05 febrero 2012

DE PERIODISTAS E INTELECTUALES


Jorge Lanata ha dicho muchas veces que cuando el periodista no encuentra las condiciones adecuadas para ejercer su profesión, no es obligatorio que siga trabajando de periodista. Y citó en reiteradas oportunidades que durante la dictadura, trabajó de mozo.
Pasaron muchos años. Aquel joven irreverente e ingenioso fundador y director de Página 12 ha devenido en un periodista-empresario contratado por el principal medio periodístico de la Argentina. Archivó sus denuncias contra el grupo y se enorgullece de formar parte de su plantel. En su largo itinerario pasó de periodista a empresario. Sucesivos fracasos comerciales lo arrojaron como empleado del grupo Clarín. Ahora ya no dice como el 5-04-2009, en el diario Crítica: “Clarín, el diario que montó ilegalmente Radio Mitre, que obtuvo Canal 13 del menemismo y logró la fusión monopólica del cable”. Trabajará en Radio Mitre y Canal 13. En un reportaje dado a La Nación el 5 de enero se pregunta:  “¿A dónde voy a ir sino es al grupo Clarín?”; y lo desarrolla: “Hoy el 80 por ciento de los medios está manejado por el Gobierno. Canal 11 está muy influenciado por el Gobierno, Canal 9 es casi del Gobierno, Canal 7 es del Gobierno y América está con el Gobierno... Entonces, ¿a dónde voy?” Aquél joven Lanata le hubiera respondido a este cincuentón desorientado: “Andate a trabajar de mozo, como sostenías en otros tiempos y apuntabas a los que trabajaron bajo la dictadura establishment militar”.
El periodista Hernán Brienza, escribió en Tiempo Argentino el 31 de diciembre de 2011: “Siempre me llamó la atención la necesidad que tienen muchos pensadores de ser legitimados por los medios de comunicación tradicionales o hegemónicos. Y la manera que ciertos intelectuales cercanos a la visión nacional y popular de la historia necesitan mostrarse equilibrados y concesivos en tribunas de doctrina que nunca bajan la guardia. Todos sabemos que la verdad periodística y política no existe y se construye, se impone, o se consensua, pero ¿es necesario someterse a operaciones periodísticas, entregar títulos a medios, con estrategias opositoras y generar desazón e incertidumbre entre los seguidores de los mismos?”
Evidentemente Brienza se refiere, sin mencionarlo, al reportaje realizado por el diario La Nación al ensayista José Pablo Feinmann, por el periodista Ricardo Carpena y  publicado el  24 de diciembre del  año pasado en el suplemento Enfoques.  El autor de “ La sangre derramada”, “La crítica de las armas”, “Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina”, entre tantos otros libros, cometió una ingenuidad contradictoria con su talento. Tal vez acierta Brienza al afirmar:  “… la necesidad que tienen muchos pensadores de ser legitimados por los medios de comunicación tradicionales o hegemónicos”. En efecto, “La Nación”, no “Página 12” o “Tiempo Argentino”, es el dispensador de los prestigios académicos. Y a pesar de la historia siniestra de su fundador y de la trayectoria antinacional del diario, la seducción por aparecer en sus páginas atrae a intelectuales lúcidos. Lo que no dice Brienza, es que mucho más que a Feinmann el sayo le cabe a Mario Pacho O`Donnell, que preside el Instituto Revisionista Manuel Dorrego, del que Brienza forma parte y que practica el oxímoron de hacer un revisionismo mitrista. Esto no invalida la legitimidad del Instituto, al cual apoyo, pero establece una limitación significativa. Y con los tradicionales amiguismos de las capillas intelectuales, Brienza critica a Feinmann y calla todas las genuflexiones hacia la “Tribuna de doctrina” del autor, entre otros muchos libros, de “La gran epopeya. El combate de la Vuelta de Obligado”.
Un empresario periodístico que cree haber escriturado la ética a su nombre, es Jorge Fontevecchia. Autor de dos editoriales semanales en el bisemanario “Perfil”, regado con profusión de autores y citas, mentor del slogan “periodismo puro”, propiciador de adefesios como el ultra amarillo diario “Libre”,  la revista “Caras”, de frivolidad extrema, y de “Noticias”, la pretendida revista “seria” de la editorial, cuya profundidad se agota en los títulos, fue cuestionado en diciembre por invadir la privacidad del cantante y poeta Luís Alberto Spinetta a raíz de una foto para ilustrar el cáncer que padece. Y apareció entonces el testimonio de un fotógrafo, ex trabajador de la editorial, que destruye los cientos de carillas escritas por el empresario- periodista, de una moralina asfixiante. La periodista Patricia Grimberg escribió: “…Vamos a debatir y seguir debatiendo: ¿cuál es el límite de la “obediencia debida” de un reportero gráfico o periodista a sus editores sedientos de sangre, sudor y lágrimas? ¿Hasta dónde llegar para preservar el trabajo, no entrar en las “lista negras” interempresarias, o ser congelado,  mandado  a la Siberia, como decimos en el gremio?..”
Dos ex reporteros gráficos de la revista Noticias de la Editorial Perfil, que también edita Caras, respondieron, años atrás,  con hechos y no con palabras, a esa pregunta: Esteban Mac Allister estaba presente el día que el líder democristiano Carlos Auyero murió mientras era entrevistado en un programa televisivo.  Mac Allister optó por no fotografiar la agonía y la muerte, actos privados hasta el paradigma, y por eso fue despedido de su trabajo.  Nunca se arrepintió de su decisión y continúa hasta hoy como free lance y editor de su propio banco de imágenes.           

