27 abril 2026

Nadie para contárselo

 Por Julia Boccoli - 23 de abril de 2026 - Página 12

                                                                      (Andres Macera)

La noche del 10 de agosto de 1976 a Marta Bertolino y Oscar Manzur les cambió la vida para siempre. Eran las dos de la madrugada cuando los golpes sacudieron la puerta.

–¡Está el Ejército!

Sonó la voz de Delfina Olivera, mamá de los Girolami, compañeros de militancia de Marta y Oscar. Los habían alojado en su casa porque hacía un tiempo la Triple A los estaba buscando.

–Los Girolami estaban marcados y nosotros les caímos de regalo- cuenta Marta. A Oscar ya lo habían ido a buscar a su trabajo el 24 de marzo y justo estaba de franco.

Esa noche estaban juntos. No había tiempo. No queda claro si ya habían planeado la fuga pero un cruce de miradas fue suficiente. Se tiraron al vacío y cayeron en una cochera. El intento fue inútil. La fractura de tres metatarsianos de uno de los pies de Marta dejó el resto de su cuerpo inmovilizado sin posibilidad de escapar. El pie lastimado no era lo único que le pesaba. Tenía 23 años y ocho meses de embarazo cuando la secuestraron.

***

Me llamó el 9 de marzo, en plena marcha feminista. Atendí el teléfono mientras el cielo se teñía de colores verdes y violetas. El ruido se imponía sobre su voz. Incliné la cabeza y me tapé un oído. En el intento de escucharla oí que me esperaba al día siguiente en su consultorio en el barrio Abasto.

Vivía en una cuadra prolija, uniforme, con fachadas de ladrillos. Su casa rompía ese orden rodeada de un paisaje selvático con el frente cubierto de jazmines. Una voz bajita en el portero eléctrico me indicó subir por las escaleras. Se sentía como trepar entre los árboles. El sol de media tarde atravesaba la palmera y dejaba al descubierto detalles ocultos para quien mira desde abajo, como un racimo de frutos anaranjados y brillantes que colgaban de la copa. Como un rayo me vino un recuerdo de mi infancia: mi hermana y yo a escondidas comiendo quinotos de la planta de mi abuela. Salivé pensando en el sabor agridulce.

Cuando entré, lo primero que vi fue el diván. Marta no llegaba a los 60 kilos, la fragilidad de su cuerpo contrastaba con sus ojos encendidos. Se sentó en un sillón, hablamos de cosas mínimas para aflojar el aire y empezó. De repente su perra, una doberman alta y musculosa entró a la habitación y, en un exceso de confianza, comenzó a lamerme las piernas. Ella se levantó, la sacó con suavidad y la dejó detrás de la puerta para poder retomar lo que había sido interrumpido. Me dejé arrastrar por su relato, por momentos inverosímil.

***

Después del secuestro en la cochera los subieron a un auto y los llevaron encapuchados al Servicio de Informaciones en San Lorenzo y Dorrego. Desde afuera parecía una oficina cualquiera en pleno centro, por dentro convivían celdas sin ventanas y camas de tortura.

El Pozo funcionó como el centro clandestino de detención más grande de la provincia de Santa Fe, casi 2000 personas estuvieron detenidas allí y alrededor de 300 permanecen desaparecidas. Para ese entonces había rumores, se escuchaban gritos pero no se conocía la magnitud de lo que ocurría.

En los sesenta, mientras Marta dejaba atrás la infancia, el país vivía épocas de profunda inestabilidad política. Apenas era una adolescente y ya militaba. Tenía 15 años cuando en 1969 salió a la calle durante el Rosariazo. A Oscar lo conoció al final de la secundaria, cuando militaba en los barrios, organizaba charlas, colectas y hasta ollas populares. Para ellos la lucha no era sólo convicción, sino una manera de habitar el mundo.

Durante los setenta condujo la Juventud Universitaria Peronista (JUP) mientras cursaba Letras y Psicología. Oscar estudiaba Medicina y era delegado gremial, había armado una lista opositora a la oficial.

En 1974 la facultad ya no era la misma. Con la asunción de Oscar Ivanissevich en el Ministerio de Educación, la Universidad dejó de ser un territorio en disputa para convertirse en uno militarizado. Se hablaba en voz baja, había listas y nombres que circulaban.

Los encuentros sumaban riesgo. La vida de Marta y Oscar se achicó. Vivían en una situación de extrema precariedad. Se movían distinto; no repetían recorridos, ni tenían lugar fijo. Dormían en casas prestadas por compañeros.

