31 mayo 2026

PROGRAMA EL TREN DEL 26 DE MAYO DEL 2026

 


El martes 26 de mayo del 2026 se subieron a EL TREN, en la segunda hora, primero, un referente de la izquierda nacional, el geógrafo Néstor Miguel Gorojovsky y luego telefónicamente a un joven de cien años, el periodista y escritor Abrasha Rotenberg. 
Gorojovsky hizo afirmaciones muy fuertes como que Cristina Fernández puede terminar, si sigue obstaculizando la posibilidad de una figura detrás de la cual se reunifique el campo nacional y popular como un símil de Justo José de Urquiza, es decir como Justina Josefa de Urquiza. “Cristina hace lo imposible para mantener la dirección del movimiento”. Le reconoce a Cristina el haberle permitido vivir los mejores 10 años de su vida. Otra afirmación pirotécnica fue que tiene dudas si es que salimos del infierno con Alfonsín. “Los grandes capitales argentinos y extranjeros han intentado exterminar el maldito mercado interno de los argentinos” Una sorprendente revelación fue que hubo un encuentro entre El Che Guevara y el referente histórico de la izquierda nacional Jorge Abelardo Ramos en donde este le advirtió que lo que quería hacer en Bolivia estaba condenado al fracaso porque el MNR ( Movimiento Nacionalista Revolucionario) había hecho la reforma agraria en la década del cincuenta y que los campesinos lo iban a delatar. Hizo una caracterización diferente a lo habitual del gobierno de Javier Milei, “no es de ultraderecha sino de un régimen de ocupación”. Afirmó que el campo nacional está en crisis, la gente se hartó, esto empezó en el 2011 con la caída del PBI per cápita”. Reivindicó algunos aspectos del gobierno de Alberto Fernández, dio su concepción de que es ser judío, y explicó porque no ha leído y no leerá el libro de Laura Ramos.            
En la última media hora de un programa de 150 minutos, Abrasha Rotenberg contó diversos episodios de su apasionante vida con tres hitos periodísticos que marcaron profundamente al periodismo argentino: Primera Plana, Confirmado y La Opinión. Su vida familiar, la curiosidad como motor de su vida, su perspectiva del futuro.



Dos reportajes para coleccionar.

En la primera hora se recurrió a una pancarta que imaginó el artista plástico y notable humorista Miguel Repiso (REP): “No imaginamos algo peor, pero andamos muy cortos de imaginación” como que el gobierno dejará de subsidiar los pasajes de los discapacitados, a los chicos con cáncer o los que deben ser trasplantados. Se analizó el mensaje de Jorge García Cuerva y los posicionamientos del Papa Leon XIV. Se hizo un cuadro lapidario del Poder Judicial (“Los cuadernos de la corrupción”, el Caso Lago Escondido, el clan Mahiques, el delictivo dúo Claudio Bonadío-Carlos Stornelli), un luminoso texto del escritor Martín Kohan, las internas del gobierno y de la oposición. Las diferencias entre las internas tradicionales y las de la Libertad Avanza, estas últimas, una contienda alejada de las ideologías y atravesada por los negocios.

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26 mayo 2026

Santiago Caputo marca autonomía para recuperar centralidad

 El asesor del Presidente pasó al ataque contra Menem y dejó un mensaje: dará la pelea interna. El operativo para revalorizarse frente a los ojos de Milei. Se reactivan Las Fuerzas del Cielo.



JESICA BOSSI
22/05/2026   CLARIN

El 5 de septiembre de 2025, a la 1.04 de la madrugada, Santiago Caputo salió de la clandestinidad con un mensaje oficial: “Bueno. Llegó la hora”. Hasta entonces, el asesor presidencial, la figura más influyente del Gobierno, se mantenía en la impunidad del usuario anónimo, en la construcción de un personaje ficticio y el manejo de los hilos del poder tras bambalinas.

La aparición en las redes con nombre y apellido se produjo dos días antes de la catastrófica elección bonaerense, en medio de peleas internas con los Menem, brazos ejecutores de Karina Milei. La crisis que desató el resultado fue contenida a partir de la intervención de Estados Unidos, en la que Caputo tuvo participación, y se mencionaba como contrapartida su asunción a un cargo.

En el análisis de costos y beneficios de la jugada, el asesor sólo iba a aceptar un puesto si se trataba de la Jefatura de Gabinete con la garantía del control total de la botonera. Eso o nada. Ganó la hermana y terminó siendo nada, pero su salto a tener voz propia en X, el universo en el que se mueve el Presidente y la militancia libertaria, fue un recurso para pasar a la ofensiva.

Un mecanismo similar funcionó cuando denunció hace una semana a Martín Menem por difundir contenidos en su contra desde la ya célebre @PeriodistaRufus. El consultor vio la vulnerabilidad expuesta y la aprovechó. El sábado a la mañana, pasadas las 8, Manuel Vidal, asesor del asesor, le envió el tuit en el que también estaba arrobado. La noticia adjunta era sobre la situación de Flybondi, una low cost adquirida por Leonardo Scatturice, quien oficia de nexo con un sector de Washington y con vínculos en los servicios de inteligencia.

Desde el ala de Karina hace tiempo que señalan extraoficialmente objeciones respecto de licitaciones y negocios que se gestan en dependencias bajo la órbita de Caputo. Despotrican también por la función informal de su hermano Francisco en las empresas públicas. Esas versiones alimentaron la posibilidad de un retroceso mayor de su injerencia, luego del punto de quiebre que sufrió este año: la quita del Ministerio de Justicia y, con ello, la potestad de definir el nombramiento de un tercio de las vacantes en tribunales y de moldear la futura Corte. Dicen, aunque parezca imposible, que nunca quiso ver el video en el que Sebastián Amerio, su amigo del alma, interrumpía una sesión del Consejo de la Magistratura porque estaba siendo desplazado en ese instante de su silla de viceministro.

Volviendo a “Rufus”, cuando el asesor interpretó podía escrachar con pruebas a Menem no lo dudó y con dos palabras desató el caos: “Qué gagá”. Fue la forma más efectiva que encontró para hacer público un reclamo que había realizado al Presidente en diversas oportunidades. El asesor sostiene que “los primos” (Martín y “Lule”) pusieron a Karina en contra suyo, y ese es el inicio de todos los males. Intenta, en una distinción muy fina, no atacar a la hermana. Aceleró para mostrar su teoría: los riojanos son “traidores” porque trabajan para un proyecto político personal y sólo usan a los Milei.

Como sea, Caputo demostró autonomía de criterio y le dio una inyección anímica a Las Fuerzas del Cielo. La tropa digital venía desencantada, con poca movilidad, y el desafío de su jefe intelectual reactivó el dispositivo. Ese es el primer dato: la facción política de los jóvenes se alineó en la posición del asesor, desautorizando la versión presidencial.

Milei hace meses que demuestra ser prescindente en la administración de la interna. Quiere quedar bien con los dos bandos aunque todos le digan que la convivencia es imposible y su actitud, suicida. Después del verano el clima se enrareció, en especial con al affaire de Manuel Adorni. La falta de estrategia para contrarrestar la causa por enriquecimiento ilícito amplificó el malestar y llevó a Patricia Bullrich, la más experimentada del gabinete, a desmarcarse con contundencia.

Es probable que la actitud de la senadora, al dejar al resto desdibujado, haya incentivado de manera indirecta la posterior acción de Caputo, pero la diferencia es sustancial: Bullrich se diferenció de Milei, puede tener una vida dentro o fuera de LLA; en cambio, Santiago avisó que no se va, que va a dar una pelea interna, dentro de la “causa”.

El mensaje de Caputo tuvo dos sentidos: dejar claro a los suyos que está preparado para la guerra y mostrar ante el círculo rojo que no está afuera. Si bien Milei no echó a Menem –nunca estuvo entre las posibilidades– tampoco reprendió al asesor por sacar los trapitos al sol generando un escándalo. No lo instruyó para frenar la avanzada, ni para seguirla. Eso, en los hechos, es una habilitación.