LA NACIÓN” Y LA SEDUCCIÓN DE LOS INTELECTUALES Y POLÍTICOS
Si a cualquier intelectual, a mero título de ejemplo, sea Horacio González o José Pablo Feinmann, Beatriz Sarlo o Santiago Kovadloff, se los invitara a escribir en una revista reivindicadora del terrorismo de estado como B1 ( Vitamina para la memoria) rechazarían la invitación espantados de solo pensar que sus nombres podrían quedar vinculados a dicha publicación.  Sin embargo, los dos primeros no tienen inconvenientes de ser entrevistados y los dos segundos en ser columnistas.
El fundador del diario fue el comandante de los ejércitos que consumaron en beneficio de los ingleses un genocidio contra el pueblo paraguayo. Escribió Felipe Pigna: “Tras cuatro años de heroica resistencia en los que logró resonantes victorias pese a la disparidad de las fuerzas, el ejército paraguayo comenzó a ser acorralado por las fuerzas aliadas. Francisco Solano López y lo que quedaba de su ejército -con su inseparable compañera, Elisa Lynch, la “ princesa de la selva”, sus cuatro hijos y poco más de 400 hombres, mujeres y niños que se negaban a entregarse- llegaron a Cerro Corá el 14 de febrero de 1870. Allí preparó la última resistencia. Su ejército estaba compuesto mayoritariamente por niños y mujeres, y tenía el jefe de estado mayor más joven de la historia, su hijo Panchito, de sólo 14 años….López al frente de lo que quedaba de su heroico pueblo, fue herido de un lanzazo. Le ordenó a Panchito proteger a su madre y a sus hermanos. Varios soldados se abalanzaron sobre el hombre más buscado por la Triple Alianza. Nadie quería perderse las cien mil libras que los “civilizadores” ofrecían por la cabeza del mariscal.”
En “Las venas abiertas de América Latina” escribió Eduardo Galeano: “Paraguay tenía, al comienzo de la guerra, poco menos población que Argentina. Sólo doscientos cincuenta mil paraguayos, menos de la sexta parte, sobrevivían en 1870. Era el triunfo de la civilización. Los vencedores, arruinados por el altísimo costo del crimen, quedaban en manos de los banqueros ingleses que habían financiado la aventura. El imperio esclavista de Pedro II, cuyas tropas se nutrían de esclavos y presos, ganó, no obstante, territorios, más de sesenta mil kilómetros cuadrados, y también mano de obra, porque muchos prisioneros paraguayos marcharon a trabajar en los cafetales paulistas con la marca de hierro de la esclavitud. La Argentina del presidente Mitre, que había aplastado a sus propios caudillos federales, se quedó con noventa y cuatro mil kilómetros cuadrados de tierra paraguaya y otros frutos del botín, que según el propio Mitre había anunciado cuando escribió: «Los prisioneros y demás artículos de guerra nos los dividiremos en la forma convenida». Uruguay, donde ya los herederos de Artigas habían sido muertos o derrotados y la oligarquía mandaba, participó de la guerra como socio menor y sin recompensas. Algunos de los soldados uruguayos enviados a la campaña del Paraguay habían subido a los buques con las manos atadas. Los tres países sufrieron una bancarrota financiera que agudizó su dependencia frente a Inglaterra. La matanza de Paraguay los signó para siempre.”
¿ Se debe aceptar un reportaje en el diario La NaciónSí,  a condición  de señalar su papel nefasto en la historia nacional y que fue, por ejemplo, creado después de un genocidio comandado por su fundador a la finalización de la guerra infame. En caso contrario, es como hacer declaraciones para un órgano que reivindique el terrorismo de estado sin tocar por el entrevistado el tema. Sería bueno preguntarse, en caso contrario,  cuál es la diferencia de ser entrevistado o peor todavía columnista en La Nación sin reticencias y que produzca asco la sola mención de B1 y otras similares.      

