18 mayo 2026

ARGENTINA, UN PAÍS SIEMPRE EN DISPUTA

 Newsletter de Eduardo Aliverti.

EDUARDO ALIVERTI

                                                                     MAY 17, 2026

Las marchas en defensa de la Universidad pública, las reacciones presidenciales y las internas del corso gubernamental ratificaron que el Gobierno atraviesa una de sus peores circunstancias. Por eso es necesario no sacar conclusiones apresuradas ni obviar que algo está resquebrajándose.


Nadie, ni en el campo político ni en el de los economistas de todo tinte, prevé que a corto e incluso mediano plazo pueda producirse una crisis como las de 1989 o 2001. Nadie pronostica algún terremoto cambiario, ni un salto grave de la inflación, ni un tembladeral del sistema financiero, ni shocks que se les parezcan.

En todo caso, sigue inquietando la suerte electoral de Trump y el escenario internacional.
El último informe del Banco Central, citado por Luciana Glezer en La Política Online, tiene un párrafo contundente sobre “(…) nuevos focos de tensión, movimientos hacia activos de refugio o encarecimiento generalizado en los spreads regionales”, lo cual es “un factor de vulnerabilidad externa para la Argentina, que podría verse afectada”.

Luego, habla específicamente de la prolongación del conflicto de Oriente Medio. El estrecho de Ormuz, como bien añade la colega, termina filtrándose en las facturas de luz, el transporte y los alimentos.
Nuestros anarco-libertaristas no tienen manera de tripular esa variable o, en rigor, agravan el riesgo gracias a la fantástica desaparición del Estado como elemento regulador. Sería, junto con “lo de Adorni”, casi lo único que sube como pedo de buzo, según una de las exquisitas metáforas presidenciales.

Mientras eso sucede en el entorno planetario, la cantidad de gente que ganó las calles volvió a ser (muy) significativa. Casa Rosada accionó, primero, el recurso de despachar a los medios a Alejandro Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias. El Galleguito. Un patotero impresentable que carece del sentido del ridículo y que, como tantos otros, mudó del peronismo a La Libertad Avanza.
Apenas más tarde, con chomba auspiciada por una banca de inversión extranjera, jugó el Presidente en los streaming de sus bufones. Notable obscenidad de quien pretende despegarse del tráfico de influencias expresado a través de $Libra, para señalarlo suavemente.
Enseguida, el índice inflacionario de abril fue presentado como la confirmación de que se vienen los brotes verdes.

En la percepción cotidiana, de acuerdo con toda encuesta y termómetro callejero, nadie cree ni siente que los precios hayan bajado. No es una manipulación del Indec. Es el esquema de medición al que está atado el organismo y que el Gobierno rechazó modificar, para persistir en el registro de una canasta familiar falsa.

Sumado a eso y a la constatación de que las pujas intra-libertaristas se acentúan día a día, con La Hermana y sus huestes menemistas enfrentadas hasta límites de conspiración contra el caputismo de Santiago, El Hermano salió de gira por canales digitales.

Aun tratándose de Javier Milei, quien no controla esfínteres emocionales (y lo bien que le fue alentando esa condición), cabe anonadarse.

Hubo un tramo de sus declaraciones que se podría contestar con alguna lógica respetuosa. Por ejemplo, que “las operaciones de la oposición provocaron una caída del precio de los bonos, una suba del riesgo-país y un aumento de las tasas de interés”. Si así fuera, vaya con la potencia opositora que Caputo Toto considera extinguida.

Todo lo demás de sus dichos, bien que no novedoso, fue una ametralladora pendenciera que sólo tiene cotejo con el inquilino de la Casa Blanca al que le rinde sometimiento de vasallo. Y eso, sin contar la instancia nuevamente inenarrable en que se olvidó el nombre de “este tipo… el polaco… cómo se llama… el que discutía con Mises”.

El Gordo Dan ordenó a sus criados que googlearan, urgente, a quién se refería Milei. Todos absortos. Todo espeluznante.

