09 abril 2013

DANTE PALMA, 6-7-8, Y LAS VERDADES RELATIVAS



El licenciado en filosofía Dante Palma inició  un debate en 6-7-8, del que salió mal herido, por haberlo planteado equivocadamente. En la polémica Verbitsky - Lanata, sobre  Bergoglio, está claro de qué lado ubicarse, dado que Horacio viene sosteniendo desde hace muchísimos años la complicidad del actual papa en el caso del secuestro de los religiosos Francisco Jalics y Orlando Yorio, mientras los que hoy salen a rasgarse las vestiduras por “los ataques” a Bergoglio  mantuvieron un sonoro silencio cuando Francisco era tan sólo un cardenal. Eso en nada se contrapone a tomar distancia de posiciones de Verbitsky en otros temas, que me pareció es lo que intentó insinuar tímidamente Palma. Además, las acusaciones contra Bergoglio fueron realizadas oportunamente por ambos religiosos y por Emilio Fermín Mignone, cuya hija desaparecida trabajaba con los dos curas en el bajo Flores, hace muchos años. Incluso hay denuncias de la familia de la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Licha de la Cuadra, sobre la indiferencia del actual papa cuando fueron a verlo por la desaparición de Elena de la Cuadra que se encontraba embarazada. Actualmente las suscribe Luis Zamora,  quien como abogado querellante en relación al secuestro de los dos curas jesuitas, al interrogar al entonces cardenal sacó la conclusión que “Bergoglio está ocultando parte de la verdad.”
El panelista de 6-7-8 adoptó una posición de neutralidad en el tema, relativizando la credibilidad de ambos polemistas, en donde se mide un hombre que ha decidido incinerar su pasado para pasar a ser la mejor espada del grupo Clarín del que fue un precoz denunciador, frente al columnista de Página 12, quien ha estudiado durante años el tema de referencia con su reconocida meticulosidad y solvencia. El autor de “El adversario. Periodistas y política en la era kirchnerista”, para posicionarse en este caso no tomó en cuenta un pensamiento certero del Premio Nobel de la Paz, el sudafricano Desmond Tutú: "Si eres neutral en situaciones de injusticia, elegiste estar con el opresor. Si un elefante pone su pie sobre la cola del ratón y tú dices que eres neutral, el ratón no apreciará tu neutralidad."  Por otra parte, merece elogiarse que el licenciado en filosofía, más allá de las críticas aquí formuladas, haya roto la uniformidad planteando sus disidencias, que son los mejores momentos de 6-7-8. Uno de ellos fue cuando Mariana Moyano replicó con contundentes argumentos posiciones de Cynthia García sobre el intendente Cariglino y las pautas publicitarias. Palma intentó mejorar su posición endeble en el debate que inició,  mediante una nota en “Diario Registrado” de fecha 29-03-2013, bajo el título “6-7-8 Verbitsky y las verdades relativas” donde se extiende sobre otros aspectos del programa y sostiene de manera correcta: “En otras palabras, 678, diría yo: casi siempre no intenta decir que la verdad está de su lado y que del otro lado está toda la mentira. No hace eso. Hace algo un poco más complejo pues defiende una verdad relativa, la propia. Lo hace aclarando siempre desde dónde habla. Síntoma de esto es que buena parte de sus informes simplemente exigen a los medios hegemónicos que expliciten los intereses que defienden. No dice que esos intereses sean “falsos” o “subjetivos”, mientras los intereses del programa son “verdaderos” y “objetivos”. Dice “nuestros intereses son estos, es hora de que ustedes muestren los suyos y no los oculten detrás de una presunta aséptica independencia”. Así, lo que 678 hace es poner en tela de juicio la posibilidad misma de objetividad y no acusar a unos de la falta de la misma mientras la toma para sí en un gesto prometeico. Si hiciese eso mantendría la misma estructura que dice criticar, esto es, aquella que afirma que la objetividad es posible pero existen puntos de vista interesados que la distorsionan.”
Suscribo totalmente este párrafo de notable precisión, (muchas veces defendí al programa con esta argumentación) pero éste no es el pensamiento generalizado de los panelistas, incluso del mismo Palma en ciertas ocasiones, como pude comprobarlo personalmente el 28 de enero de este año cuando estuve invitado. Me refiero a: “Así, lo que 678 hace es poner en tela de juicio la posibilidad misma de objetividad y no acusar a unos de la falta de la misma mientras la toma para sí en un gesto prometeico.” Sería interesante que lo discuta al aire con Orlando Barone, sostenedor que 6-7-8 es un espacio donde se despliegan verdades absolutas por parte del programa.