INTELECTUALES PATINANDO
Horacio González  realizó un comentario en la revista Ñ del diario Clarín del 7 de enero del 2012, sobre “Historia de la Nación Latinoamericana” de Jorge Abelardo Ramos. Después de varias líneas elogiosas como: “La mordacidad combatiente, el ojo agudizado para la ironía y el chascarrillo constante  no le impedían a la obra de Jorge Abelardo Ramos  (1921-1994) transitar por los grandes panoramas históricos”. Luego de otros elogios, de pronto disminuye su envergadura cuando escribe: “Su vocación política es la de fundador de partidos, pero antes la de un gran editor, publicista, y aún antes, la de un apasionado librero”.  La relación es al revés: fue fundamentalmente un político que para desplegar su acción recurrió a la historia y a la publicación de libros. Pero lo que sorprende es el intento de encontrar puntos de contacto entre “el Colorado” y Tulio Halperín Donghi. Dice: “Un lugar común del debate argentino consiste en contraponer a Tulio Halperín Donghi con Jorge Abelardo Ramos. No es así….”. Inteligente e informado, poseedor de una vasta cultura,  González intenta vanamente encontrar puntos de contacto entre el político y ensayista que reivindicó al peronismo desde su origen con quien lo define como un mamarracho; el que defendía al gobierno desde las páginas del diario Democracia con el pseudónimo de Víctor Almagro, y el que le dedica tres líneas al bombardeo a Plaza de Mayo. José Pablo Feinmann escribió al respecto en el primer tomo de “Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina”: “Escuche Halperín Donghi, usted no puede despachar la jornada del 16 de junio diciendo: “una parte de la Marina  y la Aviación  se alzó contra el gobierno bombardeando y ametrallando lugares céntricos de Buenos Aires”. Ese texto es una ofensa a los derechos  humanos en la Argentina…….El año 1956 transcurrió así con un rumbo político impreciso” (página141). En “Argentina en el callejón” de Halperín Donghi  (página 72), se puede leer: “Luego de la muerte de Eva Perón, su esposo lejos de mostrar la reserva dolorida que hubiese sido decente, se lanzó con frenesí a actividades que hacían de él una suerte de Calígula bonachón.”
Se podrían completar varias páginas con afirmaciones similares del proclamado “más importante historiador argentino actual”. Los parecidos que encuentra González con el inspirador de la izquierda nacional,  deben ser fruto de un vano e insólito esfuerzo de conciliación histórica frustrado.
Otra patinada fueron las declaraciones de José Pablo Feinmann a “La Nación” que lo llevó a realizar reiteradas aclaraciones que confirmaban lo que desmentía. No negaba lo que había dicho sino cómo había sido titulado el reportaje en Internet, diferente a la edición impresa. Finalmente publicó una nota en Página 12 el 28 de diciembre con el título de “El puñal en la espalda” donde afirmó: “Creo que estuve confiado, ingenuo y hasta algo bobo en el reportaje de La Nación.”
Por otro lado, Feinmann ha iniciado un revisionismo histórico del Perón que regresó de España, que debe realizarse, pero que en la forma que lo encara este polifacético escritor lo llevará a una situación paradojal de difícil retorno para él, precisamente escribiendo a partir del retorno de Perón. En las páginas finales del tomo II de la obra mencionada  escribe: “La Triple A empieza a matar gente a diestra y siniestra. De todas esas muertes es responsable Perón, quien le dejó al país de herencia una cabaretera tonta y fascista  (hay  cabareteras que son magníficas personas y todos los escritores estamos habituados a disfrutar  con la creación  o con la frecuentación -con motivos literarios- de esos personajes y encontrarles sus aristas sensibles, nobles) manejada por un clown asesino-compulsivo. Por consiguiente, señores, guste o no, nadie se puede sacar de encima semejante atrocidad política. A pagar. Y si de pagar se trata hay que decirlo: la responsabilidad de muertes como las de Ortega Peña, Silvio Frondizi,  Julio Troxler, Atilio López y de por lo menos 1500 personas más recae sobre Juan Domingo Perón. Qué pena. Qué bronca. Qué dolor también. Que en apenas un año un gran líder de masas, el único político que realmente hizo algo por los pobres de este país y le arruinó la eterna fiesta a los dueños eternos de esta tierra haya deteriorado tanto su figura, es una de las grandes desgracias de la Argentina, país que no carece de ellas…..” 
Existen otras aseveraciones que parecen más propias de un transgresor adolescente que del  pensador que es Feinmann. Así en la página 159 del primer tomo de la obra citada afirma: En cuanto a Perón, su casamiento con Eva es el acto más revolucionario que realizó en su vida. Y acaso sea el único. Por si no quedara claro lo reitera en la página 169:
El mayor político de la Argentina del siglo XX tiene, como toda figura histórica, muchos claroscuros. Pero concluir con un fallo ilevantable de asesino es una escala potenciada de los muchos adjetivos descalificatorios que Ernesto Sábato, otro intelectual, descargó sobre su persona al mismo tiempo que enaltecía a las masas peronistas. Por otra parte salvo que sea una humorada, considerar que lo más revolucionario de Perón fue su casamiento con Eva, lleva a realizarle a José Pablo la pregunta: ¿Fue proscripto 18 años por ese acto transgresor de su vida privada?
Miguel Bonasso inició un camino similar hace muchos años, construyendo un Cámpora revolucionario y un Perón conservador para concluir afirmando en un reportaje en la revista La Maga número 3 del mes de diciembre del 2011: “¡Que viejo hijo de puta era Perón!”.
Julio Bárbaro en un reportaje en la Revista Noticias del 28 de enero afirma: “A Feinmann, por ejemplo, que fue un amigo y es una persona a la que respeto,  lo que le cuestiono es que crea que lo que interpreta de la historia es más importante que lo que Perón logró.”                   
Otra patinada fue la del escritor Guillermo Saccomanno que aparecía como firmante del primer documento del grupo de intelectuales Plataforma 2012, de perfil fuertemente crítico al gobierno.
Resultaba contradictorio  con las posiciones conocidas del escritor de “El oficinista”. Rápidamente se bajó de ese conglomerado. Distribuyó un comunicado explicando su actitud con el título “Con vos no Beatriz” : “Conozco a Norma Giarracca desde fines de los sesenta, cuando compartíamos las ideas que sustentaban las Cátedras Nacionales, una concepción que reivindicaba el pensamiento y los hitos de lucha del movimiento nacional y popular –léase el peronismo– que hoy encuentra, entre uno de sus cauces, el kirchnerismo. Digo uno, porque no es el único. Norma, investigadora de las problemáticas rurales, comprometida con los derechos humanos, denunciante de los crímenes que este gobierno viene procurando disimular, me convocó hace unos días para firmar entre los adherentes a la movida “Plataforma 2012”. Tan indignado y estupefacto como ella quedé al enterarme por La Nación de que la oportunista Beatriz Sarlo se adjudicaba la maternidad de la misma, concediéndose el rol de referente. Beatriz Sarlo encarna la figura del autoritarismo y oportunismo intelectual. De haber estado al tanto de que la errática Sarlo adquiriría protagonismo mediático arrogándose esta “Plataforma” en el diario ideólogo de los genocidios nacionales, sin duda muchos no habríamos participado de esta movida cuyos objetivos son antagónicos con el de esta escriba y vocera del poder. En consecuencia, varios de los que adherimos a “Plataforma” estamos retirando nuestra firma. Seguí jugando solita, Beatriz.”
El texto es ingenioso pero la argumentación es débil. En ese aspecto se manifestó el licenciado en filosofía Dante Augusto Palma quien escribió en la revista XXIII del 12 de enero: “No deja de llamar la atención que intelectuales de prestigio den razones tan pobres para retirar la firma de un documento que compromete, particularmente, por lo abiertamente agresivo. Pues ¿importa quién lo firma o importa el contenido de lo que se firma? ….En ese sentido, lo que importa no es lo que lo haya firmado Sarlo, sino que intelectuales de “izquierda” suscriban un documento que podría ser aceptado por Sarlo. No habla mal de Sarlo, habla mal de esos intelectuales”

CONTRADICIONES DE PERIODISTAS E INTELECTUALES
Para concluir esta nota escrita con pesadumbre porque tengo buena relación y aprecio con varios de los aquí criticados, vaya una  frase  del notable escritor y humorista Roberto Fontanarrosa, que tal vez permita diluir humorísticamente algunas patinadas: “El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente”.