Milei mentó un intento de golpe de Estado. Le dijo “sorete” y “cómplice de genocidio” a una periodista de La Nación+. Aludió a la masturbación, junto con otras referencias de fraseología sexual y escatológica que ya son su sello. Fueron cinco horas de un tipo completamente desquiciado. El tipo que es Presidente de la Nación.

Se acepta (¿Sí? ¿Se acepta?) que semejantes barbaridades formen parte del anecdotario de alguien permanentemente igual. Pero más debiera aceptarse que eso es en función de humillar y dejar afuera de toda perspectiva alentadora, o dirigida allí, a una mayoría de la población. Una que le dispensa paciencia inédita.

Es el hombre que encarna los deseos e implementación modélica de una gran burguesía rapaz, cruel y, sobre todo, ineficaz en sus términos proyectuales.

En un artículo muy destacable de Mara Pedrazzoli, en Página/12 del viernes, se reproduce el informe de la universidad suiza de Saint Gallen, que elabora el Ranking Global de Calidad de Élites (EQx).
Argentina retrocedió 34 puestos en los últimos dos años, cayendo del número 86 al 104 sobre 151 economías evaluadas.

Se trata de un retroceso catastrófico, en un contexto global donde son la innovación y la inversión productiva lo que define el éxito de las naciones.
Estamos hablando, como señala la colega, del índice que revela una patología persistente: las élites argentinas -tanto políticas como económicas- han perfeccionado el arte de extraer valor en lugar de crearlo.

Y en efecto comprobado, quizás el dato más alarmante sea cómo este modelo de “búsqueda de rentas” expulsa al capital humano.

El marcador específico de Fuga de Personas y Cerebros sitúa a Argentina en el puesto 23, que es donde los números más bajos indican mayor emigración.

Los profesionales optan por escapar de una Tasa de Desempleo Juvenil insostenible, para buscar horizontes en países con élites más saludables y generadoras de valor.

Pedrazzoli redondea su nota mediante el desafío que, a su vez, concluye el reporte. No es sólo quién gana una elección en el corto plazo, sino lograr un cambio de paradigma. Únicamente cuando el éxito dependa de la creación de valor, y no de la cercanía al Poder, el país podrá dejar de gestionar crisis perpetuas (“estancamiento hegemónico”) para comenzar a planificar su futuro.

Ese señalador orgánico puede articularse con otro artículo excelente de Roberto Caballero, publicado el jueves también en este diario, acerca de qué tipo de Universidad requiere una colonia. “O si realmente requiere de alguna para comprender este presente, entre convulso e infame. Esto último, sobre todo”.
¿Cómo no relacionar la destrucción del Estado, de sus casas de altos estudios y particularmente del área científico-técnológica, para apropiarse de todo ello en beneficio de una élite parasitaria?
¿Cómo puede ser posible que, en lugar de discutir sobre esos aspectos nodales, se lo haga en torno a cómo se audita a las universidades públicas, a si la exigua cantidad de extranjeros que cursan en ellas no debería pagar un arancel, o a si todo se reduce a que son meramente la caja solitaria que le queda a los radicales?

¿En qué momento ocurrió que se haya pasado a debatir sobre esas nimiedades estructurales, motorizadas desde fascistoides e ignorantes que ocupan medios, redes y sitios de amplificación?
Por supuesto, una respuesta segura es que no sucedió en un momento. Fue por el proceso capaz de conducir a que Milei sea Presidente.

Cuesta mucho creer, sin embargo, que esa mayoría de los argentinos somos definitivamente emparentables con este sujeto bruto y brutal.

En parte por esperanza siquiera intuitiva y en parte porque se mantienen reservas populares, como las demostradas el martes en las marchas en casi todo el país, cabe confiar en que alguna reacción llevará a dejar de tener vergüenza ajena.

La oposición, cualquiera fuere el alcance que quiera dársele al término, sigue sin dar en la tecla. Lo profundiza un peronismo que no acierta a salir de sus internas estúpidas, aunque avanza cierto consenso acerca de su mejor candidato (del peronismo propiamente dicho y de la progresía desconcertada).
Y avanza asimismo un ánimo generalizado de decepción -de vuelta: no terminal, ni mucho menos- respecto del topo que saltó del panelismo televisivo a la jefatura de Estado, prácticamente sin escalas.
El orden establecido, como se sabe, ya tomó nota y busca una alternativa electoral.

