03 agosto 2026

Un día se preguntarán: ¿qué nos pasó?

 

Jorge Fontevecchia

                                                                           31-07-2026

                      Granaderos de traje. Escoltado por el equipo ministerial en idéntica posición:                                            cruce de manos varones y de piernas mujeres. Una necesidad del Presidente. | presidencia


La última saga comenzó con “Si no te gusta, andate a Cuba” a un jubilado de la Bolsa de Comercio. Siguió en San Pablo con los insultos al presidente de Brasil y a quien presidirá su Supremo Tribunal de Justicia. Al día siguiente en la Rural gritándole desde una cabina de radio al exministro de Duhalde De Mendiguren “ladrón”, promoviendo que lo insulten cuando camine por la calle. Concluyó –por ahora– con la cadena nacional del jueves diciendo que la expresidente del Banco Central Mercedes Marcó del Pont se “robó” 10 mil millones de dólares.

Lula, De Mendiguren, Marcó del Pont son ladrones, el mundo es ladrón para Milei quizá porque algo...

En el primer caso, en la Bolsa, al enviar a Cuba al discrepante, fue aplaudido por gran parte de la concurrencia. En San Pablo, el canciller argentino Pablo Quirno festejaba sus insultos a Lula. En la Rural el presidente de la Sociedad fingió demencia mientras Milei insultaba a quien, además de haber sido ministro de Duhalde, también es cabañero y que poco antes el propio Nicolás Pino le había otorgado un premio como criador de caballos. Y en la cadena nacional, lo escoltaban como cuerpos sin consciencia autónoma los principales ministros en pétrea subordinación. Todas actitudes funcionales a que Milei crea que está siendo festejado por hacer lo correcto. En lugar de ayudarlo a mejorar no hacen más que retroalimentar la dificultad prevalente de Milei con la realidad.

El Presidente tiene los problemas que en general todos perciben, pero la responsabilidad de permitirle profundizar sus falencias es de todos quienes lo rodean. Claro que se puede disentir con una Carta Orgánica del Banco Central como la reformada en 2012 asignándole al organismo múltiples funciones o discutir que se hayan usado las reservas para pagar deuda externa del Tesoro sin acumular superávit fiscal, pero no se robaron las reservas.

Hay una obsesión de Milei con el robo: para él son ladrones Lula, De Mendiguren, Marcó del Pont. El mundo es ladrón y no es menos plausible imaginar que sea porque Milei sienta que algo que deseara mucho simbólicamente le fue robado. Probablemente, incluso, algo que no se pueda comprar con dinero.

La vicepresidente Victoria Villarruel puso en duda la salud mental de Milei; escribió: “Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”. Después de haberlo acompañado durante un lustro compartiendo primero candidatura a diputados en 2021 y luego la fórmula presidencial, recién ahora percibe lo que pasando tantas horas juntos debió ser evidente de 2021.

Villarruel es un espejo anticipado de lo que progresivamente les irá sucediendo a distintos funcionarios cercanos y miembros del círculo rojo en contacto directo con Milei. Un día se les preguntará: “¿qué les pasó?”. La pregunta que se impone inmediatamente a Villarruel es: ¿qué le pasó en 2021, en 2022, en 2023 y parte de 2024, que recién ahora descubre lo que estaba frente a sus ojos?

Santilli pidió la renuncia de la vicepresidente diciendo: “Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado. Que arme su proyecto y que compita”. Entonces el estar de acuerdo del jefe de Gabinete es con el proyecto electoral. Como quienes están de acuerdo con las líneas generales del rumbo económico. El totum pro parte como trampa sinecdótica para tranquilizar la conciencia de que se está del lado correcto de la historia. Vale reflexionar que la historia se escribe en el futuro en función de las consecuencias que producen los hechos del presente y cuando ese futuro llegue, algunos tendrán que preguntarse: “¿qué nos pasó?”.

Vale recordar a los aplaudidores acríticos de cualquier gobierno el axioma “gobernar es siempre decepcionar” porque nadie puede satisfacer las expectativas de tantos simultáneamente y reserva siempre un espacio para el pensamiento crítico y autónomo.