***

La tortura arrancó apenas pusieron un pie en el Servicio de Informaciones. A Marta la amenazaron con hacerle un aborto eléctrico. Los tiraron sobre una cama, uno a la par del otro. En diez días los torturaron tanto hasta quitarles la noción del tiempo: otra vez, una más, otra más. En el descanso, los cuerpos yacían desnudos en el piso atados de pies y manos. Ella buscaba su propia panza con las manos, como una forma de comprobar que la vida seguía ahí. En el silencio sólo se oían los alaridos de Oscar.

–¡Nena me muero!

Después de unos días Marta dejó de escucharlo. No sabe si murió o lo trasladaron.

***

Su forma de hablar es de corrido y sin levantar demasiado la voz, con una calma que no coincide con lo que cuenta. Las palabras no alcanzan a transmitir la tragedia que vivió. Me contengo para no interrumpir el hilo de su memoria.

Sobre su escritorio hay una pila de ejemplares de “Lo roto todo”, una compilación de poemas que escribió desde la cárcel y que logró publicar en 2023, tras 20 años de haber escrito el último. En el libro cuenta que las sesiones de tortura eran dirigidas por un médico para evitar que los detenidos murieran antes de la confesión.

El médico de la tortura dice: -¡Paren!

-El nivel que resta no podrá soportarlo.

-¡Paren que se muere!

–Los médicos decían que yo me estaba muriendo. Y me parece que de verdad lo estaba. Le dijeron al comandante que frene la tortura para que yo pudiera parir. Él estaba enojado, decía que yo sobreactuaba para que dejen de golpearme.

El ayuno era extremo, un mes sin probar bocado, todo lo que quedaba en su cuerpo se lo llevaba el bebé. El pie fracturado y retorcido por la tortura se le fue poniendo tenso, con la piel brillante y la carne a punto de explotar. Cuando los milicos se dieron cuenta decidieron trasladarla a la asistencia pública para que le pusieran un yeso, en el edificio que hoy es la Maternidad Martin. La llevaron de manera clandestina a tan sólo 200 metros de donde estaba secuestrada.

Estando allí y en medio del maltrato, algo cedía: un médico le pasó de contrabando unos óvulos para tratar una infección vaginal. Marta luego se enteró que, de no haber tratado la infección, su hija podría haber nacido ciega.

Cuando rompió bolsa estaba con las manos atadas y sus compañeras armaron un jarreo para que la llevaran a parir. Lo peor se avecinaba. Los milicos le advirtieron que le vaciarían el vientre y seguirían con la tortura. La bebé iría a una casa cuna.

–Con ese saludo victorioso me llevaron a parir– ironiza.

***

El 4 de septiembre de 1976 entró a la sala de partos rodeada de hombres armados. Habían tapiado la ventana, estaba todo oscuro. Marta gritaba, no sólo del dolor y del hambre sino de la desesperación.

–La peor de todas las torturas era dar a luz a una criatura que iba a quedar desaparecida, hundiéndose en el abismo.

El médico los miró y en un acto de valentía, dijo:

–Acá no.

–¡Están desacatando la autoridad! -empujaban ellos la puerta.

–En el hospital la autoridad es el médico– contestó y Marta pensó que había una ética profesional en juego.

Les cerró la puerta en la cara y la trabó con el cerrojo. Le pusieron un suero que la ayudó a dilatar para parir. Marta pasó del terror a estar con gente que no la estaba atacando. Lo sintió raro. Avanzó el parto.

–¡Sobre nuestro cadáver se van a llevar al bebé! –gritó la matrona.

—¿Querés un morochito o una morochita?– se le escuchó decir al médico.

Marta rompió en llanto. Sólo deseaba que su hija estuviera viva.

Fueron apenas tres pujos, con su cuerpo encadenado sobre la camilla.

Alejandra Manzur nació el 4 de septiembre a las cuatro de la tarde.

Mientras el médico cosía el desgarro, ella le suplicaba que dijeran que estaban secuestrados. Entre una puntada y otra pedía que alguien avisara, que su familia tenía que saber, que Oscar estaba desaparecido. Él levantaba la vista y le decía que no entendía por qué habían elegido la lucha armada. Ella le respondía que no era tan simple, que estaban siendo perseguidos.

Marta y Oscar habían decidido llamar a su hija Alejandra, como la protagonista de Sobre héroes y tumbas, la novela de Sábato que muchos jóvenes de su generación leían en aquellos años. La coincidencia parecía inevitable, Alejandra era una figura intensa, rebelde y trágica. Un personaje atravesado por la historia de nuestro país.

