18 julio 2026

PROGRAMA EL TREN DEL 14 DE JULIO DEL 2026

 

El martes 14 de julio, se subió a EL TREN, en la segunda hora, el periodista y Licenciado en Historia Martín Granovsky. Es autor de “El Divorcio”, “Misión Cumplida”
Algunas de las falacias que Milei levanta: “En materia de discapacidad destruye los nomencladores. El Estado de Milei es la discrecionalidad. No viene a destruir el Estado sino a segarlo. Miente cuando en materia de política científica dice no tocó a los científicos sólo a los administrativos. A pesar del ajuste fenomenal efectuado, mantiene un caudal electoral importante basado en los grados de esperanza y haberse realizado un sacrificio enorme que no quiere ahora ser arrojado a la basura”. “Entonces el discurso dice: “Te jodiste, esperá un poco más que vamos a estar bien” Lula advirtió el endeudamiento de las familias y tomó medidas para desendeudarlas. Condonación de las deudas a las familias. En cambio, aquí se le echa la culpa porque no saben manejar sus ingresos. La locura de las apuestas en el endeudamiento. La interna peronista ¿Qué se está discutiendo? Su experiencia periodística: Timerman lo envió por La Razón a un viaje presidencial a la India. Los libros que le recomendó que leyera para hacer sus crónicas de viaje. Su agradecimiento a los colegas Roberto Gómez, Tito Juarez, Daniel Pliner. La comparación de las burguesías nacionales de Argentina y Brasil. ¿La burguesía nacional brasileña ya no es lo que era? ¿Porque cambio la composición electoral del kirchnerismo y de Lula?  ¿Quién es Eva Tráiler? Apenas algunas de las reflexiones, preguntas y respuestas en la conversación muy atractiva con Martín Granovsky.
En la primera hora, se analizó a la selección y sus perspectivas. Los delirios de Milei para justificar la importación indiscriminada, su comparación con Suiza y lo que produce la Argentina. La libertad de los liberticidas y los periodistas presos en la Casa Rosada según el testimonio de la periodista Liliana Franco. El discurso del Presidente el 9 de julio en Tucumán. Sus dichos autoelegiosos: “Nuestro equipo económico es celebrado y respetado a nivel mundial”….” Este Día de la Independencia merece que nos detengamos a pensar porqué este momento histórico se asemeja a una especie de segunda Independencia” …….” Hoy contamos con un gabinete de patriotas a los que – al igual que los librepensadores de 1816- no les importó poner su propia vida en juego con tal de volver a convertir a la Argentina en un país próspero, pujante y libre…” El endeudamiento de los trabajadores de plataforma con su propio contratante que recuerda al sistema de La Forestal. Apenas algunos de los temas abordados en una hora intensa.

Súbanse a EL TREN, desde el andén de sus domicilios.



El TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR



1994 - 2026 17 DE JULIO - PLAZA LAVALLE Discurso de Memoria Activa a 32 años del atentado a la AMIA

 


CAUSA AMIA: UNA TRAGEDIA ARGENTINA

Treinta y dos años.

Hace treinta y dos años el terrorismo cambió nuestras vidas para siempre.

Cuando miramos hacia atrás entendemos que aquel 18 de julio no perdimos solamente a ochenta y cinco personas. Perdimos historias, proyectos, futuros. Quedamos atravesados por una tragedia que todavía no termina.

Porque la Causa AMIA no es solamente la historia del dolor de las víctimas y de sus familias.

Es una tragedia argentina.

Lo es porque un atentado terrorista asesinó a ochenta y cinco personas en nuestro país. Lo es porque la investigación estuvo durante décadas atravesada por irregularidades, encubrimientos y falta de respuestas. Y lo es porque, más de tres décadas después, nuestra democracia sigue teniendo una deuda pendiente con la verdad y la justicia.

Esa tragedia tiene nombres. Tiene rostros.

Yo perdí a Andrés, mi marido. Mis hijas crecieron sin su padre. Adriana perdió a Noemí, su hermana. Jorge y Norma perdieron a Agus, su hijo. Nico perdió a su hermano. Humberto quedó con heridas para siempre. Ana Clara y Lucía crecieron sin su mamá.