Ese día de fin de enero, hace dos meses,  también se originó un debate sobre algo que yo ya había dicho en participaciones anteriores donde reiteré el papel muy importante que ha cumplido 6-7-8 en las críticas a los medios hegemónicos (tal vez sería conveniente que extienda su pensamiento crítico a todos los medios) y al mismo tiempo, como dato descriptivo, un estrechamiento evidente en el arco ideológico de los invitados. Abogué por programas periodísticos amplios en la televisión pública y mencioné como ejemplo el último programa de Marca de Radio del año 2012 con la participación de su habitual conductor Eduardo Aliverti y en la co-conducción simbólica ese día, de Mario Wainfeld y Víctor Hugo Morales. Periodistas que apoyan al gobierno, pero que fundamentalmente, dos de ellos con mayor intensidad, señalan deficiencias y errores. Cuando hay que criticar al gobierno no deben omitirse las mismas bajo el remanido argumento de favorecer al adversario o ser un instrumento del poder económico.  Si se aclara enfáticamente desde la vereda que se formulan los señalamientos y eso está avalado por una trayectoria,  se evita o minimiza que las críticas sean instrumentadas; es lo que creo que debe hacerse y de tal forma se enriquece a  los programas periodísticos. Señalé que la estructura de 6-7-8 no es la adecuada para los debates con personas de posiciones enfrentadas como pudo percibirse con la presencia de Beatriz Sarlo, porque el televidente se siente lógicamente inclinado al visitante, si observa una relación de seis contra uno. Está claro que 6-7-8 debe seguir cumpliendo su papel, incluyendo en la televisión pública programas periodísticos de discusión y debate.    
Cierto fundamentalismo de algún panelista me llevó a aclarar precisamente, que en mi caso no necesitaba sobreactuar porque hacía cincuenta años que me situaba en el campo nacional y popular.      
Eso originó, junto al  pequeño comentario crítico sobre 6-7-8, que los restantes panelistas sacaran número para replicar. Algunos con argumentos y otro como Palma con falacias “filosóficas”. Precisamente fue Palma quien dijo: “Pero Hugo, hablás que no hay amplitud ideológica y estás diciendo esto aquí.” Dante, a pesar de su juventud, sabe, porque es una verdad de Perogrullo, que en radio y en televisión en vivo, el invitado puede decir lo que quiera y es imposible evitarlo. Lo que revela si hay amplitud o no es que el “imprudente” vuelva a ser invitado. Ese es un interrogante que en varios casos se resolvió en forma desfavorable. En mi caso no canjeo invitaciones por una pretendida “corrección política.”
Algunos panelistas (ese día no estuvieron presentes Sandra Russo, con sus afiladas intervenciones, Mariana Moyano y Nora Veiras) interpretaron las puntualizaciones como una forma de intentar cambiar el programa. Más allá que de ninguna manera fue mi intención, resultaba sorprendente que en un programa de crítica de medios (hegemónicos), produjera tanta irritación un pequeño señalamiento realizado de buena fe a un programa  ubicado en la vereda oficialista y que correctamente defiende la ley de medios, precisamente la que levanta la bandera de la pluralidad de voces.
Es posible que estar en un lugar con mucha exposición, sometido muchas veces a críticas brutales y las más de las veces injustas, sensibilice la piel de algunos panelistas y terminen por actuar como los doberman, que cuando se enojan no reconocen ni siquiera a los amigos. No es el caso de la siempre equilibrada Nora Veiras, de las puntualizaciones precisas de Edgardo Mocca, que sin embargo, aquella noche se dejó llevar por un excesivo entusiasmo defensivo  y corporativo ya que después de afirmar que muchas veces se han dado en el programa debates políticos de muy buen nivel, cosa que comparto, hizo referencia, en mi opinión en forma equivocada, que los funcionarios que son invitados muchas veces se sienten incómodos. Posiblemente el momento de menor nivel periodístico y el menos atractivo del programa generalmente se da cuando los invitados son funcionarios públicos,  y haciendo memoria, sólo recuerdo, tal vez en forma deficitaria por mi parte, una situación que rompió el molde con la presencia de la gobernadora de Catamarca  Lucía Corpacci, a quien Cynthia García realizó preguntas precisas y oportunas que pusieron en aprietos a la entrevistada.   
Aprovecho la ocasión para hacer un reconocimiento a la producción, ese 28 de enero, que dada la intensidad del debate que se produjo, levantó todos los otros temas programados y extendió el programa diez minutos más, como también al conductor Carlos Barragán que intentó en todo momento distribuir equitativamente los tiempos de participación.
Al día siguiente, un panelista comentó irónicamente que los “que pretenden cambiar el programa, deberían preocuparse por los desocupados que acarrearía”, con las risas de aprobación de otros, mientras que Palma en una actitud poco digna de un intelectual, deformó un argumento esgrimido por mí el día anterior  hasta llevarlo al ridículo, para refutarlo: “¿Que quieren? ¿Que vayamos a “Cocineros Argentinos” uno de nosotros y uno de la oposición y discutamos?”. En otro momento esbozó la peregrina teoría para un egresado de la Facultad de Filosofía y Letras, que el debate sólo puede darse entre los que piensan igual.
Esas intervenciones de Dante Palma, se oponen al Palma reflexivo de las “verdades relativas”, y no son precisamente las que pueden provocar un batir de palmas.
03-04-2013
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente. 


