26 julio 2015

Entrevista a Enrique Vázquez en "El Tren"



El 23 de julio se subió a El TREN, el periodista Enrique Vázquez, cuyo último libro  “El Osario de la Rebeldía”,  es una minuciosa investigación que revela la trama del terrorismo de estado en el campo de concentración de Campo de Mayo, por donde pasaron más de 5000 personas. Una conversación chispeante con un periodista de larga trayectoria, donde se abordaron diferentes temas que fueron desde su posicionamiento ante el gobierno de Cristina Fernández, su actitud ante las elecciones, el análisis de los motivos que lleva a la sociedad a elegir entre un menú de candidatos muy moderados en una definición benigna. Pero hubo mucho más: la situación actual del periodismo, la influencia de la escuela francesa en el terrorismo de estado, y hasta las chicanas futbolísticas de un cordobés que sufre por su Instituto en la B. Actualmente conduce el programa “Otra cosa” en Radio Belgrano AM 650, que va de lunes a viernes de 9 a 10 horas.
Súbase a EL TREN y elogie o critique a un periodista de definiciones que no convocan precisamente a la indiferencia






23 julio 2015

Entrevista al periodista Sergio Kiernan


El 22 de julio se subió a EL TREN, el periodista de Página 12, Sergio Kiernan,  editor del suplemento metro cuadrado, autor del libro “Delirios argentinos”. Un viaje en profundidad al gobierno del macrismo en la ciudad de Buenos Aires. El arrasamiento del patrimonio arquitectónico, los negocios inmobiliarios, la inexistencia de una ley para convertir en peatonal el microcentro. Un recorrido apasionante de los déficits del macrismo, protegido por el blindaje de los  medios hegemónicos. Acompáñenos a recorrer este territorio poco explorado  







21 julio 2015

 El 10 de julio, EL TREN hizo un viaje hacia la emoción, cuando Susana Reyes, la docente fundadora del Centro Educacional Isauro Arancibia, nos contó algunas de las conmovedoras historias de una labor que sólo puede despertar entusiasmo y admiración. Su militancia en los años de plomo. Su denodada labor para insertar en un sistema educacional adecuado a las circunstancias, a los chicos en condición de calle. Súbase a EL TREN, y acompáñenos en un recorrido por la Argentina que sólo sale en los diarios desde la sección policiales. Susana Reyes nos muestra el otro lado de lo que padecen las peores condiciones, vidas sin futuro ni pasado, en un acuciante presente perpetuo.

Ésta vez, en su equipaje, que no le falten los pañuelos de papel. O tal vez porque no se los compra a ese chico que subió  haciendo un esfuerzo para venderlo,  y con las monedas de su venta, poder comer.    




20 julio 2015



                              UNA   VICTORIA PÍRRICA 

                     
Contra todas las encuestas que le daban un triunfo por alrededor de 10 puntos o más, el candidato de Mauricio Macri obtuvo un ajustado triunfo por alrededor de un poco más  de tres puntos, que significa una derrota en términos políticos, de cara a sus perspectivas electorales nacionales. Los votos del Frente para la Victoria y de un sector de la izquierda se desplazaron hacia Martín Lousteau, no por las supuestas virtudes del ex ministro de economía de Cristina Fernández, sino como un voto estratégico para golpear al candidato más representativo del círculo rojo con posibilidades de acceder a la presidencia. Si el desplazamiento del voto izquierdista hubiera sido mayor, la derrota no sólo política sino electoral se hubiera consumado. Los votos en blanco pasaron de 1,86%  al 5.05%, lo que revela que el electorado de Miryam Bregman y Zamora percibe matices y perspectivas que sus dirigentes desechan. Pero es cierto que era una elección de un mismo espacio político, aunque en el interior del PRO se encuentra larvado el huevo de la serpiente del neoliberalismo más contumaz.
Las posibilidades futuras de Martín Lousteau en la Capital son muy auspiciosas, pero tropieza con la falta de estructura y con la incertidumbre de si se va a volver a dar una situación tan favorable electoralmente dentro de dos y cuatro años. Se equivocaría si considerara que el porcentaje obtenido es cautivo y no coyuntural como lo hicieron Francisco De Narváez y Sergio Massa en la Provincia de Buenos Aires, cuando obtuvieron triunfos que luego se desvanecieron.
Para el Frente para la Victoria su alegría dominguera a través de un candidato ajeno y adversario, lo lleva con vista al futuro a tener que luchar para recuperar un segundo lugar contra un candidato que al día de hoy, partiendo casi de la nada, tiene un plafond muy importante.
La “celebración” de Larreta y Santilli, con una alegría impostada y un discurso precario de agradecimiento a sus familias, tipo ganadores del Martín Fierro, omitiendo lo estrecho del triunfo, es una clara demostración de la victoria pírrica.



