31 julio 2012

UN CUATRIMESTRE CON TIEMPO INESTABLE


El 7 de diciembre vence la medida cautelar que obtuvo el multimedio Clarín para evitar el cumplimiento del artículo 161 de la ley de medios audiovisuales, conocido como de desinversión. La aplicación plena de la ley de medios afecta a varios grupos económico-mediáticos poderosos, varios de ellos cercanos al gobierno. Ese día, la primavera se volverá tórrida. Aquí se podría aplicar aquella anécdota que se le atribuye a Winston Churchill, durante la segunda guerra mundial, cuando conoció el triunfo del General Montgomery sobre Rommel (“el zorro del desierto”) en la batalla de Alamein el 23 de octubre de 1942, casi tres años antes de la finalización de la segunda guerra mundial. Le preguntaron: “¿Este es el principio del fin? La respuesta fue: No, es el fin del principio.”  Ese día de diciembre será el Alamein argentino para los multimedios poderosos, el punto de arranque de un cambio fundamental en la relación de fuerzas. Por eso, este cuatrimestre será pródigo en la intensificación de las noticias que engendran un pesimismo intenso, anuncios de recesión profunda, de inflación descontrolada, de la intensificación de “la inseguridad”, de avanzar inexorablemente hacia el abismo.  En términos meteorológicos: tiempo inestable, vientos intensos, lluvias profusas con probables caídas de granizo.

LA LEY DE MEDIOS
Hay una evidente displicencia en su aplicación al punto tal que no se controla siquiera que se cumpla la norma que impide la publicidad no tradicional (“chivos” en la jerga), o publicidades fuera del espacio establecido. Por otra parte, su aplicación debe realmente implicar una multiplicación de las voces, por la proliferación de medios y porque dentro de los medios públicos puedan tener presencia opiniones contrapuestas, cosa que hasta ahora no sucede o en el mejor de los casos si se produce lo es mínimamente. La idea que la amplitud se va dar cuando se venza en la batalla cultural, es una afirmación que es desmentida por toda la historia de la humanidad. Si no se es amplio cuando se libra el combate, mucho menos se lo será cuando la victoria se haya obtenido.

EL CRISTINISMO
El gobierno se equivoca cuando no distingue entre seguidores críticos y enemigos. Suponer que los periodistas que proponían mucho antes que los Kirchner llegaran al gobierno, medidas que éstos implementaron y que por eso deben alinearse como soldados, es contradictorio con el mismo ejercicio del periodismo y empobrece las posibilidades del gobierno.
La presidenta que abusa del micrófono -no en el sentido que apunta una oposición política al borde de la total indigencia intelectual- se equivoca cuando ante las declaraciones de un socio de la inmobiliaria Toselli que afirmaba una caída significativa de la actividad, hecho perfectamente comprobable,  hizo mención a la falta de presentación de las declaraciones juradas del Impuesto a las Ganancias de la empresa desde el año 2007. La Presidenta no cometió el delito de violación del secreto fiscal que le imputaban los abogados del grupo Clarín y su abundante batallón de voceros escritos, radiales y televisivos, junto a sus socios económicos como La Nación, o ideológicos como Perfil: denunciar la falta de presentación de las declaraciones juradas no implica la consumación de ese delito. Pero está claro que si el señor Rodrigo Saldaña hubiera declarado a Clarín que la actividad inmobiliaria estaba en su  mejor momento, a la Presidenta de la Nación no se le hubiera ocurrido recurrir a Ricardo Echegaray a cargo de la AFIP, para averiguar por la situación fiscal de esa empresa. Y ahí sí Cristina Fernández incurre en un acto de intemperancia y desnuda la finalidad de conseguir un efecto de alineamiento social con el discurso oficial.
Pero este error presidencial abordado incorrectamente por parte de la oposición, termina en un blooper inconcebible protagonizado por el diputado del PRO Federico Pinedo,  la trashumante política Patricia Bullrich de Unión por Todos y Eduardo Amadeo del peronismo menemista residual, quienes fueron a  realizar un desagravio a los evasores impositivos.  
En estos 9 años de gobierno se han tomado medidas fundamentales que significan una ruptura con la década del noventa y con la dictadura establishment- militar, que lo convierten en los mejores  junto a los tres gobiernos de Perón. También hay continuidades que significan poderosas hipotecas y focos de corrupción que deben ser extirpados. Situaciones, entre otras muchas otras,  que deben ser saneadas como el INDEC  y problemas que deben ser debatidos y no omitidos como la inflación y la mal denominada inseguridad. Que estén en la agenda permanente de los medios dominantes, no implica a contrario sensu que deban ser ignorados por el gobierno o que los mismos no existan. Una cosa es la intencionalidad de los mismos y el uso que hacen de los mismos y muy otra es omitirlos porque la oposición mediática los instrumenta. 

