03 agosto 2013

MILAGROS



La periodista alemana Gaby Weber realizó en el 2003 un documental donde documentó la forma que la empresa Mercedes Benz fue cómplice de la desaparición de quince obreros durante el terrorismo de estado. El jefe de producción, Juan Ronaldo Kasselkraut,  declaró en el Juicio por la Verdad, en La Plata, en el 2001. Hizo referencia a los problemas que causaba a la empresa la comisión interna y los activistas, ya que no lograban quebrar la resistencia obrera en la planta. Se lamentó de que se destruían máquinas, había sabotaje y trabajo muy lento. Con relación a las desapariciones y el incremento consiguiente de la productividad,  comentó: “Luego de un tiempo prudencial no volvieron a suceder esas cosas, mejoró la productividad, o sea, milagros no hay doctor.”
Milagro parece que hay, cuando muchos políticos degradan a la política sustituyendo ideas por epítetos descalificadores y sin embargo la política seduce a franjas activas de la población.
En realidad, milagros no hay, aunque la realidad demuestra que hay casos que la aseveración es desmentida. Elisa Carrió había entrado en un eclipse prolongado, luego de una elección en la que había perdido con relación  a la anterior casi 28 puntos y medio, quedando reducida a una secta de apenas 1,6%.  Había actuado en la elección anterior como una revitalizadora de un radicalismo con caídas frecuentes que lo llevan rutinariamente a pasar por la sala de terapia intensiva. Ahora necesitaba que alguien concurriera a ayudarla a ella, a quien Jorge Asís, un hábil manejador de la ironía, denominó: “Una empresa de demolición, que luego no sabe qué hacer con los escombros”. Pero a caballito de “Jesús” Lanata y su prédica denunciadora, la  chaqueña convertida en un símil del bíblico “Lazaro”,  ha recuperado credibilidad y resucitado en la clase media porteña, más allá, o tal vez por ello, de una pirotecnia verbal que transita la desmesura superlativa, y realizará una excelente elección, un milagro en la Ciudad, acechando al hijo de Franco.


Milagro hay cuando Alfredo Leuco conserva una credibilidad alta a pesar de las desmesuras superlativas que realiza en sus columnas diarias en Radio Continental. Llamó al lockout patronal del 2008, “El 17 de octubre de los pueblos del interior”. Sujeto de una broma por parte del periodista y bloguero Lucas Carrasco, el ferviente hincha de Boca, denunció por radio y televisión, que el entrerriano lo había amenazado de muerte, mientras recibía solidaridades de colegas tan enfervorizados como el columnista de Fernando Bravo en encontrar motivos para pegarle al kirchnerismo. Ahora, en su columna en Radio Continental del 26 de julio, realizó un milagro y  convirtió al ex cardenal Bergoglio, devenido en el Papa Francisco, en un compatriota extraordinario que es lo mejor que produjo estas tierras, tal vez, en toda su historia” Y para justificarlo, lo describe como un hombre que tiene virtudes reconocidas a San Martín, Belgrano, Mariano Moreno, Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón, Evita y Arturo Illía. Y para demostrar que no exagero, que el milagro de Leuco es real, cierra su nota así: “Ya sé que no lo puedo votar. Ya sé que no es candidato. Pero es el espejo que refleja lo mejor de este país. Es el argentino que nos transmite esperanza y capacidad transformadora. Es el Papa. Tranquilamente puede ser un presidente y un prócer. Podrán imitarlo, pero igualarlo jamás. Porque el país no está temblando. Esta latiendo patriotismo, solidaridad y emoción. Se siente, se siente, Francisco presidente. Y si el no puede ser, que algún argentino que se atreva a recoger su nombre y lo lleve como bandera a la victoria.”
Milagro es que el jefe del ejército César Milani, haya pasado tres ascensos sin que se conociera algunos antecedentes que debieron ser estudiados antes de que se aprobara y concretara su designación al grado superior. Que hubiera desparecido el legajo de su actuación en Tucumán es también un milagro. Sin embargo,  el jefe de producción de Mercedes Benz, Juan Ronaldo Kasselkraut, afirmaba “Milagros no hay”    
Milagro es que políticos cuyos silencios son más apreciados que sus discursos construidos con los materiales de la insustancialidad y las ondas de amor y paz, como Massa, Scioli y Macri,  son ampliamente reconocidos en sus territorios.
 Milagro es suponer que uno puede ascender en una escalera que carece de escalones, que es el equivalente a la peregrina teoría que se puede gobernar sin afectar a nadie o en su versión más bizarra con el consentimiento y aprobación de los afectados.     
Milagro es hacer una alianza evidente y negarla públicamente como sucede con el acuerdo entre Massa y Macri. El hijo de Franco parece la amante despechada  de Sergio Massa que lo oculta ante su mujer que viene a ser el electorado que ha seducido y aquel otro que intenta atraer.
Milagro es que se le pague a la mayoría de los publicitarios que hacen los spots de campaña electoral, en los cuales es difícil diferenciar si son en serios o en broma.
Milagro es el que ha producido el cardenal Jorge Bergoglio, cuestionado por algunos sectores políticos y periodísticos, al transformarse en el Papa Francisco, con un coro planetario de elogios y alabanzas.
Milagro es que pueda afirmar  el Papa que todo lobby es malo, cuando el fue el promotor del lobby contra el matrimonio igualitario.
Milagro es que se denomine socialista a un partido liberal y cuyo referente nacional nunca habla del poder económico, de los monopolios, y que votaría por Capriles en Venezuela.
Milagro es que un empresario como Francisco de Narváez hable de unirse, de consenso y su slogan es “Ella o vos”, sin que no se le haga notar la flagrante contradicción
Milagro es que el caso Ángeles lleve más de 50 días  y que con pocas novedades tenga transmisión en cadena todos los días, durante muchas horas en los canales de noticias y de la televisión abierta.
Milagro será que dentro de algunos años Victoria Donda no sea la heredera de Patricia Bullrich.
Milagro sería que La Nación y Clarín, junto a su empleado más calificado Jorge Lanata  dieran una noticia positiva
Milagro será el día en que el gobierno alguna vez reconozca claramente un error.