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07 abril 2013

OTEANDO EL HORIZONTE*



Samuel Goldwyn, el empresario que creó la Metro Goldwyn Mayer, solía esgrimir una frase tan irónica como prudente cuando se le pedía que oteara el horizonte: “No conviene hacer pronósticos, sobre todo hacia el futuro.” El sociólogo Zygmunt Bauman sostiene que un sociólogo (también un analista político podríamos agregar) debe explicar lo que sucede en las sociedades, para entenderlas, no para hacer profecías. Intentaré hacer un análisis sobre lo que se percibe en el horizonte al empezar el otoño del 2013, arriesgándome a no seguir el prudente consejo del empresario cinematográfico.
La oposición por fuera del Frente para la Victoria permanece deshilachada, desarticulada y si no se encuentra aún más desorganizada es porque los medios dominantes realizan denodados esfuerzos para articularla. Los dos candidatos opositores que se perfilan son: Hermes Binner, con un frente a punto de estallar por sus contradicciones internas, mientras que su inserción  geográfica no supera el ámbito de la Provincia de Santa Fe; y Mauricio Macri, quien realiza denodados y hasta ahora poco efectivos esfuerzos para superar el ámbito capitalino. Por el lado del peronismo federal, más claramente el menemismo residual, De la Sota coquetea con Lavagna que histeriquea, luego de  consumir sus dos vasos de bronce diarios, con el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Para las fundamentales elecciones legislativas del mes de octubre, la Coalición Cívica escindida de Elisa Carrió, hace frente con el FAP y así Victoria Donda, que se especializa en correr por izquierda al gobierno, hace campaña con el ex economista del GP Morgan Adolfo Prat Gay. Es fácil imaginarse la ingesta de sapos que deberán consumir el dirigente sindical Víctor de Gennaro y el economista Claudio Lozano cuando tengan que caminar juntos con el ex economista preferido de Elisa Carrió, niño mimado del establishment local e internacional y asimilar las boutades de Binner, como aquella que hubiera votado en Venezuela por Henrique Capriles contra Hugo Chávez. 