El Presidente recibió a Agustín Romo, al frente de la conducción política de Las Fuerzas del Cielo, el lunes en Olivos. Habían cruzado mensajes el sábado, el día D en las redes. El legislador es nacido y criado en Twitter, de los primeros en acompañar a quien por entonces era un economista alborotado en los medios. Le explicó el desarrollo del “caso Rufus”, una cuenta que venían monitoreando hacía tiempo, y que encuadra con el desgaste que dicen estar padeciendo en manos del aparato partidario.

A Karina, según quienes la conocen, le molesta este tipo de ruido. Una de las cosas que lamentó en las últimas horas es “darle de comer” a Santiago. Esa frase denota que reconoce, de mínima, un error o una torpeza de parte de Menem. En otra galaxia, Lule está alejado del conflicto de las redes: no las ve, no le interesan, las minimiza. El mismo día que su primo se preparaba para dar entrevistas en la televisión, él recibía gente en su despacho, por caso, al gobernador de Chaco, Leandro Zdero, como si nada pasara. La misma actitud imperturbable tuvo cuando Sebastián Pareja estaba indignado por el ataque que recibía de parte de la tropa digital. “No te calentés, no pasa nada”, repetía el riojano.

Mientras crecía el fuego cruzado, la composición de la escena se volvió dantesca ante la filtración de audios de una conversación íntima del Presidente con una señorita que supo transitar por distintos espacios partidarios. Una y otra vez, se repetía lo mismo, como si se hablara de un niño: ¿Quién cuida al Presidente?

En paralelo, otro frente de disputa llega a un desenlace: el contrato millonario por la Hidrovía. Se le atribuyó al consultor un favoritismo por Jan De Nul, empresa que se perfila como ganadora, frente a DEME, firma que desarrolló un fuerte lobby para ligar a su competidora con capitales chinos, algo restringido en los pliegos. Detrás de DEME, dicen en el caputismo, se escondían “los primos”, hecho que niegan. El jueves, directivos de Jan De Nul fueron recibidos por el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, lo que pareció un gesto de aval frente a las versiones.

Es probable que Santiago Caputo sea de las personas que mejor decodifica la psiquis de Milei. Cuando se sintió acorralado, desplegó un operativo para destacar los organismos que maneja: comunicados de apoyo de la CIA a la SIDE, gacetilla por la creación de un centro antiterrorista, la adulación de funcionarios propios por el fallo a favor de YPF. Se puso en valor frente a los ojos de Milei.

Postea cuando sabe que el Presidente puede estar mirando para obtener el retuit inmediato. De vez en cuando escribe elogios desmedidos, lo llama “rey filósofo”, afirma que no hay registro de nadie con su “nivel de conocimiento en el mundo”, habla de su “claridad meridiana”, y así. Debe ser difícil para alguien con rasgos narcisistas no caer en la tentación de mostrarse más astuto e inteligente que su amo.
Si bien suele decir que su propósito cuando esto termine es mudarse a Montana –como si la vida fuera un capítulo de Yellowstone–, dentro del oficialismo no todos le creen. Los que le tienen recelo, vaticinan que aprovechará sus contactos y su rol de facilitador de negocios –como pasa con el fuerte crecimiento de los hermanos Neuss, sus amigos del Martindale– para tallar en el mapa de poder más allá del mileísmo. Otros, en minoría, le adjudican un interés en la política. “Armó una agrupación y un personaje de sí mismo. Les da a los pibes el insumo que seduce a esa edad, para algo es”, describe alguien que participa de las reuniones de gabinete en Casa Rosada.

En sus posteos, suele mezclar imágenes de armas, operativos militares, tips de estrategia y citas de autores, muchas veces apócrifas, porque lo que le importa no es la realidad sino la fantasía que crea de su propia personalidad. En las cuentas blue que usó y que usa, se refleja como un ser psicópata, algo que hasta le da placer afirmar en privado. Una especie de Tom Ripley, el protagonista perverso, amoral, ambicioso, fabulador y particularmente inteligente de la saga de Patricia Highsmith, a quien –dicen– no ha leído.

Siempre tuvo fascinación por el espionaje, basado en lecturas y películas. Quizá, también, en una leyenda familiar. El “rumor” es que su abuela era hija de una espía francesa, de origen alemán, que se vino al país allá por 1920. Leonor Hoppfe Von Kaisenberg conoció en el viaje en barco a Eugenio Gabriel Bory, con quien se casó muy rápido y tuvo a su única hija Magdalena Carlota. No se supo nada más de la supuesta agente, quien se separó del esposo y se alejó de sus vidas en una historia enigmática que quedó grabada en la cabeza del pequeño Santiago.

24 mayo 2026

Moraleja

 

La fábula que narró Javier Milei acerca de qué pasaría si un marciano llegara hoy a la Argentina nos procura una moraleja directa y elocuente: para creer que la Argentina está en camino de ser una potencia mundial hay que estar desinformado o vivir en otro planeta.

                                                         Por Martín Kohan*
                                                          (para La Tecl@ Eñe)
En la fantasía de que los datos digan todo por sí mismos, sin que haga falta elaborarlos o interpretarlos, hay no sólo una pasión numérica, sino también, y acaso sobre todo, una marcada aversión al pensamiento. “Datos, no relato” es una fórmula repetidísima que va en parte en la misma dirección; supone que la práctica de disponer y articular ciertos hechos en el tiempo (que no otra cosa es en principio un relato) debe caer en favor de un puro registro de cifras a las que será difícil tratar de dar un sentido, porque para eso sería necesario narrar. La ilusión es que la verdad se exponga ahí, manifiesta, de por sí, sin que haya que pensar nada. Algo tan claro y evidente como que el sol sale por el este (pero aun en semejante caso: para entender por qué razón ocurre eso, cómo es que de verdad ocurre, hubo un cambio de relato de alcances fenomenales: no era el Sol el que giraba en torno del planeta Tierra, es la Tierra la que gira en torno de la Estrella Sol).

El Presidente de la República comentó el otro día, en un tramo de la entrevista que le hicieron en un medio afín, de qué modo pasaban el rato con su asesor Juan Carlos de Pablo charloteando en la residencia de Olivos. Dieron en imaginar (una magra imaginación, por cierto) qué pasaría si un marciano llegara ahora a la Argentina. En la fábula algo pueril que compusieron a dúo estos dos economistas puros y duros, bajo una variante estatal del elige-tu-propia-aventura, se abrían claras dos opciones: si el marciano se atenía estrictamente a los datos (a los datos y solamente a los datos, sin pensar ni interpretar), concluiría que el país al que llegó es próspero y alentador, una inminente potencia mundial; si se dedicaba, en cambio, a leer los diarios o a mirar televisión, supondría que en el país hay malestar, que las cosas no van bien, ya a las puertas de un “infierno”.
La fábula que narraron de a dos Javier Milei y Juan Carlos de Pablo, tan sencilla y lineal como es, nos procura una moraleja directa, elocuente en razón de eso mismo: para creer que la Argentina está bien, en camino de ser una potencia mundial, hay que estar desinformado o vivir en otro planeta.
Jueves, 21 de mayo de 2026.


*Escritor y docente universitario. Licenciado y doctor en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires.

23 mayo 2026

PROGRAMA EL TREN DEL 19 DE MAYO DEL 2026

El martes 19 de mayo del 2026, se subió a EL TREN, en la segunda hora, Eduardo Sguiglia, economista, político novelista, autor teatral, embajador, docente universitario. Hombre polifacético, es autor de “Fordlandia”, “No te fíes de mí si el corazón te falla”, “Un puñado de gloria” “Ojos Negros”; “Los cuerpos y las sombras” (sobre la operación Gaviota, el intento del ERP de volar el avión donde iba a viajar Videla), “El miedo te come el alma”, “La redención del camarada Petrov” y en teatro, su novela teatralizada: “La redención del camarada Petrov” y “La montaña y el tigre”.  Una conversación imperdible, que si a escucha la recordará por mucho tiempo. Un viaje que va desde la apasionante historia de Stanislav Petrov que evitó un cataclismo nuclear y su triste final personal a las nueve horas de conversación en la Habana con Fidel Castro.
Desde el reconocimiento, avanzado los noventa, de la Unión Soviética del hecho sucedido en plena guerra fría, el 26 de septiembre de 1983, hasta cuando las Naciones Unidas le dieron un reconocimiento a Petrov y 1000 dólares. Desde las circunstancias que precipitaron su exilio en Méjico hasta el análisis de porque no hay una mayor reacción del pueblo antes la política de demolición y entrega de Milei. Desde la reflexión de porque no lo frena el Congreso hasta los legisladores que canjean principios por una partida presupuestaria. Desde la simpatía que le despierta Kicillof hasta las características que explican la longevidad del peronismo. Una reflexión tratando de explicar esa permanencia histórica: 1) El que pierde se alinea 2) Plasticidad ideológica 3) Conservar la mayoría de los sectores populares. Las perspectivas sobre el futuro. Su amistad con el escritor cubano Leonardo Padura. Su experiencia como primer embajador en Angola. Anécdotas sobre el Che. No se lo pierda