29-01-2012    
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente.

30 enero 2012

CHUPAMEDIAS Y ALCAHUETES

Hay temas difíciles de encarar. Que colocan al que lo propone y aborda en una cornisa desde donde puede ser atacado, mal comprendido o fuertemente zaherido. Abordo el tema con la tranquilidad que me da el transitar el campo nacional y popular desde hace cincuenta años. No comprando etiquetas sino contenidos. El menemismo surgido de las entrañas del peronismo era su sepulturero. Contradecía todo lo que tenía de reivindicable el peronismo histórico. El culto al verticalismo llevó a que semejante viraje se diera con fracturas insignificantes en el justicialismo. Bajo el sello peronista se hacía contrabando ideológico. El neoliberalismo se imponía desde adentro del movimiento popular. Y ahí estuvimos en campos separados. Pero cuando el kirchnerismo se entroncó con algunas líneas del peronismo histórico, ahí caminamos juntos por el  mismo territorio, manteniendo la crítica al lado del apoyo. Desde la misma vereda. Como en la resistencia, en las proscripciones  y en la vuelta y gobierno de Perón. 
 En los momentos críticos de su segunda presidencia, cuando los adversarios económicos se unificaban detrás de la iglesia a la que se le había eliminado la enseñanza religiosa en la educación pública, se le había introducido el divorcio y eliminado la vergonzante categorización de hijos naturales e ilegítimos pasando a ser matrimoniales y extramatrimoniales, y se iba por más, Perón declaró: “Estoy rodeado de chupamedias y alcahuetes” Chupamedias es la persona sumisa, obsecuente, aduladora. Alcahuete es un buchón o encubridor. Si el interlocutor no era ni chupamedia ni alcahuete debería haberle dicho al General: “Ud. ha generado un sistema de ascensos y premios en donde se multiplican los chupamedias y alcahuetes. Ud. se queja pero está cosechando lo que estimuló”. Un ejemplo máximo fue el vicepresidente, el Contralmirante Alberto Teisaire, mendocino, elegido en abril de 1954, que apenas producida la Revolución Fusiladora declaró contra el gobierno derrocado del que formó parte, 11 días después,  en términos que ruborizaban a Aramburu y Rojas. Afirmó entre otras cosas: “La conducta  de Perón como gobernante, su deslealtad para los que en él creyeron, su cobarde y vergonzosa deserción frente al adversario, abandonando al gobierno y a sus colaboradores (y no digo sus amigos, porque jamás abrigó sentimientos de amistad para nadie), me habilitan para la actitud que asumo. No tengo por qué guardar consideraciones para quien no las tuvo con nadie, ni aún con el país, de cuyos destinos dispuso a su antojo…… Pero nadie puede llamarse a equívocos, hay un solo responsable de todo: Perón.  Hay uno solo que inspiraba y ordenaba: Perón”.
 Otro ejemplo de obsecuencia pero en este caso ligado a una significativa lealtad es Héctor José  Cámpora. Escribe José Pablo Feinmann: “Durante el primer peronismo, ese que pinta Santoro con los colores de un Paraíso Perdido, Cámpora era un simple dentista, un hombre de San Andrés de Giles, que arrimó un bochín al corazón del Poder. Era obsecuente, y era feliz con la obsecuencia. Quería tanto a Perón y Evita que no hacía otra cosa sino lo que le decían. Hay una anécdota (seguramente falsa: tiene un tufillo indisimulable de sorna y desdén oligárquico, pero es ingeniosa) que lo muestra siguiéndola a Evita, siempre apurada, siempre afiebrada por la acción, y Cámpora, fiel, detrás de ella; y ella, de pronto, le pregunta: “Che Camporita ¿ qué hora es? Y Cámpora dice: “La que usted quiera, señora”. Divertida la anécdota, pero como dije, falsa. Es inimaginable que una mujer como Evita no tuviera un reloj; y caro.” La anécdota es posible que sea tan falsa como el intento tardío de convertir a Cámpora en un líder revolucionario. Pero es ilustrativa para lo que aquí se intenta ejemplificar. Sin olvidar que el último acto gubernamental de Perón el 29 de junio de 1974, antes de transmitir el mando provisoriamente a Isabel, que finalmente fue definitivo, consistió en la aceptación de la renuncia del dentista de San Andrés de Giles y ex presidente  a su cargo de embajador en Méjico, sin agradecerle, como es de fórmula, los patrióticos servicios prestados.
 