Cada familia tiene una historia distinta. Cada ausencia tiene un nombre. Y detrás de cada nombre hay una vida que fue interrumpida para siempre.

Pero la tragedia no termina en ese dolor.

La verdadera tragedia también es política.

Es la tragedia de un Estado que no garantizó una investigación independiente y eficaz, y que muchas veces prefirió encubrir antes que investigar. Es la tragedia de una Justicia que permitió que una causa de esta magnitud quedara atrapada entre maniobras, responsabilidades pendientes y décadas de impunidad.

La impunidad no es solamente la ausencia de respuestas.

Es el resultado de decisiones y omisiones que se sostuvieron durante años.

Es una decisión política que se renueva gobierno tras gobierno.

Por eso, treinta y dos años después, todas nuestras historias siguen teniendo algo en común.

Seguimos esperando verdad y justicia.

La deuda del Estado

Durante estos treinta y dos años cambiaron gobiernos.

Cambiaron funcionarios.

Cambiaron jueces.

Cambiaron fiscales.

Cambiaron hipótesis.

Pero las preguntas siguen siendo las mismas.

¿Quiénes fueron responsables del atentado?

¿Quiénes lo ejecutaron?

¿Quiénes colaboraron?

¿Y por qué todavía no conocemos toda la verdad?

Hace dos años, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino por las graves irregularidades cometidas en la investigación del atentado.

Esa sentencia tiene un valor histórico. Reconoce algo que las víctimas venimos diciendo desde hace décadas: que la falta de verdad no fue una consecuencia inevitable. Hubo decisiones. Hubo irregularidades. Hubo responsabilidades. Hubo encubrimientos.

Pero la sentencia no habla solamente del pasado.

Impone obligaciones para el presente.

El Estado argentino debe cumplir las medidas ordenadas por la Corte. Debe garantizar una investigación eficaz, independiente y transparente. Debe avanzar en la apertura de los archivos de todos los organismos de inteligencia y seguridad.

Por eso hoy preguntamos:

¿Qué medidas concretas se adoptaron para cumplir esa sentencia?

¿Qué avances reales hubo en la apertura de los archivos?

¿Qué cambios se implementaron para garantizar que la verdad pueda ser finalmente conocida?

Seguimos esperando respuestas.

Treinta y dos años después todavía hay información oculta. Documentos que desconocemos. Archivos incompletos. Material desclasificado cubierto de tachaduras. Información que llegó tarde, fragmentada o que apareció cuando durante años se aseguró que no existía.

Cuando una investigación necesita más de tres décadas para empezar a revisar sus propios archivos, algo está profundamente mal.

 EL JUICIO EN AUSENCIA 

La UFI AMIA solicitó avanzar hacia un juicio en ausencia para los ciudadanos iraníes y libaneses acusados de haber participado en el atentado y que permanecen prófugos. Ese pedido fue aceptado por el juez de la causa y confirmado por la Cámara de Apelaciones. Hoy la decisión final está en manos de la Cámara Federal de Casación Penal.

Aunque la resolución todavía se demora, no hace falta ser adivinos para imaginar cómo terminará.

Queremos volver a decir, con absoluta claridad, lo mismo que sostuvimos desde el primer día.

Nuestro cuestionamiento al juicio en ausencia nunca fue, principalmente, un cuestionamiento constitucional. Ese debate corresponde a quienes son especialistas en la materia.

Nuestra preocupación es otra.

Nos preguntamos si esta herramienta puede resolver aquello que treinta y dos años de investigación todavía no lograron resolver.

Porque para condenar hace falta prueba.

No alcanzan los informes de inteligencia.

Y el gran problema de esta causa, el que durante demasiado tiempo se evitó discutir, es precisamente ese: transformar información de inteligencia en prueba judicial válida.

Un juicio sin los acusados presentes no resuelve ese problema.

Lo deja intacto.

Por eso creemos que toda herramienta judicial debe responder una pregunta esencial:

¿Nos acerca realmente a la verdad y a la justicia?