Hoy, nadie da dos pesos por la reelección de Milei. Pero tampoco por el surgimiento o invento de alguien que pudiera reemplazarlo, en cuanto a garantizar el mismo modelo con características que no sean manicomiales.

La buena noticia, o perspectiva de tal, continúa pasando por que en Argentina siempre hay terreno en disputa. No es igual al resto de la región. Lo testifican la Resistencia, los períodos dictatoriales más cortos, el juicio a las Juntas como ejemplaridad mundial, el tramo estallado del menemato, la anomalía kirchnerista.

Es atendible la advertencia de que ese carácter distintivo nunca terminó de volcar la hegemonía hacia un lado u otro.

Pero la diferencia está, y no es menor. Le falta el liderazgo que reencauce en tal o cual dirección.
Por lo pronto, el de Milei y sus bestialidades, su violencia, sus monigotes, su analfabetismo retórico, su excentricidad bizarra, su inmoralidad, tiene pinta de empezar a agotarse.

15 mayo 2026

PROGRAMA EL TREN DEL 12 DE MAYO DEL 2026

 


El martes 12 de mayo del 2026, se subió a EL TREN, en la segunda hora, el Dr. en Ciencias Químicas, Docente, Investigador del Conicet Juan Manuel Sonego. Un viaje a uno de los sectores de la sociedad sometido a un particular ensañamiento por el gobierno del Presidente Milei. Un viaje para conocer que pasa con los investigadores y la asfixia de la ciencia en nuestro país. El invitado consideró muy importante la Marcha de donde venía, aunque estimó de menor concurrencia en relación a la primera concentración del año 2024. Habló de tres aristas: una crisis universitaria, una que afecta a los docentes e investigadores y una institucional de un gobierno que no cumple la ley. La falta de fondos a la Universidad ha llevado que se fueran de la Facultad de Ciencias Exactas 438 docentes. Nota en los alumnos una menor curiosidad, fundamental en la carrera de investigador. En la militancia política en Ciencias Exactas, gobernó durante varios años la izquierda y ahora la Cámpora. Militó en una agrupación proto kirchnerista y luego en Nuevo Encuentro.  Su familia está compuesta por un padre proveniente de la clase obrera técnico -químico y una madre Maestra Jardinera. Entre los docentes y científicos, seguramente en proporciones similares a las del país votaron por Milei docentes y científicos. Apenas algunas viñetas de una conversación intensa.

En la primera hora se analizó largamente la Marcha Universitaria del 12 de mayo, se comparó una humorada de Caloi, su coincidencia, con los argumentos del gobierno para elevar a la Corte Suprema un recurso extraordinario para que se pronuncie sobre el cumplimiento de la ley aprobada dos veces por el Congreso, de financiamiento universitario. Hubo tiempo
para escuchar una hermosa canción de Serrat sobre la vejez, un comentario del periodista Alejandro Pércovich sobre que el Circulo Rojo busca un reemplazo de Milei manteniendo lo fundamental del programa, una grabación con los periodistas Wiñazki y Fioriti comentando lo que paso en la reunión de gabinete al retorno de Milei de EE.UU, un comentario de la intendente de Moreno Mariel Fernández sobre la interna peronista, textos de César González y Yago Franco, la concepción del gobierno que el ajuste es infinito. Después de realizar el mayor ajuste de la historia, la caída de la recaudación en los últimos 9 meses obliga a un recorte sobre los recortes del presupuesto 2026.
Súbanse a EL TREN, desde el andén de sus domicilios. 


El TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR




14 mayo 2026

Ensayos de rebelión en la granja libertaria

 Bullrich expresó en público la angustia que provocó en gran parte del oficialismo el caso Adorni; el malestar de Karina, la palabra presidencial en juego y el impacto internacional

LA NACION Martín Rodríguez Yebra

   9 de mayo de 2026

                                             Javier Milei, Patricia Bullrich y Manuel Adorni

Karina Milei es la arquitecta de la paz libertaria. Sin experiencia previa en las manualidades del poder, ella se encargó de administrar con premios y castigos una estructura de gobierno basada en la obsecuencia. Creó un búnker confortable para que su hermano, el Presidente, pudiera dedicarse a estabilizar la economía argentina sin contaminarse con las miserias de la política. Algo de ese orden crujió esta semana.

Patricia Bullrich puso en palabras la angustia que recorre a buena parte del oficialismo por el daño que asume Milei con la defensa a ultranza de Manuel Adorni ante la sucesión de revelaciones sobre su mejora patrimonial desde que es funcionario público. “Tiene que explicar los gastos que hizo de inmediato”, urgió en televisión el miércoles.

Milei estaba en California, donde se desentendía de la crisis que afecta a su jefe de Gabinete. Había volado hasta ahí para dar un discurso de media hora; un refrito del llamado a salvar a Occidente que pronunció en Davos en enero. La reunión más relevante que difundió fue con el cantante Lionel Richie. El desafío de Bullrich lo sacó de esas nostalgias ochentosas.

Mile, con el cantante Lionel Richie y el canciller Quirno, en CaliforniaPresidencia

“¡Ni en pedo se va Adorni!”, dijo, en un diálogo televisivo en el que se lo notó, de a ratos, desencajado. Quiso minimizar la divergencia con su exministra y ahora senadora: “Ya lo habíamos hablado. Ella espoileó lo que va a hacer Manuel”. No ahondó en detalles. Habían tenido una conversación, es cierto. Pero el intercambio no terminó en un acuerdo. Fue un llamado telefónico antes de que él volara a Estados Unidos y mientras Bullrich estaba en Chile, de visita para reunirse con el presidente José Antonio Kast.

Aquel cruce de los Andes ya había despertado suspicacias en el aparato de detectar traiciones de Karina Milei. ¿Por qué una senadora va a reunirse mano a mano con un presidente aliado? ¿Por qué, justo después de publicar un video con aires de campaña sin pedir autorización al comando libertario?

Patricia Bullrich y el presidente de Chile, José Antonio Kast

“Patricia es como un baqueano con olfato fino para oler la tormenta”, la define un legislador oficialista que mira con preocupación la dinámica en que el caso Adorni metió a Milei y los suyos.

La senadora les ha dicho a interlocutores variados que no piensa rendirse mansamente a la obediencia. No al menos cuando encuestas recientes la ubican con mejor nivel de imagen que el propio Milei. Se mueve como si se sintiera autorizada a desafiar el régimen verticalista que custodia Karina. “Yo avanzo por el bien del Gobierno y de estas ideas. Ellos que hagan lo que quieran”, es una muletilla que le atribuyen quienes la frecuentan.

En esta hora de relativa debilidad frente a la opinión pública, los hermanos Milei no pueden ir contra ella. Pero se encuentran ante un dilema: ¿pueden naturalizar la “crítica constructiva” de Bullrich sin desatar una rebelión en la granja libertaria?

La hermana presidencial ya lidia con la engorrosa disputa de espacios de poder con el asesor Santiago Caputo, a quien le atribuye algunos de los males que la aquejan (en especial los audios clandestinos que motivaron la causa por supuesta corrupción en el área de Discapacidad). Esa interna derrama hacia los tribunales y hacia el territorio de la comunicación.

Esta semana Karina Milei alentó a su hermano a armar una cumbre de influencers fanáticos de su gobierno que reclutaron los diputados Lilia Lemoine y Sergio Figliuolo, alias Tronco. Aspiran a reavivar en redes sociales la mística en huelga de los tuiteros que responden a Caputo, como Daniel “Gordo Dan” Parisini y su troupe. “¿Cuándo arranca el Mundial?”, puso Parisini en uno de sus últimos tuits, en los que usó su habitual ironía para algo más que el servilismo del poder. El autoproclamado “brazo armado” del mileísmo también deja traslucir que hace falta un respiro.

