24 agosto 2026

Hasta un gorila asumido está molesto La cultura troll como política de Estado

 

Alfredo Sábat

22 de agosto de 2026

 Por Jorge Fernández Díaz LA NACION

“Cuando nuestro odio es violento, nos hunde incluso por debajo de aquellos a quienes odiamos”, sostenía François de La Rochefoucauld. Ese apunte acerca de la naturaleza humana y del ejercicio del poder pertenece al siglo XVII, pero tiene la vigencia invencible de las grandes verdades universales. Quizá haya llegado la hora de que los “ingenieros del caos”, exitosos para una primera etapa de conquista y consolidación, revisen un poco la administración de su principal insumo básico -el rencor-, puesto que su uso y abuso sostenidos en el tiempo están resultando un boomerang que promueve la fatiga popular, despierta antipatías y a veces produce espanto. La irrupción de la figura de Fernando Cerimedo -acusado de contratar en Bolivia a dos sicarios para asesinar a su pareja- devolvió al primer plano las artimañas fundamentales de las que se sirvió Javier Milei para ganar y gobernar: la utilización de “milicias digitales” -plagadas de fanáticos, rentados e inescrupulosos- y de gigantescas “granjas de trolls” para desacreditar personas, amedrentar voces, instalar noticias falsas y defender lo indefendible.

Cerimedo, que había servido a Bolsonaro en Brasil y que era un energúmeno profesional, ofreció luego su tecnología repugnante al outsider argentino. Un encuentro decisivo: el hambre con las ganas de comer, el mercenario del odio con el odiador natural y orgánico. La palabra troll, que los identifica a los dos por igual, proviene de una técnica con anzuelo para pescar en el río revuelto de las redes y también de aquellos monstruos originales de la mitología vikinga, que según National Geographic eran “brutales y codiciosos”, y se dedicaban a “aterrorizar a comunidades indefensas”. Ya conocemos los éxitos pírricos y los estragos que este marketing político cargado de bullying, divisionismo, demonización y mentiras direccionadas ha causado en el mundo entero, y también sabemos que ese fenómeno fue utilizado aquí como manual y estilo de gobernabilidad. Porque más allá del alejamiento del otrora asesor presidencial a raíz de la turbia causa Andis, lo cierto es que Milei continuó con sus métodos e instauró de hecho su cultura troll como política de Estado. Trolear, por lo tanto, se ha transformado en el gran verbo de su gestión. Ese vocablo, según el Diccionario de la Lengua Española, significa: “publicar en foros de internet mensajes provocativos, ofensivos o fuera de lugar con el fin de boicotear algo o a alguien, o entorpecer una conversación”. El libertario no se ha limitado al mundo digital, también ha utilizado tribunas del universo analógico y micrófonos al paso para trolear a mandatarios extranjeros, como lo hizo en España y en Brasil provocando graves conflictos diplomáticos. Troleó a economistas de nota y buena fe, a periodistas independientes, a artistas díscolos, a encuestadores rigurosos y a empresarios acobardados. Englobemos a todos en una sola palabra: meros discrepantes de su dogma y de su praxis. En las últimas apariciones públicas se ha permitido incluso trolear a la mismísima sociedad, desmintiendo las evidencias de sus penurias y cuestionando su creciente malestar, aunque cometiendo de paso una flagrante contradicción: “La foto sigue siendo horrible”, confesó en el Hotel Alvear y en una suerte de sincericidio, solo para a continuación asegurar, como supuesta compensación, que “la película es la mejor de la historia argentina”. Estamos mal pero vamos bien, dice el cineasta de nuestras vidas, pero resulta difícil creerle una promesa grandilocuente a alguien que ha mentido y errado tanto y de manera tan burda, y que utiliza la “contabilidad creativa” para seguir engañando giles: no sabemos a ciencia cierta qué sucederá en el futuro con la economía real, pero tomamos como cierto su diagnóstico del puro presente: “horrible”. No se sabe por qué niega entonces la actual caída de la actividad, del poder adquisitivo y del consumo masivo; el cierre de treinta mil empresas en solo dos años y medio, la explosión de casi cinco millones de morosos, la licuación de las jubilaciones para forzar el equilibrio fiscal y el malestar generalizado que se detecta en todos los sondeos del país. Es también asombroso descubrir que, consciente o inconscientemente, Milei no plantea una mera polarización con el kirchnerismo, sino contra todos y cada uno de sus “enemigos”, incluidos a los liberales dialoguistas con quienes sus ministros políticos intentar tejer una alianza electoral. Milei ha montado una máquina de barro con vida propia, y no duda en enlodar a todos los vecinos ideológicos y a todas las veredas políticas. Disociado de su propio gabinete, encapsulado en Olivos, habilita que sus “muchachos” profieran agravios racistas y homofóbicos y él mismo patrulla la zona con insultos cada vez más dislocados y abyectos; cristalizado en una extraña fijación escatológica, durante las últimas horas llamó “mierda humana” a dos periodistas que lo cuestionaban. Avaló también, esta misma semana y en el mismo reino de los trolls, que una diputada de su entorno se riera públicamente de la expareja de Cerimedo: según el parte médico, la víctima estaba embarazada y recibió “heridas múltiples por proyectiles de arma con compromiso de mama derecha, brazo derecho y cuello y hombro izquierdo; una fractura expuesta conminuta de húmero derecho y una herida supraclavicular izquierda”. Trolear a los que sufren, alentar a los energúmenos profesionales y fomentar y reconducir el resentimiento anónimo es la nueva normalidad libertaria.

