25 agosto 2026
24 agosto 2026
Hasta un gorila asumido está molesto La cultura troll como política de Estado
Alfredo Sábat
22 de agosto de 2026
Por Jorge Fernández Díaz LA NACION
“Cuando nuestro odio es violento, nos hunde incluso por debajo de aquellos a quienes odiamos”, sostenía François de La Rochefoucauld. Ese apunte acerca de la naturaleza humana y del ejercicio del poder pertenece al siglo XVII, pero tiene la vigencia invencible de las grandes verdades universales. Quizá haya llegado la hora de que los “ingenieros del caos”, exitosos para una primera etapa de conquista y consolidación, revisen un poco la administración de su principal insumo básico -el rencor-, puesto que su uso y abuso sostenidos en el tiempo están resultando un boomerang que promueve la fatiga popular, despierta antipatías y a veces produce espanto. La irrupción de la figura de Fernando Cerimedo -acusado de contratar en Bolivia a dos sicarios para asesinar a su pareja- devolvió al primer plano las artimañas fundamentales de las que se sirvió Javier Milei para ganar y gobernar: la utilización de “milicias digitales” -plagadas de fanáticos, rentados e inescrupulosos- y de gigantescas “granjas de trolls” para desacreditar personas, amedrentar voces, instalar noticias falsas y defender lo indefendible.
Cerimedo, que había servido a Bolsonaro en Brasil y que era un energúmeno profesional, ofreció luego su tecnología repugnante al outsider argentino. Un encuentro decisivo: el hambre con las ganas de comer, el mercenario del odio con el odiador natural y orgánico. La palabra troll, que los identifica a los dos por igual, proviene de una técnica con anzuelo para pescar en el río revuelto de las redes y también de aquellos monstruos originales de la mitología vikinga, que según National Geographic eran “brutales y codiciosos”, y se dedicaban a “aterrorizar a comunidades indefensas”. Ya conocemos los éxitos pírricos y los estragos que este marketing político cargado de bullying, divisionismo, demonización y mentiras direccionadas ha causado en el mundo entero, y también sabemos que ese fenómeno fue utilizado aquí como manual y estilo de gobernabilidad. Porque más allá del alejamiento del otrora asesor presidencial a raíz de la turbia causa Andis, lo cierto es que Milei continuó con sus métodos e instauró de hecho su cultura troll como política de Estado. Trolear, por lo tanto, se ha transformado en el gran verbo de su gestión. Ese vocablo, según el Diccionario de la Lengua Española, significa: “publicar en foros de internet mensajes provocativos, ofensivos o fuera de lugar con el fin de boicotear algo o a alguien, o entorpecer una conversación”. El libertario no se ha limitado al mundo digital, también ha utilizado tribunas del universo analógico y micrófonos al paso para trolear a mandatarios extranjeros, como lo hizo en España y en Brasil provocando graves conflictos diplomáticos. Troleó a economistas de nota y buena fe, a periodistas independientes, a artistas díscolos, a encuestadores rigurosos y a empresarios acobardados. Englobemos a todos en una sola palabra: meros discrepantes de su dogma y de su praxis. En las últimas apariciones públicas se ha permitido incluso trolear a la mismísima sociedad, desmintiendo las evidencias de sus penurias y cuestionando su creciente malestar, aunque cometiendo de paso una flagrante contradicción: “La foto sigue siendo horrible”, confesó en el Hotel Alvear y en una suerte de sincericidio, solo para a continuación asegurar, como supuesta compensación, que “la película es la mejor de la historia argentina”. Estamos mal pero vamos bien, dice el cineasta de nuestras vidas, pero resulta difícil creerle una promesa grandilocuente a alguien que ha mentido y errado tanto y de manera tan burda, y que utiliza la “contabilidad creativa” para seguir engañando giles: no sabemos a ciencia cierta qué sucederá en el futuro con la economía real, pero tomamos como cierto su diagnóstico del puro presente: “horrible”. No se sabe por qué niega entonces la actual