Dos exiliados del éxito político, dos políticos en el tobogán de la declinación, como Pino Solanas y Elisa Carrió, dos egos que necesitan mucho espacio para estacionarlos, se unieron para sobrevivir levantando la bandera de la lucha contra la corrupción. Es posible que tengan un moderado éxito en el electorado capitalino, si logran sobrevivir hasta las elecciones a las previsibles rispideces de un matrimonio político condenado a la fractura.


Con esta oposición, el gobierno juega con una cancha inclinada a su favor. Como adversarios potencialmente importantes tiene la oposición interna representada por Daniel Scioli y Sergio Massa, que como personajes hamletianos deshojan la margarita entre sus deseos personales y el temor de un salto riesgoso. Scioli, que ha sido leal a Menem, a Rodríguez Saa, a Duhalde y a Néstor y Cristina Kirchner, es un personaje cuyo discurso insustancial, su ideología maleable al envase del momento, su escasa estructura política que no le impidió ser diputado, vicepresidente y gobernador de la principal provincia argentina, y sus profundos déficits de gestión, no afectan su elevado reconocimiento electoral como si estuviera revestido de un traje antiflama. Realiza por el momento  un alineamiento verbal incondicional, mientras que sus gestos de independencia son cada vez más profundos. La incorporación de Alberto Fernández, su fotografía en Expoagro con los principales adversarios del gobierno, tensa la cuerda. Hay en circulación  trascendidos con cierto sustento que sostienen que bajo cuerda Scioli estaría jugando con Francisco de Narváez. Sería el gambito astuto para su proyecto personal tendiente a bloquear toda alternativa reeleccionista y al mismo tiempo  aprovechar  la debilidad presidencial posterior, para que, aún contra su voluntad, la presidenta se vea obligada  a postular al ex motonauta.    
Sergio Massa, según la mayoría de las encuestas, mide muy bien en la Provincia, pero un salto presidencial sería aparentemente un despropósito. De ahí la idea de ir con listas propias en las legislativas especulando que en octubre del 2015, iría como candidato a gobernador de una lista que lleve a Scioli como postulante a presidente o incluso a Macri. El actual gobernador duda entre esperar que su candidatura le caiga como un fruto maduro bendecido por Cristina ante la imposibilidad de contar con otro candidato más taquillero, o enfrentarla ante la posibilidad que esa situación nunca llegue. 
Francisco de Narváez, el diputado mudo y el entrevistado locuaz en los medios y programas acogedores, un legislador ñoqui, se mueve entre desconcertado e indeciso para sumarse a un frente que lo deje posicionado como candidato a gobernador en el 2015, e intenta que su figura recoja, como en el 2008, el disconformismo antikirchnerista en la provincia. 

LA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA DEL KIRCHNERISMO
Cristina Fernández realiza una construcción política que muchas veces parece contradictoria e incluso incongruente. Se ha quedado sin la organización obrera organizada y basa su sustentabilidad en las organizaciones sociales y en La Cámpora, la agrupación juvenil que se presenta como incondicional. Sabe que las legislativas son fundamentales para conseguir mayorías que abran la muy lejana posibilidad de la reforma constitucional. En estas elecciones se renuevan los legisladores que ingresaron en la peor elección del kirchnerismo en el 2008. Sin embargo se arriesga al límite en la Provincia de Buenos Aires, donde definitivamente se juega su suerte de continuidad y en el caso más desfavorable, necesita cosechar los votos suficientes para llegar al 2015, sin el deterioro profundo que en el ejercicio del poder origina la proximidad del alejamiento.
El cerco financiero y político sobre Daniel Scioli, una provincia donde todo está en carne viva, terminará perjudicando más a la Presidenta que al gobernador. En este contexto, la lógica más elemental indica que hay que sumar, sin dejar abandonar a los heridos en la banquina, y postergar de cara al 2015,  para el tramo final, las rupturas que resulten inevitables.
Estoy convencido que a pesar de lo que espera Daniel  Scioli, si Cristina no puede ser reelegida, el gobernador no será el heredero. A pesar de todas las pruebas reales de lealtad que ha dado, la Presidenta no confía en él. Por otra parte no hay que ser demasiado agudo, para comprender que esta alternativa significa la posibilidad cierta de un triunfo a costa de una formidable derrota política.  