Se sabe: el troleo es el deporte de los cobardes que necesitan ver sangrar a otros para sentir que están vivos. Y es además un caldo de cultivo para los vivillos que por plata le brindan estas prestaciones al populismo de derecha, facción ultramontana que le copia la gestualidad a los trolls y la transforma en formato de gobernanza. “Internet le dio voz a legiones de idiotas que antes solo hablaban en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad -pensaba Umberto Eco-. Ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”. Seamos justos: también le dio voz a personas de gran inteligencia y valía, pero es cierto que Steve Bannon y su grupo de reaccionarios han aprendido más que nadie a industrializar esa clase de idiotez y a convertirla en armamento pesado de sus propósitos.

Una gestión política debe valorarse por su efectividad y transparencia, aunque es innegable que la gente -el pueblo- también evalúa y registra algo mucho más subjetivo y emocional: la calidad humana de sus representantes. Y ese índice está bajísimo en nuestros lares y debería preocupar mucho a quienes trabajan para una reelección: el espectáculo de un hater que utiliza sistemática y escabrosamente los atributos y la inmunidad presidenciales para insultar a cualquiera provoca primero risas, luego estupor y más tarde horror y hartazgo. Pronto podría ocurrir lo peor: que esa patología sea piantavotos. Es además muy decepcionante constatar cómo para algunos puntillosos demócratas y republicanos de otros tiempos -ciudadanos sumamente educados- la grosería institucionalizada no tenga la menor relevancia: una vez más el fin justifica los medios. Olvidan algo que el pensamiento de T. S. Eliot prueba: no se puede hacer el bien con métodos malos. La cultura troll alcanza a varios leones herbívoros que para congraciarse con el líder mesiánico impostan sus mismas dentelladas: Séneca enseña que a quien realmente daña la maldad es a quien la practica.


La encrucijada de la economía en las encuestas, el dilema de los outsiders y el reclamo de Luis Caputo a la mesa política

 

21 de agosto                                                  Por Luciana Geuna

Hola,
Son días de una disociación absoluta entre política y sociedad. La rosca electoral tomó por completo la energía y la conversación del sistema político mientras la agenda económica de la vida real de los argentinos está viviendo días de exposición total: endeudados, empresarios llorando por el cierre de sus pymes y encuestas reveladoras sobre el desacople entre las demandas y las preocupaciones económicas de los argentinos y la respuesta de la dirigencia. El Presidente está enojado con esa conversación, reactivo a los datos que contradigan su posición. Hay que seguir las tribulaciones del ministro de Economía, cada vez más demandante de respuestas políticas del Gobierno. Mientras el tiempo avanza, se empasta la negociación por las alianzas para el 2027: un juego de desconfianza entre los gobernadores y los Menem que modera como puede el jefe de Gabinete. ¿Quieren suspender las PASO o ahora hay un plan B? 

Acá te cuento todo lo que sé.