Una sentencia no puede convertirse en un simple cierre formal de un expediente.

Ese intento ya ocurrió y fracasó. 

Una sentencia sólo tendrá sentido si está acompañada por una verdad que la sociedad pueda conocer, comprender y aceptar. 

Después de treinta y dos años, nuestra mayor preocupación no es únicamente si habrá una sentencia.

No buscamos una respuesta conveniente.                                                                                                                       

No buscamos una verdad construida para clausurar una causa.

Nuestra preocupación es que esa sentencia no termine reemplazando a la verdad y creemos que eso es precisamente lo que eso va a suceder porque su único interés es cerrar la causa AMIA.

Buscamos la verdad.

La única que puede hacer justicia y por estas razones hemos decidido no presentarnos como querellantes de este juicio en ausencia. 

 LAS NOVEDADES DE LA CAUSA 

Treinta y dos años después, la causa sigue registrando novedades.

La UFI AMIA incorporó un nuevo acusado, Alí Asghar Hejazi, otro alto funcionario del régimen iraní, y solicitó su captura internacional. Ya son once los imputados prófugos en este expediente.

Al mismo tiempo, el equipo que trabaja sobre la desclasificación de los archivos de inteligencia presentó nuevos informes que, lejos de despejar las dudas, vuelven a mostrar las enormes fragilidades sobre las que se construyó esta investigación.

Uno de esos informes llamado "Agendas de Telleldín", reconstruye una investigación realizada por la ex SIDE a partir de un supuesto número telefónico que habría estado vinculado a Carlos Telleldín y que, según la propia información de inteligencia, pertenecía al entorno más cercano de Mohsen Rabbani.

Más de treinta años después seguimos sin saber cuál era el verdadero origen de ese dato, si provenía efectivamente de las agendas secuestradas a Telleldín o si tenía algún grado de credibilidad. 

Lo que sí sabemos es que la SIDE consideró esa información lo suficientemente importante como para investigarla y que el resultado de esa investigación nunca llegó al juzgado.

Treinta y dos años después seguimos sin saber qué encontraron ni por qué lo ocultaron.

No puede olvidarse que buena parte de las actuaciones vinculadas con Telleldín fueron anuladas cuando quedaron al descubierto las maniobras ilegales cometidas por el entonces juez Juan José Galeano, los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, todos ellos sin condena firma por encubrimiento, junto con integrantes de la SIDE que participaron de aquella investigación.

El segundo informe, "Caso Trío", reconstruye la historia de un testigo iraní conocido como "Testigo A", cuya declaración fue utilizada para sostener parte de las acusaciones que aún hoy permanecen vigentes.

Sin embargo, la propia documentación de inteligencia incorporada por la UFI indica que ese testigo habría recibido dinero para declarar, con conocimiento del juez Galeano y con la participación de un colaborador del entonces presidente de la DAIA, Rubén Beraja.

Otra vez aparecen los mismos nombres.

Los mismos métodos.

La misma lógica.

Manipular la investigación en lugar de esclarecerla.

La verdad es que ya nada de esto nos sorprende.

Cada vez que logramos remover una nueva capa de encubrimiento, no aparece la verdad.

Aparece más corrupción.

Más operaciones de inteligencia.

Más impunidad.

MEMORIA 

Y, sin embargo, seguimos aquí.

Año tras año.

En esta plaza.

Porque la memoria no consiste solamente en recordar.

La memoria también es resistir.

Es negarse a aceptar que el paso del tiempo convierta la injusticia en algo normal.

Por eso hoy queremos rendir homenaje a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Ellas nos enseñaron que frente al silencio hay que preguntar.

Que frente a la indiferencia hay que insistir.

Que la memoria no es un ejercicio del pasado, sino un compromiso con el presente y con el futuro.

Su lucha forma parte de la historia democrática de nuestro país y sigue siendo una guía para todos los que reclamamos verdad y justicia.

Muchas veces nos preguntamos por qué seguimos viniendo.

Por qué seguimos de pie en esta plaza cada aniversario.

La respuesta es sencilla.

Porque nos negamos a aceptar que la impunidad sea inevitable.