Milagro ocurrirá cuando se pueda terminar un campeonato de fútbol sin heridos ni muertos.
Milagro es que la política se haya municipalizado y pueda apasionar. Como escribió el ensayista Alejandro Horowicz: “Desde que el debate sobre la cosa pública no supone definiciones estratégicas, ni programas para llevar adelante, sino marketing y gestión, lo más parecido a un intendente termina siendo otro intendente, y todos tratan de satisfacer a los vecinos; los viejos socialistas denominaban jocosamente "política municipal" a la gestión, para diferenciarla de la política en serio…….Y obviamente no conozco a mucha gente que pueda apasionarse leyendo un digesto municipal, y muchísimo menos creer que la renovación de la política –más allá de lo que se entienda por tal cosa– puede surgir de discutir el asfaltado de las calles de tierra.”
Milagro es que en el acto de la Sociedad Rural y en las protestas de la Mesa de Enlace confluyan los patrones con el Momo Venegas, representante de los peones rurales. Es un milagro que Marx no previó para la sociedad capitalista: el fin de las clases sociales.
Milagro hubiera sido que el Presidente de la Sociedad Rural hiciera un discurso diferente, ya que tienen uno escrito desde hace más de un siglo para enfrentar a los gobiernos populares. Sólo cambia la intensidad de la diatriba y en otros tiempos el panfleto leído servía para actuar como acicate para que las fuerzas armadas actúen. Hoy convocan a una parte mayoritaria de la oposición arrodillada ante el  poder.
Milagro es poder hablar de corrupción, como lo hizo el presidente de la Sociedad Rural desde un predio arrebatado al patrimonio público 
Milagro es que en Marcos Paz, un ex directivo de la Sociedad Rural es ahora candidato a Concejal Suplente del Partido Obrero.
Milagro se produce cuando los cipayos se convierten ocasionalmente en nacionalistas para jaquear un gobierno mucho más nacional y popular.     
Y por fin, milagro es que pueda terminar escribiendo una nota corta.

03-08-2013

Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente.