Es la Economía


Al final, la conversación se posó sobre el asunto que más le interesa al Presidente: la economía. Después de la salida de Manuel Adorni, pidió focalizar la agenda en ese tópico eligiendo personalmente a Adrián Ravier, el vocero economista -que dos meses después de su designación, va perdiendo cada vez más nitidez-, apurando una agenda de reformas como la de la carta orgánica del Banco Central y la segunda parte de inocencia fiscal, un proyecto para sacar los dólares del colchón pero sobre todo para blanquear dinero sin límite. 
Esa estrategia se convirtió en una dinámica tramposa para las necesidades oficialistas porque efectivamente se está hablando de economía pero de la otra, la que sucede en el metro cuadrado de la vida cotidiana de los argentinos donde el salario está perdiendo la carrera contra la inflación, se superponen noticias de cierre de empresas, baja de consumo y, sobre todo, una expansión sistémica de familias endeudadas que exponen cada día historias desoladoras.
Una agenda en la cual, bajo una decisión presidencial, no se saldrán del argumento de que es un problema "entre privados" a pesar de que se convirtió en una preocupación concreta en la que el ministro de Economía está buscando vehículos de salida sin intervenir directamente. Son padecimientos de un enorme sector de la sociedad que son descritos por las encuestas cada vez más exigidos y desesperanzados. Una representación que para el Presidente es una construcción de los medios, como se vio en el discurso de ayer en el Council de las Américas, donde por primera vez en esa audiencia, los aplausos no fueron tan claros ni tan homogéneos a la palabra de Javier Milei. Sus palabras no fueron como casi siempre, el resultado de una escritura a cuatro manos con su asesor Santiago Caputo o a veces con Julian Ross Hampton, socio de la consultora MOVE, primo del conocido Derek Hampton. Fueron en su totalidad decisiones del Presidente las que expresó ayer. 

Es un estado de situación en el que se repiten anécdotas casi calcadas de personas con acceso a su intimidad que salen preocupadas por la zona de dogmatismo en la que se posó. No es un secreto. Milei lo sostiene en público y en privado: está dispuesto a perder las elecciones pero no a cambiar el rumbo que considera correcto. Es una apuesta osada y alineada con la condición que lo convirtió en Presidente pero que esconde una posible desactualización. Una falta de calibración sobre lo que puede haber cambiado entre los argentinos en estos casi tres años de gestión según empiezan a mostrar los sondeos. 

Una demanda social, un tercer sector, un Ni (Kicillof) Ni (Milei) que toma volumen sin dueño pero que representa al 23 por ciento de los votantes, según un estudio de Aresco que se conoció esta semana y que describe un espacio nuevo sin líder, sin nombre y sin homogeneidad. Está ocupado por muchos argentinos que podrían elegir no votar en vez de elegir a quién no les convenza. Pero frente a las preguntas, responden que desean un nuevo líder con características personales distintas a las del Presidente donde prosperen el diálogo, la negociación y el consenso, una persona que resuelva sus problemas de hoy. 
Dicen que prefieren otro orden económico que incluya la generación de empleo, el desarrollo de la producción, con equilibrio fiscal y un gasto público controlado. Que desean una persona honesta que cuide la soberanía nacional, una demanda que ya tuvo su demostración de campo después del episodio con la ley de tierras. A esos argentinos les habla Patricia Bullrich cuando busca generar empatía con el sufrimiento en sus tuits en redes sociales. El de esta semana donde se vio su versión original y su versión editada sobre el convencimiento del rumbo pero empatía con las familias y las pymes, fue una muestra clara de cómo intenta ecualizar la pertenencia a LLA con la comprensión de la demanda social. Es un universo que cada vez comparte más con Santiago Caputo, que se retiró de la estrategia de comunicación del Gobierno y que está más agazapado que nunca. ¿Jorge Brito? ¿Dante Gebel? ¿Daniel Hadad? ¿Victoria Villarruel? ¿Alguno de esos nombres completaría esta demanda? Ninguno por ahora ocupa ese espacio vacante que se abrió. Jaime Durán Barba, que asesora al banquero Brito sostiene que lo que sigue será un outsider, pero ¿alguno de ellos clasifica como outsider? Por ahora es un juego de círculo rojo. 