La Causa AMIA es una tragedia argentina.

No solamente por el atentado que se llevó ochenta y cinco vidas.

También porque, durante más de tres décadas, la impunidad, los encubrimientos y la falta de justicia prolongaron esa tragedia.

Un país no puede construir su futuro sobre una verdad incompleta.

Y una democracia no se fortalece cuando aprende a convivir con la impunidad.

Por eso seguimos aquí.

No porque seamos ingenuos.

No porque creamos que el paso del tiempo resolverá aquello que el Estado no resolvió.

Seguimos aquí porque aprendimos que cuando los familiares bajan los brazos, la impunidad avanza.

La memoria no consiste solamente en recordar a quienes nos fueron arrebatados.

Consiste también en impedir que la mentira, el encubrimiento y la corrupción escriban el final de esta historia.

No aceptamos que la impunidad sea un destino.

Seguiremos reclamando hasta conocer toda la verdad.

Seguiremos reclamando hasta que haya justicia.

 Gracias a todos los que hoy nos acompañan.

Gracias a quienes estuvieron desde el primer día.

Y gracias también a quienes se fueron sumando con el paso de los años.

Gracias por no resignarse.

Gracias por no aceptar la injusticia como si fuera algo natural.

Gracias por seguir abrazándonos.

Gracias por sostener, junto a nosotros, la Memoria Activa.

Porque mientras exista memoria, seguirá existiendo la obligación de buscar la verdad.

Y mientras esa verdad siga pendiente, seguiremos reclamando justicia.

No por nosotros solamente.

Por las ochenta y cinco personas asesinadas.

Por sus familias.

Por la democracia argentina.

Porque la Causa AMIA sigue siendo una tragedia argentina.

Y porque ninguna tragedia puede encontrar un verdadero final mientras la verdad permanezca oculta y la impunidad siga ocupando el lugar de la justicia.

Justicia.

Justicia perseguiremos para poder vivir en paz.


17 julio 2026

ANTES DEL PARTIDO Nuestro fútbol y otra historia para contar

Se reedita un partido que muchos no vivimos pero atesoramos con la voz de quienes nos lo contaron. La Scaloneta y la posibilidad de seguir tejiendo relatos.

 Por Malva Marani

15 de julio de 2026 - Página 12
Argentina's forward #10 Lionel Messi celebrates scoring his team's second goal during the 2026 World Cup round of 16 football match between Argentina and Egypt at Atlanta Stadium in Atlanta on July 7, 2026.  (Photo by Thomas COEX / AFP)
Messi y un festejo para la historia: el de su gol contra Egipto. AFP. AFP

Crecimos al abrigo de esa historia. Nuestro propio relato épico. Diego Maradona desparramando ingleses sobre el césped del estadio Azteca que acompañaba con nuestro sol camuflado bajo la forma de una sombra; la voz de Víctor Hugo Morales (un uruguayo devenido argentino, porque así somos, de hacernos hermanos) poniéndole letra y música a la hazaña; un gol tejido con realismo mágico capaz de opacar a otro de la misma materia hecho solo cuatro minutos antes, cuando el héroe argentino voló con su mano hasta el cielo para después bajar con su zurda a la tierra.

Esta Argentina inmensa que somos tiene atravesadas en sus vísceras al fútbol que estos días muchos han desdeñado. Vive en sus calles, en sus playas, en sus valles y sus montañas, en sus clubes y en sus estadios, en sus oficinas y en sus casas. El fútbol, en este país, también nos hace quienes somos. Por eso muchxs crecimos oyendo aquella proeza de México ‘86, las que no habíamos nacido cuando fue Malvinas, los que no existían cuando Maradona regó de felicidad aquel día eterno. No los vivimos en presencia, no nos cortaron la respiración mientras sucedían, no los gritamos con la furia de aquel instante, pero son tan nuestros que podemos contárselos a quien sea con la rigurosidad del cuento que hemos oído mil y una veces siendo niñxs.