También es recomendable poder separar las ventajas coyunturales al grupo que el sujeto integre puedan traer las políticas de un presidente, si terminan afectando negativamente a la mayoría, porque más tarde o más temprano también de alguna manera lo afectará, salvando pocas excepciones.
Y tener en cuenta la diferencia entre lo malo y lo complicado. Sobre lo complicado podemos actuar con algún grado de posibilidad de resolverlo, lo malo está fuera de nuestro control. Lo malo, lo fuera de control en este caso, sería aquello que pertenece al orden de lo irracional. Es imposible de prever a un agente insensato, es imposible calcular el tipo y el grado de respuesta que generará cada reacción suya frente a la realidad.

Un día varios se preguntarán: ¿qué nos paso? No es lo que Milei hace con nosotros, sino lo que nosotros, por acción u omisión, favorecemos que haga con nosotros y con los demás.

Milei desnudado

 


Una voz por la lucha y por la vida

 


02 agosto 2026

Carta abierta de una becaria del CONICET al Presidente

 "Me rehúso a aceptar imperturbable el ostracismo al que pretende arrojarme", comienza el escrito.

31/07/2026


A continuación, el texto de la becaria del CONICET, que firmó como Débora, en la que detalla la humillación que reciben los intelectuales profesionales bajo el gobierno de Javier Milei.

«Yo no soy lo que este gobierno quiere hacer de mí. Me rehúso a aceptar imperturbable el ostracismo al que pretende arrojarme. Acostumbrada a tener que adornar de tecnicismos mi lenguaje para contentar a cierto sistema académico, hoy me despojo de la pretensión y escribo a corazón abierto: no pienso dejar que este gobierno me falte el respeto, y antes de que me corran diré mis verdades.

Hoy, viernes 31 de julio, es mi último día como Becaria Posdoctoral del CONICET. Esta noche, cuando el reloj marque las 00, seré una desempleada más, otro nombre que se suma a la interminable lista de personas que día tras día se quedan en la calle en este glorioso país.

¿Cómo estás? Me preguntan, y mi respuesta busca siempre las mismas tres palabras: siento mucha angustia, tristeza y bronca. Este carnaval de sensaciones emerge como un volcán en erupción, en un contexto que de por sí ya es complicado. Mi angustia no solo se debe a quedarme sin el sustento diario, sin el dinero que necesito para sobrellevar la vida cotidiana. Mi angustia tiene que ver también con otras cosas, pues rápidamente se convierte en tristeza. Y de repente me encuentro llorando sola en mi casa, sentada frente a la computadora, tratando de escribir un nuevo artículo, pero las palabras no fluyen. Y no es que no sepa qué escribir, tengo mucho sobre lo que trabajar y comunicar. Sucede que, mientras me seco las lágrimas y golpeo el escritorio con el puño derecho lleno de impotencia, de repente me invade un insoportable sentimiento de bronca. Angustia, tristeza y bronca me da saber que por decisión de este gobierno me quedo sin carrera, me quedo sin proyecto de vida, me quedo sin una parte de mi identidad. Fueron más de ocho años invertidos en estudios y perfeccionamiento constante, superando un sin fin de evaluaciones, para que hoy, por decisión política, yo no sepa qué hacer con mi vida.

Claro que reconozco y me hago cargo de mis privilegios de clase. ¿Por qué no habría yo de quedarme sin trabajo? ¿Qué me hace tan especial e in-merecedora del inminente despido? Pues claro que nada. Aquí en todo caso vale más preguntarse, si esto me pasa a mí con tanto curriculum adornado, que queda para quienes no tuvieron la misma posibilidad de invertir tiempo y plata en estudiar y capacitarse. Y de nuevo la misma respuesta: la calle. Porque este gobierno no crea puestos de trabajo, crea desempleo. Tanto que nos mandan a todos a trabajar de uber, en cualquier momento no vamos a tener a quien llevar, porque todos estaremos ofreciendo el servicio o porque no tendremos cómo pagarlo.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) atraviesa una situación crítica que cada día se profundiza más sobre quienes trabajamos en el organismo.Hoy en Argentina 379 personas altamente calificadas nos quedamos en la calle. Esta situación refleja una crisis sin precedentes en el sector. El sistema científico argentino perdió casi 8 puestos de trabajo por día desde diciembre de 2023. La situación crítica excede a un simple proceso de desfinanciamiento como otros ocurridos a lo largo de su historia: se trata de un CIENTIFICIDIO.