La virgen de Toto Caputo


Esa intransigencia presidencial derrama por momentos en algunas conversaciones de Toto Caputo, el ministro que jamás reconocería en público esta condición, que está convencido de su plan económico y de no alterar la ecuación que le garantice superávit fiscal pero que también le dijo hace pocos días a un Gobernador: "La economía ayudó mucho tiempo a la política, es hora de que la política ayude a la economía". Es un pensamiento que repite a los interlocutores que lo visitan. "Yo no puedo hacer magia", insiste. "El futuro lo tiene que vender la política".

Caputo se frustra frente a los problemas políticos de la Rosada y en las reuniones de la mesa chica del Gobierno suele mostrarse cada vez más intenso en sus reclamos sobre la necesidad de que el oficialismo concrete las alianzas necesarias con el PRO y con los Gobernadores como una manera de quitar presión a la demanda de resultados concretos en la economía real. De dar certezas en otros órdenes. Un vehículo para transitar el camino espinoso que lleva desde acá hasta la elección donde es muy posible que no puedan mostrar reactivación de consumo ni alivio en los bolsillos, o por lo menos no un alivio reparador. 

Un informe de esta semana de QSocial, la consultora de Lucas Klobovs muestra una relación directa entre el voto a Milei y la tolerancia al ajuste, una representación numérica del mantra de cualquier campaña: "Es la economía, estúpido". "Si Toto está preocupado por la política, tenemos un problema", dice un asesor que lo conoce muchísimo. La frase es una ironía aunque no parezca. Esconde atrás el problema más dominante en el círculo chico presidencial donde la aceleración de los tiempos electorales, obliga a tomar decisiones en las que no necesariamente hay unidad de criterios. "Los capicúa están más concentrados en negociar hasta el último concejal de Quitilipi que en cerrar los acuerdos", dice alguien que forma parte de las negociaciones. Se refiere a los primos Menem y a la falta de definición que todavía hay frente a algunos gobernadores sobre las garantías de los acuerdos que puedan hacer para por ejemplo, suspender o eliminar las PASO. ¿Es cierto que crece una opción alternativa? ¿Dejar las PASO como están y que el peronismo vaya a una interna salvaje entre Massa y Kicillof por ejemplo? Algunos se tentaron con la filtración del viaje en jet privado de Massa a Barbados como muestra de lo caníbal que podría ser esa competencia. 

Un ejemplo que emule lo que le pasó al PRO en su interna 2023 entre Bullrich y Larreta donde lejos de fortalecerlos, los destruyó. A esta hora, suenan como escenas de fantasía. Desde Economía necesitan calma para controlar la volatilidad financiera del año que viene. Hay órdenes ambiguas en los distritos donde todavía no está resuelta la estrategia libertaria sobre el tratamiento a los aliados que podrían ser competidoras según como resulte la negociación. Por ejemplo en la ciudad de Buenos Aires, la tropa libertaria no sabe si atacar o seducir a sus colegas del PRO. Está ahora fuera de las opciones pero hace un tiempo Caputo fue consultado para ser candidato en la Ciudad, un proyecto que rechazó de plano. A su alrededor aseguran que el ministro sólo sueña con llevar su trayectoria hasta el final del primer mandato mileísta. Es un futurismo impredecible -porque las personas pueden cambiar de opinión- pero en la intimidad asegura que no seguiría en caso de reelección, que se enamoró del proyecto pero que no se imagina siguiendo esta vida. 


Nadie olvida que para asumir en su puesto, el Presidente tuvo que convencer a su mujer, Ximena Ruiz Hanglin, en una conversación privada donde hablaron sobre todo de fe y espiritualidad. Es una familia muy creyente que ya había vivido la exposición y los sinsabores de ocupar cargos de esa dimensión. Fue Ximena quien se ocupó personalmente en los inicios del mandato de ubicar una virgen siempre en el plano de cada entrevista televisiva que le hacían a Caputo, una rutina que se repite al día de hoy sistemáticamente, aunque ahora son sus asesores quienes garantizan que aparezca la virgen cada vez que le hacen un reportaje al ministro en su despacho. Caputo escucha la vehemencia de los reclamos de los sectores económicos más perjudicados por el plan. Hubo una reunión cerrada con titulares de las principales cadenas de supermercados donde él estuvo unos minutos pero se retiró para dejar a cargo a José Luis Daza, el viceministro que está haciendo de fronting a las demandas sosteniendo los beneficios del programa económico. 