EL ESCENARIO POLÍTICO
Cristina decidió ir por la cabeza de Hugo Moyano y esmerilar a Scioli. Algunos analistas ponen en duda si el timing que en política es fundamental fue el más oportuno. Pero eso ya es cosa juzgada. La presidenta parece un automóvil que carece de marcha atrás. Eso en algunas circunstancias es un plus muy valorable, pero en otras es como jugar al fútbol prescindiendo de defensores. El que algunas veces se quedó sin marcha atrás en un vehículo, recién advierte cuántas veces se necesita lo que en los manuales mal traducidos se denomina reversa. Moyano parece que desconocía que en la historia del peronismo la conducción no se discute ni se comparte y el que lo hace tiene el destino de Cipriano Reyes, Mercante, los Montoneros con Perón, Duhalde, Grosso  y Ruckauf con Menem o  Duhalde con Kirchner. Moyano planteó la posibilidad de un presidente obrero el 15 de octubre del 2010, 12 días antes de la muerte de Kirchner. Se puede discutir la decisión y la oportunidad del reacomodamiento sindical  pero luego hay coherencia en el desarrollo de esa estrategia. Por eso se le cerraron puertas y ventanas a Moyano, se le escamotearon los micrófonos y cámaras y se lo arrojó de la vereda nacional y popular. Moyano debió discutir su ubicación en ese lugar, al que uno pertenece sin necesidad de aprobación de nadie. Pero cometió un desatino mayúsculo: decidió aliarse con sus enemigos históricos y adoptó las muletillas del neoliberalismo, negando velozmente su prédica y sus años de resistencia antiliberal de los últimos 30 años. Ante el drenaje de sindicatos de su CGT, tuvo que aliarse con el Momo Venegas, el sindicalista al que la Sociedad Rural considera propia tropa.
A su vez el gobierno tuvo que buscar alternativas entre dirigentes sindicales que fueron cómplices de las privatizaciones y que festejaron la destrucción de los derechos laborales. Resulta muy fuerte para un gobierno que ha hecho una justa bandera de los derechos humanos abrazarse con el dirigente de la construcción Gerardo Martínez, integrante del batallón 601.
Perón solía explicar su política de alianzas y de deglutir batracios afirmando: “Hay veces que hay compañeros a los que me hubiera gustado abrazar y sin embargo le tengo que pegar una patada en el culo y a otros a los que debería pegarle una patada en el culo y me veo obligado a abrazar”      
A esta altura del partido, tanto Cristina Fernández como Hugo Moyano han tenido que recordar dolorosamente esta confesión de Perón. Pero en el caso de Moyano, aunque las cartas están jugadas, debió releer aquel razonamiento de Arturo Jauretche: “Cuando me peleo con Perón, no me paso al campo enemigo. Desensillo y espero el momento oportuno.” Lo mismo se les debería informar a ex integrantes fundacionales del kirchnerismo como Alberto Fernández y Julio Bárbaro, que trabajan de columnistas invitados en diarios del multimedio Clarín. Son los que han sustituido en ese papel a la “exiliada” Elisa Carrió.
El conflicto con Daniel Scioli tiene por objeto de mínima  impedirle poner su gente en las listas para parlamentarios en el 2013 y de máxima cerrarle el paso para su eventual candidatura en el 2015. Aquí la jugada necesita una verdadera sintonía fina porque es la Provincia de Buenos Aires y ahí se define buena parte de toda elección. Tampoco sería descartable que después de las elecciones legislativas la ofensiva tenga el objetivo máximo de hacerlo renunciar y que lo sustituya el vicegobernador Gabriel  Mariotto.
El periodista Martín Rodríguez ha analizado con profundidad en Página 12 el extraño caso del gobernador bonaerense, bajo el título “ Scioli en su laberinto”: “Más allá de conspiraciones y gestos sospechados de antikirchnerismo, Scioli es un caso extraño, cuyas virtudes siempre fueron confusas: no es leal, sino obediente, y aún en momentos en los que esa obediencia pone en riesgo su propia condición. Scioli lleva su éxito a donde le digan. Vicepresidencia en 2003, mudanza a la provincia de Buenos Aires en 2007, testimoniales en 2009. Es tan dócil para aceptar destinos como imbatible en los resultados que obtiene. Esa ambigüedad no parece nunca resolverse en pos de una desobediencia, no construye con sus votos su soberanía. No hay un día después del urnazo en el que Scioli es dueño de Scioli. Y trae votos de un lugar extraño al kirchnerismo: clases medias no progresistas y clases altas que reconocen su prudencia y tendencia al diálogo. Además de su arrastre en sectores populares. Es un hombre al que se vuelve por necesidad. ¿Pero quién es? ¿Qué representa? Scioli parece moverse como pez en el agua entre los ganadores del modelo. Es una dosis de capitalismo explícito dentro de un modelo kirchnerista que deja ganar a muchos, pero cuya impronta ideológica construye identificación con los perdedores, los vulnerables y pobres. Scioli, sin dejar de ser popular, o, más aún, la base meticulosa de su popularidad, se construye en la línea de representación de los que progresan, los progresos individuales, ese mundo que parece construir en la suma de movilidades individuales la cifra de la movilidad social. Scioli sería representativo de los que progresan, pero sin agradecer ese progreso al Estado. De allí su liviandad, su intuición de gestos de gobernabilidad llevando tranquilidad a los hogares. Scioli, aún en la obediencia, no deja de ser la promesa de llevar la política al lugar menos conflictivo…… Scioli, Massa, Macri, Urtubey, etc., heredan los valores que la década del ’90 depositó en la política: gestión y gobernabilidad.”

