la policía judía, sino también de los vecinos más medrosos del ghetto que rechazaban con lamentosa indignación cualquier acto subrepticio que pudiera traer una nueva desgracia a sus desgracias. Por eso es que dieron en llamarse Oyneg Shabbes, la alegría del sábado.

Todo lo que transitaba por el ghetto se constituyó en material de archivo: diarios personales, periódicos, bonos de racionamiento, boletos de tranvía, cartas, postales, carteles con edictos y decretos de la ocupación alemana, invitaciones a eventos, entradas y programas de las funciones de teatro, obras literarias escritas durante el tiempo del encierro, dibujos y pinturas en acuarela. Se consideraba un deber sagrado para todos y cada uno anotar lo que habían visto o escuchado de otros sobre lo que hacían los alemanes. Aunque la necesidad de discreción restringía su alcance, todo debía ser grabado sin dejar de lado un solo hecho, así, cuando llegara el momento, como ciertamente llegaría, el mundo habría de enterarse de las atrocidades cometidas por la ocupación del Tercer Reich en Polonia.

Muchos escritores ya estaban en una etapa avanzada de su trabajo cuando, en el verano de 1942 descendió sobre la judería de Varsovia la gran deportación. En un tiempo en que cada segundo era una amenaza de captura y transporte al campo de exterminio de Treblinka, ya no se podía pensar en una recolección sistemática de datos. Solo un puñado de personas continuaban manteniendo los diarios y registrando sus experiencias. Hubo una interrupción de varios meses en las actividades de Oyneg Shabbes, pero Abraham Lewin alcanzó a contar en su diario sobre el regreso de un deportado escapado de Treblinka, donde había sido obligado a cavar fosas para sepultar cadáveres no solo de judíos de Varsovia sino de más lejos en Europa, dijo. Izrael Lichtensztajn dejó escrito en el material escondido que “lo único que quiero es que se acuerden de mí para que mi gente, mis hermanos y hermanas, al otro lado del mar, sepan a dónde fueron a parar mis huesos.” “Mientras escribo estas líneas --dice Peretz Opoczynski-- más calles son cerradas, hay menos espacio, la soga es apretada alrededor de nuestro cuello. ¿Podremos salvar al niño judío?” “El mundo está girando al revés, un planeta se derrite en lágrimas, y yo tengo hambre, hambre, tengo hambre” escribió en su diario Leyb Goldin.

El 3 de agosto de 1942 Dawid Graber y Nachum Grzywacz secundados por su maestro, Izrael LIchtensztajn escondieron la primera parte de lo que hoy se conoce como el Archivo Ringelblum, enterrándolo en el sótano de la escuela Ber Borochov, en la calle Nowolipki Nº 68. Se trataba de diez cajas de metal en las que agregaron sus propios testamentos. “Queremos vivir no por una razón personal, sino para alertar al mundo --alcanzó a escribir Dawid Graber-- (...) Lo que no pudimos gritar al mundo lo escondimos bajo la tierra“. No se sabe que fue de él, probablemente haya muerto en la gran deportación de ese verano del cuarenta y dos. Una parte del resto de los archivos fue escondido en febrero de 1943 y el resto al estallar el levantamiento, en abril de ese mismo año.

En septiembre de 1946, los sobrevivientes Rachel Auerbach, Hersh Wasser y Bluma Wasser, guiaron a un grupo de académicos a uno de los lugares, en las ruinas del ghetto, donde habían sido enterrados los archivos. En 1950 el grupo descubrió el segundo alijo del material escondido, enterrado en tarros de leche, pero el tercero aun permanece perdido.

Mientras todo se derrumbaba a su alrededor, Ringelblum no perdió la esperanza de que los historiadores tuvieran algo que contar al mundo de la posguerra... lecciones que impidieran otro genocidio... Logró sobrevivir a la destrucción del ghetto y el 1º de marzo de 1944, uno de sus últimos actos fue escribir una carta al mundo libre. Denunciaba que el 95 por ciento de los judíos de Polonia habían perecido y los que aún quedaban vivos, él incluido, pocas esperanzas tenían de sobrevivir, y dejaba constancia de la existencia del archivo, al que describe como una voz de alarma que detalla el más grande crimen de la Historia... El 7 de marzo fue capturado y fusilado junto a su familia, en las ruinas del ghetto.

Todos los años, en este mes de abril, no solo los judíos, sino la Humanidad toda, memoramos a los que se levantaron contra la barbarie nazi, dejando las esencias de sus vidas y sus pensamientos, en unas cajas de metal y unos botes de leche enterrados bajo las ruinas.