 La proclamación presidencial de Mauricio Macri montado en un categórico triunfo se frustró, pero el discurso preparado lo pronunció, ignorando el resultado capitalino, asegurando la continuación de los grandes hitos del ciclo kirchnerista (Aerolíneas Argentinas, Asignación Universal por Hijo, jubilación estatal, algunas de las mencionadas), lo que demuestra que aún los que están en contra no pueden ir contra lo que se ha hecho y ya está incorporado en el sentir mayoritario.
Más que su consigna CAMBIEMOS, fue un discurso SIGAMOS, más que un cambio de modelo pareció un cambio de estilo. De alguna manera es un reconocimiento a algunos triunfos culturales del kirchnerismo y al impacto de la elección de la CABA, a la que no hizo la menor referencia.  


Buena parte de la explicación de lo sucedido lo adelantó el profesor universitario Norberto Alayón, candidato a gobernador de Misiones por el FIP (Frente de Izquierda Popular), en abril de 1975 cuando explicó con notable claridad por qué había que votar por Martín Lousteau: 
 VOTARÉ A LABRUNA Y LOUSTEAU

“Cabe aclarar, para los más jóvenes o para los no futboleros, que Ángel Labruna fue un gran jugador de River Plate y que Loustau (Félix, apodado Chaplín) integraba “La Máquina” como wing izquierdo. No sé si el joven Lousteau actual (el “rulito”, según la inefable Lilita) jugará al fútbol y si lo hará como wing. Como wing, eventualmente, podría ser; como “izquierdo” ya sería más difícil. “Rulito” tal vez sea zurdo para escribir o para tomar la sopa, pero para pensar y actuar en política, no. Más bien, en concreto, es “derecho”, y hasta tal vez “humano”, como su candidato final a presidente de la Nación, el exitoso bailarín procesado (por su accionar, no por sus excelsos pasos de baile) Mauricio Macri. Rulito no es de izquierda, pero -hay que reconocer- podría llegar a transformarse en siniestro.
Y entonces, ¿por qué votaré, aunque con pesar, a Martín Lousteau? Porque se trata de política y no de opciones estéticas, principistas, abstractas. La opción concreta del domingo es Rodríguez Larreta del PRO o Lousteau de ECO. No se trata de Recalde versus Larreta o Lousteau. Ni mucho menos tener que optar entre Fidel Castro y la nueva indigna “dama de hierro” Ángela Merkel.
El PRO y ECO son parecidos, pero no idénticos. Que atrás (y adelante) de Lousteau está el Coti Nosiglia, la banda de los Yacobitti, etc. es conocido. Del PRO, la nueva derecha “lúcida” de Argentina, articulada continental y mundialmente con lo peor del capitalismo financiero, no es necesario agregar mucho más en la ocasión. El PRO es, sin duda, el adversario principal que encarna lo más opuesto a cualquier proyecto nacional y popular.
Votar en blanco, impugnar el voto o no ir a votar aumenta los porcentajes de los candidatos. Si ganara Lousteau, por cierto improbable, se debilitarían con contundencia las aspiraciones presidenciales de Macri. Si la diferencia entre los porcentajes de Larreta y Lousteau no resultara muy apreciable, ello podría minar las posibilidades de Macri. En definitiva, no se trata sólo de votar contra Larreta, sino fundamentalmente de votar contra Macri.
Toda opción en política (valga la redundante obviedad), es política. Sea el “consciente” voto en blanco de la ultraizquierda de Altamira del PO y del frente FIT; o del descreído y “despolitizado” voto en blanco de cualquier ciudadano; o del voto en blanco o impugnado de los “principistas” que estiman que Larreta y Lousteau significan lo mismo y que no quieren “tragarse el sapo” de votar a “Rulito”; todas esas opciones contribuyen -aunque no lo deseen o no lo adviertan- a apoyar el proyecto neoliberal más conservador y destructivo. Votar en blanco o no votar favorece al PRO y eso no es bueno para el país, especialmente para los sectores históricamente más vulnerados.
Puedo comprender que a mis amigos, y simultáneamente “enemigos”, hinchas de Boca Juniors les pueda resultar más indigesto tener que votar al Rulito mediático, pero a mí como “gallina”, hincha de River, me será un poquito más fácil este domingo votar a Labruna (perdón, a Lousteau).”

19-07-2015
 

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