EL RETORNO DE FRANKENSTEIN
El diputado socialista Jorge Rivas acuñó una frase que fue reproducida muchas veces por su precisión: “lo mejor que tiene el Gobierno son sus enemigos. Agrego otra propia: “Imaginando un gobierno de la oposición, el cristinismo es incluso muy superior a lo que es.”
Supongamos un gobierno presidido por Macri o Scioli. No hay que tener la creación de García Márquez para saber que podría ser gobernador de Santa Fe  Miguel del Sel, en Provincia Buenos Aires  Francisco de Narváez, en Salta  Alfredo Olmedo. De ministros a Patricia Bullrich, Eduardo Amadeo, Federico Pinedo, Carlos Melconian, Oscar Aguad. Los diarios dominantes eufóricos. Desaparece por arte de magia la inflación y la inseguridad de sus páginas. Se restablecen las relaciones con el FMI, se dicta una amnistía a los terroristas de estado para sellar la reconciliación nacional, se prohíbe la utilización del  espacio público para protestas y se les otorga amplias facilidades a los inversionistas que se apropian de lo que queda de bienes públicos. Se deroga la ley de medios, se suspenden las paritarias por la situación de emergencia económica, se declara territorio libre para la entrada y salida de capitales, se vuelve al Banco Central “independiente”, se alinea el país con EE.UU y se hace un frente común con Colombia y Chile, hiriendo de muerte al Mercosur y la Unasur. Se proclama la vigencia del mercado como distribuidor de los ingresos. Se aísla a las organizaciones sociales, se intervienen las CGTs, se recibe a la Sociedad Rural y se le informa de una rebaja de las retenciones. Los recursos que falten se obtendrán con préstamos internacionales. Las corporaciones internacionales, los países del primer mundo, saludan y aplauden el retorno de la Argentina a la senda de la racionalidad.  Los gurúes económicos pronostican un futuro venturoso y los empresarios celebran dejar atrás un asfixiante intervencionismo estatal.  La Iglesia solicita que se derogue el matrimonio igualitario,  la ley de reconocimiento de género, las reformas que se ´proyectan actualmente al código unificado civil y comercial. Los lectores pueden agregar numerosas derogaciones de los avances realizados o distintos caminos que nos retornan a los noventa.             