Te preguntarás como yo, atribulado lector, qué hicieron con esa memoria los que fundaron un país, recostados, de alguna manera, en la atribulada amargura de las revelaciones de la posguerra, los que eyectados de tradiciones humanistas hicieron del país de Israel una tropa de legionarios que extiende su corazón genocida por el Oriente Medio, más allá aun de Gaza, aliado al Imperio que quizá recuerde que, aunque tarde, una vez desembarcó en Normandía para combatir al fascismo. Qué remembranzas guardarán en Europa, el continente que ha desatado las guerras más tremebundas, las persecuciones y las rapiñas planetarias más escandalosas desde que existe la historia escrita y que hurga nuevas o repetidas enemistades para incentivar la industria de las armas y hundir a sus pueblos en un nuevo infierno.

Me pongo de pie ante mi computadora y deposito una flor en recuerdo de Emanuel Ringelblum y de la gente de Oyneg Shabbes, que se deslomaron, en la inestabilidad de sus vidas, tan al pedo. Ojalá me equivoque.



17 abril 2026

El riesgo de liberar al verdadero Milei

Santiago Caputo asumió la estrategia de azuzar al Milei salvaje para atacar en lugar de defenderse. El riesgo es abrir el debate sobre su verdadero estado emocional.


Gustavo González  PERFIL  12-04-2026


X. El Presidente vive en la red, publica y replica unos 250 mensajes por día, dedica 2:30 hs diarias, casi no duerme. Cada vez con más ira. | cedoc

La desinhibición de Javier Milei más su obsesión por la red X, permiten una bitácora bastante exacta de sus estados de ánimo, el uso de su tiempo de trabajo y hasta sus problemas para conciliar el sueño.

En marzo, por ejemplo, tuiteó o retuiteó 6.596 mensajes, a razón de 213 cada 24 horas. Eso le demandó un promedio diario de 2 horas y 31 minutos. En los primeros diez días de abril lleva publicados una media de 248 por día, superando el promedio de marzo.

El análisis hora por hora de su actividad tuitera, indica que casi no existe un horario en el que no esté activo. Corta a la madrugada (el jueves pasado lo hizo a las 4) y retoma entre las 6 y las 8 de la mañana. Sigue todo el día intensamente, incluso en plena jornada laboral, con picos de hasta 42 mensajes por hora.

Los datos surgen de la cuenta milei.nulo.lol, un sitio que monitorea en tiempo real la actividad del Presidente en la red de Elon Musk.

Ciberadicto. En el Gobierno se reconoce que vive pendiente de las redes, que celebra sus tuits más vistos y los que más “likes” reciben, y que sufre con un presente en que la enorme mayoría de los comentarios que le devuelven en X son negativos.

La ciberadicción es una enfermedad de nuestro tiempo que activa los mismos centros de recompensa cerebral que las drogas de origen químico. Los especialistas la vinculan con personalidades impulsivas, con dificultades para socializar y con baja autoestima, personas que buscan en los “likes” virtuales el afecto que en su vida privada les es esquivo.

El tema de la obsesión de Milei por las redes resurgió durante las Pascuas, cuando utilizó esos días de recogimiento espiritual del catolicismo y el judaísmo, para insultar y replicar insultos y llamados al odio en contra de los periodistas. En esos cuatro días, el colega Martín Rodríguez Yebra, de La Nación, contabilizó casi mil mensajes con ese destino. Semejante frenesí le demandó 14 horas y 23 minutos de su valioso tiempo.

Sobre esos mil mensajes, en general de tono violento, se sumaron miles más provenientes de funcionarios, políticos y trols oficialistas que profundizaron la agresividad presidencial de Semana Santa.

Desde el Gobierno se justifica en que tal virulencia fue una respuesta a la revelación de la existencia de dinero ruso destinado a una veintena de periodistas y medios (no aparecen empresas tradicionales como La Nación, Clarín y PERFIL) para promover supuestas operaciones en contra de Milei. Dicha justificación no tiene en cuenta que esa revelación fue realizada por periodistas como el argentino Santiago O’Donnell.

Liberar el odio. Lo cierto es que el Jefe de Estado explotó en las redes insultando o replicando insultos como “basura”, “inmundos”, “mentirosos”, “corruptos”, “traidores a la Patria”, “roñosa”, “hijos de mil putas” y “delincuentes”, entre otros. Además de su reiterado “No odiamos lo suficiente a los periodistas” o, en formato de sigla, “NOL$ALP”. Una incitación pública y explícita al odio que los jueces y fiscales de la Nación siguen haciendo de cuenta que no encuadra en la ley 23.592 que castiga, precisamente, la incitación pública al odio.