En la primera hora, el programa trazó un panorama sobre la situación en Bolivia. Luego derivó sobre la situación del país, tomando como base el cuento de Hans Christian Andersen publicó una fábula titulada “El nuevo traje del emperador”. Andersen cuenta la historia que había un monarca muy preocupado por su vestuario que un día se enteró que un par de sastres podían fabricarle la tela más suave imaginable, con la increíble propiedad de que era invisible para los tontos o incapaces. Una vez que le anunciaran que estaba terminado y sin querer pasar por tonto, el rey se puso el inexistente atuendo confeccionado con la tela para participar en un desfile y se paseó delante de todos en ropa interior hasta que un chico exclamó: “¡El rey está desnudo!”. Las ultimas presencias televisivas en canales de streaming amigo y disertaciones varias acentúan la impresión que el presidente está enfermo y es peligroso. Falta que un pueblo- no un niño- grite: “El presidente está enfermo y es peligroso”. Un enfermo que debe ser tratado adecuadamente con una piedad que él no conoce. No se pierda las reflexiones vertidas sin eufemismo. 
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22 mayo 2026

Vayan agendando, están todos/todas invitados. Presentamos el 5to libro de La Tecl@ Eñe "Desde el Infierno.

A 50 años del golpe de 1976", junto a los autores. Martes 2 de junio, 19 horas, en el espacio cultural/librería Lamasmédula, Montes de Oca 973, Barracas CABA. ¡Los esperamos!



 

20 mayo 2026

EL PASADO DESCONOCIDO DEL MINISTRO DE SALUD

 REVISTA DIGITAL ANFIBIA


LA SANGRE DE LUGONES


El ministro de Salud, Mario Lugones, tiene un hermano desaparecido. César Lugones fue secuestrado en 1976 junto a su esposa, María Marta Vásquez. Las dos familias se fundieron en una sola para encontrarlos. Salvo Mario. La tensión familiar terminó en ruptura cuando juró su cargo y empezó el desguace del Garrahan, donde habían tratado durante años a Ignacio Vasquez, un familiar muy cercano. Quienes lo conocen desde hace al menos cincuenta años se hacen una pregunta: ¿en quién se convirtió Mario Lugones? La trama oculta de la historia de uno de los ministros de mayor confianza de Milei.

                                                                 Por: Gabriela Vulcano
Arte: Juan Fuji

El 25 de junio, el ministro de Salud, Mario Lugones, recibió un inesperado mensaje de Whatsapp. Eran las 12.35 del mismo día que los trabajadores del Hospital Garrahan —médicos, enfermeros, camilleros, administrativos— se movilizaron acompañados por familias de pacientes en contra de los recortes del gobierno. El mensaje que leyó el funcionario de la palma de su mano decía:
Querido Mario!! Cómo estás? “Hermanos” nos dijimos un día, el del cumple de tu mamá, Catalina… mi mamá también. Yo aquí, queriendo entenderte. Pensé y pienso mucho. Estoy por publicar esta historia que te quiero compartir, absolutamente real. Acá voy:
Somos los papás de Ignacio Vásquez (Nacho, para todo el Garrahan). En 1988 nuestro tercer hijo tuvo un accidente y en la recuperación resultó infectado de VIH, tenía 2 años. Vivimos sin saberlo hasta que a sus 6 años, en 1993, tuvo una varicela que no se le iba y nuestro pediatra nos recomendó ir al Garrahan. Ahí tuvimos el TREMENDO diagnóstico y comenzó una nueva vida para nosotros. Y nuestro largo camino allí. Estábamos 20 días en el hospital, salíamos dos semanas y teníamos que volver a internarnos. Así fueron esos 12 años en los que se sucedieron innumerables situaciones. Aprendimos a vivir con la enfermedad como familia y saber valorar lo IMPORTANTE de la VIDA y el AMOR.

No era un mensaje cualquiera. Se lo había enviado Raúl Vásquez, un familiar muy cercano. Le escribió al ministro con la esperanza de ayudar a frenar los recortes y tratar de entender porqué hacía lo que hacía. Raúl era hermano de María Marta Vásquez, la esposa de César Lugones, hermano menor de Mario. Más tarde publicarían ese texto para respaldar a quienes habían tratado de curar a su hijo Ignacio durante doce años, hasta los 18, cuando murió.

Lugones le mandó una respuesta que se balanceaba ambiguamente entre el afecto y el cinismo:
Me acuerdo muy bien de todo lo que escribís. Y coincido con que el personal del Garrahan es de primera, por su entrega, su amor a la profesión, y su afán de superación!!! Abrazo muy pero muy grande.

Unos días antes, el ministro había sido imputado por irregularidades en el manejo del hospital, a partir de una denuncia de Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica; algo que se sumaba a los múltiples pedidos de renuncia por el ajuste que llevaba adelante.

A Mario y Raúl los unían sus hermanos, la historia que había detrás de ellos y el hueco que les había quedado. Una historia familiar que el funcionario de Milei dejó a un costado y que siempre prefirió omitir en su discurso público y su accionar político.

César y María Marta no estaban más. El 14 de mayo de 1976, un grupo de tareas de la Marina y de la Policía Federal entró al departamento de ambos en Parque Chacabuco a punta de pistola y se los llevaron a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Desde ese día nunca más se supo de ellos.
*

El viernes 6 de abril de 2018, Mario Lugones llegó alrededor de las 11 al predio de la Universidad Nacional de Luján y se perdió entre las personas que estaban en la sala. Era uno más entre tantos otros. Su rostro todavía no era conocido. Faltaban seis años y medio para que Javier Milei lo designara ministro de Salud. Ese día en Luján pasó desapercibido, casi nadie reparó en él, excepto José Vásquez, hermano de Raúl y de María Marta, a quien no veía hacía mucho tiempo.

“No cesaron, se los llevaron”, escuchó Mario sentado en una silla al lado de José, a quien le palmeó la pierna varias veces, como una muestra de cariño. La frase retumbó en ese cuarto durante toda la mañana. La Asociación de Trabajadores de la UNLU había elegido ese lema para homenajear a los seis trabajadores de la universidad que fueron detenidos y desaparecidos durante la última dictadura cívico militar. Ninguno de ellos había abandonado su trabajo. Dejaron de ir porque los secuestraron. Y era el momento de rectificar sus legajos.

Los familiares de Oscar Peralta, Mónica Mignone —hija de Emilio Mignone, fundador del CELS— y María Marta Vásquez subieron al escenario a recibir los legajos físicos rectificados. Todos estaban visiblemente emocionados. Algunos no podían contener las lágrimas. Otros se quedaron con el nudo en la garganta. Eran épocas ásperas en lo político, en especial en el terreno de los derechos humanos. Por el lado de Elvira Ellacuria de Del Castillo, otra de las desaparecidas, no asistió nadie. También recordaron a Hilda Vergara, que había sido estudiante.

Mario esperó su turno algo inquieto y un tanto apesadumbrado, aunque no era la primera vez que participaba de un homenaje así. Sentía algo distinto, indescifrable. Se encontraba en un lugar totalmente ajeno para protagonizar un hecho de suma intimidad. En cuanto lo llamaron, se acomodó el saco azul petróleo, respiró hondo y se preparó para que le entregaran el legajo de su hermano César Amadeo Lugones.

—Esperá que me salga la voz —dijo Mario, con un micrófono en la mano.