UN CUATRIMESTRE CON TIEMPO INESTABLE
Hay mucho dinero en juego que va a ser afectado. Es el poder mediático, poder económico en sí mismo y representativo del establishment, que va a ser herido. No son hechos de la naturaleza. Son las pujas económicas en una sociedad de clases y lo que se aprecia es una vieja lección: nadie cede sus privilegios sin lucha. Los rayos, las tormentas, los truenos se llaman aquí golpes de mercado, corrida cambiaria, muertos abonando “la inseguridad”. Títulos en los diarios dominantes aún más catastróficos Por eso el pronóstico político es un cuatrimestre con tiempo inestable. Póngase el piloto para no mojarse y mantenga el paraguas abierto para cubrirse de las inclemencias humanas desatadas. Esas que Hipólito Irigoyen llamó “patéticas miserabilidades.” Y esté listo para ocupar las calles y defender lo conquistado. Y el gobierno, como si  fuera un ciclista, deberá seguir pedaleando para no caerse. Porque el nunca menos es el piso. El techo, el cielo es el espacio a conquistar.

29-07-2012       
Hugo Presman. Todos los derechos reservados. Para publicar citar fuente.

26 julio 2012

EVITA

A 60 AÑOS DE LA MUERTE DE EVA PERÓN
Provenía de la marginalidad extrema: hija extramatrimonial, mujer, provinciana  y pobre, el futuro carecía de puertas en la sociedad argentina de la tercera década del siglo XX. Dejó atrás los Toldos natal y Junín de su infancia, buscando el ascenso y la popularidad en el radioteatro. Encontró en un naciente movimiento popular, el peronismo, el papel histórico que superaría largamente su interpretación de mujeres famosas que representaba en mediocres radioteatro. Con sólo veintiséis años, realizó una gigantesca obra, que a través de la Fundación que llevaba su nombre llegó a todo el país para suplir las carencias temporarias de un proceso de redistribución del ingreso y nacionalización de la economía. Fogosa, tenaz, sus discursos de barricada identificaban con precisión al enemigo. Su odio de clase la identificaba con los sectores más plebeyos del peronismo. Tenía un techo señalado por la devoción incondicional a su esposo. Su obrerismo  trocaba de signo si algún sindicato se oponía a Perón. En una sociedad dividida visceralmente, tuvo apoyos incondicionales y animadversiones insuperables. Ningún cabecita negra, sus hijos y nietos  olvidarán jamás las máquinas de coser, los colchones, las dentaduras, los zapatos, los juguetes, las casas, el trabajo, las campañas de salud pública, las colonias de vacaciones, los torneos infantiles, la protección, la defensa de los sectores postergados que quedaron asociados a su incesante batallar. Sus enemigos convocaron a los calificativos más peyorativos para denigrarla. A tantos años de distancia, en sus discursos emerge con nitidez su lucha inclaudicable en favor de sus “grasitas, su intemperancia, sus adjetivos durísimos, la devoción a Perón, pronunciados ante multitudes que la vitoreaban.  Evita, antes que el cáncer abatiera su fogosidad y vitalidad increíble, convirtió en ley el voto femenino. No fue feminista, pero concretó la posibilidad que en el cuarto oscuro las mujeres accedieran a su condición de ciudadanas y al ejercicio de la política. No pudo acceder a la vicepresidencia por una relación de fuerzas desfavorables, pero su renunciamiento en la 9 de julio tiene el dramatismo y la belleza de las tragedias griegas, donde el coro es sustituido por una multitud enfervorizada exigiéndole que aceptara un cargo que la realidad le arrebataba. Antes de morir, consecuente hasta el final, compró armas para defender las conquistas conseguidas y las entregó a la CGT. Mientras en millones de hogares humildes se rezaba por su vida que languidecía, en una pared quedó estampado “ Viva el cáncer”.
Su muerte es la exteriorización de un dolor profundo y es también  la burocratización imperativa de un sentimiento que se tradujo irracionalmente en el duelo obligatorio. Sólo tenía 33 años. Su desaparición precipitó la pendiente de declive del peronismo, derrocado el 16 de septiembre de 1955 por la Revolución Fusiladora. El cadáver embalsamado  de Evita, sometido a flagelaciones inconcebibles, realizó un largo y novelesco peregrinaje, hasta que fue devuelto a Perón en 1971, como parte de la política de seducción emprendida por Alejandro Agustín Lanusse, el último presidente de facto de la dictadura autocalificada de “Revolución Argentina”. A sesenta años de su muerte, junto al justo reconocimiento, hay un intento del establishment de pasteurizarla, de momificar su vida con la misma pasión con que vejaron su cadáver. Pero los adversarios quedan delatados finalmente, con los pelos de gorila que asoman por doquier.