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Mesa de periodistas 01-08-13

28 julio 2013

LEONARDO FAVIO RESUCITÓ EN LA VILLA CARLOS GARDEL



La cámara recorre las callejuelas de la villa mientras sigue el andar solitario de un chico de 11 años. Autos abandonados, barro, basura acumulada, una escenografía mirada desde las entrañas. Es “Diagnóstico Esperanza”, la opera prima de César González, que escribió el guión, la dirigió y la actúo. El blanco y negro inicial vira al color. Pero la pesadilla no mejora porque se abandone  los colores primarios. La película no la incorpora pero el cuplé de “Agarrate Catalina”, con su violencia extrema parece haberse inspirado en un paisaje similar. Ese que dice: Vengo del basurero que este sistema dejo al costado, /las leyes del mercado me convirtieron en funcional,/soy un montón de mierda brotando de las alcantarillas,/ soy una pesadilla de la que no vas a despertar. /Vos me desprecias, vos me buchoneas, pero fisurado, me necesitas./Soy parte de un negocio que nadie puso y que todos usan, /en la ruleta rusa yo soy la bala que toco,/ cargo con un linaje acumulativo de viciaduras, /y un alma que supura veneno de otra generación. /Yo no sé quién soy, yo no sé quien sos,/ el tren del rebaño se descarrilo.”
Esa era la posibilidad más alta cuando César González nació el 28 de febrero de 1989 y en el país amanecía el menemismo. Creció acunado por el ladrido de los perros y el silbido nocturno de las balas. Con un futuro hipotecado, como tantos otros, décadas antes de nacer. Muchos años después, en octubre del 2010, César, transformado en Camilo Blajakis le decía a Silvina Friera de Página 12, después de salir de la cárcel: “Yo soy consecuencia de las dos presidencias de Menem; no es poco lo que hizo esa basura en este país.” También la confesaba: “Infancia tuve, pero a los golpes, en la calle, a los porrazos, como tantos. Los pibes con los que me juntaba tenían madres solteras, les faltaba el papá, eran iguales que yo”. De su padre decía: “Era borracho, le pegaba a mi mamá. Ahora no sé donde vive ni me interesa realmente…pobrecito, fue adicto al alcohol, yo a las drogas. ¿ Qué puedo reprocharle? Nada”.
La droga fue un atajo para sortear la realidad. El robo casi un destino. Lo cuenta así: “Yo era re violento. Casi me matan, capaz maté. Robé muchos años. De chiquito,  para nosotros siempre fue el miedo, que la gente se cruce de vereda. Salía a manguear, revisaba bolsas y juntaba botellas. No se me cae nada por decirlo. Nos mandaban a la ‘gorra’ que nos daba palos. Tengo seis tiros de la policía encima, cinco años en cana y seis operaciones. No me morí de pedo. Mi hermano estuvo preso, mi vieja también.”
Como poeta lo recrearía así: “Los villeros no gritan/ porque ni voz propia tienen/deberíamos rebelarnos/ pero bien sumisos nos dejaron/ y tanto miedo de hablar tenemos/ que hasta los discursos nos escriben/ nos oprimen la ciencia, las palabras y las cosas/ somos como la rata corriendo la ruedita/de la sociología y el trabajo social/ llenamos nuestras muelas/ con migajas del poder/ migajas de la burocracia fabrican la red/ y fortalecen la crueldad perpetua de los mismos/ vamos al congreso pero para limpiar los baños/ estamos en la televisión/ pero en el segmento de policiales…” Pasó primero por el Instituto de Menores Rocca, luego por el Instituto Belgrano, posteriormente por el Instituto Agote, todos de la Capital y cuando cumplió 19 años, fue trasladado al Penal de Ezeiza y finalmente terminó en Marcos Paz.  