Se paró frente al público con su estampa de flaco desgarbado, el bigote blanco tapándole la boca apretada y dudosa. A su espalda, una imagen en sepia de los seis desaparecidos. Estaba en un ámbito que no era el suyo. No era el mundillo de los negocios de la salud, ni el del empresariado, al que sí pertenecía hacía tiempo. Estaba ahí para hablar de su hermano y de su historia, la de toda su familia. Se dispuso a recordar un tramo de su vida que, en algún punto, le resultaba ajeno. Las palabras le salieron raras y mezcladas:

—César era bueno. Nosotros somos cinco hermanos buenos. El bueno era César —hizo una pausa, tomó un sorbo de agua y siguió con su atropellado discurso—. Mi papá era médico. Mi mamá era ama de casa. No venimos de una familia peronista. La religión era algo que se practicaba como en los años 50, 60. Mi papá era un ateo practicante. Cuando ya éramos grandes, ya estábamos todos casados, bueno… teníamos veintipico años, pero César era veterinario, mi hermano Quique era profesor de educación física, nos encontrábamos los domingos a comer en mi casa. Todos teníamos ideas políticas distintas, pero todo se discutía y se hablaba —recordó, mientras se deslizaba de un lado hacia el otro con el legajo de César en la mano.

En el salón lo escuchaban atentos. Mario siguió balbuceando un rato más. Al pasar, mencionó a su abuelo paterno, Ambrosio Lugones, quien fue intendente del partido de Rivadavia y desapareció misteriosamente de la localidad bonaerense de América, en 1921, sin dejar rastro alguno. En ese instante, a sabiendas o no de la asociación en la que había incurrido al mencionar a los dos miembros de su familia que están desaparecidos —aunque por razones diferentes—, Mario se aferró con más fuerza a la carpeta que contenía la historia laboral de su hermano. En esos papeles estaban algunas huellas del recorrido que César había hecho hasta que lo capturaron.

***

Los Lugones y los Vásquez dejaron de ser una familia en el momento en que Mario se sumó a la gestión de La Libertad Avanza para transformarse en la cara visible del ajuste al Hospital Garrahan. A esa altura, Lugones era mucho más que un ministro del Gobierno que libraba una batalla cultural contra la memoria colectiva —hizo añicos la política de derechos humanos, vapuleó a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y justificó la “lucha contra la subversión” desde los altos estamentos—; se había convertido en el instrumento principal de los libertarios para hacer lo que ni siquiera su antecesor en el cargo, Mario Russo, había querido. En menos de un año de gestión, su ministerio puso en jaque al principal establecimiento pediátrico del país, achicó el hospital de salud mental Laura Bonaparte, recortó la asistencia a las personas con discapacidad y quedó envuelto en denuncias por el fentanilo contaminado y sospechas de pago de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis).

Lugones abandonó su bajo perfil, por primera vez en su vida, en el momento en que aceptó el cargo. Su hijo Rodrigo —socio y amigo de Santiago Caputo, el principal asesor de Milei y encargado de la estrategia comunicacional del Gobierno— empujó a su padre a ocupar un rol primordial en la administración de La Libertad Avanza. El poderío del ministro de Salud creció tanto en los últimos meses que a más de uno en el Gobierno le llamó la atención que apareciera en primer plano junto al mandatario la noche del 7 de septiembre último, después de la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, y que formara parte de la comitiva presidencial del reciente viaje a Nueva York.
Santiago Caputo y Rodrigo Lugones —que actualmente vive en España— se conocieron en la consultora de Jaime Duran Barba. Luego se alejaron del ecuatoriano y armaron su propia consultora, Move Group. Desde allí trabajaron para diferentes empresas y partidos políticos. Con Milei, vieron la oportunidad perfecta para dar un gran salto, el que les permitió incidir directamente en las políticas de gobierno.

Cuando Caputo consolidó el “triángulo de hierro” con los hermanos Milei se quedó con el control de áreas claves: la SIDE, el ministerio de Justicia y la Unidad de Información Financiera. Desde las sombras, Rodrigo desplegó una gran influencia en la administración libertaria, especialmente en lo referido a la privatización de empresas del Estado, pero su máximo logro fue colocar a su padre al frente del ministerio de Salud. No cualquiera estaba dispuesto a sentarse en esa silla. Milei quería implementar lo que había promocionado en su campaña presidencial: dejar la salud en manos del sector privado. Antes, era necesario reducir al mínimo la estructura pública.  

—A Lugones lo trajeron para romper todo el sistema de salud público y para eso van a desfinanciar a todos los hospitales —cuenta un ex funcionario de la cartera sanitaria. 

Mario Lugones pasó de pedir fondos al Estado para el Sanatorio Güemes durante la pandemia a transformarse, cuatro años después, en el principal interlocutor del Gobierno con las prepagas, con las cuales tuvo idas y vueltas y finalmente las terminó favoreciendo. Desreguló todo el sistema de las obras sociales, a las que conocía de cerca por haber sido parte de OSECAC. Y quedó al mando del PAMI, la ANMAT y la Andis, tres organismos cuyo funcionamiento se encargó de reestructurar, perjudicando así a jubilados, a consumidores de medicamentos y a personas con discapacidad, respectivamente. En cada uno de ellos le explotaron escándalos, de los que siempre intentó tomar distancia. De los sobreprecios en la compra de pañales para adultos y de lentes intraoculares, al igual que de las coimas en la ANDIS, no se hizo cargo. Del fentanilo contaminado tampoco, aunque sí habló públicamente sobre el tema y hasta se animó a llorar. “Me pongo muy mal cuando hablo de esto porque soy médico y es un atentado a la gente”, dijo en una entrevista a TN.   

—Su único fin es bajar el gasto y los controles y tirarle todo por la cabeza a las provincias —señaló alguien que conoce a Lugones de otras épocas.

La pelea que encabezó contra los trabajadores del Garrahan lo dejó muy expuesto. Aún así, también en este caso, evitó ser quien diera las explicaciones por los desbarajustes en su área. En su lugar, mandó a su mano derecha, la viceministra de Salud, Cecilia Loccisano —exesposa de Jorge Triacca, ministro de Trabajo durante la presidencia de Mauricio Macri—, que aseguró que no se estaba desfinanciando el hospital y que la lucha de los pediatras, enfermeros y trabajadores de la salud respondía a “fines partidarios”.

***
Cuando Mario Lugones se recibió de médico en 1972 en la Universidad de Buenos Aires, su hermano César militaba en la Villa 1-11-14 del Bajo Flores, junto al sacerdote tercermundista Rodolfo Ricciardelli. Un año después, ya como veterinario, César empezó a trabajar en la Universidad Nacional de Luján, en la materia Ecología General. Para ese entonces, ya estaba en pareja con María Marta Vásquez y era amigo de Mónica Mignone. Los tres habían misionado en Cushamen y eran parte del Movimiento Villero Peronista. Allí conocieron a los curas jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics, ambos secuestrados tras el golpe de Estado y luego liberados.

César llegó a la universidad de la mano de Emilio Mignone —quien se desempeñó como rector entre 1973 y 1976— y al poco tiempo fue elegido delegado de los docentes auxiliares. Como para tantos otros jóvenes de esa generación, la militancia era un modo de vida. Dentro y fuera de su trabajo, su objetivo era el mismo: luchar contra las injusticias en cualquiera de sus formas.

—Siempre estaba de buen humor, era muy claro para explicar, pero sobre todo era una persona muy comprometida —dice Analía Gómez, profesora, historiadora y autora de una investigación que da cuenta de los vaivenes de la Universidad Nacional de Luján, la única que fue cerrada durante la dictadura y recién reabrió sus puertas el 30 de julio de 1984.

En la cartelera de la universidad todavía hay fotos de César con María Marta Vásquez, con quien se había casado y planeaba tener hijos. Después de dos embarazos perdidos, María Marta se volvió a ilusionar. Estaba embarazada de nuevo. A César le preocupaba que las cosas volvieran a salir mal. La madrugada del 14 de mayo de 1976, cuando los secuestraron, esas cavilaciones se diluyeron.

César fue el tercer hijo de Mario Lugones (padre) —que murió diez días antes de su secuestro— y Catalina María Cassinelli. Con su desaparición, la vida de los Lugones jamás volvió a ser la misma. Pasó a integrar el listado de desaparecidos del informe “Nunca Más” —elaborado por la Conadep—, el mismo que Milei denigró casi un mes atrás con el eslogan de campaña “kirchnerismo nunca más” con el único fin de librar una batalla cultural contra la memoria colectiva.