El odio de sus enemigos se cebó no sólo con su cadáver sino también con su obra. Felipe Pigna en su libro “Evita Jirones de su vida” escribió:”Dinamitaron el lugar donde murió para evitar que se convirtiera en un sitio de culto, prohibieron su foto, su nombre y su voz, pasaron con sus tanques por las casitas de la Ciudad Infantil hasta convertirla en ruinas, abandonaron la construcción del hospital de niños más grande de América porque llevaría su nombre, echaron a los ancianos de los hogares modelo, quemaron hasta las frazadas de la Fundación, destrozaron pulmotores porque tenían el escudo con su cara, secuestraron e hicieron desaparecer su cuerpo 16 años. Pero como sospechaban los autores de tanta barbarie, todo fue inútil.”
A pesar de las exhaustivas investigaciones de los fusiladores, no pudieron comprobar en la Fundación, una sola irregularidad, allí donde llegaron a trabajar alrededor de once mil personas. En el informe final puntualizaban como negativo que a los chicos le dieran carne todos los días y eso era inconveniente porque acostumbraba mal a la  gente que no acostumbraba a comer carne. La escritora Alicia Dujovne Ortiz, autora de una biografía de Evita sostiene: “La Fundación ….fue el modelo de organización y honestidad que en la Argentina no ha sido superado…Es cierto que sin su sacrificio personal, y sin su autoritarismo, la Fundación Eva Perón no hubiera existido.”.
Más allá de su arbitrariedad y de cierta  intolerancia de Evita, su recuerdo gana significación con el paso del tiempo.  En el páramo del posmodernismo, su figura, expresión de ideales colectivos, se yergue asentada en sus méritos, al tiempo que los años diluyen sus aristas más conflictivas. Desde algún lugar de la historia el futuro avizorado por Evita es una utopía imprescindible, en un siglo XX que nos encontró dominados y unidos a falacias sostenidas por muchos, pero fundamentalmente desde el partido que ayudó a consolidar. La Argentina menemista le hubiera producido un dolor mucho más intenso que el de su larga agonía. Sus obreros convertidos en marginales, sus descamisados desocupados, los niños  de ser “los únicos privilegiados”, pasaron a ser chicos de la calle, cartoneros, atravesados por el hambre y la desesperanza. Un modelo implementado bajo las banderas del peronismo,  que   consideró  gasto toda inversión social en salud o educación. Hubiera montado en una furia colosal al saber que entonces los únicos privilegiados fueron los mercados y los acreedores, a los que se le ofreció la vida, el futuro y las esperanzas de los argentinos. Comprendería con estupor que los que bombardearon a un pueblo inerme el 16 de junio de 1955, los que profanaron su cadáver, los que fusilaron en los basurales de José León Suarez, los que arrasaron y asesinaron bajo las etiquetas de “La Revolución Libertadora”, “La Revolución Argentina” o “Proceso de Reorganización Nacional”, los que vaciaron la democracia con promesas falsas y traiciones permanentes, son los que se adueñaron entonces del país, y que realizaron una gigantesca fiesta con cargo a los descamisados. Muchos hijos y nietos de aquellos obreros que llegaron a participar del 50% de la renta nacional, tuvieron que cortar rutas y se convirtieron en piqueteros. En ese escenario oscuro era posible recordar la frase que el escritor Andrés Rivera pone en boca de Juan José Castelli: “ Si ves al futuro, dile que no venga".
El 19 y 20 de diciembre, produjeron un clivaje en una historia de pendiente continúa. Nueve años después, la mejoría es ostensible, aunque queden enormes hipotecas pendientes. Pero seguramente, más allá de las críticas que Evita formularía a quienes lucran con la pobreza, a los que tardan en implementar las soluciones, afirmaría que mucho se ha hecho para que las banderas que ella enarboló, hoy estén levantadas y han sido sacadas del pantano de los noventa. A diferencia del pedido escéptico de Castelli, hoy el futuro, como quería Evita, es esperado con un optimismo esperanzado.
26-07-2012
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente. 