La mayoría de los análisis vinculó el nuevo brote presidencial con una estrategia de Santiago Caputo para desviar la atención de la crisis económica y de las denuncias de corrupción. Pasando de la defensa al ataque.

La estrategia comunicacional de Caputo radicó siempre en trabajar a partir de aceptar a su mejor cliente tal cual es (una enseñanza que le dejó el paso por la escuela de su maestro Jaime Duran Barba). Milei recuerda que lo eligió como su estratega porque fue el primero que no lo quiso cambiar. El Presidente es pulsión en estado puro. Sus brotes son anteriores a la estrategia que luego el consultor suele elegir para, según el momento, contenerlos o azuzarlos. Esta vez, eligió esto último. La estrategia sería recuperar al Milei salvaje que en 2023 había seducido al 56% de la sociedad. 

Comunicar la ira. Los raptos de ira como el de Semana Santa, vienen sucediendo con más frecuencia desde comienzos de año. Algunos lo relacionan con la reciente muerte de uno de los perros clonados de Conan, el que respondía al nombre de Robert y el cual, según la revista Noticias, era el que Milei presentaba con poderes para “pelear contra la oscuridad”.

No debe ser fácil diseñar estrategias comunicacionales en un contexto de crisis y cuando las encuestas muestran un crecimiento del malestar social. Y más difícil aún debe ser controlar la ira presidencial. Pero otra cosa es incentivarla sin medir las consecuencias.

En primer lugar, porque lo que resultó novedoso en su momento puede perder efecto con el paso del tiempo. Sobre todo, con una inflación que crece desde hace nueve meses y una crisis económica que se evidencia en la baja constante de la recaudación impositiva, con una actividad industrial que solo en los dos primeros meses de este año cayó otro 12%, con cierre de empresas y el consiguiente aumento del desempleo y la pérdida del poder adquisitivo.

Pero, además, el hecho de volver a exponer y celebrar al verdadero Milei (después de esconderlo en las legislativas de octubre en las que el oficialismo ganó con el 41%), corre el riesgo de poner el foco en ese costado tan sensible de esta administración como es la estabilidad emocional de su líder.

El peligro de transparentar a Milei para tapar escándalos y crisis, es el de tirar por la borda todo el esfuerzo hecho por la sociedad y sus dirigentes para hacer de cuenta de que todo esto es normal.

Tapar problemas con un problema mayor. Es que estos casi dos años y medio de gestión hicieron la suficiente mella como para que empiecen a aparecer interrogantes molestos sobre los extraños comportamientos públicos y privados de Milei que hasta ahora se intentaron naturalizar.

¿Por qué es tan violento, por qué no es capaz de contener sus impulsos, por qué cree que Dios le encomendó la misión de enfrentar al Diablo, por qué nunca desmintió los chats de su Whatsapp en los que describe las capacidades paranormales de cada uno de sus perros, qué lo lleva a seguir diciendo que Conan está vivo cuando en realidad falleció en 2017?

Y, en especial, ¿cuál es el verdadero rol que cumple su hermana. Por qué tiene tanto poder. Qué capacidades sobrenaturales le atribuye. Por qué repite que ella es la reencarnación de Moises y él, la de su hermano Aarón?

Las investigaciones de Noticias vienen explicando desde el inicio de esta presidencia, las complejidades psicológicas de quien fuera un niño maltratado, su debacle emocional tras la muerte de Conan y el lugar de contención que desde entonces ocupó su hermana, quien lo convenció (quizá ella misma esté convencida) de que es capaz de conectarse con Dios y predecir el futuro.

La tapa de esta semana de la revista se titula el “Brote Místico”. En línea con el poder que Milei le concede a Karina, revela que en septiembre pasado el Presidente le anticipó a su tiktoker personal, Iñaki Guitiérrez, los resultados electorales de octubre: “Quedate tranquilo, hablé con el Uno y me dijo que vamos a ganar.”

La nota también menciona a sus “consejeros espirituales”, entre los que se cuenta el rabino Richard Kaufmann, especialista en manejo de la ira; y muestra los talismanes y “escudos protectores” que aparecieron cerca de funcionarios de alto nivel, como Manuel Adorni y Luis Caputo.
Habrá que ver si volverá a funcionar la estrategia de liberar al verdadero Milei.

O si, en el afán de esconder otros problemas y recuperar la iniciativa, lo que se libera esta vez sea un problema mayor. El que siempre estuvo detrás de todos los demás.