Catalina se involucró en la búsqueda de César hasta donde pudo. A mediados de 1976, le envió una carta al interventor militar de la Universidad Nacional de Luján, Héctor Tommasi, para remarcar que su hijo no había vuelto a su trabajo porque había sido “secuestrado de su domicilio por un grupo de hombres armados”.

En menos de dos semanas, Catalina se había quedado viuda y sin un hijo. Unos meses después, los militares también asesinaron a su cuñada, Mercedes Lugones, de 72 años. Su familia estaba sumida en una tragedia colectiva sin precedentes. Ella y sus otros cuatro hijos —Mario, Eugenio, Fernando y Alicia (una sobrina a la que crió)— se habían convertido en familiares de dos víctimas de la dictadura.
Si miraban para atrás, encima, se topaban con el infortunio de ser descendientes (algo que algunos ponen en duda) del poeta Leopoldo Lugones y de su hijo Polo Lugones, el comisario que impulsó el uso de la picana eléctrica como método de tortura durante la década infame. Y como si fuera poco, en una jugarreta del destino, años después, la hija de Polo, Susana “Piri” Lugones, sería secuestrada, torturada con picana y asesinada en la ESMA.

Con todo el historial familiar a cuestas, Catalina tenía por delante una misión que no era fácil: averiguar qué había sucedido con César. Quiénes y a dónde se lo habían llevado, y qué había pasado con su cuerpo. Las dificultades para ponerse al frente de esa búsqueda no obedecían tanto a cuestiones anímicas como prácticas. Ella estaba dedicada ciento por ciento al cuidado de su hijo menor, Fernando, que tenía una discapacidad intelectual.  

El 6 de agosto de 2014, a los 91 años, Catalina declaró en la megacausa ESMA.

—Es la primera vez que declaro —dijo la madre de César, con la voz quebrada. 
—¿Qué significa, para vos, poder estar declarando? —le preguntó el abogado de la querella.
—Se lo debo a mi hijo porque nunca lo pude hacer; me pongo muy nerviosa, lloro, pero ahora que estoy vieja lo tengo que hacer realmente —respondió.

—¿Podés describirnos y decirnos quién era tu hijo? —le repreguntaron.
—Era el tercer hijo varón. Fue un chico muy alegre, muy charlatán, muy cariñoso —contestó Catalina.
Entre sollozos, continuó evocando a César.

—Mi hijo tenía 26 años, hoy tendría 65. Pienso cómo sería. Hoy sería el mismo César de siempre porque no iba a cambiar. Yo lo veo que me pregunta “por qué, mamá”, y yo no sé qué contestarle. Será porque fue demasiado altruista, porque fue demasiado solidario, porque fue demasiado generoso, porque tenía ideales, pero tampoco le puedo decir eso porque yo le inculqué todo eso. En mi casa se le inculcó que fuera una persona de bien, que tuviera ideales, que fuera generoso, altruista, solidario. Me vuelve a preguntar y no sé qué responderle. Sólo le digo que lo sigo queriendo como el primer día y que lo extraño enormemente. Ahora yo me pregunto por qué y lo único que consigo es un silencio brutal, vergonzoso y culpable —concluyó.   

Catalina siempre fue muy cercana a la familia de su nuera María Marta Vásquez, incluso después de su secuestro y el de César. Todos eran una gran familia. Con la desaparición de los dos jóvenes, las vidas de los Lugones y los Vásquez quedaron entrelazadas para siempre; tanto es así que emprendieron juntos el camino para encontrarlos. Para aplacar los pesares, Catalina y Marta Ocampo de Vásquez —mamá de María Marta— hicieron un acuerdo entre madres: la primera se ocuparía de Fernando, sin que eso significara desatender la situación de César; y la segunda se dedicaría por completo a buscar información que las ayudara a saber qué había pasado con sus hijos. Con el tiempo, Marta se integró a Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora y se convirtió en su presidenta hasta que falleció en 2017.
En esa búsqueda también se involucraron activamente Eugenio Lugones, Carlos Vásquez —otro hermano de María Marta— y Emilio Mignone. Los tres trabajaron juntos para encontrar pistas sobre el destino de César, María Marta y Mónica Mignone, que fue secuestrada de la casa de sus padres la misma noche que sus amigos. 

Mario, el mayor de los hermanos Lugones, se mantuvo al margen. Ya se había recibido de cardiólogo y estaba en pleno salto profesional del Hospital Argerich al Sanatorio Güemes, donde desembarcaría hasta quedar al frente de ese establecimiento y su fundación. Muchos años después, empezaría a tejer algunos vínculos políticos, entre ellos con el sindicalista Luis Barrionuevo y el dirigente radical Enrique “Coti” Nosiglia, quien también tiene una hermana desaparecida. Sorprendentemente, recién bajo un gobierno negacionista como el de Milei —en el que la vicepresidenta, Victoria Villarruel, reivindicó más de una vez el accionar de las fuerzas armadas durante la dictadura y seis diputados libertarios visitaron a genocidas en la cárcel—, Mario se animó a ponerse el traje de funcionario.

El día siguiente al secuestro de César, fue Eugenio —que actualmente vive en Alemania— quien se dedicó a indagar. Buscaba reconstruir sus últimas horas y su destino final. Se convirtió así en el sabueso de la familia. Aunque pensaban muy diferente, el vínculo entre los dos hermanos era muy bueno. Uno de los mayores cuestionamientos que César le hacía a Eugenio era su amistad con el sacerdote Christian Von Wernich, ex capellán de la Policía Bonaerense, quien años después sería condenado por delitos de lesa humanidad. César le había advertido a su hermano que el cura era un “reaccionario de mierda”, luego de un viaje que habían compartido los tres en auto desde la Ciudad de Buenos Aires al cementerio de América, con motivo del sepelio del padre de los Lugones.

Después de la desaparición de César, Eugenio acudió a Von Wernich para que lo ayudara en la búsqueda de su hermano. Habló varias veces con quien había sido su amigo, pero no obtuvo ninguna precisión. Pronto empezó a sospechar que podía estar vinculado al secuestro, algo que nunca puedo confirmar.
En 2007, Eugenio declaró en el juicio contra el cura genocida, quien finalmente fue condenado a reclusión perpetua por 31 casos de torturas, 42 privaciones ilegales de la libertad y 7 homicidios. En ese momento, recordó que Von Wernich le había asegurado que César estaba vivo. Con el correr del tiempo, le aconsejó que lo mejor era que se olvidara del tema. Su hermano jamás apareció.

Eugenio no se olvidó. Buscó a su hermano en todos lados. Habló con Von Wernich, como con tantas otras personas más, para saber qué había sucedido. Intentó sacarle provecho a sus contactos del ámbito militar —antes del golpe de Estado había sido profesor de natación en la ESMA—, pero ninguno pudo darle alguna pista para localizar a César.

Mario Lugones, el hermano mayor, el futuro ministro, jamás se involucró en la búsqueda. 

***

Junto a su par de Economía, Luis Caputo, el ministro Lugones es quizás uno de los funcionarios que más avanzó con las reformas que el Presidente quería llevar adelante. Eso explica, en parte, el lugar que Lugones tiene en el Gobierno. Pero no es lo único. Incluso dentro del gabinete nadie se atreve aventurar las razones por las que ganó poder en el tablero libertario. ¿Es acaso el representante de la pata invisible de quienes están afuera de la administración —como su hijo Rodrigo— y aún así poseen una gran capacidad de influencia en la toma de decisiones? ¿O simplemente es el fusible necesario para garantizarle ganancias exorbitantes al sector privado de la salud?

—Mario era el cardiólogo de mi viejo y vieja. Era como un hermano —reflexiona Raúl Vásquez—. Cuando me enteré que se convirtió en ministro de Milei se me cayó un ídolo. Para mí era un buen tipo. Sigo sorprendido con sus dos caras. La que prima hoy es la más siniestra.