SE TROPIEZA DOS VECES CON LA MISMA PIEDRA    
En la actualidad hay anécdotas del mismo tenor. Más allá de la cercanía a la realidad de las mismas, hay un despliegue de obsecuencia de muchos funcionarios y militantes. Se atribuye al secretario de Legal y Técnica Carlos Zannini, integrante del muy reducido anillo del poder gubernamental, la frase: “A la Presidente se la escucha, no se le habla”. De imposible verificación, la misma se alinea con expresiones públicas reiteradas que van en el mismo sentido. Por ejemplo el vicepresidente de la Nación, que ha propuesto e impulsado medidas trascendentales como la estatización de los fondos de pensión, se ha referido en su interinato de presidente,  reiteradamente a “nuestra querida presidenta”. Una vez es cariño, varias veces una adulación poco justificable, más allá de las indudables virtudes de la Presidenta. Nadie en la vida cotidiana se refiere a quién ama, agregándole indefectiblemente a su nombre grandilocuentes adjetivos. O nadie menciona al hijo del que se está orgulloso con sistemáticos y variados elogios.
Hay militantes políticos que ocupan puestos de relevancia o cargos legislativos, que al escucharlos se tiene la dolorosa sensación que no está hablando una persona sino un casette, salpicado con permanentes elogios hacia sus superiores jerárquicos.
Se necesitan en la construcción política, uno de los déficits organizativos del kirchnerismo, militantes ingeniosos, propulsores de proyectos, que tengan una mirada crítica sobre lo que se hace y fervorosos en la voluntad de llevarlos adelante. En cada militante-soldado debe haber un futuro coronel o general. Si sólo se cumplen órdenes, sin discusión y debate, ascienden no los mejores, sino los de columna vertebral más flexible.
Estas disquisiciones pueden aplicarse a ministerios y secretarías fundamentales, cuya opacidad e intrascendencia es un contrapeso a los muchos avances logrados en ocho años.
El Ministro de Salud Juan Manzur, tiene un perfil tan bajo que bordea la inexistencia. Precisamente en un área donde el gobierno tiene importantes déficits, se desconoce su posición sobre temas fundamentales. En medio del traumático caso de la niña embarazada de 11 años en Entre Ríos, sólo se pudo escuchar la voz del Ministro Provincial  de Salud, expresión de los sectores religiosos más retardatarios.
En medio de un creciente debate sobre la mega minería a cielo abierto, el Secretario de Minería Jorge Mayoral mantiene un lamentable e insondable silencio. Su ocasional reportaje en la revista Debate no aclara el panorama. 
En otras épocas aciagas de la Argentina, donde la política estaba presa de la economía, el Ministro de Economía era un par, y muchas veces superior al Presidente. El kirchnerismo revirtió positivamente esta situación. Pero se fue al otro extremo, al punto de convertir el cargo en simbólico. Todo ello en un contexto de una crisis mundial sin precedentes.                     
Se podría seguir con otros funcionarios, pero sólo se repetirían argumentos.
La centralización del mando no se cuestiona. Lo que aquí se apunta es que la Presidenta debe tener colaboradores con iniciativas. Que la ayuden a tomar las mejores decisiones sobre los múltiples temas que hacen a un gobierno. Y que la Presidenta escuche. Alguna vez se ha dicho que la naturaleza es sabia porque nos dotó de dos orejas y una sola boca, por lo que debemos escuchar el doble de lo que hablamos. Pero para escuchar, es necesario que el colaborador, el asesor tenga cosas importantes para aportar, mucho más que la lealtad que es básica y la obediencia hacia las decisiones tomadas.      

CHUPAMEDIAS  Y  ALCAHUETES

Cuando a partir de septiembre de 1955, llegó el momento de la derrota y las proscripciones, de los fusilamientos y de los intentos de arrasar con todas las conquistas sociales obtenidas, de revertir la distribución del ingreso alcanzado, los chupamedias como Teisaire, cuyo secretario era Bernardo Neustad, se pasaron con armas y bagajes al enemigo. Aparecieron en la adversidad, desplazados como Arturo Jauretche o militantes legisladores cuestionadores como John William Cooke, entre tantos otros, para sostener con el cuerpo y la lucha ideológica lo obtenido.
El 54% es un piso importante para profundizar el modelo en lo que se ha hecho o en lo que todavía falta encarar y para desprofundizar en lo que se hizo mal.
Junto con ese 54% aparecen los chupamedias y alcahuetes de afuera que hasta ayer nomás se oponían entusiastamente y que volverán a hacerlo apenas empiecen a avistar dificultades y los de adentro que sólo creen que es necesario obedecer potenciados y amparados en el rotundo éxito electoral.


28-01-2012
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente.
                                                                                           

26 enero 2012

UNA HISTORIA DE AMOR


En memoria y homenaje a Enrique y todos los
desaparecidos de Marcos Paz
Enrique Sous- Amanda Petroff

UNA HISTORIA DE AMOR
Por Hugo Presman
                                    
Porque lo imposible era certeza
Porque se debía y se podía
Porque queríamos vivir en primavera
Por eso (María Morelli)
       
