04 noviembre 2026

El nudo gordiano de Brasil y Argentina

 

                                                               Lula da Silva y Javier Milei

Jorge Fontevecchia   31-1-2026
Cofundador de Editorial Perfil - CEO de Perfil Network.

El lunes, cuando a las pocas horas de conocidos los resultados de la elección el juez del Supremo Tribunal de Brasil Alexandre de Morais ordenó que Flávio Bolsonaro entregase su pasaporte y le prohibiera salir del país, me resultó creíble la respuesta del derrotado candidato presidencial, desmintiendo querer irse de Brasil.

Con 60 millones de personas que habían votado por él, con la primera minoría en el Senado, 28 sobre un total de 81 senadores (contra 16 de Lula), alrededor de 121 diputados propios (contra 70 del PT de Lula) y además 329 diputados declarados de derecha sobre un total de 513, y con 14 gobernadores que acompañaron su candidatura presidencial (Lula cuenta solo con siete gobernadores, la mitad) sobre un total de 27 que tiene el país y que reúnen el 64% de la población brasileña, como el gobernador de la capital, el Distrito Federal, de San Pablo, de Minas Gerais, de Río de Janeiro, de Paraná, entre otros.
Con solo 45 años y todo el futuro electoral por delante, ¿cómo iba a fugarse del país pasando a pérdida tanto capital político? Cuenta con nueve elecciones presidenciales para disputar antes de llegar a la edad que tiene hoy Lula, quien en 2019, cuando tenía 74 años, aceptó ir preso y aun así luego pudo volver a ser presidente dos veces. ¿Cómo iba a transformarse en un cadáver político dejándole toda la estructura política al gobernador de San Pablo, Tarcisio de Freitas, a quien le quedan todos esos votos ya sin discusión?

¿Y con qué argumento iba a fugarse desconociendo la elección que había reconocido desde el presidente de su Partido Liberal hasta la embajada de Estados Unidos al día siguiente de darle asilo en Miami a Bolsonaro?

El argumento de Bolsonaro es que el Supremo Tribunal pospuso el cierre de la votación por dos horas, de las 17 a las 19, debido a las lluvias, decisión criticable por lo impracticable y que en los hechos no pudo implementarse porque llegó sobre el cierre de las 17 horas.

Vale mencionar que todos los partidos habían pedido que se pospusiera el cierre de la votación, entre ellos, el propio partido de Bolsonaro, para permitir que los votantes de San Pablo y Río de Janeiro, donde llovía a cántaros y se concentran más partidarios de derecha que de Lula, pudieran votar, mientras que no llovía en el noreste, donde se concentran los votantes del PT. Fue tan ridículo el argumento que la suma de votos posteriores a las 17 horas fue 34.393 y Lula obtuvo 4.430.191 más votos que Bolsonaro, y si todos quienes votaron después de las 17 horas lo hubieran hecho por Lula, algo teóricamente ilógico, igual sería el 0,007% de los votos que obtuvo Lula por sobre Bolsonaro.
Además, si se analizan los votos emitidos después de las 17 horas, prácticamente todos, 32.399, fueron apenas pasadas las 17 horas, cantidad similar a todas las elecciones en que no se pospuso el horario de votación porque la ley electoral prescribe que quienes están en la fila de espera a las 17 horas tienen derecho a votar. Otro ejemplo, en las elecciones anteriores, en 2022, fueron 41.025 quienes estando en la fila pudieron votar después de las 17 horas, más que en 2026.

Pero Flávio Bolsonaro no es normal como no es normal su padre, Jair. Son fenómenos extraños a la racionalidad política, como el de Milei, que merecen igualmente una explicación racional. En estos días electorales en Brasil encontré muchas similitudes entre la emergencia de Bolsonaro y Milei como reacción lógica a la hegemonía de Lula y el kirchnoperonismo en los últimos 25 años de nuestros países. Por distintas causas, en Brasil, por el éxito de sus predecesores (Fernando Henrique Cardoso y hasta la desarrollista dictadura brasileña) que crearon condiciones para que pudieran atenderse las necesidades de los sectores que vivían en la mayor pobreza desde la salida de la esclavitud en 1888 (la mitad de la población Brasil es descendiente de africanos), y en la Argentina por el opuesto, por el fracaso de sus predecesores, que vinieron a empeorar lo que en nuestro país ya se había resuelto con la creación de una amplia clase media en la segunda mitad del siglo XX.