OTEANDO EL HORIZONTE


Sin posibilidades ciertas de reelección ( salvo un acuerdo con la oposición que permitiera llamar a una Convención Constituyente) y descartando a Daniel Scioli como su continuador por fundadas razones de desconfianza política y descreimiento de su lealtad, a lo que se suma la  generalizada precaución de la Presidenta hacia sus colaboradores, emerge como alternativa con probabilidades la jugada realizada por Lula en relación con Dilma Roussef. La misma se realizó con un Presidente que gozaba de un 70% de popularidad y una candidata sin conocimiento popular. Allí fue posible.
¿Podrá Cristina emprender exitosamente la gran Lula? Todo dependerá de su popularidad al iniciarse 2014. ¿ Y quién podría ser la Dilma Roussef argentina? El único que tiene la confianza absoluta de la jefa de estado es el secretario legal y técnico de la Presidenta, Carlos Zannini.
Sin ningún conocimiento público, más allá del círculo estrecho de los políticos, analistas políticos y periodistas, sostienen, los que lo conocen, que es un cuadro político. En su juventud militó en una agrupación marxista pro China: Vanguardia Comunista. De ahí su apodo de “el chino”. Nació en Córdoba en 1954, fue secretario de gobierno municipal cuando Néstor Kirchner fue intendente de Río Gallegos. Cuando su jefe llegó a gobernador, se desempeñó como Ministro de Gobierno de la Provincia. Fue luego legislador y se desempeñó como el jefe del bloque de diputados provinciales. Cuando Néstor Kirchner lo consideró necesario, fue Presidente de la Suprema Corte de Justicia de Santa Cruz.   
 Lleva muchos años integrando la mesa cada vez más chica del kirchnerismo, con el cargo de Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Tal vez sea sólo una conjetura que el tiempo disolverá y los avatares de la sorpresiva política argentina convertirá en una hipótesis desechada. En ese caso Samuel Goldwin volverá a tener razón y lamentaré no haberle hecho caso: “No conviene hacer pronósticos, sobre todo hacia el futuro.” 

*Publicado en La Tecl@ Eñe Página Web/N° 57
26-03-2013 
Todos los derechos. Hugo Presman. Para publicar citar fuente.               

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DEBATE

Resumen del debate organizado por La Señal Medios el 19 de marzo pasado en el salón principal de la Federación Gráfica Bonaerense. 
Gabriel Fernandez, Carlos Raimundi, Héctor Amichetti, Edgardo Mocca y Hugo Presman. 

31 marzo 2013

SALTOS ORNAMENTALES E INCOMPRENSIONES LLAMATIVAS



La transformación del cardenal Jorge Mario Bergoglio en el Papa Francisco ha provocado incomprensiones llamativas y espectaculares saltos ornamentales. Tan cierto es el largo enfrentamiento entre el kirchnerismo  y el ex cardenal, como el respaldo que  el Arzobispo de Buenos Aires realizó en las villas mediante los curas villeros. Son conocidas desde hace décadas  las denuncias que sobre aspectos oscuros del comportamiento hacia dos religiosos del hoy Papa, como el conocimiento reciente de su apoyo para la protección y salvación de perseguidos en los años de plomo. En una institución como la Iglesia que tuvo un comportamiento cómplice con la dictadura establishment – militar, no es extraño encontrar dentro de las mismas actitudes duales de entrega y salvataje, incluso en personajes muy comprometidos con la dictadura como Pio Laghi y Monseñor Emilio Graselli.  Las denuncias de Emilio Fermín Mignone, Horacio Verbitsky, la familia de la primera presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo Licha de la Cuadra; en su momento los religiosos  Orlando Yorio y Francisco Jalics, y el abogado Luis Zamora, colocaron en el banquillo de los acusados al cardenal Bergoglio, que carecía por entonces de defensores tan entusiastas como los hoy enardecidos periodistas  Alfredo Leuco y Jorge Lanata.