                                                                    
La segunda guerra mundial había concluido en el planeta y Europa intentaba  exorcizar los fantasmas de la ignominia. Un cuadro de horrores incompatibles con la condición humana se entretejía con las dolorosas tareas de la reconstrucción. El nazismo, las bombas atómicas, los muertos, los mutilados, habían quedado atrás y se convertían en recuerdos y cicatrices de la memoria. Pero en medio de la destrucción  y el horror, el amor se obstinaba en hacerse presente. Las tropas inglesas en camino hacia Alemania, pasaron por Bélgica. Y porque como dice Ulises Butrón en “Tango Feroz” “el amor es más fuerte”,  la vida engendró vida entre un soldado británico y una ciudadana belga. La joven escribió una carta comunicándole su embarazo a aquel muchacho que había logrado seducirla, pero el correo no encontró al destinatario. El oficial inglés había muerto. El 11 de marzo de 1946, nacía Enrique Urbano Sous. La posguerra, con su dureza y falta de perspectivas, inducen a la madre de Enrique a iniciar con su hijo, un viaje hacia un lejano país sudamericano donde viven unos primos. Es 1954, y el peronismo vive sus horas postreras. Argentina es un país orgulloso de sí mismo con enfrentamientos políticos despiadados. Perón enviaba regalos a los niños pobres de Nueva York. Enrique y su madre se quedan en Buenos Aires. El primario lo cursa en la Escuela de los Hermanos Maristas de González Catán. Cuando llega la etapa del secundario, mientras su madre va a trabajar en una estancia de La Pampa, Enrique ingresa en Entre Ríos en la  Escuela Agrícola. La rebeldía empezaba aflorar en el adolescente nacido en el país de los encajes, y se escapa del colegio. Cuando es encontrado, queda bajo la tutela de un juez de menores en el Instituto de Luján. Un día es trasladado a la Colonia Gutiérrez de Marcos Paz. Tiene ya 18 años y le permiten salir diariamente para cursar el cuarto año en el Colegio Nacional y Comercial Marcos Paz.
Beatriz Amanda Petroff era abanderada del Colegio de Hermanas. Su abuelo ruso se escapó de su país para  no hacer el servicio militar. A su mujer la conoció en el barco. Tuvieron tres varones y una mujer. Uno de esos hombres es Juan Petroff, el papá de Amanda. Juan se enamoró de Beatriz Oillataguerre, cuyos padres, con su inconfundible ascendencia vasca, tenían, como era inexorable, un tambo. Apostaron sus esperanzas a uno de los primeros almacenes de ramos generales de Marcos Paz. En aquel pequeño pueblo del oeste bonaerense, Amanda iba a bailar los fines de semana a la Sociedad Italiana. Apenas tenía 14 años. Corría el año 1964. Proscripto Perón y el Peronismo, gobernaba el país un médico de Pergamino que durante muchos años fue médico en Cruz del Eje. Los caricaturistas de la época lo dibujaban dándole de comer a las palomas, o identificándolo como una tortuga. Su honestidad proverbial sería reivindicada muchos años después, cuando esa virtud elemental pasó a ser un atributo exótico. Entre Enrique y Amanda empezó a surgir una corriente de simpatía, que se convertiría en noviazgo, conforme a los parámetros rígidos de la época. Una relación difícil de perdurar en el ambiente pueblerino. La hija de Juan Petroff, un comerciante de clase media próspera, con un joven marginal con algunos problemas de conducta. El romance se extendió entre julio y diciembre de 1964. Enrique recorría los 11 kilómetros por el camino de tierra que separaban la Colonia Gutiérrez  del Pueblo del Árbol. Lo hacía en un carro tirado por caballos. Pero el tiempo era escaso para los enamorados. Cuando el transporte a tracción a sangre lo tenía que trasladar nuevamente a La Colonia, una vez terminada la jornada escolar, Enrique se distraía y perdía el regreso. El banco de la Estación de Ferrocarril, ahí donde las sombras profundizaban la oscuridad, encontraba a la pareja en esas caricias y besos que el amor juvenil potencia. Gustavo Adolfo Bequer solía ingresar a través de sus poemas en las conversaciones cotidianas. Amanda sustraía comida de la heladera de su casa, en complicidad con su hermana menor Graciela, para que Enrique tuviera algo para cenar después de recorrer los once kilómetros del regreso en la oscuridad y muchas veces en el barro, cuando sus compañeros ya dormían. Al terminar  cuarto año, a Enrique lo echan. El romance se interrumpe, con la alegría contenida de la familia Petroff, y del cura Wilmar O’ Loco que ponía sus mejores esfuerzos para frustrar el romance, desde su cargo de profesor de religión.  El último año del secundario lo rinde libre en el Nacional Manuel Belgrano de Merlo. Se consigue una beca para estudiar Ingeniería Química en la Universidad de Buenos Aires y se traslada a la Capital Federal. Por la ley de probabilidades o por los misterios insondables que entrecruzan los caminos, también es becado un hermano de una amiga de Amanda. A través de él se entera que el rebelde no la ha olvidado y que conserva una foto suya en su dormitorio de universitario. Cuando lo invade la nostalgia confiesa con una voz baja “Un día voy a ir a golpearle la puerta al señor Petroff y voy a pedirle que Amanda se case conmigo”. Mientras sueña con la hija del comerciante, Enrique se va a vivir con una mujer que lo duplica en edad y que se constituye en su mecenas. Los años pasan y el almanaque marca el  25  de julio de 1968. Es el cumpleaños número dieciocho de Amanda Beatriz Petroff, que estudiaba en el Lenguas Vivas la carrera de profesora de inglés.  Su amiga, Graciela Chaar le tiene preparado un regalo original, mientras en el país la dictadura de Onganía empieza a encontrar una oposición más orgánica en la CGT de Paseo Colón conducida por el dirigente gráfico Raimundo Ongaro, cuyo memorable diario “La CGT de los argentinos” había salido el 1º de mayo de 1968, y cuyo histórico manifiesto  fue escrito por el periodista Rodolfo Walsh. Graciela le dice : “Mi regalo lo tengo en casa, pero es tan grande que no lo puedo traer”. Cuando llegan a la casa de los Chaar, un Enrique radiante sale a su encuentro. Como lo había prometido tiempo atrás, ese mismo día le pidió la mano de Amanda a Don Juan Petroff. Trabajaba por entonces en el Laboratorio Carlo Erba.