19 mayo 2026

ARGENTINA- BUENOS AIRES- NI FELLINI IMAGINÓ ESTA ESCENA

 Un amigo me envío el texto que reproduzco a continuación: 

Hoy viví una experiencia que no sé cómo definirla, ustedes dirán. Iba caminando por la calle 24 de Noviembre y Carlos calvo, y veo venir a un muchacho en silla de ruedas subiendo trabajosamente la empinada calle. Me quedé esperando que llegara a la esquina para preguntarle si estaba trabajando para RAPPI, ya que traía la típica mochila roja de la empresa. Me contestó como si hubiera hecho una pregunta pelotuda. Por supuesto afirmó que sí. Todavía dudo si estaba en el medio de un chiste para la TV, o si estaba en una película de Fellini.  ¿Llegamos a esto?

 

18 mayo 2026

ARGENTINA, UN PAÍS SIEMPRE EN DISPUTA

 Newsletter de Eduardo Aliverti.

EDUARDO ALIVERTI

                                                                     MAY 17, 2026

Las marchas en defensa de la Universidad pública, las reacciones presidenciales y las internas del corso gubernamental ratificaron que el Gobierno atraviesa una de sus peores circunstancias. Por eso es necesario no sacar conclusiones apresuradas ni obviar que algo está resquebrajándose.


Nadie, ni en el campo político ni en el de los economistas de todo tinte, prevé que a corto e incluso mediano plazo pueda producirse una crisis como las de 1989 o 2001. Nadie pronostica algún terremoto cambiario, ni un salto grave de la inflación, ni un tembladeral del sistema financiero, ni shocks que se les parezcan.

En todo caso, sigue inquietando la suerte electoral de Trump y el escenario internacional.
El último informe del Banco Central, citado por Luciana Glezer en La Política Online, tiene un párrafo contundente sobre “(…) nuevos focos de tensión, movimientos hacia activos de refugio o encarecimiento generalizado en los spreads regionales”, lo cual es “un factor de vulnerabilidad externa para la Argentina, que podría verse afectada”.

Luego, habla específicamente de la prolongación del conflicto de Oriente Medio. El estrecho de Ormuz, como bien añade la colega, termina filtrándose en las facturas de luz, el transporte y los alimentos.
Nuestros anarco-libertaristas no tienen manera de tripular esa variable o, en rigor, agravan el riesgo gracias a la fantástica desaparición del Estado como elemento regulador. Sería, junto con “lo de Adorni”, casi lo único que sube como pedo de buzo, según una de las exquisitas metáforas presidenciales.

Mientras eso sucede en el entorno planetario, la cantidad de gente que ganó las calles volvió a ser (muy) significativa. Casa Rosada accionó, primero, el recurso de despachar a los medios a Alejandro Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias. El Galleguito. Un patotero impresentable que carece del sentido del ridículo y que, como tantos otros, mudó del peronismo a La Libertad Avanza.
Apenas más tarde, con chomba auspiciada por una banca de inversión extranjera, jugó el Presidente en los streaming de sus bufones. Notable obscenidad de quien pretende despegarse del tráfico de influencias expresado a través de $Libra, para señalarlo suavemente.
Enseguida, el índice inflacionario de abril fue presentado como la confirmación de que se vienen los brotes verdes.

En la percepción cotidiana, de acuerdo con toda encuesta y termómetro callejero, nadie cree ni siente que los precios hayan bajado. No es una manipulación del Indec. Es el esquema de medición al que está atado el organismo y que el Gobierno rechazó modificar, para persistir en el registro de una canasta familiar falsa.

Sumado a eso y a la constatación de que las pujas intra-libertaristas se acentúan día a día, con La Hermana y sus huestes menemistas enfrentadas hasta límites de conspiración contra el caputismo de Santiago, El Hermano salió de gira por canales digitales.

Aun tratándose de Javier Milei, quien no controla esfínteres emocionales (y lo bien que le fue alentando esa condición), cabe anonadarse.

Hubo un tramo de sus declaraciones que se podría contestar con alguna lógica respetuosa. Por ejemplo, que “las operaciones de la oposición provocaron una caída del precio de los bonos, una suba del riesgo-país y un aumento de las tasas de interés”. Si así fuera, vaya con la potencia opositora que Caputo Toto considera extinguida.

Todo lo demás de sus dichos, bien que no novedoso, fue una ametralladora pendenciera que sólo tiene cotejo con el inquilino de la Casa Blanca al que le rinde sometimiento de vasallo. Y eso, sin contar la instancia nuevamente inenarrable en que se olvidó el nombre de “este tipo… el polaco… cómo se llama… el que discutía con Mises”.

El Gordo Dan ordenó a sus criados que googlearan, urgente, a quién se refería Milei. Todos absortos. Todo espeluznante.

Milei mentó un intento de golpe de Estado. Le dijo “sorete” y “cómplice de genocidio” a una periodista de La Nación+. Aludió a la masturbación, junto con otras referencias de fraseología sexual y escatológica que ya son su sello. Fueron cinco horas de un tipo completamente desquiciado. El tipo que es Presidente de la Nación.

Se acepta (¿Sí? ¿Se acepta?) que semejantes barbaridades formen parte del anecdotario de alguien permanentemente igual. Pero más debiera aceptarse que eso es en función de humillar y dejar afuera de toda perspectiva alentadora, o dirigida allí, a una mayoría de la población. Una que le dispensa paciencia inédita.

Es el hombre que encarna los deseos e implementación modélica de una gran burguesía rapaz, cruel y, sobre todo, ineficaz en sus términos proyectuales.

En un artículo muy destacable de Mara Pedrazzoli, en Página/12 del viernes, se reproduce el informe de la universidad suiza de Saint Gallen, que elabora el Ranking Global de Calidad de Élites (EQx).
Argentina retrocedió 34 puestos en los últimos dos años, cayendo del número 86 al 104 sobre 151 economías evaluadas.

Se trata de un retroceso catastrófico, en un contexto global donde son la innovación y la inversión productiva lo que define el éxito de las naciones.
Estamos hablando, como señala la colega, del índice que revela una patología persistente: las élites argentinas -tanto políticas como económicas- han perfeccionado el arte de extraer valor en lugar de crearlo.

Y en efecto comprobado, quizás el dato más alarmante sea cómo este modelo de “búsqueda de rentas” expulsa al capital humano.

El marcador específico de Fuga de Personas y Cerebros sitúa a Argentina en el puesto 23, que es donde los números más bajos indican mayor emigración.

Los profesionales optan por escapar de una Tasa de Desempleo Juvenil insostenible, para buscar horizontes en países con élites más saludables y generadoras de valor.

Pedrazzoli redondea su nota mediante el desafío que, a su vez, concluye el reporte. No es sólo quién gana una elección en el corto plazo, sino lograr un cambio de paradigma. Únicamente cuando el éxito dependa de la creación de valor, y no de la cercanía al Poder, el país podrá dejar de gestionar crisis perpetuas (“estancamiento hegemónico”) para comenzar a planificar su futuro.

Ese señalador orgánico puede articularse con otro artículo excelente de Roberto Caballero, publicado el jueves también en este diario, acerca de qué tipo de Universidad requiere una colonia. “O si realmente requiere de alguna para comprender este presente, entre convulso e infame. Esto último, sobre todo”.
¿Cómo no relacionar la destrucción del Estado, de sus casas de altos estudios y particularmente del área científico-técnológica, para apropiarse de todo ello en beneficio de una élite parasitaria?
¿Cómo puede ser posible que, en lugar de discutir sobre esos aspectos nodales, se lo haga en torno a cómo se audita a las universidades públicas, a si la exigua cantidad de extranjeros que cursan en ellas no debería pagar un arancel, o a si todo se reduce a que son meramente la caja solitaria que le queda a los radicales?

¿En qué momento ocurrió que se haya pasado a debatir sobre esas nimiedades estructurales, motorizadas desde fascistoides e ignorantes que ocupan medios, redes y sitios de amplificación?
Por supuesto, una respuesta segura es que no sucedió en un momento. Fue por el proceso capaz de conducir a que Milei sea Presidente.

Cuesta mucho creer, sin embargo, que esa mayoría de los argentinos somos definitivamente emparentables con este sujeto bruto y brutal.

En parte por esperanza siquiera intuitiva y en parte porque se mantienen reservas populares, como las demostradas el martes en las marchas en casi todo el país, cabe confiar en que alguna reacción llevará a dejar de tener vergüenza ajena.