La volvieron a esposar y acomodaron el moisés del otro lado de la habitación. Nadie se ocupó del bebé. Apenas pudo verla, no podía tocarla, alzarla, ni darle la teta. Las enfermeras le insistían que no tenía leche. No hay nada más brutal que apartar a una madre de su hija al nacer.

Poca cosa había en el cuarto.

Apenas una cama, vos dormida

y yo mirándote en silencio.

A manera de discreto coro

bisbiseaban las sábanas.

Con estudiado tino

un rayo de sol burló el cerrojo.

Afuera

el viento se entretenía con los despojos.

Yo asombrada mirándote:

esa vaga sensación ineluctable.

Nadie ahí para contarle que existías.

Fragmento de “Lo roto todo”, de Marta Bertolino.

Los gritos enloquecedores de Marta generaron líos en la maternidad. El director se había comprometido con la familia a que no desapareciera. Finalmente fue trasladada a la Unidad 5 donde la pusieron más “legal” y luego la encerraron en la cárcel de Villa Devoto. Alejandra estuvo con ella hasta que, al cumplir 6 meses, su abuelo Pocho, su abuela Rina y su tío Guillermo se la llevaron. El amor y la contención de su familia le permitieron sobrevivir.

El reencuentro con su hija llegó cinco años más tarde. Desde la cárcel de Villa Devoto sostuvieron el contacto con cartas, fotos y dibujos. Pocas veces pudo verla. La maternidad allí era un gesto suspendido: una mano apoyada en un vidrio esperando que algún día no haya nada entre las dos.

***

Desde la salida de la cárcel en 1981, Marta buscó incansablemente a Oscar. Las primeras marchas por la memoria eran escuálidas, iban ex-presos y familiares de desaparecidos. El 24 de marzo se consolidó como una fecha central recién en los años ‘90.

Para ella, el eje principal de las marchas debe ser el Nunca Más. El rechazo al régimen represivo. Invitar a los jóvenes a pensar, a participar, a rastrear lo que pasó. Las historias importan y pueden usarse para facultar y humanizar.

La lucha de Marta es inagotable, durante los 2000 fue supervisora clínica del Programa de Protección a Testigos de la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe; en 2010 fue querellante de la causa Diaz Bessone que se desarrolló ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de Rosario y en donde se condenó a Ramón Genaro Diaz Bessone a prisión perpetua por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura cívico-militar, entre ellos el de Oscar Manzur.

A lo largo de los años, Marta mudó la lucha política a otro territorio, el del arte. Escribió poemas. Ejerció la docencia. En su cátedra forma psicólogos que sepan escuchar y además que sepan preguntarse en qué tramas se inscribe el sufrimiento psíquico, que desconfíen de la institución como escena y la piensen como construcción política.

–La banalización de la dictadura deteriora todo lo que trabajamos para que fuera difundido. Hay un abismo entre el gobierno actual y el militar. A mi no me gusta Milei, pero esto no tiene nada que ver con vivir en dictadura. Con los milicos no tenés ley, no podés expresarte, te torturan.

Sus hijas, Alejandra y Tamara, crecieron escuchando una historia que no siempre se decía con palabras. Alejandra eligió la música, Tamara la danza. Ahora están los nietos: Manu y Camila que tocan el piano y cantan. En esta familia el arte es una manera de mantener viva la memoria.

Suena el timbre y la conversación se corta.

–¡Uy! Estuvimos más de dos horas! Llegó un paciente y tengo que atenderlo.

Al terminar la entrevista tomó un ejemplar de su libro, escribió unas palabras en la primera página y me lo entregó. Nos abrazamos fuerte. Al salir bajé la misma escalera por la que había subido y noté que el jardín ya no estaba, el atardecer le había borrado el color.

–Te veo pronto– grité desde lejos.

El 24 de Marzo no la encontré en la marcha. Después de unos días se comunicó por Whatsapp y me envió un video de su nieto tocando el tema “Los Dinosaurios” de Charly en el piano, “Los amigos del barrio pueden desaparecer, la persona que amas puede desaparecer……”.

*Este texto fue escrito luego de una entrevista a Marta Bertolino en el taller de crónica de Arlen Buchara: “Taller de crónica para zambullirse en historias reales”.

*Mañana, viernes 24 de abril, Marta Bertolino presentará su libro de poemas “Lo roto todo”, a las 18:30, en el Espacio de Memoria ex Comisaría 4ta, en Tucumán y Zavalla, en la ciudad de Santa Fe. La acompañarán en la presentación los escritores Oscar Agú y André Cettour. Y en la lectura de poemas, Miguel Angel Rico, Patricia Traba, Silvia Arrúa, Nechi Assenza y Patricia Ceuninck. Organiza El Colectivo de la Memoria.


