26 agosto 2026

Mientras su padre podía morir

 

Por Martín Smud

21 de agosto de 2026


Messi PATRICIA DE MELO MOREIRA. AFP

Hay imágenes que necesitan tiempo para poder ser entendidas.

Cuando vi llorar a Messi después del Mundial pensé, como tantos, en el resultado, en la Selección, en el final de una competencia que probablemente significaba muchísimo para él.

Hoy, con algunos datos que entonces no conocíamos, vuelvo a mirar ese llanto de otra manera.
En febrero de 2026 su padre ya atravesaba una enfermedad grave. No podemos saber, a partir de aquellos estudios, si los médicos conocían cuál iba a ser el desenlace ni cuánto tiempo podía quedarle. La medicina tampoco dispone de semejante reloj.

Pero visto desde hoy, aquellos datos adquieren otro peso. Durante el Mundial la muerte de su padre ya era una posibilidad concreta en la vida de Messi.

Tan concreta que ocurrió algo extraordinario y terrible: en pleno Mundial una periodista argentina llegó a anunciar que Jorge Messi había muerto. La noticia era falsa. Hubo que desmentirla.

Pero una falsa noticia también puede decir algo acerca de la verosimilitud de aquello que anuncia. Nadie hubiera podido anunciar la muerte de un hombre perfectamente sano. La posibilidad estaba ahí.
Jorge Messi murió finalmente el 8 de agosto, pocas semanas después de terminado el Mundial.

Eso quiere decir que mientras Messi estaba concentrado, mientras entraba a una cancha, mientras millones de personas discutíamos si tenía que correr más, si debía bajar a buscar la pelota, si Argentina dependía demasiado de él, su padre podía estar muriéndose.

No sé cuánto sabía Messi, qué le habían dicho exactamente los médicos, qué hablaba con su familia ni qué temía cuando se quedaba solo.

Y no quiero inventarlo.

Pero hay algo que sí podemos preguntarnos: ¿cómo se juega un Mundial cuando al mismo tiempo se está jugando algo mucho más importante fuera de la cancha?

Estamos acostumbrados a pedirles a los jugadores que sean profesionales.

Como si ser profesional significara dejar la vida privada en el vestuario, ponerse la camiseta y transformarse durante noventa minutos en otra cosa. Pero debajo de la camiseta sigue habiendo un hijo.
Messi salió a jugar sabiendo que su padre estaba gravemente enfermo. Corrió, pateó, dirigió al equipo, recibió golpes, soportó la presión de un país entero y tuvo que hacer aquello que tantas veces le exigimos: ser Messi.

Como si ser Messi fuera una obligación y no también una carga.

Eso, para mí, lo engrandece todavía más.

Porque hay partidos que se juegan con las piernas y otros que se juegan mientras una parte de la cabeza está en otro lado.

En una habitación, en un teléfono que puede sonar, en un mensaje de la familia, en un estudio médico, en la pregunta que nadie quiere formular.

Quizás también haya que volver a mirar desde ahí a aquella Argentina.

Era un equipo que por momentos dependía demasiado de Messi. Esperábamos que apareciera. Que inventara algo. Que resolviera.

Durante veinte años construimos alrededor suyo una extraña dependencia nacional: cuando las cosas se complican, dásela a Messi.

Pero ¿qué ocurre cuando Messi también necesita que alguien le dé la pelota a otro?

Tal vez aquel partido contra España pueda leerse también desde ahí.

No para explicar futbolísticamente una derrota por la enfermedad de un familiar. Sería demasiado sencillo y seguramente falso. Un partido se pierde por muchas razones.

Pero los jugadores no llegan a la cancha desprendidos de sus vidas. Llegan con ellas.

Y Messi llegaba con la suya.

Ahora sabemos incluso algo más: fue su propio padre quien, mientras su salud empeoraba, lo alentó a jugar aquel Mundial.

Eso vuelve todavía más extraña la escena.

Messi no estaba solamente jugando mientras su padre podía morir. En cierto sentido, estaba jugando también porque su padre quería que jugara.

Por eso ahora entiendo un poco más aquel llanto.

Quizás lloraba por el Mundial. Quizás por su padre. Quizás por él mismo. Probablemente ni siquiera esas cosas pudieran separarse.

Hay un momento en la vida en que uno descubre que el padre puede morir.

No importa cuántos años tenga uno, cuántos Balones de Oro haya ganado ni cuántas personas griten su nombre.

Frente a esa posibilidad volvemos a ser hijos.