                        Milei, Lemoine, "Tronco" y la influencer Candela Vidal, en Olivos

Milei vive del elogio y tarda más que su hermana en desterrar a los infieles. A la larga suelen converger. Con Victoria Villarruel convivió amablemente el primer semestre de gobierno. Cuando ya había sido sentenciada por Karina, se subió a un tanque con la vicepresidenta como si el idilio entre ellos permaneciera intacto. Al mes ya la había declarado “traidora” y “parte de la casta”. Una tensión similar con Bullrich -libertaria por adopción- sería temeraria en estos días. Ella misma se encargó de describir su papel en La Libertad Avanza (LLA) como el de un dirigente que aporta valor propio a un proyecto en el que no abundan las figuras, más allá de Milei. ¿Pero quién le dijo que eso es lo que buscan los hermanos?

Milei, junto a la vicepresidenta Victoria Villarruel el 9 de julio de 2024FabiÂn Marelli/La NaciÂn,Fabián Marelli,FABIÁN MARELLI/LA NACIÓN/ARGENTINA,FABIÁN MARELLI/LA NACIÓN/ARGENTINA - GDAPHOTO

El consenso absoluto

Karina mantiene la idea de conformar una fuerza leal en todo el país, con la menor cantidad de pactos posible y con una toma de decisiones centralizada. Por eso empuja la eliminación de las PASO, instrumento maldito para quien está en el poder. Bullrich ya le avisó que no hay votos para eso y que pueden proponer modelos electorales intermedios. Otro cortocircuito en curso.

Javier delega el armado partidista, pero fantasea con una aparente unidad nacional detrás de su proyecto. A su juicio, únicamente los defensores de viejas prebendas lo resisten. En California llegó incluso a expresar la ilusión de un consenso casi absoluto: “El sueño americano no está muerto. Está renaciendo en Estados Unidos con Donald Trump y en Argentina, donde 48 millones de argentinos eligieron poner fin a un siglo de decadencia y volver a abrazar las ideas que supieron llevarnos a la grandeza”. El disenso, en es burbuja, suena a traición a la patria.

Milei: "El sueño americano no está muerto"

Aquel discurso, cuya primera versión se escribió en enero, empieza a oler a naftalina. Los empresarios que fueron a escuchar a Milei en el Instituto Milken estaban informados del bache de popularidad que atraviesa el gobierno libertario.

Aunque el Presidente lo niega y lo atribuye a “mentiras” del “periodismo basura que vive de la pauta”, esta semana lo advirtió con precisión quirúrgica el semanario The Economist, en un artículo titulado “Javier Milei está en serios problemas”.

“Los votantes ahora tienen dos grandes quejas: escándalos de corrupción y una economía en dificultades. En sus dos primeros años en el cargo, sus políticas redujeron la inflación mensual al 1,5%, aproximadamente una décima parte de su nivel anterior, pero desde entonces fue aumentando gradualmente. La economía se contrajo drásticamente en febrero. El Sr. Milei no se enfrenta a la reelección hasta octubre de 2027 y un auge energético podría ayudarle, pero necesita tomar las riendas de la situación”, señala el texto de la publicación más influyente en el mundo de los negocios. En otros tiempos cada vez que aludían a él en esas páginas, Milei lo celebraba con una expresión sobradora: “Fenómeno barrial”. Esta vez prefirió el silencio.

La argumentación de The Economist es una suerte de bullrichismo anticipatorio, cuando le marca al Presidente la necesidad de enfrentar y resolver los escándalos que afectan a su gestión.

El caso Adorni ha sido el de mayor impacto porque resulta muy gráfico para colarse en las sobremesas del ciudadano común. Es la historia del hombre que pregonaba la austeridad y se exhibía como el azote de los privilegiados que vivían del Estado, atrapado ahora en una secuencia interminable de novedades sobre bienes y ocio de alto nivel.