Los empresarios se fueron desahuciados. Todos creen que en un futuro la ecuación será próspera pero ya nadie imagina un 2027 con recuperación del consumo. Un estudio de Scentia que algunos de ellos miraron en detalle releva sostenidamente la situación de los super con la caída del consumo y la compra cada vez más vehiculizada exclusivamente hacia las promos. La gente sabe dónde están las ofertas, los días que están y en qué cadena. Los volúmenes de venta están en niveles de 2002 pero con 11 millones más de argentinos. Y está sucediendo algo todavía más llamativo: últimamente hay promos con el segundo producto al 80 por ciento y la gente se lleva uno solo. Es probablemente ese sufrimiento el que más condiciona el panorama electoral del Presidente, quien se altera por la falta de fe en su programa. Se siente mucho más cómodo en Olivos, con conversaciones uno a uno o con los viajes al exterior, que retomará en septiembre con el viaje a la asamblea de la ONU. Los vuelos le empeoran sus dolores más persistentes. Sufre desde siempre molestias severas por su columna que solía tratar con Leandra Protolongo, una kinesióloga prestigiosa que atiende a Jorge y a Mauricio Macri, a Guillermo Francos y que visitaba permanentemente al Presidente. Ya no lo hace más y hay una preocupación real a su alrededor por quién podrá calmar ese padecimiento. 

22 agosto 2026

La confesión de Caputo a los banqueros, los nervios con el dólar y la batalla de Milei

 Mientras el BCRA tuvo que intervenir para evitar una escalada del billete, el riesgo país no dejó de crecer y subió un 20% en tres semanas.

                                                                 Por Marcelo Bonelli 

20/08/2026 21:24/ Actualizado al 20/08/2026 23:26 CLARIN

Toto Caputo estaba en confianza. El encuentro fue con un puñado de fuertes banqueros y estrictamente confidencial. Se habló de todo: Milei, la economía, la elección del 2027 y los problemas que atraviesa la economía. El ministro sorprendió: “Nosotros evaluamos medidas para animar el consumo, pero Javier no quiere tocar nada”.

Hubo un silencio. Toto concluyó: “Yo les digo, el Presidente no va a cambiar nada”.

Había varios “popes” de bancos. Los principales banqueros locales y extranjeros de Argentina.

Varios plantearon que esa intransigencia podría costarle la reelección al Presidente. Toto les confió: “Esta dispuesto a perder las elecciones, pero a preservar el plan”.

Ocurrió hace tres semanas, al final de julio. El encuentro fue una continuidad de otro que sucedió en marzo. Al inicio del otoño, los jerarcas de las finanzas plantearon su preocupación por el agotamiento del programa y la necesidad de remozar la economía con medidas para reactivar.

En ese momento, la dupla Toto-Santiago Bausili (estaba el jefe del BCRA) los tranquilizó: afirmaron que tenían medidas previstas para reanimar la economía.

Pero el mensaje del último encuentro fue lo contrario: Toto dijo que ahora quedaron postergadas por decisión de Milei.

Después, desde fines de julio –cuando fue la segunda reunión secreta– el mercado financiero comenzó a corcovear. 

No hay desesperación, pero un claro cambio de tendencia en el billete. El dólar se tensó, el BCRA dejó de comprar y Bausili tuvo que intervenir: se calcula que utilizó el equivalente de US$ 4.000 millones en bonos link y dólar futuro para evitar una escalada del billete.

Encima, el riesgo país no dejó de escalar: hace tres semanas que no corta la mala racha y subió un 20%. Ayer volvió a pegar otro salto. El enrarecimiento del mercado comenzó con algo paradójico: el mismo día que llegó Kristalina Georgieva a Buenos Aires. Esta semana ocurrió otra cuestión inquietante: por primera vez en mucho tiempo fracasó la licitación de Tesorería. Los banqueros solo rollearon un 34% de una letra atada al dólar.

La desconfianza obedecería a una falta de iniciativa que el propio Toto blanqueó ante los financistas. En el mercado insisten en que Milei se aferra a sus dogmas y por eso está perdiendo iniciativa política y también económica.

Ambos hechos serían los causantes del -hasta ahora- incipiente enrarecimiento económico. También una cuestión que señalan en la ABA de Claudio Cesario: el pobre y rudimentario programa financiero del BCRA.