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Mesa de Periodistas 24-07-2012


24 julio 2012

EL PULGAR DE LA MODERNIDAD



Jóvenes con las espaldas inclinadas. En medio de un subte donde no hay espacio para darse vuelta, alguien recibe una llamada telefónica o la realiza, y su conversación tiene la intimidad de compartirla con todos los pasajeros compactados, al punto que las sardinas en latas parecen un canto a la libertad. Sin poder mover un brazo, otro se da maña para usar su pulgar y enviar un mensaje de texto con velocidad sorprendente. Otros permanecen ajenos a lo que ocurre a su  alrededor,  ensimismados en un jueguito. Una joven cerca de la puerta está teóricamente en el lugar donde puede ser observada, pero su cabeza se despega del cuerpo junto con la música distribuida desde su celular a través de los auriculares. Inútil será preguntarle si bajará en la próxima estación. Habrá que tocarla para que la cabeza vuelva al cuerpo y una respuesta sea obtenida.

El celular es el propietario de aquellos que creen que les pertenece.  Si Hegel viviera podría observar la precisión de su dialéctica del amo y del esclavo. El medio diseñado para la comunicación a distancia se convierte en un obstáculo para la relación cara a cara. El que llama tiene prioridad sobre el interlocutor  personal cercano. La modernidad se introduce en esos vagones que tienen muchas décadas, tantas como para hacer desistir al empresario Mauricio Macri de hacerse cargo de su gerenciamiento, salvo que se lo entreguen en las condiciones del subte de Nueva York.
La tecnología debe mejorar y mejora la vida cotidiana. Pero muchos de sus usuarios la malversan y terminan esclavos de ella. Necesitan considerarse imprescindibles al punto tal de pensar que el planeta puede chocar contra un asteroide si alguien quiere comunicarse y no lo consigue porque tienen el telefonito apagado. Sacan músculos al pulgar con afiebrados mensajes de textos, en general, de una insustancialidad  proverbial. A punto tal que debido a ello  y a la falta de inversión de las compañías prestatarias, los aparatitos de funciones múltiples (radios, cámaras fotográficas, internet, agenda, hora, despertador, etc, etc) para lo que menos sirven es para hablar por teléfono. Se escucha mal, se interrumpen sistemáticamente las comunicaciones, cuesta concretar las llamadas. La modernidad tiene contratiempos. La rutina lleva a que hoy nadie pregunte, cuando necesitan agendar un teléfono,  por los tradicionales de línea de audición precisa. La pregunta siempre deriva hacia un celular. Ese que origina una generación de espaldas inclinadas y de pulgares musculosos. 

EL PULGAR DEL PANDA
Como dice Leopoldo Marechal en una de sus novelas, el día que el ser humano se puso en posición vertical la humanidad realizó un salto impresionante. Ese ignoto homínido, un Neil Armstrong del plioceno bien podría haber dicho la conocida frase del astronauta al pisar la luna: “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Hace aproximadamente 5.332.000 años nuestro antepasado se irguió sobre sus pies, se puso en posición vertical y liberó sus manos, es decir que incrementó significativamente su capacidad productiva. Esas manos tienen además una particularidad que nos diferencia del resto de los animales: podemos hacer tocar el pulgar con el meñique.

El eminente paleontólogo y divulgador de la ciencia Sthephen Jay Gould, en su conocido libro “El pulgar del Panda”, nos cuenta que los osos son carnívoros, menos el panda que es vegetariano ya que se alimenta de bambú. Escribe Gould: “Viven en densos bosques de estas plantas a grandes alturas en las montañas de China Occidental. Allí se sientan, prácticamente inmunes a los depredadores, masticando bambú entre diez y doce horas diarias…….Me quedé estupefacto ante su destreza y me pregunté cómo era posible que el descendiente de una raza adaptada para la carrera pudiera utilizar sus garras tan hábilmente. Sujetaban los tallos de bambú entre sus garras y las despojaban de sus hojas, pasándolos entre un pulgar aparentemente flexible y el resto de los dedos. Esto me desconcertó. Yo había aprendido que la posesión de un pulgar oponible y diestro se encontraba entre las causas fundamentales del éxito humano. Nosotros habíamos conservado, incluso exagerado, esta importante flexibilidad de nuestros antepasados primates, mientras que la mayor parte de los mamíferos lo habían sacrificado al especializar sus dedos. ….De modo que conté los demás dedos del panda y me llevé una sorpresa aún mayor: había cinco no cuatro…..El “pulgar” del panda no es, anatómicamente, un dedo. Está constituido por un hueso llamado sesamoide  radial, que habitualmente es un pequeño componente de la muñeca. En los pandas, el sesamoide radial está enormemente agrandado y alargado hasta ser casi igual de largo que los huesos metapodiales de los verdaderos dedos. ….El pulgar del panda está dotado no sólo de un hueso para darle rigidez, sino también de músculos para proporcionarle su agilidad. Estos músculos, al igual que el propio hueso sesamoide…….son partes anatómicas familiares remodeladas para una nueva función.” Difícil prever si dentro de cinco millones de años el pulgar musculoso y diferente, sea conocido por futuros Stephen Jay Gould como “El pulgar del celular”.  