La potencia política de Lula y del kirchnoperonismo se adueñó del protagonismo de las últimas dos décadas haciendo que ambos pasaran a ser insoportables para quienes no son sus adherentes o beneficiados. Aun reconociéndole la necesidad del protagonismo del kirchnoperonismo como del lulismo a comienzos de este siglo, dos décadas es demasiado tiempo, incluso hasta por repetición, y genera hartazgo.

                                                          Cristina Kirchner y Lula da Silva.

En las democracias de partidos fuertes, ante la aparición de un ciclo largo de una fuerza política que encontró un líder excepcional, la reacción de salida era votar por el partido que le competía, en el caso de la Argentina de fin de siglo pasado, votar por el radicalismo. Es la alternancia de partidos el remedio que canalizaba el deseo de cambio inherente a cualquier estadio prolongado.

Hay un paralelismo en la destrucción del radicalismo como potencia electoral presidencial y la desaparición en Brasil del PSDB, Partido de la Social Democracia Brasileña, de Fernando Henrique Cardoso o José Serra con una tradición socialdemócrata que evolucionó hacia posiciones de centro-centroderecha y que entre 1994 y 2004 ocupó frente al PT un lugar comparable al que históricamente ocupó el radicalismo frente al peronismo.

Lula compitió en 1994 contra Fernando Henrique Cardoso, en 2002 contra José Serra, y en 2006 contra Geraldo Alckmin, todos del Partido de la Social Democracia Brasileña, hoy tan disminuida al punto que Alckmin es el vicepresidente de Lula.

Cuando la UCR en la Argentina y el PSDB dejaron de ser alternativa al oficialismo, las sociedades precisaron concederle a alguien el papel de significante opositor, haciendo que personas como Mauricio Macri y Jair Bolsonaro primero y Javier Milei y Flávio Bolsonaro después, protagonistas extraños al sistema de balance entre partidos que se alternaban, llegaran a la presidencia o a casi lograrlo, como Flávio Bolsonaro. Pero esas personas no tienen el compromiso histórico con la política y el servicio público como vocación de vida sino, dependiendo de cada caso, como una experiencia o como un trampolín para regresar potenciado a la actividad privada o irse a vivir al exterior, pero nunca un fin en sí mismo, sino un medio para otros fines.

Si Cambiemos, Juntos por el Cambio, hubiese tenido la potencia suficiente para ganar las elecciones de 2023 y se hubiese consolidado como continuador de la UCR en la alternancia del kirchnoperonismo, Milei no existiría. Lo mismo en Brasil si el PSDB hubiese tenido la potencia suficiente para ganarle a Lula, los Bolsonaros no existirían.

La fuga de Flávio Bolsonaro tras haber obtenido 60 millones de votos y la mayoría de los legisladores y gobernadores de Brasil demuestra esa falta de consistencia de candidatos que pueden ganar o estar a punto de ganar una elección presidencial y luego poder desvanecerse. Es que no eran ellos agentes propositivos de la política sino apenas significantes coyunturales del anti statu quo, en la Argentina el kirchnoperonismo y en Brasil el lulismo.

Irresponsabilidad compartida de Flávio Bolsonaro con La Libertad Avanza y su asesor estrella, Santiago Caputo, que alegremente se ufana de ser coartífice de la fuga de Flávio Bolsonaro como si fuese algo heroico cuando es algo bochornoso.

No tienen consciencia política, para ellos es un juego banal, casi deportivo, de poder.

La política es otra cosa.


03 noviembre 2026

Una noche de furia en Olivos y la extraña operación de la SIDE con Bolsonaro

 

MARCELO BONELLI   CLARIN  30-10-2026

Esta semana, el FMI salió al rescate. Kristalina Georgieva tiene la orden del Tesoro de sostener a Caputo. El Fondo aprobó la revisión, pero exigió medidas adicionales.

Fue una noche de furia en Olivos. Hubo insultos y maldiciones frente a las pantallas de televisión. También, un pedido explícito a quienes lo rodeaban: “No me molesten más”.

Así reaccionó Javier Milei, el domingo después de que se enteró de lo peor: que su amigo Flávio Bolsonaro acababa de ser derrotado por Lula. La reacción fue visceral: Milei había insultado a Lula y estaba convencido de que su apoyo a Bolsonaro era decisivo para que Flávio ganara la elección. Varios aduladores de su gabinete fogonearon esa fantasía. Pablo Quirno – en la noche de la primera vuelta – afirmó: “El triunfo de Bolsonaro ratifica la influencia global de Milei”. Y remató: “Todos los candidatos apoyados por Milei ganan las elecciones”. Milei se frustró este domingo. Lula tuvo una remontada fenomenal. El golpe anímico fue duro para el Presidente. Ya Milei venía de una semana complicada: un viaje funesto a Madrid y una cena el viernes - con el establishment – llena de violencia. Encima, Milei está molesto por el debate interno que se abrió en el Gabinete sobre el programa económico. El ala política -Los Karinos - le piden al ministro Caputo resultados que lleguen a la gente y Toto solo responde: “Aguanten”.

Los “Totoboys” también se escudan en una cuestión política: dicen que tienen preparadas medidas, pero que Milei se rehúsa a aplicarlas. Karina – y sus muchachos – piden en definitiva un “plan platita” libertario. Diego Santilli fue el último que habló del delicado tema con Javo. El “Colo” sufrió el mismo calvario en el 2019. El jefe de Gabinete buscó el día. Después le contó a su equipo la contundente respuesta que tuvo de Milei: “Voy a morir atado al mástil de este programa”. El problema central de la estrategia de Caputo es su propia contradicción: las medidas que aplica para contener la inflación son las mismas que ahogan la actividad.

Primero, el atraso salarial frena los precios. Pero condena los bolsillos y al consumo en los comercios. Segundo, el tipo de cambio atrasado frena los costos. Pero es un tiro en la línea de flotación contra la industria. Tercero, la ausencia de obra pública facilita el superávit fiscal. Pero destruye la infraestructura y frena multiplicar la actividad. Cuarto, las altas tasas de interés contienen al billete, pero espantan el crecimiento.

Ricardo Arriazu – hasta ahora férreo defensor del plan – se dio vuelta e hizo una crítica durísima al BCRA. Acusó a Santiago Bausili de “ahogar la actividad” con su errónea política monetaria. Domingo Cavallo también tiró un Exocet: “Este gobierno maneja el dólar como Moreno manejaba los precios”.
Martín Rappallini hablará en la Conferencia Industrial. Se comprometió a utilizar un lenguaje contemporizador porque Toto y el Colo prometieron ir y no vaciarle otra vez el encuentro fabril. Ya Milei rechazó la invitación. El Presidente destrata a la UIA y acusa a los industriales de chorros. La cuestión calentó el “chat interno” de la UIA. Muchos le exigen a Rappallini que cuente lo mal que van las cosas fabriles. En la UIA saben que a mediados de mes el Indec anunciará que Argentina está en recesión. Según el estudio de Orlando Ferreres, la economía ese mes creció un magro 0,1%: cayeron la industria, el agro, los bancos y la construcción.

El martes en Wall Street hubo un encuentro de banqueros top donde se habló de Argentina. Los “lobos” están preocupados por la continuidad de Milei y muchos – como el FMI – insisten que tendría que hacer retoques para reanimar la economía y aceitar su reelección. Se habló de la experiencia con Mauricio Macri y también hubo críticas a Toto. Le cuestionan la baja performance que tienen en los últimos tiempos los “Totoboys”. Hubo gente de BlackRock que dejó una definición fuerte: el poderoso Larry Fink pidió cautela a la hora de invertir en activos argentinos.