caída de la actividad, del poder adquisitivo y del consumo masivo; el cierre de treinta mil empresas en solo dos años y medio, la explosión de casi cinco millones de morosos, la licuación de las jubilaciones para forzar el equilibrio fiscal y el malestar generalizado que se detecta en todos los sondeos del país. Es también asombroso descubrir que, consciente o inconscientemente, Milei no plantea una mera polarización con el kirchnerismo, sino contra todos y cada uno de sus “enemigos”, incluidos a los liberales dialoguistas con quienes sus ministros políticos intentar tejer una alianza electoral. Milei ha montado una máquina de barro con vida propia, y no duda en enlodar a todos los vecinos ideológicos y a todas las veredas políticas. Disociado de su propio gabinete, encapsulado en Olivos, habilita que sus “muchachos” profieran agravios racistas y homofóbicos y él mismo patrulla la zona con insultos cada vez más dislocados y abyectos; cristalizado en una extraña fijación escatológica, durante las últimas horas llamó “mierda humana” a dos periodistas que lo cuestionaban. Avaló también, esta misma semana y en el mismo reino de los trolls, que una diputada de su entorno se riera públicamente de la expareja de Cerimedo: según el parte médico, la víctima estaba embarazada y recibió “heridas múltiples por proyectiles de arma con compromiso de mama derecha, brazo derecho y cuello y hombro izquierdo; una fractura expuesta conminuta de húmero derecho y una herida supraclavicular izquierda”. Trolear a los que sufren, alentar a los energúmenos profesionales y fomentar y reconducir el resentimiento anónimo es la nueva normalidad libertaria.
Se sabe: el troleo es el deporte de los cobardes que necesitan ver sangrar a otros para sentir que están vivos. Y es además un caldo de cultivo para los vivillos que por plata le brindan estas prestaciones al populismo de derecha, facción ultramontana que le copia la gestualidad a los trolls y la transforma en formato de gobernanza. “Internet le dio voz a legiones de idiotas que antes solo hablaban en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad -pensaba Umberto Eco-. Ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”. Seamos justos: también le dio voz a personas de gran inteligencia y valía, pero es cierto que Steve Bannon y su grupo de reaccionarios han aprendido más que nadie a industrializar esa clase de idiotez y a convertirla en armamento pesado de sus propósitos.
Una gestión política debe valorarse por su efectividad y transparencia, aunque es innegable que la gente -el pueblo- también evalúa y registra algo mucho más subjetivo y emocional: la calidad humana de sus representantes. Y ese índice está bajísimo en nuestros lares y debería preocupar mucho a quienes trabajan para una reelección: el espectáculo de un hater que utiliza sistemática y escabrosamente los atributos y la inmunidad presidenciales para insultar a cualquiera provoca primero risas, luego estupor y más tarde horror y hartazgo. Pronto podría ocurrir lo peor: que esa patología sea piantavotos. Es además muy decepcionante constatar cómo para algunos puntillosos demócratas y republicanos de otros tiempos -ciudadanos sumamente educados- la grosería institucionalizada no tenga la menor relevancia: una vez más el fin justifica los medios. Olvidan algo que el pensamiento de T. S. Eliot prueba: no se puede hacer el bien con métodos malos. La cultura troll alcanza a varios leones herbívoros que para congraciarse con el líder mesiánico impostan sus mismas dentelladas: Séneca enseña que a quien realmente daña la maldad es a quien la practica.
La encrucijada de la economía en las encuestas, el dilema de los outsiders y el reclamo de Luis Caputo a la mesa política
21 de agosto Por Luciana Geuna
23 agosto 2026
22 agosto 2026
La confesión de Caputo a los banqueros, los nervios con el dólar y la batalla de Milei
Mientras el BCRA tuvo que intervenir para evitar una escalada del billete, el riesgo país no dejó de crecer y subió un 20% en tres semanas.