Hay muchos compañeros, compañeras y colegas que siempre supieron que querían hacer esto con su vida. Con mucho esfuerzo se prepararon y lo consiguieron. Ese no fue mi caso. De chica jamás imagine ser científica. No era mi sueño. Creo que porque no sabía que podía. Mis papas no tienen estudios de grado y en Villa Urquiza, mi barrio en la capital tucumana, era habitual que mis amiguitos no terminaran el secundario. Pero yo si tuve todas las posibilidades que a ellos les faltaron, para acceder a la educación que, con el paso del tiempo, me permitiera elegir qué carrera seguir y qué proyecto de vida construir. Y he ahí mis privilegios: posibilidades, elegir, construir. Y así fue como, después de muchos años de trabajar de panfletera (si se me permite el término), secretaria, administrativa, encargada, redactora, periodista, tallerista, audiovisualista, técnica territorial, me animé a postularme a una beca doctoral Conicet. Quien iba a decir, allá por el 2017, en pleno gobierno de Macri, que yo podía ganar ese concurso. Pues lo hice, y a partir de ahí comencé a creérmela un poco más. Cuando me gané la beca, también gané más seguridad. Cuando gané la beca, sentí que también gané dignidad, para mí y para mi familia. Ellos mucho no entendían de qué se trataba, pero entre lágrimas me felicitaban, porque sabían que era algo muy importante. La anécdota divertida es que mi mamá confundía Conicet con Unicef, porque al pronunciarlo sonaban bastante parecido, y así todos en el barrio creían que su hija trabajaría en esa organización.

Mi mamá trabajó mucho por mis tres hermanos y por mí. Debió someterse a los lugares minúsculos y despreciables que el sistema patriarcal le dejó habitar por ser mujer. Trabajó mucho desde chica, y de grande siguió trabajando al cuidado de su familia y de su hogar. Mi papá, un héroe veterano de Malvinas, le dedicó su vida a esa guerra infame, por aquel entonces combatiendo en las islas, y después por siempre en los recuerdos tortuosos que lo acompañan hasta hoy. Por eso, cada título mío es también de ellos. Por eso las lágrimas de mi mamá en la defensa de mi tesis doctoral. Por eso mi orgullo es de ellos, porque yo pude hacer lo que ellos no pudieron. Y por eso para mí quedarme hoy en la calle significa, en algún punto, fallarles. Significa perder parte del triunfo conquistado en familia. Significa perder parte de mi identidad. Significa un poco perderme.

Y cuando pensé que me perdía, me encontré con otros y me encontré en otros. En todo este proceso de quedarme en la calle y salir a buscar trabajo siempre estuve acompañada de mis compañeros y compañeras de instituto, de mis amigos y amigas, de mi familia. Pero, además, encontré compañeros de lucha. Hace meses que en Buenos Aires le vienen poniendo el cuerpo, y que en Tucumán y otros puntos del país acompañamos a la distancia como podemos. Hace meses que cientos de becarios e investigadores sostenemos una lucha activa en defensa de nuestros derechos laborales y en defensa del sistema científico. Porque el CONICET no es de un presidente de turno, es de sus trabajadores.
A este gobierno no le importa la ciencia, mucho menos la que yo hago. “Ciencia innecesaria”, dicen. Yo prefiero llamarla ciencia humana. Mi trabajo aborda la vida cotidiana de las comunidades vulneradas, desfavorecidas, víctimas de la desigualdad, la fragmentación, la exclusión y la estigmatización. Mi trabajo, siempre junto a los vecinos y vecinas de esas comunidades, sirve para encontrar soluciones a sus problemas habitacionales y contribuir a mejorar las condiciones de vida. Mi trabajo apunta a que todos y todas podamos vivir dignamente, especialmente quienes más lo necesitan. Pero a este gobierno no le importa mi ciencia, como tampoco le importa la de mis colegas que buscan curar enfermedades o producir mejores alimentos. No le importa la ciencia porque, en el fondo, no le importa la vida ni el pueblo. Qué ciencia le puede importar, si todos los miércoles golpean salvajemente a los jubilados, qué ciencia le puede importar si suspendieron las obras públicas en todos los barrios populares donde los transas y la droga están haciendo estragos con la vida de los niños, los jóvenes y sus familias. Qué ciencia le puede importar si están masacrando la universidad pública. Qué ciencia le puede importar si las familias no están llegando a fin de mes, no comen carne hace meses, no pueden comprar medicamentos, no pueden mandar a los niños a la escuela.