Esta semana, el FMI salió al rescate. Kristalina Georgieva tiene la orden del Tesoro de sostener a Caputo. El Fondo aprobó la revisión, pero exigió medidas adicionales que Toto deberá aplicar a la brevedad. Patricia Bullrich ya le expuso – en la reunión a solas – a Milei su preocupación por la ausencia de “derrame”. Pato le dijo: “Con la actual inflación, no habrá recuperación del consumo”.
La relación entre ambos está complicada. Karina promete venganza: “La vamos a esperar y vamos a hacer lo mismo que le hicimos al Bicho Cruel.” Se refiere a Victoria Villarruel. Patricia mide bien y espera el momento para imponer sus condiciones. Ya frente al establishment, Pato, esta semana, hizo un fuerte gesto político para diferenciarse de Milei. Ocurrió el viernes en la Fundación Faro, cuando Javo enardecido proponía la “hoguera” para los periodistas. Fue en ese momento que Bullrich se agarró ostensiblemente la cabeza, desaprobando las bravuconadas de Milei. Como diciendo “esto es una locura”. Fue un movimiento claro y muy comentado. En su mesa había siete CEO de compañías , y estaba Ricardo Markus, capo de Tecpetrol, la petrolera de Techint. Si alguien tuvo alguna duda, después Bullrich aclaró: “Ya me rompen las pelotas con los insultos”.

Marco Rubio fue el impulsor intelectual de la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil. En definitiva, Rubio fue el impulsor de la campaña de Bolsonaro, y su plan fracasó en las urnas. Así, el Departamento de Estado enhebró la estrategia y pidió la colaboración a Milei. También fue Washington el que abrió un diálogo con Lula para que Bolsonaro tuviera una ventana de tiempo para escapar.

Lula necesita aceitar la relaciones con Donald Trump y, en definitiva, al debilitarse la derecha le permitirá iniciar una negociación con un Congreso que será hostil.

Santiago Caputo y la SIDE instrumentaron el audaz operativo en Argentina. El martes a la madrugada – cuando empezó todo – los agentes hablaban en clave y decían “el paquete” cuando se referían a Bolsonaro. El joven Caputo armó la logística y la estructura de la SIDE aportó los elementos para la fuga del ex – candidato. Entre ellos las combis y el avión Gulfstream G400.
Máximas fuentes oficiales y voceros del mercado aeronáutico confirman una cosa: que el Pibe habría utilizado los fondos reservados de la SIDE para abonar el costo del avión que llevó a Bolsonaro a Miami.

El vuelo estuvo a disposición 24 horas antes en Iguazú. Habría sido un costo de unos US$ 140.000 dólares. Ya el martes a la madrugada, estaba listo el arroz con pollo que pidió de catering la familia Bolsonaro.

El Pibe “sobreactuó” su rol como espía con un objetivo: recomponer lazos deteriorados con viejos contactos de Washington. Santi tiene un distanciamiento con Barry Bennett – le debe plata -, Leo Scatturice y en especial con el millonario Robert Citrone.
Caputo se movió como un agente de película. Le encanta emular a sus ídolos de ficción, pero su acción tuvo una increíble “mácula”: fue detenida su camioneta por un simple agente de tránsito. Estaba furioso.

La relación de Milei con Trump es excelente. Pero la Casa Blanca estaba molesta porque el Gobierno argentino incumplió varias promesas asumidas por Milei.

El episodio también dejó heridos internos: fue lamentable la desorientación de Alejandra Monteoliva y estuvo – otra vez- ausente Pablo Quirno. El Pibe aprovechó para limarlos a ambos. Monteoliva responde a Karina y estuvo pintada. Ahora, la Casa Rosada está en alerta con el viaje del Papa. León XIV traerá un mensaje fuerte: hablará de fortalecer la doctrina social de la Iglesia, y reclamará frente a Milei justicia social en Argentina.