Por Marcelo Bonelli
20/08/2026 21:24/ Actualizado al 20/08/2026 23:26 CLARIN
Toto Caputo estaba en confianza. El encuentro fue con un puñado de fuertes banqueros y estrictamente confidencial. Se habló de todo: Milei, la economía, la elección del 2027 y los problemas que atraviesa la economía. El ministro sorprendió: “Nosotros evaluamos medidas para animar el consumo, pero Javier no quiere tocar nada”.
Hubo un silencio. Toto concluyó: “Yo les digo, el Presidente no va a cambiar nada”.
Había varios “popes” de bancos. Los principales banqueros locales y extranjeros de Argentina.
Varios plantearon que esa intransigencia podría costarle la reelección al Presidente. Toto les confió: “Esta dispuesto a perder las elecciones, pero a preservar el plan”.
Ocurrió hace tres semanas, al final de julio. El encuentro fue una continuidad de otro que sucedió en marzo. Al inicio del otoño, los jerarcas de las finanzas plantearon su preocupación por el agotamiento del programa y la necesidad de remozar la economía con medidas para reactivar.
En ese momento, la dupla Toto-Santiago Bausili (estaba el jefe del BCRA) los tranquilizó: afirmaron que tenían medidas previstas para reanimar la economía.
Pero el mensaje del último encuentro fue lo contrario: Toto dijo que ahora quedaron postergadas por decisión de Milei.
Después, desde fines de julio –cuando fue la segunda reunión secreta– el mercado financiero comenzó a corcovear.
No hay desesperación, pero un claro cambio de tendencia en el billete. El dólar se tensó, el BCRA dejó de comprar y Bausili tuvo que intervenir: se calcula que utilizó el equivalente de US$ 4.000 millones en bonos link y dólar futuro para evitar una escalada del billete.
Encima, el riesgo país no dejó de escalar: hace tres semanas que no corta la mala racha y subió un 20%. Ayer volvió a pegar otro salto. El enrarecimiento del mercado comenzó con algo paradójico: el mismo día que llegó Kristalina Georgieva a Buenos Aires. Esta semana ocurrió otra cuestión inquietante: por primera vez en mucho tiempo fracasó la licitación de Tesorería. Los banqueros solo rollearon un 34% de una letra atada al dólar.
La desconfianza obedecería a una falta de iniciativa que el propio Toto blanqueó ante los financistas. En el mercado insisten en que Milei se aferra a sus dogmas y por eso está perdiendo iniciativa política y también económica.
Ambos hechos serían los causantes del -hasta ahora- incipiente enrarecimiento económico. También una cuestión que señalan en la ABA de Claudio Cesario: el pobre y rudimentario programa financiero del BCRA.
Los informes de los “lobos” de Wall Street señalan otra cuestión: la sostenida caída en las encuestas de Milei, que pone en duda su reelección. También hubo otra caída en el índice de confianza del consumidor. Ante tamaños problemas ayer, en el círculo rojo, cayó como una bomba la insólita respuesta de Javo: va a hacer un recital para festejar la marcha de la economía y la inflación. Hubo sorpresa en el Council of Americas. Se los vio incómodos a los hombres de negocios. Los fanáticos de la primera fila aplaudieron a rabiar, pero existió poco aval en el conjunto del seminario: los ataques a economistas, las furias contra periodistas y las groserías ya aburren y tienen poco efecto. Diego Santilli tuvo el miércoles a la noche un encuentro secreto, cara a cara, con las “multi.” Fue el invitado a una cena íntima por la influyente Susan Segal.
Segal –la jefa del Council- ahora adula a la Casa Rosada. Hace unos años decía que era íntima de Cristina. Santilli fue hábil. Pero los jerarcas de las multi plantearon una cuestión de fondo: sus dudas –de persistir el parate actual– sobre la reelección de Milei. Ayer los datos del Indec confirmaron la anemia del salario y el consumo. Santilli tiró todas a la tribuna: perjuró ante las multi que Javo va a ser reelecto y que iban a buscar consensos con el PRO.