Tan conocidas eran las homilías críticas del actual Papa contra el gobierno, su estrecha relación con Elisa Carrió, Gabriela Michetti, Mauricio Macri, su apoyo a las patronales del campo, su encuentro con Cleto, su oposición con argumentos medievales contra el matrimonio igualitario y la identidad de género, como su contención de las víctimas de Cromañón y de la tragedia de Once, su fomento del diálogo inter religioso y la lucha contra la trata de personas.
Personalidad compleja, su designación como Papa dejó descolocados a los soldados oficialistas, que cambiado el escenario seguían enarbolando un discurso que no se correspondía a las nuevas circunstancias. La Presidenta, repuesta del desconcierto inicial, adoptó rápidamente la actitud política que correspondía a la jefa de Estado del país del nuevo Papa.
La posición presidencial originó saltos ornamentales, varios francamente grotescos, de quienes están más cercanos a acatar que aceptar reflexivamente las líneas bajadas.
Desde la radio y desde la nota anterior, “La historia es imaginativa”, sostuve: “Conviene no tomar posiciones apresuradas, en función de un pasado con agujeros negros. Basta pensar en nuestra propia historia reciente donde también se han registrado sorpresas  en la última década. Cuando un cardenal se convierte en papa, en circunstancias que obligan indefectiblemente a un cambio, puede suceder que muera el cardenal y nazca un papa que niegue en su accionar aspectos de su propia historia.  Más si proviene de  una orden con esquema militar, como la jesuita, acostumbrado a obedecer al superior  y ahora encumbrado a mandar sin tener a nadie humano por encima.
Es conveniente no enarbolar un optimismo tonto ni un pesimismo ideologizado.
Como bien sostiene el ensayista Alejandro Horowicz en el diario Tiempo Argentino del 18 de marzo: “El Papa no jugará sus naipes en el tablero global según la lógica local.”
Sus primeros pasos son interesantes y promisorios, poblados de gestos a los cuales ha sido también muy afecto el kirchnerismo.
La historia  es imaginativa y sorpresiva, con la misma frecuencia que suele transitar por los caminos previstos.”

INCOMPRENSIONES LLAMATIVAS
Desde las filas de los críticos exacerbados del gobierno, el periodista Alfredo Leuco en su columna semanal del bisemanario Perfil, con su proverbial exageración consideró que “El (Bergoglio) es la Revolución.” Parece que desde que confió sus ansias juveniles de un mundo mejor en Victorio  Codovilla, el eterno Secretario General del Partido Comunista, infalible para el error, el periodista cordobés transita por un carril similar al de su primer maestro, que lo llevó en su momento a considerar el lock- out campestre- patronal, como “un nuevo 17 de octubre.”
Desde las filas oficialistas, figuras representativas como Luís D`Elía y el diputado Andrés Larroque mostraron su desconcierto, manteniendo el anterior discurso a contramano  del viraje que la situación ameritaba.
 El sólido intelectual Horacio González, reaccionó contra carteles oportunistas que calificaban a Bergoglio como “Papa, argentino y peronista. …. En su intervención en Carta Abierta lamentó que sectores kirchneristas  “entren en esa superchería”   Escribió en Página 12: “Volvamos a la improvisada noción de “papa peronista”. Además de su equivocada inconsistencia histórica, se priva de considerar las hondas implicancias del nombramiento de Bergoglio y su trabajo sobre los nombres, que no incluyen sólo a Loyola sino al poverello Francisco, que intentó cristianizar a los musulmanes….” Junto con puntualizaciones correctas, puede intuirse cierta incomprensión del intelectual sobre la religiosidad popular que llevó a que mayoritariamente en nuestro país y en América Latina la designación del Papa Francisco fue recibida con indudable alegría. Es posible que esa no sea su interpretación ni su intención. De no ser así se caería desde otro campo en la misma incomprensión que impide al poder económico y franjas de clase media entender la inserción de los caudillos populares en el corazón del pueblo.
Con su habitual ironía corrosiva, la revista Barcelona ridiculizó las ondas de amor y paz que despertó el nuevo Papa, sintonizando en alguna medida con las críticas de Horacio González. En su tapa puede leerse: “…..Por qué ahora es progresista pensar que los homosexuales van al infierno, que usar preservativos es pecado, que el aborto es un crimen y que el Estado debe financiar la educación católica.  El país reconciliado y retrógrado que se viene”    