26 abril 2026

Rechazo al proyecto de ley libertario que recorta las pensiones “Milei: somos las terapeutas que no tuviste”, la protesta del colectivo de discapacidad

 Del paradigma de derechos humanos al retorno de los años `90: el colectivo de discapacidad marchó contra el intento del Ejecutivo de desfinanciar tratamientos. Mientras el Gobierno justifica el ajuste bajo la narrativa del “fraude”, miles salieron a la calle.


Por Laura Vales

23 de abril de 2026 - Página 12

(redes sociales)

Laura Aichino pasó quince años haciendo trámites y presentando reclamos para que su hijo Leandro, nacido con Síndrome de Down, tuviera una pensión. La obtuvo en el 2008, cuando el Congreso aprobó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, al sancionar una ley que cambió el paradigma, pasando de un modelo asistencialista a uno de derechos humanos. “Conseguirla fue un alivio, porque la preocupación de quienes tenemos hijos con discapacidad es qué va a pasarles el día que no estemos”, dijo Laura a Página/12 en la marcha en la que familiares, prestadores y transportistas hicieron ayer. Contó, sin embargo, que todo el andamiaje que hoy sostiene la vida de su hijo –el centro de día donde Leandro tiene sus amigos y hace deportes, sus varias terapias, incluso el subsidio que ella creyó poder dejarle de por vida– está ahora en peligro de ser borrado de un plumazo.

El Gobierno impulsa un nuevo proyecto de ley de Discapacidad que volvería atrás en todas las conquistas conseguidas por el colectivo disca. Y se niega, mientras tanto, a cumplir con la ley vigente, es decir a pagar la deuda acumulada con profesionales, transportistas y centros de día, lo que ha provocado la suspensión de tratamientos y servicios esenciales.

El gobierno de Javier Milei ha bautizado a su proyecto como “Ley contra el fraude de pensiones por Invalidez”, asociando en un mismo título la palabra fraude con la invalidez. Se trata de un viejo mecanismo de engaño libertario.

Ya en los inicios de su gestión, el entonces vocero Manuel Adorni mostró la radiografía de la cola de un perro y aseguró que había sido usada para obtener una pensión por discapacidad. Era mentira -y Adorni lo sabía-, pero le permitió al gobierno montar una campaña sucia contra todo el sistema de prestaciones en discapacidad y dar de baja miles de pensiones.

Laura y su hijo vivieron en carne propia la consecuencia de aquella campaña. Los hicieron presentarse a revalidar el certificado de discapacidad de Leandro, pasar por una auditoría para demostrar que el chico con Síndrome de Down era titular legítimo de su certificado de discapacidad. “Fuimos a la entrevista. El funcionario que nos atendió, teniéndolo enfrente a Leandro con su síndrome, me preguntó si yo contaba con algún documento que acreditara su discapacidad. Fue realmente humillante. Creí que con aquella auditoría se terminaba el problema, pero hoy el gobierno vuelve con la idea de sacarle a los discapacitados el subsidio que les corresponde por derecho. Quieren volver al sistema anterior, para dar un subsidio sólo en el caso de que el discapacitado pueda demostrar que tiene una incapacidad laboral”.

No será el único cambio de aprobarse el proyecto libertario: también desregula los valores de las prestaciones, lo que rompe con la igualdad de acceso a los tratamientos. Es decir, quiere aplicar la ley de la oferta y la demanda a un sector social especialmente vulnerable. “Sería como volver a los ‘90, cuando teníamos que pagar de nuestro bolsillo la mayor parte de las terapias de nuestros hijos”, resume Laura.

“Milei: somos las terapeutas que no tuviste”

La protesta fue muy numerosa. Al mediodía, la plazoleta ubicada frente al ministerio de Salud ya estaba llena por completo. La rodeó el acostumbrado operativo policial de Alejandra Monteoliva, un despliegue de cientos de policías a los que el ministerio de Seguridad les encomienda la edificante misión de impedir que a algún ciudadano se le dé por cortar la calle.

Los manifestantes aprovecharon la avenida para desplegar a lo ancho de la 9 de Julio, cada vez que el semáforo se ponía en rojo, una bandera argentina. Otros mostraban a los automovilistas sus carteles, todos dedicados a Milei: “Gobernar no es quitar derechos”, “Sin financiamiento no hay inclusión”, Basta de abandono”, “Basta de crueldad”, decían. El clima de la calle fue de claro apoyo al reclamo. Bocinazos, gritos de respaldo y dedos en v se asomaron desde las ventanillas de los autos para solidarizarse con la lucha del colectivo disca.

Sobre la multitud de cabezas, otro cartel desafiaba: “Milei: somos las terapeutas que no tuviste de niño”.
-Si lo que espera el gobierno es que la discapacidad desaparezca, sería bueno que se enterara que eso no va a suceder-, opinó Cristina, dueña de un centro de estimulación temprana. -Tal vez crean que quitandole recursos al sector están ahorrando, pero se equivocan: sin atención va a aumentar la cantidad de personas que no se van a poder integrar.

Una delegación cruzó la calle para dejar un petitorio en el Ministerio. Estacionado contra la plazoleta, el acoplado de un camión hizo de escenario para un acto

¿Qué decía el petitorio? Expresaba el rechazo al proyecto de ley del gobierno y exigía el cumplimiento de la Ley de Emergencia vigente.

Desde el escenario, familiares y prestadores hablaron de la pesadilla que vive el sector. Además, remarcaron el cinismo de la Casa Rosada, que habla del “fraude de las pensiones por invalidez” mientras está siendo investigado por quedarse con el 3 por ciento del valor de las compras de la Agencia Nacional de Discapacidad, una acusación que toca de lleno a la hermana del presidente, Karina Milei.
Para completar las cosas, resulta que el proyecto de ley para quitar las pensiones por discapacidad está firmado por el ministro de Salud y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el mismo que inició la campaña sucia mostrando la radiografía de la cola del perro, y que en estos días está comprometido por la compra de numerosas propiedades y a las puertas de un juicio por enriquecimiento ilícito.
Se acercaron a la protesta los diputados Horacio Pietragalla y Victoria Tolosa Paz, que anticiparon que el bloque de Unión por la Patria rechazará el proyecto. Desde el escenario tomó también la palabra la actriz Lola Berthet: “No tienen idea de lo que es abrazar a nuestros hijos con autismo cuando se desregulan porque no tienen la medicación que necesitan; de lo que es dormir a un niño neurodivergente; de lo que es ir a hablar a los colegios para que entiendan lo que es una persona con discapacidad,de lo importante que son las terapias en las infancias para que nuestros hijos y nuestras hijas tengan dignidad y tengan una vida feliz, que es lo que se merecen. Las personas con discapacidad no son números”, señaló. “Si le dicen a mi hijo que es un fraude porque tiene un certificado de discapacidad, dígannos qué es quedarse con el 3 por ciento de Andis. Dígannos también dónde están los 120.000 millones de pesos que el año pasado se debían utilizar para cumplir la ley de emergencia discapacidad y que se los volvieron a robar”.

Cerró el acto Pablo Molero, coordinador del Foro. “No es un fraude que haya pensiones para personas con discapacidad, porque lo votó el Congreso. Nuestros representantes dijeron ‘queremos tener esta pensión para estas personas’, eso tiene muchos motivos y es una decisión que debe ser respetada. Cuando entregamos el petitorio en la mesa de entradas del ministerio, nos preguntábamos para qué hacerlo”, dijo. Y luego agregó: “A veces, uno ya no sabe si esta gente va a cambiar algo porque se le presente un reclamo, pero uno lo tiene que hacer igual. Y también tenemos que seguir manifestando. Si no estuviéramos aquí, les daríamos piedra libre para hacer lo que quieran. Entonces tenemos que seguir, tenemos que ser una piedra en el camino de esta gente, no para entorpecer el crecimiento del país, sino para no dejarles hacer cualquier cosa”.

25 abril 2026

PROGRAMA EL TREN 21 DE ABRIL DEL 2026

 