ELOGIO A LA TECNOLOGÍA
Los que conocimos el teléfono a manivela a través del  cual había que llamar a una central y darle a la operadora el número del teléfono con el cual queríamos comunicarnos, no podemos dejar de maravillarnos como algo cercano a lo mágico, que desde una aparato no mayor a una caja de cigarrillos se pueda hablar con alguien en cualquier lugar del planeta. Los que crecimos y padecimos las llamadas a larga distancia con las insufribles e imprecisas  horas de demora, con las conocidas “líneas condicionales”, la conexión inmediata nos suena a cuento de hadas. A Gabriel García Márquez, que dicen está perdiendo la memoria, justamente a él que la cultivó con esmero, se le atribuye la frase: “Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidarse es difícil para quien tiene corazón.”   
Que los viejos teléfonos fijos y enormes hoy sean una pequeña computadora de funciones múltiples, es algo que suena a increíble.
De manera que bienvenida la tecnología que nos permite en un uso racional una potenciación enorme de la comunicación y del aprovechamiento del tiempo. Todo eso en el plano teórico. El problema surge cuando el usuario, el destinatario del aparatito mágico, termina siendo dependiente del medio que vino para hacerle más confortable la vida.

EL PULGAR DE LA MODERNIDAD
En la era de las comunicaciones, se da la paradoja que las comunicaciones a distancia se interponen en los encuentros cara a cara. La ventaja para estas últimas, es que las llamadas inevitablemente se cortan o se interrumpen por deficiencias de las empresas prestatarias. Los que se encuentran para conversar en un bar o compartir un almuerzo, aprovechan esos intervalos para cumplir con los motivos del encuentro. Hasta que exóticos ringtones vuelven a concretar un replay del escenario anterior.
Es notable la cantidad de personas” importantes” que circulan por las veredas con el adminículo en la oreja. El sociólogo polaco residente en Inglaterra  Zygmunt Bauman, ha escrito: “El teléfono celular entrena a los ojos a mirar sin ver”.
Ni hablar de aquellos que obstaculizan la circulación en las veredas, porque depositan su humanidad en el medio del tránsito peatonal para realizar una llamada “urgente e imprescindible”. O aquellos que no se detienen y con la cabeza baja, la espalda levemente inclinada intentan realizar una comunicación, obligando a los que vienen enfrente a apartarse para evitar un choque.  Ni hablar de aquellos poseedores de un teléfono con micrófono que parecen haber perdido el equilibrio hablando solos. Por eso hoy Antonio Machado no hubiera podido escribir su poema “Retrato”: “Converso con el hombre que siempre va conmigo/ quien habla solo espera hablar a Dios un día…”
O aquellos conductores que manejan desaprensivamente con el celular en la oreja, porque temen que no lo encuentren y resulte inevitable una tercera  y última guerra mundial. Seguramente en esas circunstancias tienen en cuenta aquella frase apocalíptica de Albert Einstein y se abrazan al adminículo para que la realidad no los sorprenda: "No sé cómo será la tercera guerra mundial, sólo sé que la cuarta será con piedras y lanzas."
En la evolución de la especie estamos en la etapa que puede definirse como “El pulgar de la modernidad”. Que despierta tanta curiosidad como “El pulgar del panda”. Lamentablemente no podremos leer cuando los émulos de Sthephen Jay Gould, dentro de cientos de  milenios, caractericen a este período de la comunicación incomunicada, y calculen que los cambios profundos, estructurales, fisonómicos, en las espaldas y los pulgares del humano, tienen su origen en un primitivo aparatito incorporado en las últimas décadas del siglo XX,  llamado celular o cariñosamente telefonito.
20-07-2012
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20 julio 2012

EN MESA DE PERIODISTAS 19-07-12


Hugo Presman a fondo con

 la situación política

 y económica del país.

 Aciertos y errores del gobierno.