          
A pesar de lo penoso que es el sistema carcelario, la libertad espiritual le llegó de la mano de un mago llamado Patricio Montessano, que realiza trabajos sociales en las cárceles. Fue el que lo introdujo en la lectura que con el tiempo empezó a transitar por senderos cada vez más profundos.  De Rodolfo Walsh a John William Cooke, del Che a Luis Mattini; de Deleuze a Foucault, de Spinoza a Nietzsche
Patricio le alcanzó un salvavidas y César lo agarró con fuerza. Terminó el secundario y la poesía lo hizo libre entre rejas. Ahí está su poema “De soledades y renaceres” de su segundo libro “Crónica de una libertad condicional”: ¿Qué fue lo que me despertó y salvó mi destino/ de una muerte con fragancia a plomo policial?/ Fue un encuentro, encontrarme con la poesía./
Me ofreció un abrazo cuando las únicas ofertas eran las piñas/ me regaló libertad cuando todo era encierro/ Habitaba el olvido y era un rehén del egoísmo/Mi entendimiento no era más que soñar un asalto/donde cruzarme la fortuna monetaria/ y hoy mis sueños son miles/ se multiplican por cada gramo de cicatriz existente/ No dejé de robar por motivos religiosos ni morales/ fue un acto inconsciente, un arrebato de esperanza/ ¿una sobredosis de esperanza?/ Me cansé de ser un delito y un legajo judicial/ me propuse contradecir mi destino/ me cansé del maltrato intelectual/ me cansé que me nieguen cultura/ por ser morocho y de una villa/ comprendí que mi ignorancia era parte de un sistema/ que necesita excluidos para mantenerse estable./Después de esa ruptura/ renové desde mis venas hasta la molécula más pequeña”
En el reportaje mencionado expresó: “¿Hubiese terminado en una celda si no hubiese nacido en una villa? Si nueve de cada diez de los que estábamos en la cárcel éramos de una villa. ¿Qué hubiese pasado si hubiese nacido en otro contexto? Realmente no sé, pero considero que en la cárcel no hubiese terminado con 16 años, baleado, adicto a las drogas como era. Se cayó la venda de mis ojos con mucha rabia. No quería darle el gusto al sistema, a la sociedad, que quiere que terminemos en la cárcel. Y fue una ruptura”
En el poema “Sistema injudicial” apunta hacia la estructura del Poder Judicial. Ahí reflexiona: “El defensor del estado nunca gana un juicio/los abogados son muy caros/ los jueces están ciegos/ y los tribunales apestan de legajos/ Jueces gusanos, malditos y repugnantes/solo ven la hora de castigar al pobre/solo viven para castigar al pobre/ Tienen Biblia propia y todo/ se llama Código Penal/ mientras ellos la interpretan/ las esposas raspan muñecas y manos/las cadenas aprietan huesos/las celdas reciben nuevo habitante”   

REBELDE CON CAUSA


Salió de la cárcel y siguió publicando la revista cultural “¿Todo Piola?” Rápidamente los amigos de la Villa, solidariamente, le ofrecieron transitar por los suburbios del delito. Lo rechazó y abrió talleres literarios. Realizó el CBC en Filosofía, con la intención de encontrar respuesta a muchos interrogantes. “Mi vieja no puede creer como le salió el hijo de la cárcel. Ni con toda la fe en el mundo pensaba que iba a salir así. Ella tenía la esperanza que dejara de robar. Y nada más” Publicó su primer libro “La venganza del cordero atado” y condujo un programa por Canal Encuentro con el título “Alegría y dignidad”
Sostiene: “Necesito escribir como el adicto necesita de sus dosis. Mi dosis es escribir, me corre poesía por las venas….Es más peligros un pibe que piensa que un pibe que roba”; a la clase media le preguntan ¿qué  querés ser: abogado, médico, periodista? Al pibe de la villa nadie la pregunta….Nos enseñan que todo es perfecto, que lo único anda mal son los bárbaros, o sea los pibes chorros. Civilización o barbarie, es eso, sigue siendo igual”
Cuando obtuvo la libertad, encontró un país distinto que el que conocía cuando fue preso. Comenta:  “Hay alegría en el escenario político argentino y hasta noto cierta alegría. La naturaleza de los barrios bajos es el peronismo obrero. No puedo desconocer eso; y con más facilidad me doy cuenta que este gobierno se corresponde con esa naturaleza, que este gobierno está relacionado directamente con los intereses populares y me siento identificado. Yo viví en una casa de material y chapa toda mi vida. Hoy tenemos una casa digna con calefón, cocina y agua caliente.”


Estudió cine. Y estrenó “Diagnóstico Esperanza” íntegramente interpretado por habitantes de la villa. Es una película que parece un documental, con un hilo de Ariadna que la vincula con la célebre Batalla de Argelia de Gillo Pontecorvo.
Sin concesiones, no se embellece a la pobreza ni se santifica a los pobres. Se denuncia a la policía mostrándola en su accionar. Ahí está, la droga como medio de vida y como sometimiento. El delito como salida individual. La madre de César tiene un  papel descollante en la película. Y cuando concluye, los espectadores estallan en un merecido aplauso y se baja al hall del Gaumont, ahí están Patricio y algunos de los actores villeros vendiendo los libros de Camilo Blajakis y la revista cultural ¿Todo Piola?