El martes 21 de abril del 2026, en la segunda hora se subió a EL TREN, el escritor y periodista Alejandro Tarruella. Colaboró como periodista en diversos medios gráficos como Primera Plana, Panorama, Clarín, Diario Popular y Humor, y en medios radiales y televisivos como Rivadavia, Excelsior, Splendid, LRA Nacional, Nacional (Suecia), Canales 7, 9, Univisión, entre otros. Entre sus libros se destacan “Guardia de Hierro. De Perón a Bergoglio”; “Historia política de la Sociedad Rural”; “El largo adiós de los Montoneros”; “Envar "Cacho" El Kadri. El guerrillero que dejó las armas”; “Güemes”; “Rescoldos (poesía)” y “Una lágrima en el polvo (novela).” Fue finalista del concurso Alarcos Llorach (Guijón), con su novela “Las muertes de Albornoz”. Su último libro es: “Las dos muertes de Aramburu” Algunas de las afirmaciones: “El poder económico quería una guerra civil. Tenían la ilusión de una reacción popular y reprimir”; “Con el debilitamiento del gobierno, hoy son todos candidatos”; “Lo que tienen planeado, ante el debilitamiento del programa económico es un adelantamiento de las elecciones a mayo del 2027”; “La candidatura de Uñak es la presencia de las mineras, Cristina juega en ese plano”; “Hay una crisis por fuera de los partidos políticos”; “La impunidad no tiene pensamiento” “Me gusta Natalia de la Sota. Rossi no tiene peso electoral. Sostenía que Massa podía haber ganado en primera vuelta si la candidata a vicepresidente hubiera sido Natalia de la Sota en lugar de Agustín Rossi”; “Ahora saldrá a caminar con Leandro Santoro” “Aramburu no fue asesinado por los Montoneros, murió cuando iba a encabezar un golpe”; “La historia de mi último libro se inicia a días del fusilamiento de Aramburu, debido a que con la lona de una carpa mía que había prestado se envolvió su cadáver cuando era llevado a Timote” Muchos mas detalles están en el reportaje.




En la primera hora el programa analizó el aceleramiento de la destrucción del Estado, con la destrucción del Inti, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Vialidad Nacional, la asfixia y desarticulación del PAMI y de la Universidad, el estrangulamiento del Conicet, el vaciamiento de los ferrocarriles, la destrucción de las rutas. El sector privado no le va mejor: más de 24.000 empresas cerradas, la desocupación creciente, el hambre que avanza. Todo conforma un cuadro patético mientras el Presidente baila en Jerusalén, donde viajó para estar presente en el 78 aniversario de la creación del Estado de Israel, cosa que no hizo el año pasado de viajar a Tucumán en un aniversario de la Independencia Argentina. Las internas penosas en el peronismo. Los detalles del feroz encuentro de Milei y Saguier. Las declaraciones de Verbitsky a Fontevecchia sobre que Cristina no apoyará a Kicillof. Las conmovedoras declaraciones de la argentina que tiene probabilidades de pisar la luna. La privatización del complejo de Chapadmalal, y su significado original de la movilidad social ascendente peronista. Una anécdota conmovedora sobre el Levantamiento del Gueto de Varsovia. 
Súbanse a EL TREN, desde el andén de sus domicilios  


El TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR



24 abril 2026

MUY INTERESANTE ANTICIPADO POR EL TREN EL MARTES 21 Dos reuniones turbulentas entre Milei y Fernán Saguier, con cinco periodistas de La Nación en la mira

 DIARIOAR 22-04-2026

•El mandatario exigió el despido de Pagni, Alconada Mon y tres columnistas. Violencia, un frágil acuerdo y una “celada” en el despacho presidencial. Acusaciones por el “kiosquito” y el papel de Macri. Un diario escindido entre editoriales y el contenido periodístico. Encuentros y desencuentros entre dos fraternidades.


Sebastián Lacunza

El presidente Javier Milei entrevistado por Esteban Trebucq, Luis Majul y Pablo Rossi.

              

En al menos dos oportunidades desde diciembre de 2023, Javier Milei se reunió con el director de La Nación, Fernán Saguier. Una transcurrió en malos términos y concluyó en un precario acuerdo, y la segunda comenzó con cierta compostura y derivó en una brusca expulsión del editor, acompañado por agentes de seguridad, con la advertencia de que no volvería a pisar el despacho presidencial.

Hacia fin de 2024, con un año en Casa Rosada, el Presidente ultraderechista creía ver una campaña en su contra en el diario conservador. Las páginas de La Nación se dividían entre una inocultable adhesión al Ejecutivo en sus editoriales y algunas columnas de opinión, matices o marcada distancia en otras, y una agenda informativa crítica, sobre todo en la sección política. En cambio, el canal de noticias de la familia Saguier, LN+ —en el que Luis Majul ocupa espacios centrales y tuvo peso en la programación—, exhibía un oficialismo bastante homogéneo, que satisfacía el exigente paladar gubernamental.

Milei protestaba en público y apuntaba específicamente contra Julio César Saguier, presidente del directorio de La Nación, de perfil conservador y encargado de las relaciones empresariales y políticas. “Los esbirros de Julio César Saguier tienen la orden de dar siempre una visión negativa”, posteó el Presidente el 27 de octubre de 2024. “JC, sé que te caigo mal, pero así es la democracia”, apostilló al día siguiente.