Milei, con Adorni en la Casa RosadaPresidencia

Milei bancó a Adorni a muerte, fue al Congreso a vitorearlo como a un héroe y expresó una confianza sin fisuras en su honestidad. No consideró necesario exigirle que diera una explicación urgente a la sociedad acerca de dónde salió la plata para adquirir dos casas, un auto y pagar viajes al exterior con dólares en efectivo. A simple vista, una bonanza incongruente con los bajos ingresos de los que Adorni alardeaba en público.

Las revelaciones en capítulos hicieron enmudecer a los ministros, incapaces de justificar con el micrófono abierto conductas que no podían avalar en privado. “Esto no da para más”, decía un funcionario de primera línea a principios de semana. Palabras similares se oían en casi todos los despachos libertarios. Algunos daban un paso más: “Se tiene que ir ya”. La corrosión afecta a un grupo construido en el vértigo del poder, sin lazos de amistad preexistentes y con un débil espíritu de equipo. Pero, ¿quién se lo dice a Karina?

Sin fin

Adorni había ensayado una vuelta de página con su presentación en el Congreso y la conferencia de prensa que dio el lunes, en la que se atuvo a leer unos párrafos autoexculpatorios sin explicar el origen de su patrimonio. El plan fracasó con estrépito a raíz de la declaración judicial del contratista Matías Tabar, que reveló un pago en efectivo de 246.000 dólares para las refacciones de la casa que compraron los Adorni en 2024 en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.

           Matías Tabar, contratista de Manuel AdorniNicolás Suárez

El shock fue inmediato. El Presidente tranquilizó en privado a Adorni y se fue a California. Karina se quedó en Buenos Aires. Los hermanos parecen seguir atados al eslogan de la campaña porteña de 2025: “Adorni es Milei”.

El supuesto spoiler de Bullrich al que aludió el Presidente sería de otra película. Adorni se mantuvo ayer en la tesitura de que aún no puede explicar su patrimonio porque eso sería “obstruir” a la Justicia, a pesar de “la carnicería mediática” que dice sufrir. Se inventa una prohibición que lo convierte en una víctima de la burocracia: no solo lo acusan injustamente de enriquecimiento ilícito sino que le impiden demostrar su inocencia. ¡Maldito Estado! “La fenómena Pato”, como la llamó Adorni, deberá seguir esperando por las aclaraciones que exigió.

Manuel Adorni llega al canal de streaming Neura, en la noche del juevesEnrique García Medina

Los hermanos Milei asumen el riesgo de no cerrar el capítulo. La erosión de la imagen del Gobierno aparece en las encuestas asociada al repunte de la inflación en el primer trimestre del año, a los problemas salariales y al contexto recesivo en sectores de la economía intensivos en mano de obra. La extensión en el tiempo del escándalo Adorni pone en juego la confianza en la palabra presidencial en un momento crítico. Justo cuando es de enorme relevancia alimentar la paciencia social a la espera de indicadores positivos del segundo trimestre del año. Milei necesita que le crean que "lo peor ya pasó" y que la Argentina está en el punto de despegue.

Guillermo Francos, en la estela de Bullrich y herido por cómo trabajó Adorni para desplazarlo de la Jefatura de Gabinete, lo explicó así: “Sería bueno que aclare su situación. Esto empioja mucho la relación del Gobierno con la ciudadanía”.

Milei se enfurece con los reclamos. “No voy a ejecutar en el altar del ego de ustedes, periodistas, a una persona honesta”, dijo el miércoles. Sin miedo a las contradicciones, acusó a la prensa de “violentar” el principio de presunción de inocencia. “Actúan de fiscales, de jueces, dictan sentencias y hacen juicios sumarísimos”, denunció. Cinco segundos después se las agarró con el contratista Tabar: “Es un militante kirchnerista y que justamente es muy dudoso todo su prontuario”. El constructor, cabe aclararlo, se comportaba en sus redes como un simpatizante del gobierno libertario y un furioso antiperonista.

Como prueba definitiva de inocencia, Milei se refirió a los detalles estéticos de la obra de Indio Cua que habían incendiado la conversación social: “Hablaban de unas cascadas y se vio que eran dos cañitos de agua”. Todo este lío por apenas un chorro.