Los informes de los “lobos” de Wall Street señalan otra cuestión: la sostenida caída en las encuestas de Milei, que pone en duda su reelección. También hubo otra caída en el índice de confianza del consumidor. Ante tamaños problemas ayer, en el círculo rojo, cayó como una bomba la insólita respuesta de Javo: va a hacer un recital para festejar la marcha de la economía y la inflación. Hubo sorpresa en el Council of Americas. Se los vio incómodos a los hombres de negocios. Los fanáticos de la primera fila aplaudieron a rabiar, pero existió poco aval en el conjunto del seminario: los ataques a economistas, las furias contra periodistas y las groserías ya aburren y tienen poco efecto. Diego Santilli tuvo el miércoles a la noche un encuentro secreto, cara a cara, con las “multi.” Fue el invitado a una cena íntima por la influyente Susan Segal.

Segal –la jefa del Council- ahora adula a la Casa Rosada. Hace unos años decía que era íntima de Cristina. Santilli fue hábil. Pero los jerarcas de las multi plantearon una cuestión de fondo: sus dudas –de persistir el parate actual– sobre la reelección de Milei. Ayer los datos del Indec confirmaron la anemia del salario y el consumo. Santilli tiró todas a la tribuna: perjuró ante las multi que Javo va a ser reelecto y que iban a buscar consensos con el PRO.

En la soledad de Olivos, el Presidente cree otra cosa: que “todo marcha de acuerdo al plan”. Estuvo en la Casona encerrado cerca de diez días. Insiste en que la única alternativa es profundizar el ajuste y no modificar nada.

Federico Sturzenegger le da manija en sus encuentros a solas. El Coloso y Milei comparten charlas los fines de semana y ambos ratifican sus viejos dogmas. Esa intimidad generó ruido en el Gabinete. Los “karinos” acusan a Sturze de meterlo siempre en líos a Milei. Karina se comprometió a romper ese vínculo. Su idea es restringir al Coloso el acceso fluido a Milei. Santilli sería uno de los impulsores de esa jugada. El “Colo” acusa a Sturze de cortarse solo y suele decir: “El Coloso genera un alto riesgo político”. También otro fanático es Pablo Quirno. El ex banquero no hace pie en la Cancillería: lo acusan de no pararle una a Milei. Su insólita sobreactuación con el anuncio de la visita del Papa provocó malestar en el Vaticano. Hace unas jornadas Quirno sorprendió con su teatralización frente a un grupo de Ceos de las cerealeras. Fue un encuentro reservado. Todos se conocían. Por eso, a los dueños de los granos les sorprendió su discurso militante. Quirno dijo que la “Argentina camina excelente” y después despotricó contra los medios de comunicación porque “hacen propaganda política y distorsionan los éxitos de Milei”.

Los hombres de negocios se quedaron mudos. El canciller proclamó: “Tenemos que hacer la revolución cultural”.

Ahora, Quirno está preocupado por el escándalo en Bolivia. El bochorno de Fernando Cerimedo reabrió el affaire de las coimas en la ANDIS que afectó a Karina y Lule Menem.

Diego Spagnuolo acusó siempre a Cerimedo y -su ex mujer- Natalia Basil, de grabarlo en forma ilegal, diciendo que Karina se quedaba con el 3%.