Y entonces la imagen cambia.

Ya no veo solamente al mejor jugador argentino tratando de llevar otra vez a su país hasta el final.

Veo a un hombre haciendo su trabajo mientras una parte de su vida estaba en otra cancha.

Durante toda su carrera, cuando algo parecía imposible, le pedimos a Messi que hiciera algo.

Esta vez no podía.

Había un partido en el que ni siquiera Messi podía hacer un gol.

Las opiniones políticas de Moría

 


25 agosto 2026

Cerimedo, La Derecha Diario y el negocio de la desinformación

 Por Mónica Beltrán


Fernando Cerimedo, fundador del portal La Derecha Diario y acusado en Bolivia por el intento de asesinato de Nadia Beller, es un mentiroso profesional que oficia de comunicador y asesor polítco de dirigentes de las nuevas derechas latinoamericanas. Ascenso y caída de un operador en el negocio de la desinformación.

Por Mónica Beltrán*

(para La Tecl@ Eñe)

Fernando Cerimedo, el argentino acusado de tentativa de femicidio en Bolivia, bien podría ser un personaje de ficción de una serie o uno de los comics que le gustan al presidente Javier Milei. Podría decirse que se gana la vida con su mitomanía. Sí: es un mentiroso profesional.

Se inventó un perfil profesional completo y logró circular entre espacios de poder político y económico de las derechas en Argentina y en Latinoamérica.

Hasta ahí podría ser una buena trama de ficción, pero lamentablemente es real: hace negocios circulando contenidos para desinformar a la población.

El consultor político inició su actividad comercial hace poco más de una década trabajando como taxista, fue obrero de una fábrica de plásticos y asesor de seguros de Europ Assistance, e incursionó en el negocio inmobiliario hasta que se descubrió que vendió un mismo departamento en dos oportunidades, según los reportes de Nosis, empresa que evalúa los antecedentes comerciales.

Durante la pandemia se construyó antecedentes laborales que lo vincularon a la comunicación política, a partir de datos falsos e incomprobables. Un título de la Universidad de Harvard, donde ni siquiera se registró, un alistamiento ficticio en la Navy Seals norteamericana y una formación en marketing que nunca existió, son algunos de los antecedentes que figuran en su LinkedIn y que se encargó de informar en notas periodísticas.

Con ese personaje ficticio, recorrió los últimos cinco años parte de América Latina asesorando a políticos de extrema derecha y huyendo luego de cada país como consecuencia de acusaciones y mentiras. Este último capítulo se desarrolló en Bolivia, donde mantuvo una historia de amor con Nadia Beller. Un romance con todos los condimentos necesarios para una buena historia: embarazo, espionaje, búsqueda de datos para construir campañas de noticias falsas y, finalmente, un intento de asesinato.

Casualmente, en la misma semana que fue detenido, se informó que Cerimedo se desvinculó definitivamente del portal La Derecha Diario, un espacio que lo unió a Javier Milei y a muchos asesores del presidente.

El periodista español Javier Negre, vinculado al partido de derecha Vox, titular del Grupo de medios EDATV, y acusado en España de violar el Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, que ya era el director de este medio desde 2024, quedó como único propietario.

Una sociedad de derecha

Pero ¿qué es La Derecha Diario? Se trata de un portal de opinión y noticias que construye sus artículos mayoritariamente con información parcial, manipulada, tendenciosa o falsa, con el objetivo de instalar en el debate público desinformación o temas que beneficien al gobierno de Javier Milei y a los partidos de las nuevas derechas latinoamericanas.

Nació en 2018 sólo en las redes sociales: era una cuenta de X, un canal de YouTube, y un perfil de Instagram. Luego vino el portal, fundado por Madero Media Group en 2021, una de las cinco sociedades que tiene Cerimedo. El núcleo fundador del medio fue Natalia Basil, esposa de Cerimedo y primera directora, Tomás Federico Beltrame, dueño de una fiambrería, Juan Pablo Carreira (@juandoe en X), actual responsable de la Oficina de Respuesta Oficial del gobierno, y Ezequiel Ismael Acuña, (@elpasanteok), un joven asiduo usuario de la red social X que en ese momento tenía 18 años, pero, pese a su juventud, registró a su nombre la marca «D La Derecha Diario», que mantiene hasta la actualidad.