Empieza el año 1970. La Argentina presencia la insurrección popular del Cordobazo que entierra las aspiraciones de Juan Carlos Onganía de permanecer dos décadas en el poder. Vastos sectores de la juventud se radicalizan, y sectores importantes de la clase media inician un proceso de acercamiento y comprensión del peronismo. Todo estaba en ebullición y efervescencia. La figura de Perón, el gran proscripto, se agiganta desde su exilio en Madrid. Los cambios llegan a todos los sectores al punto que Wilmar O’ Loco se incorpora al movimiento de los curas tercermundistas. Enrique le lleva una tarjeta de participación. El 3 de enero de 1970 se casan Amanda y Enrique. Los novios entran juntos a la Iglesia. En el altar los espera para realizar la ceremonia Wilmar O´Loco. Pero no aquel que se oponía desde una posición conservadora a la relación entre una señorita de clase media y un joven humilde, sino desde su nueva visión de la sociedad y de Cristo, reconociendo que nunca se puede luchar contra el amor. Amanda trabajaba entonces como maestra y era profesora de inglés del Colegio Nacional Marcos Paz. Enrique militaba en la juventud peronista, y Amanda en la Comisión de Cultura. En 1971 se van a Europa. Tal vez en busca de sus orígenes. En Bruselas visitaron a los amigos de los abuelos que aún conservaban cosas personales de la familia. Luego pasaron por Inglaterra, Holanda, Francia e Italia. Unos años más tarde, llegan los hijos: Nicolás nace el 25 de diciembre de 1972 y Maximiliano Enrique, tres años más tarde, el 23 de diciembre de 1975. Enrique pasa por distintos laboratorios como Glaxo y Merck , y su actividad política la desarrolla como delegado de ATE entre los años 1974 y1976, cuando soñaba con ser Director de la Colonia Hogar Ricardo Gutiérrez, el mismo establecimiento donde acunó sus sueños adolescentes, donde muchas noches se dormía sonriendo, después de robarle un beso a Amanda y caer rendido tras recorrer ciento diez cuadras. En su búsqueda de ingresos, fue distribuidor de los productos de Laboratorios Royal, para toda la zona oeste. El 24 de marzo de 1976 el país de despertó con marchas militares y comunicados. El invierno fue crudo y en el aire se dibujaban los perfiles de la muerte. En julio de 1976 se llevaron al Chango Aguilar y al Negro Guevara y las Fuerzas Conjuntas vinieron en la búsqueda de Enrique Sous en las primeras horas de ese día. La casualidad jugó a su favor, porque preocupado por el funcionamiento de su Citroën, salió antes de lo habitual por si tenía algún desperfecto. Cuando los intrusos se fueron, Amanda agarró a los chicos y corrió con la angustia atravesada en la garganta a la casa de Juan Takara que estaba a cuatro cuadras. Cuando golpeó la puerta, su mujer Norma le dijo que Juan había salido hacia la estación a tomar el tren que lo trasladaba al trabajo. Emprendió otra marcha desesperada y encontró a Juan en la estación, cuando el tren se acercaba. Agitada, le pidió que le comunicara a Enrique lo que había sucedido. Juan se encontró a almorzar con Enrique al mediodía de ese día. La incertidumbre fue el tercer invitado a ese encuentro. Dudas, cavilaciones, y la firme decisión de seguir adelante con la convicción de no haber cometido ningún delito. Era difícil imaginarse en ese invierno de 1976,que el horror había sacado ciudadanía argentina. Los meses siguientes transcurrieron con aparente normalidad, aunque no podía evitar la dolorosa e inquietante sensación de que era seguido. Había antecedentes para alarmarse. En 1977 se intensificaron las desapariciones y los trescientos cincuenta campos de concentración “trabajaron” las 24 horas, con sus esbirros demenciales. 
 El 25 de marzo fue asesinado, como tantos otros, Rodolfo Walsh.Aquel que había escrito el 1º de mayo de 1968: “El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra”. Y había reafirmado el día de su muerte en “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”: “El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva, lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.........lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”. El 22 de febrero de 1977 había desaparecido Manuel Coria, un operario de la fábrica Metal Morón de esa localidad y luego corre la misma suerte, apenas dos meses más tarde, su hermana María que emprendió una desesperante búsqueda. El domingo 12 de junio, un grupo de quince militantes que respondían políticamente al hoy juez Eduardo Luis Duhalde fueron asesinados o desaparecidos en una casa quinta ubicada en Montesquieu y Alvear, cerca de la Capilla de Fátima y en distintos lugares del Gran Buenos Aires y la Capital Federal. Es el 17 de junio de 1977. Tal vez sumido en esos recuerdos se encuentra Enrique. El frío anticipa la llegada del invierno. Son las 0,15 horas. El timbre es un rasguido en la quietud de la noche. Amanda se levanta inquieta y pregunta sobre quién llama a esa hora imprudente. Una voz destemplada grita “Fuerzas Conjuntas.  Abran o ametrallamos”. Amanda abre. Los hombres armados hacen resonar sus armas y sus botas El mismo infierno se abate sobre el pequeño ambiente.  Los gritos, los insultos, el terror ingresan a la casa de la calle Avellaneda al 1500. Cuando Enrique pide despedirse de Amanda se lo impiden. Lo arrastran hacia el exterior. La puerta es cerrada con violencia. Amanda está petrificada. De pronto un nuevo golpe en la puerta. Es Enrique que convenció a sus verdugos. Por la puerta entreabierta un beso sella la despedida. Un adiós que sería definitivo. Un beso arrancado a la muerte con el sabor de aquellos intercambiados en un banco de estación de ferrocarril. Veinticinco años más tarde, Mario Benedetti escribió estos versos que parecen describir la escena: “¿ Por qué será que uno fabrica sus recuerdos/ y luego los olvida?/¿ por qué será que uno procede de algún Dios/ para volverse ateo?/ ¿ por qué será que si beso tu beso/ me siento renovado?/ ¿ por qué será  que me haces tanta falta?”. Al día siguiente, la barbarie se hace presente en la casa del contador Juan Takara, que trabajaba en la DGI, siendo un hombre de consulta permanente del gobierno municipal y en la de Olga Norma Souza Pinto, mientras era devuelta su hermana Mirta. Ambos ingresarán a las listas de detenidos- desaparecidos. Amanda empieza la búsqueda angustiosa. Recurre al Párroco Domingo J. Canegalli, quien le dice: “Hija mía, tenés que ir a la policía.” Las calles de la Ciudad del Árbol fueron testigos mudos de una sociedad silenciosa con familiares desesperados. Después de una larga conversación, y cuando había logrado granjearse la confianza de las autoridades policiales, las mismas le confesaron a una Amanda perpleja: “Encontrar a su marido es como ubicar un clavo en el Río de la Plata”. Y con voz queda agregó: “No intervino la policía porque pidieron zona liberada”. Han pasado veinticinco años. El tiempo se ha llenado de ausencias.
La desaparición de personas conocida en el mundo como “la muerte argentina”, encoge el presente con la presencia viva del pasado. No hay una tumba donde poner una flor, un espacio para mitigar el dolor. Esta historia de amor, en un tiempo tormentoso, con un cielo de ideales y utopías, no está cerrada. Sólo la justicia puede ponerle un punto final. Pero al cabo de un cuarto de siglo, la historia empieza a reparar la soledad con que fueron aislados los familiares de las víctimas, y reivindicar a quienes fueron asesinados sin juicio y sin derecho de defensa, sacrificados en un plan criminal del cual ha perdurado entre otras cosas su orientación económica y la concentración de ingresos y riquezas de sus beneficiarios. A pesar de todo, la esperanza es difícil de ahuyentar, y como dice Pascual Guido Spinelli: “Si todos juntos fuimos primavera/ sospecha mi tristeza y sabe tu alegría/ que más tarde inexorablemente/ llegará el verano”. O como afirma Mario Benedetti “Y no quiero olvidarlos/ porque la vida es una/ y olvidada no sirve/ para nada.”
                                                                                            