La oposición, cualquiera fuere el alcance que quiera dársele al término, sigue sin dar en la tecla. Lo profundiza un peronismo que no acierta a salir de sus internas estúpidas, aunque avanza cierto consenso acerca de su mejor candidato (del peronismo propiamente dicho y de la progresía desconcertada).
Y avanza asimismo un ánimo generalizado de decepción -de vuelta: no terminal, ni mucho menos- respecto del topo que saltó del panelismo televisivo a la jefatura de Estado, prácticamente sin escalas.
El orden establecido, como se sabe, ya tomó nota y busca una alternativa electoral.

Hoy, nadie da dos pesos por la reelección de Milei. Pero tampoco por el surgimiento o invento de alguien que pudiera reemplazarlo, en cuanto a garantizar el mismo modelo con características que no sean manicomiales.

La buena noticia, o perspectiva de tal, continúa pasando por que en Argentina siempre hay terreno en disputa. No es igual al resto de la región. Lo testifican la Resistencia, los períodos dictatoriales más cortos, el juicio a las Juntas como ejemplaridad mundial, el tramo estallado del menemato, la anomalía kirchnerista.

Es atendible la advertencia de que ese carácter distintivo nunca terminó de volcar la hegemonía hacia un lado u otro.

Pero la diferencia está, y no es menor. Le falta el liderazgo que reencauce en tal o cual dirección.
Por lo pronto, el de Milei y sus bestialidades, su violencia, sus monigotes, su analfabetismo retórico, su excentricidad bizarra, su inmoralidad, tiene pinta de empezar a agotarse.

15 mayo 2026

PROGRAMA EL TREN DEL 12 DE MAYO DEL 2026

 


El martes 12 de mayo del 2026, se subió a EL TREN, en la segunda hora, el Dr. en Ciencias Químicas, Docente, Investigador del Conicet Juan Manuel Sonego. Un viaje a uno de los sectores de la sociedad sometido a un particular ensañamiento por el gobierno del Presidente Milei. Un viaje para conocer que pasa con los investigadores y la asfixia de la ciencia en nuestro país. El invitado consideró muy importante la Marcha de donde venía, aunque estimó de menor concurrencia en relación a la primera concentración del año 2024. Habló de tres aristas: una crisis universitaria, una que afecta a los docentes e investigadores y una institucional de un gobierno que no cumple la ley. La falta de fondos a la Universidad ha llevado que se fueran de la Facultad de Ciencias Exactas 438 docentes. Nota en los alumnos una menor curiosidad, fundamental en la carrera de investigador. En la militancia política en Ciencias Exactas, gobernó durante varios años la izquierda y ahora la Cámpora. Militó en una agrupación proto kirchnerista y luego en Nuevo Encuentro.  Su familia está compuesta por un padre proveniente de la clase obrera técnico -químico y una madre Maestra Jardinera. Entre los docentes y científicos, seguramente en proporciones similares a las del país votaron por Milei docentes y científicos. Apenas algunas viñetas de una conversación intensa.

En la primera hora se analizó largamente la Marcha Universitaria del 12 de mayo, se comparó una humorada de Caloi, su coincidencia, con los argumentos del gobierno para elevar a la Corte Suprema un recurso extraordinario para que se pronuncie sobre el cumplimiento de la ley aprobada dos veces por el Congreso, de financiamiento universitario. Hubo tiempo
para escuchar una hermosa canción de Serrat sobre la vejez, un comentario del periodista Alejandro Pércovich sobre que el Circulo Rojo busca un reemplazo de Milei manteniendo lo fundamental del programa, una grabación con los periodistas Wiñazki y Fioriti comentando lo que paso en la reunión de gabinete al retorno de Milei de EE.UU, un comentario de la intendente de Moreno Mariel Fernández sobre la interna peronista, textos de César González y Yago Franco, la concepción del gobierno que el ajuste es infinito. Después de realizar el mayor ajuste de la historia, la caída de la recaudación en los últimos 9 meses obliga a un recorte sobre los recortes del presupuesto 2026.
Súbanse a EL TREN, desde el andén de sus domicilios. 


El TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR




14 mayo 2026

Ensayos de rebelión en la granja libertaria

 Bullrich expresó en público la angustia que provocó en gran parte del oficialismo el caso Adorni; el malestar de Karina, la palabra presidencial en juego y el impacto internacional

LA NACION Martín Rodríguez Yebra

   9 de mayo de 2026

                                             Javier Milei, Patricia Bullrich y Manuel Adorni

Karina Milei es la arquitecta de la paz libertaria. Sin experiencia previa en las manualidades del poder, ella se encargó de administrar con premios y castigos una estructura de gobierno basada en la obsecuencia. Creó un búnker confortable para que su hermano, el Presidente, pudiera dedicarse a estabilizar la economía argentina sin contaminarse con las miserias de la política. Algo de ese orden crujió esta semana.

Patricia Bullrich puso en palabras la angustia que recorre a buena parte del oficialismo por el daño que asume Milei con la defensa a ultranza de Manuel Adorni ante la sucesión de revelaciones sobre su mejora patrimonial desde que es funcionario público. “Tiene que explicar los gastos que hizo de inmediato”, urgió en televisión el miércoles.

Milei estaba en California, donde se desentendía de la crisis que afecta a su jefe de Gabinete. Había volado hasta ahí para dar un discurso de media hora; un refrito del llamado a salvar a Occidente que pronunció en Davos en enero. La reunión más relevante que difundió fue con el cantante Lionel Richie. El desafío de Bullrich lo sacó de esas nostalgias ochentosas.

Mile, con el cantante Lionel Richie y el canciller Quirno, en CaliforniaPresidencia

“¡Ni en pedo se va Adorni!”, dijo, en un diálogo televisivo en el que se lo notó, de a ratos, desencajado. Quiso minimizar la divergencia con su exministra y ahora senadora: “Ya lo habíamos hablado. Ella espoileó lo que va a hacer Manuel”. No ahondó en detalles. Habían tenido una conversación, es cierto. Pero el intercambio no terminó en un acuerdo. Fue un llamado telefónico antes de que él volara a Estados Unidos y mientras Bullrich estaba en Chile, de visita para reunirse con el presidente José Antonio Kast.

Aquel cruce de los Andes ya había despertado suspicacias en el aparato de detectar traiciones de Karina Milei. ¿Por qué una senadora va a reunirse mano a mano con un presidente aliado? ¿Por qué, justo después de publicar un video con aires de campaña sin pedir autorización al comando libertario?

Patricia Bullrich y el presidente de Chile, José Antonio Kast

“Patricia es como un baqueano con olfato fino para oler la tormenta”, la define un legislador oficialista que mira con preocupación la dinámica en que el caso Adorni metió a Milei y los suyos.

La senadora les ha dicho a interlocutores variados que no piensa rendirse mansamente a la obediencia. No al menos cuando encuestas recientes la ubican con mejor nivel de imagen que el propio Milei. Se mueve como si se sintiera autorizada a desafiar el régimen verticalista que custodia Karina. “Yo avanzo por el bien del Gobierno y de estas ideas. Ellos que hagan lo que quieran”, es una muletilla que le atribuyen quienes la frecuentan.

En esta hora de relativa debilidad frente a la opinión pública, los hermanos Milei no pueden ir contra ella. Pero se encuentran ante un dilema: ¿pueden naturalizar la “crítica constructiva” de Bullrich sin desatar una rebelión en la granja libertaria?

La hermana presidencial ya lidia con la engorrosa disputa de espacios de poder con el asesor Santiago Caputo, a quien le atribuye algunos de los males que la aquejan (en especial los audios clandestinos que motivaron la causa por supuesta corrupción en el área de Discapacidad). Esa interna derrama hacia los tribunales y hacia el territorio de la comunicación.

Esta semana Karina Milei alentó a su hermano a armar una cumbre de influencers fanáticos de su gobierno que reclutaron los diputados Lilia Lemoine y Sergio Figliuolo, alias Tronco. Aspiran a reavivar en redes sociales la mística en huelga de los tuiteros que responden a Caputo, como Daniel “Gordo Dan” Parisini y su troupe. “¿Cuándo arranca el Mundial?”, puso Parisini en uno de sus últimos tuits, en los que usó su habitual ironía para algo más que el servilismo del poder. El autoproclamado “brazo armado” del mileísmo también deja traslucir que hace falta un respiro.