Javier Mieli y Fernán Saguier

De acuerdo a dos fuentes independientes entre sí, Majul ofició de intermediario de los encuentros. La primera información sobre una cita conflictiva en Olivos fue dada por el periodista Roberto Navarro, en El Destape. Consultado por este medio, Majul negó haber hecho alguna gestión. Una versión indica que un tercer encuentro entre Milei y Saguier ocurrió en el despacho de éste en el quinto piso del edificio de La Nación, en el municipio de Vicente López, pero no pudo ser corroborada.

El único ingreso de Saguier a Casa Rosada está registrado el 29 de noviembre de 2024, a las 13.15, y quien habilitó la entrada por Balcarce 24 fue Manuel Adorni.

Por esos días, La Nación cuestionaba a Milei por la no sanción de la denominada “ficha limpia” —ahora reflotada—, que procuraba impedir las candidaturas de procesados y condenados por corrupción. Se trataba de una agenda por la que el macrismo decía luchar desde hacía años, y que los Saguier asumieron como propia. El contrapunto sobre el tema rompió el sesgo oficialista de los editoriales de la anteúltima página. “Ganó la ficha sucia”, sentenció la opinión institucional del diario.

La tormenta del primer encuentro se desató apenas Milei tuvo enfrente a Saguier. Con gritos y acusaciones, el Presidente exigió renuncias de cinco miembros del staff: el periodista de investigación y prosecretario de redacción Hugo Alconada Mon, los columnistas políticos Carlos Pagni, Joaquín Morales Solá y Jorge Fernández Díaz, y la periodista de economía Florencia Donovan, quien había tratado con Milei antes su carrera política.

Carlos Pagni, uno de los blancos preferidos de Javier Milei. Santiago Filipuzzi / Gentileza Editorial Planeta

La molestia de Milei abarcaba desde informaciones que consideraba motivadas por intereses espurios o prejuicios ideológicos, opiniones por las que se sentía ofendido y meros matices en el abordaje económico. El Presidente ya había bloqueado e insultado a Alconada Mon en Twitter. A diferencia de un agravio frecuente disparado a los periodistas de política del diario (“ensobrados amarillos”), lo amonestó como “socialista”. A esa altura, Alconada Mon había informado sobre los pagos irregulares a Milei del Banco Provincia, durante la gestión provincial de Daniel Scioli, y las inversiones en Miami y los subsidios estatales gozados por Beto Milei, padre del mandatario. En el caso de Pagni, el reproche mayor era que supuestamente había puesto en duda su salud mental en charlas reservadas ante inversores, lo que el mandatario asumió como un agravio irreparable. Además, entre opiniones en general matizadas sobre el Gobierno, Pagni puso el foco en Leonardo Scatturice y Pablo Otero (“el Señor del Tabaco”) como empresarios con terminales en despachos clave del Ejecutivo, otro factor que le ganó la ira presidencial y de Santiago Caputo.

Saguier no cedió al reclamo. “Gracias, pero la decisión sobre quiénes integran la redacción es mía”, le dijo a Milei. A cambio, le tendió un puente: firmar columnas mensuales en el diario. La reunión concluyó a las 14.25 con un principio de acuerdo. Se concretaron tres notas con la firma presidencial, fechadas el 3 de enero, 7 de febrero y 8 de marzo de 2025.

Aunque como consecuencia del turbulento encuentro hubo alguna regulación en cuanto a los tiempos de ciertas informaciones, el rumbo periodístico del medio insignia de los Saguier continuó con una agenda incómoda para el oficialismo en la sección política, alimentada por las coberturas de la presunta criptoestafa $LIBRA, las probables coimas del 8% en la Agencia de Discapacidad y los enriquecimientos de José Luis Espert y Manuel Adorni. Los matices permanecieron en la agenda económica y los editoriales del diario y el prime time de LN+ se afirmaron como trincheras oficialistas. Suele darse que ciertos segmentos de la pantalla televisiva parecen al menos disimular las ofensas del Presidente a periodistas del diario.

Si bien la dirección periodística de La Nación corresponde a Fernán Saguier —psicólogo de profesión, con experiencia como corresponsal en Estados Unidos—, el peso del abogado Julio César se refleja en los textos de los editoriales. El presidente del directorio tiene llegada fluida a jueces y fiscales de Comodoro Py, y es interlocutor privilegiado del mundo de los negocios y la Asociación Empresaria Argentina. En cuanto a los otros hermanos, el ingeniero industrial Luis se ocupa de los números de la empresa, el arquitecto Alejandro se encarga de temas logísticos y la docente Florencia encabeza la Fundación La Nación. La sexta hermana, María Luz Saguier, se dedica al negocio agropecuario y el transporte de cargas.