Cerimedo transita las cloacas de los servicios. Fue el creador de “las granjas” y ejército de trolls, que usó Milei contra periodistas, opositores y economistas. Cerimedo armó la “milicia digital” con Santiago Caputo. Tenía un despacho en la Casa Rosada y al inicio del gobierno de Milei intentó armar una SIDE paralela. Recién a fin de octubre del 2024, la relación se enfrió: fue el propio Departamento de Estado que le sugirió a Milei que tome distancia del presunto agente de inteligencia. Un mes después, Cerimedo se tomó venganza: grabó a Spagnuolo, acusándola a la hermanísima de cobrar coimas. El espía aún tiene vínculos firmes con los libertarios: fue por eso que Cerimedo quiso refugiarse en Argentina, cuando huía de Bolivia. El establishment mira asombrado. La cuestión se ocultó, pero esta semana el Gobierno hizo un furibundo ataque contra Roberto Urquía. El poderoso dueño de Aceitera Deheza afirmó: “No tengo duda, los sueldos no llegan a fin de mes”. Recibió múltiples reproches personales y funcionarios de Economía le exigieron en privado una rectificación. También el malestar llegó a las cámaras empresarias y a la propia UIA. Aceitera Deheza lideró la UIA, cuando Miguel Acevedo fue presidente de la central fabril. Urquía soportó el fuego graneado. Y decidió hacer una respuesta sonora: no se rectificó como pretendía la Casa Rosada. La cuestión anticipa lo que ocurrirá el Día de la Industria con el discurso de Martín Rapallini. El Comité de Presidencia fabril desactivó una iniciativa interna: sacar un duro documento advirtiendo sobre lo que llaman el “industricidio”. El tapón político fue este: ese malestar lo expondrá Rapallini el 2 de septiembre. El Gobierno lo sabe. La respuesta será descortés: no irá Milei a escucharlos y solo pondrá la cara el Colo Santilli.




21 agosto 2026

Por qué gobierna Karina

 


Gustavo González 16-08-2026 Perfil 


Ella. Comanda la agenda política, legislativa y electoral, mientras en la última semana su hermano se recluyó en la soledad de Olivos. | cedoc

¿Qué hubiese pasado si en lugar de Norberto “Beto” Milei, el padre de Javier hubiera sido Jorge Messi?

Según el astro deportivo y todos los que conocieron al papá de Messi, Jorge se caracterizó por el afecto, el acompañamiento y la contención que siempre le dedicó a quien se convertiría en el mejor futbolista de su tiempo.

Darle amor a un hijo no garantiza que ese hijo vaya a ser exitoso en su actividad laboral, pero suele ser un buen punto de partida para que sea feliz y luego comparta ese amor con otros.

La historia de Milei fue dolorosamente distinta. Lo suyo fueron golpizas y humillaciones desde pequeño, según lo contó reiteradas veces. Y así como Lionel Messi se convirtió en una persona empática y cuidadosa con los demás, reproduciendo de grande lo que vivió de chico; Javier Milei se transformó en este hombre que destrata por igual a los que más tienen y a los que sufren por no poder pagar sus deudas.

Creo que lo que habría pasado si Milei no hubiera tenido los padres que tuvo, es que no habría llegado a ser Presidente de la Argentina.

Si no hubieran destruido desde pequeño su seguridad y amor propio, si no lo hubieran convertido en un ser solitario, desconfiado de los demás y con dificultades para generar relaciones personales duraderas, Milei no sería como es. No sería este hombre que aplica en otros la crueldad que recibió de niño y se muestra infalible para no revelarse roto. Ajeno a cualquier racionalidad política, siempre al borde de traspasar los límites del relacionamiento democrático, agresivo y extravagante.

“Es exactamente lo que voté”, repiten en las redes sus seguidores. Representan a ese 30% que lo fue a buscar en las PASO y en las generales de 2023 y fue la base de su triunfo. El 30% que, según las encuestas, sigue siendo su núcleo duro de apoyo.

Difícil que ese tercio extremo de la sociedad se hubiese sentido bien representada por un líder formado en un hogar como el de los Messi.

El origen del poder. Contra el dolor recibido, Milei desarrolló insensibilidad. Contra ese poder paternal que lo destruyó psicológicamente, se aferró a una ideología que promueve la destrucción del Estado paterno.

Y contra el desamparo, buscó la protección sobrenatural de su hermana menor que, como él dice, es la única –con a su perro Conan–, que nunca lo traicionó y siempre permaneció a su lado.
Karina está empoderada por un hermano que le atribuye poderes que los humanos no poseen, como la capacidad de comunicarlo con su perro muerto y con el mismo Dios.

Quienes conocen esa relación esotérica, no están seguros de si ella de verdad cree tener tales capacidades o si sólo trata de hacérselo creer a él. No necesariamente para controlarlo, sino para contenerlo emocionalmente y brindarle supuestas palabras desde el más allá que lo alienten y lo justifiquen.

Por eso, el poder de la mujer más poderosa de la Argentina es la segunda consecuencia de la educación que esos padres le dieron a sus hijos.

A la dureza que ella misma debió forjar para intentar resguardarse de las palizas que recibía su hermano, le sumó su inquebrantable aptitud para ayudarlo a sobrevivir a través de los años. Que es lo que hoy sigue haciendo.