Pude vivir los choques que vinieron después, en Francia ‘98 y también en Corea-Japón 2002 (que me dejó el recuerdo más triste, ya reprimido y borroso, del último partido de un Mundial que vi en la escuela). El de este miércoles, sin embargo, hace latir distinto al corazón. Quizá porque ya conocimos el sabor de ser campeones del mundo, los de mi generación, que hasta Qatar saboreábamos esa gloria desde un entrañable collage hecho de palabras. Quizá porque esta vez el capitán de la Selección es, como aquella vez sobre el césped del Azteca, el mejor futbolista del mundo. Quizá porque en este Mundial ya alcanzamos la edad que tuvieron aquel día nuestros viejos, esos que nos contaron la historia de nuestro fútbol, a los que oímos con la voz quebrada y les descubrimos un destello único en los ojos cuando nos narraban la osadía maradoniana de aquel 22 de junio de 1986. Debemos apreciar las veces en las que la vida nos hace latir el corazón diferente: las cosquillas del amor, la belleza de un hecho artístico, el abrazo mágico de aquel que ya no está y nos sorprende con un guiño inesperado. El fútbol se cuenta, para nosotrxs argentinxs, entre esas dimensiones capaces de regalarnos siempre otra oportunidad. No sabemos cómo será este Argentina-Inglaterra que se siente distinto, que nos recuerda a aquel del mito y nos une a los que nos contaron las historias que más queremos. Nos conmueve tanto, que lo que sí sabemos es que será inolvidable. Una nueva historia para contar.




De Messi a “Charles”: El rey soy yo

 José Luis Lanao - AM 530 - Somos Radio

Por José Luis Lanao

15 de julio de 2026 - Página 12

Argentina's forward #10 Lionel Messi and England's midfielder #08 Elliot Anderson (behind) fight for the ball during the 2026 World Cup football tournament semi-final match between England and Argentina at the Atlanta Stadium in Atlanta on July 15, 2026.  (Photo by Odd ANDERSEN / AFP)

Líder Lionel Messi con la pelota en los pies para conducir al equipo a la final del Mundial 2026. AFP. AFP

Siempre he creído que la belleza de la nieve lleva dentro una bendición; su mortaja blanca nos iguala a todos. Luego viene el deshielo y nos coloca a todos en su sitio. “El rey soy yo”, le vino a decir Messi al monarca británico, después del triunfo de Argentina.

Este miércoles todo es de un brillo salvaje, luminoso, que contagia, cautiva. La felicidad muestra sus vísceras y mueve las caderas en las esquinas. Hay un afuera que supura, que te hierve la sangre, que no encuentra la calma y te atraviesa. Eso sí. Llevamos la épica unida al sufrimiento. Sufrir es lo nuestro. En la primera parte, el partido se presentó bronco, rocoso, con marcas pegajosas, con falta de creatividad. Demasiado respeto por el adversario, y con ambos conjuntos más preocupados por el error del contrario que por el acierto propio.

El segundo tiempo fue otra cosa. A partir del gol de Inglaterra, la selección sacudió sus fobias, se llevó por delante al adversario y desarrolló los mejores minutos de este mundial. Con esa humilde y sencilla interpretación del fútbol ofensivo, sin veladuras de fantasías, sin complejos; lejos, muy lejos, de los supremacistas del fútbol austero. Pasó a dominar la posesión. Pero poseer por el solo hecho de poseer no determina una filosofía futbolística, si esta no es vertical, incisiva, atrevida, descarada, “insultante” con el adversario. Y Argentina lo fue, alcanzó el empate ante una Inglaterra desfigurada, y Lautaro sentenció el partido.

En nuestro país los pobres forman ya un mar tempestuoso que se bate contra los acantilados del hambre. La vida duele, pero hay momentos donde la belleza te rescata. Esa belleza futbolística, olorosa, de vida corta, que en estos tiempos sombríos es todo lo que tenemos. Argentina está en la final. Hoy la esperanza brota en unos corazones que saltan libremente bajo las camisetas, y el humanismo patrio reclama un abrazo, una sonrisa, una lágrima, mientras el olor a pueblo inunda las calles, rabiosamente perfumadas, de esta alegría infinita.

(*) Exjugador de Vélez, clubes de España y campeón Mundial Tokio 1979.