RECONCILIACIÓN


En las filas de la oposición antikirchnerista se levanta la bandera de la reconciliación y de dar por superado el pasado. En ese sentido, una mención ecuménica del Papa Francisco es tomado en nuestro país como un señalamiento contra el gobierno. Eduardo Duhalde corrió a reconciliarse con Carlos Menem.
Julio Bárbaro no se cansa en ejemplificar con el abrazo Perón- Balbín, que a diferencia de lo que sostiene, tenía mucho más de castración del peronismo histórico por parte del radicalismo  que de barajar y dar de nuevo.
Sólo se reconcilian los que están en la misma vereda,  aquellos que tienen intereses contradictorios secundarios como Urquiza y  Rosas. Cuenta Felipe Pigna: “Justo José Urquiza, el enemigo de 1852, causante de su derrota definitiva en la batalla de Caseros, conociendo la delicada situación económica que vivía Juan Manuel de Rosas en Inglaterra, le ofreció en 1858 su ayuda económica: “Yo y algunos amigos de Entre Ríos estaríamos dispuestos a enviar a usted alguna suma para ayudarle a sus gastos, y le agradecería nos manifestase  que aceptaría esta demostración de algunos individuos que más de una vez sirvieron a sus órdenes. Ello no importaría otra cosa que la expresión de buenos sentimientos que les guardan los mismos que contribuyeron a su caída, pero que no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país, y a los servicios muy altos que le debe y que soy el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle, y son los que se refieren a la energía con que siempre sostuvo los derechos de la soberanía y la independencia nacional.”
Urquiza y Rosas tenían contradicciones secundarias acerca de la distribución de las rentas de la Aduana del Puerto de Buenos Aires entre el Litoral y la Provincia de Buenos Aires, pero ambos se oponían a la nacionalización de la recaudación, que sí pretendían los caudillos norteños. De ahí la posibilidad de su reconciliación.
Cuando Carlos Menem pasó a las filas de la Revolución Fusiladora, adoptando sus lineamientos económicos, se abrazó con el símbolo más odiado por los peronistas como era el Almirante Isaac Francisco Rojas.
Nunca se reconciliaron, porque significaban dos proyectos diferentes, San Martín y Rivadavia.
Nunca se reconciliaron, porque significaban dos proyectos diferentes, Mitre y los caudillos norteños a los  que exterminó.
No hubo ni habrá reconciliación entre las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y los asesinos del terrorismo de estado.
No hay nada que reconciliar entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri.  Pero eso no significa que la Presidente practique gestos de urbanidad y convivencia política que lamentablemente evitó al no invitar al jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a integrar la delegación oficial al Vaticano. En cambio merece mencionarse como un acto de reconocimiento al que no es precisamente propensa la Presidenta, la invitación a Magdalena Ruiz Guiñazú y Graciela Fernández Meijide a la conmemoración del 37º aniversario del funesto golpe del 24 de marzo de 1976.     
SALTOS ORNAMENTALES E INCOMPRENSIONES LLAMATIVAS
El análisis político no se puede realizar con los anteojos del odio y de la bronca. Ambos desconectan la lengua del cerebro. Tampoco desde el prejuicio, definido por Florencio Escardó como “un juicio carente de juicio”, cuando escribía con el pseudónimo de Piolín de Macramé.
El filósofo holandés de origen judío Baruj Spinoza es el que acertaba cuando decía: “En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender. Si se sigue su consejo se evitan los saltos ornamentales y las incomprensiones llamativas.       

24-03-2013
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente. 

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