Y NO QUEREMOS OLVIDARLOS A : Manuel Cirilo Coria, María Josefa Coria, Juan Takara, Enrique Urbano Sous, Oscar Felipe Sánchez, Olga Norma de Souza Pinto, José Voloch, Haroldo Logiurato, Fabián Logiurato, Luis Logiurato, Liliana Galletti, Héctor Bellingeri, Carlos Arias, Gloria Vainstein, Ignacio Ikonicoff, María Bedoián, Blanca Altman (que estaba embarazada) , Gustavo Varela, Virginia Allende, Alicia Contrisciani, Luis Lamotta,  Julio Issauralde.

22-03-2001
Hugo Presman

COMENTARIO DE OSVALDO BAYER EN PÁGINA 12, 15-04-2001
“Hasta en diarios locales de pequeñas poblaciones aparecen los nombres y los retratos de los desaparecidos. El escritor Hugo Presman relata en Realidad, de Marcos Paz, por ejemplo, una hermosísima y trágica historia de amor de dos jóvenes, Enrique Sous y Amanda Petroff. El era delegado de ATE y además distribuidor de productos de laboratorio. Ella, Amanda, maestra y profesora secundaria. Hugo Presman relata la vida de esta pareja, con sus sueños y la alegría de la llegada de dos niños. Hasta que los uniformados de siempre vendrán a buscarlo a él. Cuando era arrastrado, Enrique Sous todavía tuvo fuerzas para volver a la puerta de calle y darle un último beso a Amanda. Después como siempre, la única respuesta:"No está ni muerto ni vivo, está desaparecido" que repetía ese sádico medieval llamado Videla. La destrucción de lo más sagrado y luego la cobardía de no afrontar sus crímenes. Una maldad semejante no podrá borrarse por los siglos de los siglos.”


23 enero 2012

Victor Hugo- por Hugo Presman. Octubre de 2000.


Revista “4 x 4? – Octubre de 2000: “Se está privando a la gente el derecho a la información (…) Se llenaron los bolsillos con dineros obscenos”

 


22 enero 2012

HUMOR INGLÉS

Armando Chulak en su “Diccionario del Disidente” definía a Inglaterra como una isla que se podía encontrar en cualquiera de los cinco continentes. Caracterizaba con ironía y precisión el carácter colonialista de la principal potencia del siglo XIX. Nuestro país lo padeció en las invasiones de 1806 y 1807, con la apropiación de Malvinas en 1833, con nuevos intentos colonizadores bajo las banderas del libre comercio y también en alianza con Francia en 1838 y 1845. Lo que no pudo conseguir bélicamente lo obtuvo luego a través de préstamos, control de resortes básicos de la economía, una oligarquía tributaria del mercado británico que llevó al vicepresidente del gobierno fraudulento de Agustín Justo, a afirmar que “Argentina forma parte virtual del Imperio Británico”
En la actualidad es el país que tiene más posesiones coloniales, más allá que esté lejos de su añejo esplendor.   Eduardo Valdés, ex vicecanciller del gobierno de Néstor Kirchner, publicó hace un par de meses una nota “Malvinas: Plebiscito mundial contra el colonialismo”, donde escribió: “En las Naciones Unidas se habla de "territorios sin gobierno propio" cuando se habla de colonialismo; pero el Art. 73 de La Carta de las Naciones Unidas (ONU- 1946) dice que son territorios cuyos habitantes no han alcanzado totalmente a gobernarse a sí mismos.”
También se lo define como el dominio que ejerce un pueblo sobre otro, de una nación étnica sobre otra, o de un poder hegemónico sobre un conjunto de colectividades a las que subordina en su propio beneficio.

Es a raíz de estos conceptos que en 1961 se crea el Comité de Descolonización en el seno de la ONU. Según este organismo son sólo tres las potencias que controlan los 16 enclaves coloniales registrados en el mundo, de los cuales once son colonias del Reino Unido: Anguila (desde el año 1650) a 240 Km de Puerto Rico; Bermudas (año 1609) sobre el Atlántico norte; Gibraltar (desde el año 1713), queda en Europa en la península Ibérica; Islas Caimán (desde el año 1962, las separa de Jamaica cuando en este año le de la independencia a ésta); Islas Malvinas (desde 1833); Islas Turcas y Caicos (desde el año1962) también fueron separadas cuando se le dio la independencia a Jamaica; Pitcairn (desde 1838) queda en la Polinesia sobre el Pacífico; Islas Vírgenes Británicas (desde 1672) queda al este de Puerto Rico; Montserrat (desde 1632) queda al sureste de Puerto Rico; Santa Elena (desde el año 1651) queda en Africa a 2800 km de Angola; y Tokelau (desde el año 1889) y aunque en 1925 Inglaterra las cedió a Nueva Zelanda, la ONU no reconoce esta medida.
Tres colonias tiene Estados Unidos: Samoa Americana (desde 1899) situada en el Pacífico Sur en Oceanía; Islas Vírgenes de los Estados Unidos (desde 1917) las que fueron compradas a Dinamarca, limitan con Puerto Rico; y Guam (desde 1898 en que fue cedido por España) situada en Asia a 1350 millas de Japón.
Francia tiene una colonia, Nueva Caledonia (desde 1853) en Oceanía a 1500 km de Australia, siendo que el Sáhara Occidental en el África ahora está en manos de la misión de la ONU para referéndum.
El primer ministro David Cameron, ante la Cámara de los Comunes, acusó a la Argentina de ser colonialista por su insistencia en reclamar las islas. Más adelante dijo: “Yo argumentaría que lo dicho recientemente por los argentinos se parece mucho al colonialismo porque este pueblo quiere seguir siendo británico y los argentinos quieren que sea otra cosa”.
Lo dice el primer ministro del país que en pleno siglo XXI tiene once colonias. 
Es una humorada colonialista o una expresión de humor inglés decadente.

19-01-12
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