En la soledad de Olivos, el Presidente cree otra cosa: que “todo marcha de acuerdo al plan”. Estuvo en la Casona encerrado cerca de diez días. Insiste en que la única alternativa es profundizar el ajuste y no modificar nada.
Federico Sturzenegger le da manija en sus encuentros a solas. El Coloso y Milei comparten charlas los fines de semana y ambos ratifican sus viejos dogmas. Esa intimidad generó ruido en el Gabinete. Los “karinos” acusan a Sturze de meterlo siempre en líos a Milei. Karina se comprometió a romper ese vínculo. Su idea es restringir al Coloso el acceso fluido a Milei. Santilli sería uno de los impulsores de esa jugada. El “Colo” acusa a Sturze de cortarse solo y suele decir: “El Coloso genera un alto riesgo político”. También otro fanático es Pablo Quirno. El ex banquero no hace pie en la Cancillería: lo acusan de no pararle una a Milei. Su insólita sobreactuación con el anuncio de la visita del Papa provocó malestar en el Vaticano. Hace unas jornadas Quirno sorprendió con su teatralización frente a un grupo de Ceos de las cerealeras. Fue un encuentro reservado. Todos se conocían. Por eso, a los dueños de los granos les sorprendió su discurso militante. Quirno dijo que la “Argentina camina excelente” y después despotricó contra los medios de comunicación porque “hacen propaganda política y distorsionan los éxitos de Milei”.
Los hombres de negocios se quedaron mudos. El canciller proclamó: “Tenemos que hacer la revolución cultural”.
Ahora, Quirno está preocupado por el escándalo en Bolivia. El bochorno de Fernando Cerimedo reabrió el affaire de las coimas en la ANDIS que afectó a Karina y Lule Menem.
Diego Spagnuolo acusó siempre a Cerimedo y -su ex mujer- Natalia Basil, de grabarlo en forma ilegal, diciendo que Karina se quedaba con el 3%.
Cerimedo transita las cloacas de los servicios. Fue el creador de “las granjas” y ejército de trolls, que usó Milei contra periodistas, opositores y economistas. Cerimedo armó la “milicia digital” con Santiago Caputo. Tenía un despacho en la Casa Rosada y al inicio del gobierno de Milei intentó armar una SIDE paralela. Recién a fin de octubre del 2024, la relación se enfrió: fue el propio Departamento de Estado que le sugirió a Milei que tome distancia del presunto agente de inteligencia. Un mes después, Cerimedo se tomó venganza: grabó a Spagnuolo, acusándola a la hermanísima de cobrar coimas. El espía aún tiene vínculos firmes con los libertarios: fue por eso que Cerimedo quiso refugiarse en Argentina, cuando huía de Bolivia. El establishment mira asombrado. La cuestión se ocultó, pero esta semana el Gobierno hizo un furibundo ataque contra Roberto Urquía. El poderoso dueño de Aceitera Deheza afirmó: “No tengo duda, los sueldos no llegan a fin de mes”. Recibió múltiples reproches personales y funcionarios de Economía le exigieron en privado una rectificación. También el malestar llegó a las cámaras empresarias y a la propia UIA. Aceitera Deheza lideró la UIA, cuando Miguel Acevedo fue presidente de la central fabril. Urquía soportó el fuego graneado. Y decidió hacer una respuesta sonora: no se rectificó como pretendía la Casa Rosada. La cuestión anticipa lo que ocurrirá el Día de la Industria con el discurso de Martín Rapallini. El Comité de Presidencia fabril desactivó una iniciativa interna: sacar un duro documento advirtiendo sobre lo que llaman el “industricidio”. El tapón político fue este: ese malestar lo expondrá Rapallini el 2 de septiembre. El Gobierno lo sabe. La respuesta será descortés: no irá Milei a escucharlos y solo pondrá la cara el Colo Santilli.