Una de las rarezas de la propiedad de La Derecha Diario tiene que ver con la cantidad de veces que varió la conformación y los porcentajes societarios dentro del mismo grupo de dueños, teniendo en cuenta, además, que en sus inicios era un sitio que no contaba con publicidad y que presuntamente se sostenía con donaciones de los lectores, que consisten en cuotas de 1500 a 6000 pesos o donaciones libres.

Miente que algo quedará

En el marco de una investigación académica, en la que analicé notas y contenidos de La Derecha Diario entre agosto de 2024 y agosto de 2025, pude comprobar que el lenguaje utilizado en los titulares y las bajadas de los textos o bien alaban al gobierno y al presidente («Milei lo hizo» o «Gracias a Milei»), o incitan al odio de políticos y personajes públicos con posturas diferentes, principalmente aquellos vinculados al peronismo y la izquierda.

Así, el gobernador bonaerese Axel Kiciloff suele ser denominado «el degenerado» que hace leer en las escuelas contenidos sexuales a los niños, o «el marxista», si se trata de una medida o crítica a la economía, y los periodistas no afines al gobierno son «kukas» o «ensobrados».

Cuando hablamos de incitación al odio no nos referimos a una figura retórica, sino que coincide con lo que en su Estrategia y Plan de Acción 2021, Naciones Unidas define como «cualquier tipo de comunicación, ya sea oral o escrita, que ataca o utiliza un lenguaje peyorativo o discriminatorio».

En los últimos meses, La Derecha Diario agregó un efecto visual a las publicaciones para hacer gráfica la polarización de la sociedad que impulsa la comunicación del gobierno. Coloca un halo celeste en torno a las imágenes de quienes son, en el relato oficial, los «buenos» de la historia, y un halo rojo a los «malos», los políticos y personajes públicos que no son afines al gobierno, incluso a la vicepresidenta Victoria Villarruel, a la que se denomina «la traidora».

Hasta acá, podría concluirse en que se trata de un medio de comunicación partidario, pero es mucho más que eso. Mes a mes suma secciones de noticias internacionales de distintos países, al mismo ritmo que su grupo fundador opera como asesor de dirigentes políticos de las nuevas derechas: Brasil, Bolivia, Ecuador, Chile, México, Israel y Estados Unidos. Negre empezó este año a operar con grupos de medios latinos norteamericanos y a organizar eventos con empresarios, inversores y políticos de la región, como el que tendrá lugar el próximo 14 de octubre en Washington, donde se le entregará un premio al presidente argentino.

¿En qué consiste el asesoramiento del equipo Cerimedo-Negre? Su tarea es construir e instalar desinformación para el armado de poder político de las nuevas derechas en América Latina. Se ocupa de buscar o inventar información, difundir videos e imágenes falsas construidas con inteligencia artificial, y operar en las redes sociales con miles de bots y cuentas humanas contratadas para instalar temas y confundir a los ciudadanos.

Es la puesta en acción de la técnica comunicacional antigua conocida como «la gran mentira», descripta por Joseph Goebbels el 12 de enero de 1941 y puesta en práctica en su gestión como ministro para la Ilustración Pública y la Propaganda durante el III Reich en Alemania, y que se conoce popularmente en política como «miente, miente, que algo quedará».

Así operó Cerimedo en Brasil con Jair Bolsonaro y su hijo, Eduardo, cuando en 2022 promovió la campaña de fake news que intentó desacreditar los resultados electorales del triunfo de Lula con el #BrasilFueRobado.

Y también en México, hasta que la presidenta Claudia Scheinbaum reveló el intento de desestabilización con la organización de manifestaciones aparentemente «espontáneas» que habían sido promovidas por ocho millones de bots coordinados por Cerimedo y Negre, y financiados por la red internacional Atlas Network del movimiento libertario global.

Y lo hizo también en una Argentina con el sistema de comunicación público desactivado y el privado concentrado, que funciona en base a la precarización de sus trabajadores, la mayoría sobrevivientes multiempleados.

Con ese panorama, la construcción de la estrategia de comunicación libertaria, inicialmente un rizoma de streamings y redes sociales, se sostiene ahora desde el poder del Estado, porque las informaciones parciales, falsas y manipuladas son validadas en su reproducción por las redes sociales presidenciales. Hasta que la población deje de creer en el presidente.

24 de agosto de 2026.

 

*Periodista y escritora. Investiga el caso de La Derecha Diario, en el marco de un equipo de investigación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, que trabaja sobre «Estado, elites y centros de pensamiento en América Latina (2008/2025)».


Hasta Pablo Rossi , mileista de la primera hora, critica a Milei

 


Está el presidente enfermo?