Julio Césár Saguier, presidente del directorio de La Nación.

La siguiente reunión entre Milei y Fernán Saguier fue a solas en la primavera del año pasado, por la mañana. Una de las fuentes la situó en septiembre en Olivos, la otra no lo precisó.

El director de La Nación se encontró con un Presidente afable, que tenía preparada una carpeta con recortes y notas impresas que le habían resultado agradables. En un momento, volvieron a surgir los nombres de Pagni y Alconada Mon, y Milei salió de sí. Increpó al visitante y se refirió a ambos periodistas como “sorete” e “hijo de puta”, términos cotidianos en su léxico. Saguier apenas pudo pronunciar palabra, hasta que el mandatario lo echó y lo hizo acompañar por la seguridad: “No vas a volver a pisar este lugar mientras yo sea Presidente”. El director del diario conservador salió con la impresión de que le habían tendido una celada, sólo para que escuchara la furia de Milei.

El “kiosquito” y los Macri

Así como el inquilino de Casa Rosada atribuye toda mirada no complaciente que se esboza en el multimedios Clarín al objetivo empresarial de que Telecom termine de absorber Telefónica, también apunta a intereses económicos y políticos de los Saguier para administrar su agenda. “El Presidente le dejó claro que La Nación defiende su kiosquito”, dijo una voz gubernamental.

Aunque los negocios del Grupo La Nación son por montos menores que los de Clarín, un apellido exacerba la prevención en Milei: Macri.

Durante años, periodistas y empresarios como Jorge Lanata, Daniel Vila (A24, La Red, América TV) y Jorge Fontevecchia (Perfil) atribuyeron a Mauricio Macri la propiedad en las sombras de LN+. En el Gobierno renacieron las suspicacias con una agenda adversa que se filtra en ciertos segmentos del canal desde febrero pasado.

Un hito que marcan en el oficialismo es la concesión por diez años del predio de Costa Salguero a una sociedad entre Clarín y La Nación. Esas hectáreas privilegiadas sobre el río de la Plata estuvieron históricamente ligadas a empresarios cercanos al PRO, y acaban de ser asignadas por el Gobierno de Jorge Macri al duopolio informativo. El canon ofrecido por los ganadores fue inferior al de su competidor en la licitación, Eduardo Elsztain, empresario de excelente vínculo con los Milei. Sin invertir en infraestructura, Clarín y La Nación ya están anunciando muestras en Costa Salguero (rebautizada como BA Ferial) a partir del invierno, que dejarán de llevarse a cabo en La Rural de Palermo, predio explotado por IRSA, la firma de Elsztain.

Otro tema en la agenda de la pelea entre el Gobierno y La Nación es la remodelación del Luna Park. El diario de los Saguier viene informando profusamente sobre el supuesto daño en el patrimonio arquitectónico del mítico estadio que supondría la obra que propone llevar a cabo la empresa DF Entertainment. En la lectura del Ejecutivo, los accionistas de La Nación —que pugnaron por la licitación por el Luna Park— procuran evitar a toda costa la construcción de un microestadio que compita con el Movistar Arena, propiedad de los Saguier. El histórico estadio de box del Bajo porteño pertenece al Arzobispado, pero en la divisoria de aguas, DF Entertainment quedó cerca de Milei.

A ello se refirió el Presidente en una de sus últimas ofensivas. “Basura inmunda” le disparó Milei a Jorge Liotti, principal columnista dominical de La Nación y jefe de la sección política. “Obviamente estas mentiras están avaladas por editores delincuentes y dueños de moral cuestionable”, abundó. En Casa Rosada tradujeron esa frase como una alusión al negocio del Luna Park, otro “kiosquito”.

El mismo día de ese agravio, La Nación publicó un editorial titulado “Preservar el programa, proteger a Milei”. El texto, elogioso hasta lo empalagoso de las políticas económica y exterior del Gobierno ultraderechista, pareció sugerir que era necesario desprenderse de Adorni, a quien no mencionó. Consideró imperioso bloquear el regreso del peronismo porque, de lo contrario, “nos hundiremos en lo más profundo de un décimo círculo donde Dante Alighieri hubiera puesto a los países fallidos e irrecuperables”.

Un texto enjundioso que reencuentra a las fraternidades Saguier y Milei.

Sin embargo, como nada parece ser suficiente, horas más tarde, el Presidente apuntaría otra vez a Pagni en una carrera ilimitada por la ofensa. Por una confusión menor durante el programa “Odisea”, en LN+, sobre el mes de inicio del mandato ultraderechista, Milei arremetió otra vez: “delincuente mal parido”.