Difícilmente Karina hubiera ocupado un rol protagónico en otra administración, pero la explicación de por qué gobierna el país está en el poder que ejerce sobre quien había sido elegido para ocupar ese lugar. No hay otro secreto, ni triángulos ni cuadraturas de poder: sólo hay un hombre elegido para manejar el poder y una mujer que controla a ese hombre.

Si en estos años se hizo evidente esa centralidad, a medida que se acercan las elecciones su protagonismo crece más. Lo que en estos días quedó en evidencia, mientras el Presidente se recluía en Olivos casi sin recibir visitas, como señalan los informes de ingreso de la quinta presidencial.

Como hacía cuando eran niños, ella adquiere más relevancia cuando los peligros acechan a su hermano mayor. Los peligros actuales son esta preocupante combinación de una economía que no termina de arrancar, una inflación que no termina de bajar y encuestas que confirman la incertidumbre social.

Objetivo reelección. Karina siempre fue la que puso y sacó funcionarios (al único que no logra echar, por ahora, es a Santiago Caputo), la que monitoreó los acuerdos legislativos y la encargada del armado electoral que enfrentó con éxito las elecciones de 2023 y 2025.

Su hermano es el responsable de la macroeconomía y de la política internacional. Ella, del resto.
En el medio sólo hay funcionarios que obedecen, a tiro de ser reemplazados ante el menor desliz. Sólo casos específicos como los Caputo, Santilli y Pettovello, conservan ciertos márgenes de maniobra, que nunca son amplios. Como lo acaba de sufrir Sturzenegger, condicionado a partir de ahora a rendirle cuentas a la mesa política que ella comanda.

Con la reelección como objetivo, todas las decisiones deben estar orientadas en esa dirección y pasar por ella.

Cerró filas con Patricia Bullrich, haciendo de cuenta de que le cree cuando la senadora jura que brega por la reelección de Milei. La secretaria general necesita que Bullrich sume votos en el Senado con la misma vocación con que Martín Menem lo hace en Diputados.

Karina no se preocupa tanto por su mala imagen en un 70% de la sociedad, sino porque la de su hermano es, apenas, diez puntos menos negativa que la suya.

Javier Milei es dogmático por origen divino (sostiene que Dios le dio una misión que los humanos no deben cuestionar), pero Karina por las dudas opera para garantizar que ese designio se haga realidad.
De ahí el apuro de las últimas horas para recrear alianzas legislativas, darle herramientas (dinero) a Santilli para que pueda ofrecer algo a los gobernadores a cambio de apoyo (los que antes apoyaron no lo volverán a hacer sin alguna contraprestación para sus provincias) y reflotar la nunca formalizada alianza con el PRO.

Cerca de Mauricio Macri se entendió que Karina debía estar muy preocupada con los números de las encuestas como para tener que llamarlo. Se sabe del desprecio mutuo que se dispensan.

Ella cree que el primer acuerdo con el macrismo debería ser por la postergación o eliminación de las PASO, para no darle esa herramienta a un peronismo que necesita de las primarias para saldar sus diferencias internas. Recién después llegaría el momento de hablar de candidaturas.

El razonable temor de Macri es que, de apoyar esa iniciativa, lo que sobrevenga sea la fábula del escorpión por la cual la naturaleza de los Milei los haga ir por todos los cargos de relevancia. Aún a riesgo de que ambos pierdan, LLA y el PRO.

Naturalizar a Karina. En cualquier caso, lo que sorprende es la flexibilidad de políticos, medios y sociedad para seguir naturalizando la trascendencia de una mujer que poco tiempo atrás perdió en un programa de Guido Kaczka la oportunidad de ganarse un televisor, pero que en 2023 ganó una elección presidencial en la que no había sido candidata.

El paso de Karina Milei del tarot y la pastelería a manejar los hilos de un país, será uno de los episodios más fascinantes que los historiadores del futuro deberán desentrañar y juzgar.

Es probable que, cuando eso ocurra, la sociedad ya haya dado su veredicto declarándola culpable.
Como si no hubiera sido la propia sociedad (o una mayor parte de ella) la que fue a buscar a los hijos que educó Norberto Milei para que la represente.