                        Milei, Lemoine, "Tronco" y la influencer Candela Vidal, en Olivos

Milei vive del elogio y tarda más que su hermana en desterrar a los infieles. A la larga suelen converger. Con Victoria Villarruel convivió amablemente el primer semestre de gobierno. Cuando ya había sido sentenciada por Karina, se subió a un tanque con la vicepresidenta como si el idilio entre ellos permaneciera intacto. Al mes ya la había declarado “traidora” y “parte de la casta”. Una tensión similar con Bullrich -libertaria por adopción- sería temeraria en estos días. Ella misma se encargó de describir su papel en La Libertad Avanza (LLA) como el de un dirigente que aporta valor propio a un proyecto en el que no abundan las figuras, más allá de Milei. ¿Pero quién le dijo que eso es lo que buscan los hermanos?

Milei, junto a la vicepresidenta Victoria Villarruel el 9 de julio de 2024FabiÂn Marelli/La NaciÂn,Fabián Marelli,FABIÁN MARELLI/LA NACIÓN/ARGENTINA,FABIÁN MARELLI/LA NACIÓN/ARGENTINA - GDAPHOTO

El consenso absoluto

Karina mantiene la idea de conformar una fuerza leal en todo el país, con la menor cantidad de pactos posible y con una toma de decisiones centralizada. Por eso empuja la eliminación de las PASO, instrumento maldito para quien está en el poder. Bullrich ya le avisó que no hay votos para eso y que pueden proponer modelos electorales intermedios. Otro cortocircuito en curso.

Javier delega el armado partidista, pero fantasea con una aparente unidad nacional detrás de su proyecto. A su juicio, únicamente los defensores de viejas prebendas lo resisten. En California llegó incluso a expresar la ilusión de un consenso casi absoluto: “El sueño americano no está muerto. Está renaciendo en Estados Unidos con Donald Trump y en Argentina, donde 48 millones de argentinos eligieron poner fin a un siglo de decadencia y volver a abrazar las ideas que supieron llevarnos a la grandeza”. El disenso, en es burbuja, suena a traición a la patria.

Milei: "El sueño americano no está muerto"

Aquel discurso, cuya primera versión se escribió en enero, empieza a oler a naftalina. Los empresarios que fueron a escuchar a Milei en el Instituto Milken estaban informados del bache de popularidad que atraviesa el gobierno libertario.

Aunque el Presidente lo niega y lo atribuye a “mentiras” del “periodismo basura que vive de la pauta”, esta semana lo advirtió con precisión quirúrgica el semanario The Economist, en un artículo titulado “Javier Milei está en serios problemas”.

“Los votantes ahora tienen dos grandes quejas: escándalos de corrupción y una economía en dificultades. En sus dos primeros años en el cargo, sus políticas redujeron la inflación mensual al 1,5%, aproximadamente una décima parte de su nivel anterior, pero desde entonces fue aumentando gradualmente. La economía se contrajo drásticamente en febrero. El Sr. Milei no se enfrenta a la reelección hasta octubre de 2027 y un auge energético podría ayudarle, pero necesita tomar las riendas de la situación”, señala el texto de la publicación más influyente en el mundo de los negocios. En otros tiempos cada vez que aludían a él en esas páginas, Milei lo celebraba con una expresión sobradora: “Fenómeno barrial”. Esta vez prefirió el silencio.

La argumentación de The Economist es una suerte de bullrichismo anticipatorio, cuando le marca al Presidente la necesidad de enfrentar y resolver los escándalos que afectan a su gestión.

El caso Adorni ha sido el de mayor impacto porque resulta muy gráfico para colarse en las sobremesas del ciudadano común. Es la historia del hombre que pregonaba la austeridad y se exhibía como el azote de los privilegiados que vivían del Estado, atrapado ahora en una secuencia interminable de novedades sobre bienes y ocio de alto nivel.

Milei, con Adorni en la Casa RosadaPresidencia

Milei bancó a Adorni a muerte, fue al Congreso a vitorearlo como a un héroe y expresó una confianza sin fisuras en su honestidad. No consideró necesario exigirle que diera una explicación urgente a la sociedad acerca de dónde salió la plata para adquirir dos casas, un auto y pagar viajes al exterior con dólares en efectivo. A simple vista, una bonanza incongruente con los bajos ingresos de los que Adorni alardeaba en público.

Las revelaciones en capítulos hicieron enmudecer a los ministros, incapaces de justificar con el micrófono abierto conductas que no podían avalar en privado. “Esto no da para más”, decía un funcionario de primera línea a principios de semana. Palabras similares se oían en casi todos los despachos libertarios. Algunos daban un paso más: “Se tiene que ir ya”. La corrosión afecta a un grupo construido en el vértigo del poder, sin lazos de amistad preexistentes y con un débil espíritu de equipo. Pero, ¿quién se lo dice a Karina?

Sin fin

Adorni había ensayado una vuelta de página con su presentación en el Congreso y la conferencia de prensa que dio el lunes, en la que se atuvo a leer unos párrafos autoexculpatorios sin explicar el origen de su patrimonio. El plan fracasó con estrépito a raíz de la declaración judicial del contratista Matías Tabar, que reveló un pago en efectivo de 246.000 dólares para las refacciones de la casa que compraron los Adorni en 2024 en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.

           Matías Tabar, contratista de Manuel AdorniNicolás Suárez

El shock fue inmediato. El Presidente tranquilizó en privado a Adorni y se fue a California. Karina se quedó en Buenos Aires. Los hermanos parecen seguir atados al eslogan de la campaña porteña de 2025: “Adorni es Milei”.

El supuesto spoiler de Bullrich al que aludió el Presidente sería de otra película. Adorni se mantuvo ayer en la tesitura de que aún no puede explicar su patrimonio porque eso sería “obstruir” a la Justicia, a pesar de “la carnicería mediática” que dice sufrir. Se inventa una prohibición que lo convierte en una víctima de la burocracia: no solo lo acusan injustamente de enriquecimiento ilícito sino que le impiden demostrar su inocencia. ¡Maldito Estado! “La fenómena Pato”, como la llamó Adorni, deberá seguir esperando por las aclaraciones que exigió.

Manuel Adorni llega al canal de streaming Neura, en la noche del juevesEnrique García Medina

Los hermanos Milei asumen el riesgo de no cerrar el capítulo. La erosión de la imagen del Gobierno aparece en las encuestas asociada al repunte de la inflación en el primer trimestre del año, a los problemas salariales y al contexto recesivo en sectores de la economía intensivos en mano de obra. La extensión en el tiempo del escándalo Adorni pone en juego la confianza en la palabra presidencial en un momento crítico. Justo cuando es de enorme relevancia alimentar la paciencia social a la espera de indicadores positivos del segundo trimestre del año. Milei necesita que le crean que "lo peor ya pasó" y que la Argentina está en el punto de despegue.

Guillermo Francos, en la estela de Bullrich y herido por cómo trabajó Adorni para desplazarlo de la Jefatura de Gabinete, lo explicó así: “Sería bueno que aclare su situación. Esto empioja mucho la relación del Gobierno con la ciudadanía”.

Milei se enfurece con los reclamos. “No voy a ejecutar en el altar del ego de ustedes, periodistas, a una persona honesta”, dijo el miércoles. Sin miedo a las contradicciones, acusó a la prensa de “violentar” el principio de presunción de inocencia. “Actúan de fiscales, de jueces, dictan sentencias y hacen juicios sumarísimos”, denunció. Cinco segundos después se las agarró con el contratista Tabar: “Es un militante kirchnerista y que justamente es muy dudoso todo su prontuario”. El constructor, cabe aclararlo, se comportaba en sus redes como un simpatizante del gobierno libertario y un furioso antiperonista.

Como prueba definitiva de inocencia, Milei se refirió a los detalles estéticos de la obra de Indio Cua que habían incendiado la conversación social: “Hablaban de unas cascadas y se vio que eran dos cañitos de agua”. Todo este lío por apenas un chorro.