LEONARDO FAVIO RESUCITÓ EN LA VILLA CARLOS GARDEL
Hay una herencia cinematográfica que va del notable Leonardo Favio a César González. Como simple espectador me atrevo a afirmar que “Diagnóstico Esperanza” supera largamente a “Crónica de un niño sólo”. Con una sola cámara, una computadora, actores que se interpretan a sí mismo y unos pocos pesos prestados González ha hecho una pequeña obra maestra. César es un diamante en estado natural, con un talento inconmensurable.
La villa vista desde adentro recreada desde las vísceras con imaginación y poesía. Con infancias generalmente desprovistas de cariño. Como la de Alen, el chico de once años que quiere ser cantor y que interpreta al finalizar la película la canción “Yo aprendí”. Esa que dice: “Yo aprendí a ver pibes muertos/ yo aprendí a ver pibes presos/un tiroteo siempre por acá/así a los chicos yo no los quiero más/ Mucha droga/ muchos tiros/ poca caricia/ poco cariño/ Pibes matando/ pibes corriendo/ niños mirando/ así aprenderán/ Me llamo Alen/ soy de la Gardel/te vengo a rapear/ a ver si entendés/ lo que pasa acá/ Yo aprendí….”
Reflexionando sobre su película, César le dijo al periodista Emanuel Respighi: “Las cámaras se han cansado de filmar en las villas…..cada dos o tres días en la TV pasan periodísticos dedicados a masacrar a las villas…..Nunca se ve una mirada villera sobre las problemáticas de la sociedad. Ni está presente la mirada que tenemos los villeros sobre nuestro hábitat; siempre están hablando de nosotros. Como si necesitaríamos un traductor al lado o alguien que nos escriba los discursos porque no somos capaces de hacerlo”
La película está cuidada hasta en  sus menores detalles. Por eso está subtitulada para superar entendibles problemas de dicción y hacer accesible el lunfardo villero.    
Página 12 lo denominó “El Pasolini de Fuerte Apache”. Ese que escribe: “Yo vi belleza en cada paliza/ y en cada requisa planee mi futuro…..”  o en “Miedos Moribundos”: “Solo veré preocupación/Cuando a mi poema/ también lo humille la rutina/ cuando mis palabras también/ queden encerradas adentro de una celda/y ya no sean adictas/al sueño y a la utopía/ cuando se dejen vencer/ y ya no resistan/ las piñas de este sistema/ Si llegara ese momento/ no tendría razón mi poema/ Viviría feliz como viven los decentes/Sentiría el mundo por TV/ y no por lo que ven mis ojos/ Viviría feliz como/viven los honestos”.
Poesía y cine. El séptimo arte convertido en una vivisección de la realidad con lenguaje artístico. “El cine me apasiona porque es un poema que escribimos de a muchos” sostiene César González, en tren de abandonar su pseudónimo literario de Camilo Blajakis, donde fusionaba el nombre de un revolucionario con un sindicalista asesinado. Tal vez ahora sea también, el que resucitó a Leonardo Favio en la villa Carlos Gardel. Ya es el Carlos Gardel de su villa.

27-07-2013 
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente.

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Patricio Montessano en Mediodías con Opinión 06-04-13

Patricio Montessano es el mago que le tiró un salvavidas, introduciéndolo a César Gonzalez en la lectura de Walsh y Mattini, del Che y Foucault, entre otros, el que renació poeta en la cárcel a la que había llegado con cinco balazos en su cuerpo, con el pseudónimo literario de Camilo Blajakis, Camilo por Cienfuegos y Blajakis por el dirigente sindical asesinado en la Confitería La Real de Avellaneda en 1966. Estuvo cinco años en distintas prisiones, publicó dos libros de poesía "La venganza del cordero atado" y "Crónica de una libertad condicional". Acaba de incursionar en el cine con una obra maestra titulada "Diagnóstico Esperanza". 

Escuchá este apasionante reportaje al mago que ayudó a salvar a una vida y a fragmentos intercalados de un poeta y un cineasta que hará historia rescatados de un reportaje anterior. 

Parte 1  

Parte 2