Hoy siento angustia, bronca y tristeza ante semejante desprecio. “Se creen los dueños de un país que detestan”, decía el actor y humorista Diego Capusotto allá por el 2019. Hoy, siete años más tarde, ese pensamiento todavía sigue vigente. Pero este pueblo es grande, un gigante dormido que descansa sobre la memoria de nuestras luchas populares que todavía nos sostienen pie. Un gigante, espero, a punto de despertar.

Presidente, usted podrá dejarnos sin trabajo, pero nunca sin dignidad. Sepa que siempre está a tiempo de pegar el volantazo, y darle a este pueblo la vida que se merece. Le pido por favor, recapacite. Mientras, allá voy yo, al igual que mis compañeros y compañeras, a buscar oportunidades laborales, ojalá cercanas a lo que sabemos hacer por formación y convicción, sin dejar de lado la lucha por nuestros derechos laborales, por un mejor sistema científico, por un mejor país.

Atentamente, Debora, una becaria del CONICET».

01 agosto 2026

PROGRAMA EL TREN DEL 21 DE JULIO DEL 2026

 


El martes 21 de julio se subió a EL TREN, en la segunda hora, Gisele Paola Kleidermacher, socióloga, investigadora y escritora, especializada sobre migraciones contemporáneas, relaciones interculturales y representaciones sociales. Investigadora del Conicet . Autora de “Migrantes Crónicas de los Recién Llegados”. El libro aborda un tema candente en la Argentina y el mundo. Dice al respecto: “La narrativa nacional argentina se ha construido sobre el mito de la inmigración europea, pero las dinámicas contemporáneas exigen volver a pensar nuestra composición social. A través de veintiún historias individuales, este libro documenta la realidad de quienes llegan hoy desde regiones marcadas por el conflicto y la inestabilidad estructural: el éxodo venezolano forzado por la crisis política, los rusos que huyen de la movilización militar y la censura, los sirios desplazados por una guerra civil devastadora, los chinos insertos en circuitos de deuda y comercio rígidos, y los senegaleses que sostienen una tradición migratoria basada en la ética del trabajo y ritos de fe. Aunque la informalidad laboral, la inestabilidad económica y el reciente endurecimiento de la normativa migratoria precarizan su existencia, también encuentran en Argentina una sociedad mayoritariamente abierta donde pueden gozar de cierta libertad y seguridad personal. El discurso de la amenaza externa importado de los países desarrollados nos obliga a observar la ciudad a través de los ojos del 'otro' para repensar la vigencia de los derechos que se creían universales en el territorio nacional.” Un viaje atrapante que no olvidará. Algunas de las reflexiones: ¿Pensar cómo somos como sociedad?  ¿Qué se entiende por negritud? ¿Cómo fue el proceso de mestizaje? La discriminación de la cabecita negra. La relación entre los ejércitos libertadores, su composición de indios y negros y sus descendientes, muchas veces obreros industriales, cabecitas negras discriminados. La emigración en los casos de Venezuela, Cuba y Uruguay. Inmigrantes en la Argentina, en este orden: Paraguay-Bolivia-Venezuela Testimonios. Un reportaje que no olvidará. 


En la primera hora, el programa discurrió sobre las situaciones insólitas del gobierno de Milei. Los exabruptos del presidente contra Lula y el miembro de la Corte Suprema. El brote que tuvo contra José Ignacio de Mendiguren. Los audios respectivos. La interna peronista. Recordatorios: a 90 años del inicio de la Guerra Civil Española y la interna en el bloque republicano entre stalinistas y trotskistas. La lección que viene a cuenta en la derrota en la Guerra Civil y que la tomen en cuenta en la interna peronista. Allá el enemigo era Franco, acá Milei. A 60 años de “La noche de los bastones largos”: un sentido recordatorio. Lo mismo al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Eva Perón. 



Súbanse a EL TREN, desde el andén de sus domicilios



El TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR