11 abril 2013
09 abril 2013
DANTE PALMA, 6-7-8, Y LAS VERDADES RELATIVAS
El licenciado en filosofía Dante Palma
inició un debate en 6-7-8, del que salió
mal herido, por haberlo planteado equivocadamente. En la polémica Verbitsky -
Lanata, sobre Bergoglio, está claro de
qué lado ubicarse, dado que Horacio viene sosteniendo desde hace muchísimos
años la complicidad del actual papa en el caso del secuestro de los religiosos
Francisco Jalics y Orlando Yorio, mientras los que hoy salen a rasgarse las
vestiduras por “los ataques” a Bergoglio
mantuvieron un sonoro silencio cuando Francisco era tan sólo un
cardenal. Eso en nada se contrapone a
tomar distancia de posiciones de Verbitsky en otros temas, que me pareció es lo
que intentó insinuar tímidamente Palma. Además, las acusaciones contra
Bergoglio fueron realizadas oportunamente por ambos religiosos y por Emilio
Fermín Mignone, cuya hija desaparecida trabajaba con los dos curas en el bajo
Flores, hace muchos años. Incluso hay denuncias de la familia de la primera
presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Licha de la Cuadra, sobre la
indiferencia del actual papa cuando fueron a verlo por la desaparición de Elena
de la Cuadra que se encontraba embarazada. Actualmente las suscribe Luis
Zamora, quien como abogado querellante
en relación al secuestro de los dos curas jesuitas, al interrogar al entonces
cardenal sacó la conclusión que “Bergoglio está ocultando parte de la verdad.”
El panelista de 6-7-8 adoptó una posición de
neutralidad en el tema, relativizando la credibilidad de ambos polemistas, en
donde se mide un hombre que ha decidido incinerar su pasado para pasar a ser la
mejor espada del grupo Clarín del que fue un precoz denunciador, frente al
columnista de Página 12, quien ha estudiado durante años el tema de referencia
con su reconocida meticulosidad y solvencia. El
autor de “El adversario. Periodistas y política en
la era kirchnerista”, para posicionarse en este caso no tomó en cuenta un
pensamiento certero del Premio Nobel de la Paz, el sudafricano Desmond
Tutú: "Si eres neutral en situaciones de
injusticia, elegiste estar con el opresor. Si un elefante pone su pie sobre la
cola del ratón y tú dices que eres neutral, el ratón no apreciará tu
neutralidad." Por otra parte,
merece elogiarse que el licenciado en filosofía, más allá de las críticas aquí
formuladas, haya roto la uniformidad planteando sus disidencias, que son los
mejores momentos de 6-7-8. Uno de ellos fue cuando Mariana Moyano replicó con
contundentes argumentos posiciones de Cynthia García sobre el intendente
Cariglino y las pautas publicitarias. Palma intentó mejorar su posición
endeble en el debate que inició,
mediante una nota en “Diario Registrado” de fecha 29-03-2013, bajo el
título “6-7-8 Verbitsky y las verdades relativas” donde se extiende sobre otros
aspectos del programa y sostiene de manera correcta: “En otras palabras, 678, diría yo: casi siempre no intenta decir que la
verdad está de su lado y que del otro lado está toda la mentira. No hace eso.
Hace algo un poco más complejo pues defiende una verdad relativa, la propia. Lo
hace aclarando siempre desde dónde habla. Síntoma de esto es que buena parte de
sus informes simplemente exigen a los medios hegemónicos que expliciten los
intereses que defienden. No dice que esos intereses sean “falsos” o
“subjetivos”, mientras los intereses del programa son “verdaderos” y
“objetivos”. Dice “nuestros intereses son estos, es hora de que ustedes
muestren los suyos y no los oculten detrás de una presunta aséptica
independencia”. Así, lo que 678 hace es poner en tela de juicio la
posibilidad misma de objetividad y no acusar a unos de la falta de la misma
mientras la toma para sí en un gesto prometeico. Si hiciese eso mantendría
la misma estructura que dice criticar, esto es, aquella que afirma que la
objetividad es posible pero existen puntos de vista interesados que la
distorsionan.”
Suscribo totalmente
este párrafo de notable precisión, (muchas veces defendí al programa con esta
argumentación) pero éste no es el pensamiento generalizado de los panelistas,
incluso del mismo Palma en ciertas ocasiones, como pude comprobarlo
personalmente el 28 de enero de este año cuando estuve invitado. Me refiero a:
“Así, lo que 678 hace es poner en tela
de juicio la posibilidad misma de objetividad y no acusar a unos de la falta de
la misma mientras la toma para sí en un gesto prometeico.” Sería
interesante que lo discuta al aire con Orlando Barone, sostenedor que 6-7-8 es un espacio donde se despliegan verdades
absolutas por parte del programa.
Ese día de fin de
enero, hace dos meses, también se
originó un debate sobre algo que yo ya había dicho en participaciones
anteriores donde reiteré el papel muy
importante que ha cumplido 6-7-8 en las críticas a los medios hegemónicos (tal
vez sería conveniente que extienda su pensamiento crítico a todos los medios) y
al mismo tiempo, como dato descriptivo, un estrechamiento evidente en el arco
ideológico de los invitados. Abogué por programas periodísticos amplios
en la televisión pública y mencioné como ejemplo el último programa de Marca de
Radio del año 2012 con la participación de su habitual conductor Eduardo
Aliverti y en la co-conducción simbólica ese día, de Mario Wainfeld y Víctor
Hugo Morales. Periodistas que apoyan al gobierno, pero que fundamentalmente,
dos de ellos con mayor intensidad, señalan deficiencias y errores. Cuando hay
que criticar al gobierno no deben omitirse las mismas bajo el remanido
argumento de favorecer al adversario o ser un instrumento del poder
económico. Si se aclara enfáticamente
desde la vereda que se formulan los señalamientos y eso está avalado por una
trayectoria, se evita o minimiza que las
críticas sean instrumentadas; es lo que creo que debe hacerse y de tal forma se
enriquece a los programas periodísticos.
Señalé que la estructura de 6-7-8 no es la adecuada para los debates con
personas de posiciones enfrentadas como pudo percibirse con la presencia de
Beatriz Sarlo, porque el televidente se siente lógicamente inclinado al
visitante, si observa una relación de seis contra uno. Está claro que 6-7-8
debe seguir cumpliendo su papel, incluyendo en la televisión pública programas
periodísticos de discusión y debate.
Cierto fundamentalismo de algún panelista me
llevó a aclarar precisamente, que en mi caso no necesitaba sobreactuar porque
hacía cincuenta años que me situaba en el campo nacional y popular.
Eso
originó, junto al pequeño comentario
crítico sobre 6-7-8, que los restantes panelistas sacaran número para replicar. Algunos con
argumentos y otro como Palma con falacias “filosóficas”. Precisamente fue Palma
quien dijo: “Pero Hugo, hablás que no hay amplitud ideológica y estás diciendo
esto aquí.” Dante, a pesar de su juventud, sabe, porque es una verdad de Perogrullo,
que en radio y en televisión en vivo, el invitado puede decir lo que quiera y
es imposible evitarlo. Lo que revela
si hay amplitud o no es que el “imprudente” vuelva a ser invitado. Ese es un
interrogante que en varios casos se resolvió en forma desfavorable. En
mi caso no canjeo invitaciones por una pretendida “corrección política.”
Algunos panelistas (ese día no estuvieron
presentes Sandra Russo, con sus afiladas intervenciones, Mariana Moyano y Nora
Veiras) interpretaron las puntualizaciones como una forma de intentar cambiar
el programa. Más allá que de ninguna manera fue mi intención, resultaba
sorprendente que en un programa de crítica de medios (hegemónicos), produjera
tanta irritación un pequeño señalamiento realizado de buena fe a un programa ubicado en la vereda oficialista y que
correctamente defiende la ley de medios, precisamente
la que levanta la bandera de la pluralidad de voces.
Es posible que estar en un lugar con mucha
exposición, sometido muchas veces a críticas brutales y las más de las veces
injustas, sensibilice la piel de algunos panelistas y terminen por actuar como
los doberman, que cuando se enojan no reconocen ni siquiera a los amigos. No es
el caso de la siempre equilibrada Nora Veiras, de las puntualizaciones precisas
de Edgardo Mocca, que sin embargo, aquella noche se dejó llevar por un excesivo
entusiasmo defensivo y corporativo ya
que después de afirmar que muchas veces se han dado en el programa debates
políticos de muy buen nivel, cosa que comparto, hizo referencia, en mi opinión
en forma equivocada, que los funcionarios que son invitados muchas veces se
sienten incómodos. Posiblemente el momento de menor nivel periodístico y el
menos atractivo del programa generalmente se da cuando los invitados son
funcionarios públicos, y haciendo
memoria, sólo recuerdo, tal vez en forma deficitaria por mi parte, una
situación que rompió el molde con la presencia de la gobernadora de
Catamarca Lucía Corpacci, a quien
Cynthia García realizó preguntas precisas y oportunas que pusieron en aprietos
a la entrevistada.
Aprovecho la ocasión para hacer un
reconocimiento a la producción, ese 28 de enero, que dada la intensidad del
debate que se produjo, levantó todos los otros temas programados y extendió el
programa diez minutos más, como también al conductor Carlos Barragán que
intentó en todo momento distribuir equitativamente los tiempos de
participación.
Al día siguiente, un panelista comentó
irónicamente que los “que pretenden cambiar el programa, deberían preocuparse
por los desocupados que acarrearía”, con las risas de aprobación de otros,
mientras que Palma en una actitud poco digna de un intelectual, deformó un
argumento esgrimido por mí el día anterior
hasta llevarlo al ridículo, para refutarlo: “¿Que quieren? ¿Que vayamos a “Cocineros Argentinos” uno de nosotros y
uno de la oposición y discutamos?”. En otro momento esbozó la peregrina
teoría para un egresado de la Facultad de Filosofía y Letras, que el debate sólo puede darse entre los que
piensan igual.
Esas intervenciones de Dante Palma, se oponen
al Palma reflexivo de las “verdades relativas”, y no son precisamente las que
pueden provocar un batir de palmas.
03-04-2013
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar
fuente.
07 abril 2013
OTEANDO EL HORIZONTE*
Samuel
Goldwyn, el empresario que creó la Metro Goldwyn Mayer, solía esgrimir una
frase tan irónica como prudente cuando se le pedía que oteara el horizonte: “No
conviene hacer pronósticos, sobre
todo hacia el futuro.” El sociólogo Zygmunt Bauman sostiene que un
sociólogo (también un analista político podríamos agregar) debe explicar lo que
sucede en las sociedades, para entenderlas, no para hacer profecías. Intentaré
hacer un análisis sobre lo que se percibe en el horizonte al empezar el otoño
del 2013, arriesgándome a no seguir
el prudente consejo del empresario cinematográfico.
La
oposición por fuera del Frente para la Victoria permanece deshilachada,
desarticulada y si no se encuentra aún más desorganizada es porque los medios
dominantes realizan denodados esfuerzos para articularla. Los dos candidatos
opositores que se perfilan son: Hermes Binner, con un frente a punto de
estallar por sus contradicciones internas, mientras que su inserción geográfica no supera el ámbito de la
Provincia de Santa Fe; y Mauricio Macri, quien realiza denodados y hasta ahora
poco efectivos esfuerzos para superar el ámbito capitalino. Por el lado del
peronismo federal, más claramente el menemismo residual, De la Sota coquetea
con Lavagna que histeriquea, luego de
consumir sus dos vasos de bronce diarios, con el jefe de gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires. Para las fundamentales elecciones legislativas del mes
de octubre, la Coalición Cívica escindida de Elisa Carrió, hace frente con el FAP
y así Victoria Donda, que se especializa en correr por izquierda al gobierno,
hace campaña con el ex economista del GP Morgan Adolfo Prat Gay. Es fácil
imaginarse la ingesta de sapos que deberán consumir el dirigente sindical
Víctor de Gennaro y el economista Claudio Lozano cuando tengan que caminar
juntos con el ex economista preferido de Elisa Carrió, niño mimado del
establishment local e internacional y asimilar las boutades de Binner, como aquella
que hubiera votado en Venezuela por Henrique Capriles contra Hugo Chávez.
Dos
exiliados del éxito político, dos políticos en el tobogán de la declinación,
como Pino Solanas y Elisa Carrió, dos egos que necesitan mucho espacio para
estacionarlos, se unieron para sobrevivir levantando la bandera de la lucha
contra la corrupción. Es posible que tengan un moderado éxito en el electorado
capitalino, si logran sobrevivir hasta las elecciones a las previsibles
rispideces de un matrimonio político condenado a la fractura.
Con
esta oposición, el gobierno juega con una cancha inclinada a su favor. Como
adversarios potencialmente importantes tiene la oposición interna representada
por Daniel Scioli y Sergio Massa, que como personajes hamletianos deshojan la
margarita entre sus deseos personales y el temor de un salto riesgoso. Scioli,
que ha sido leal a Menem, a Rodríguez Saa, a Duhalde y a Néstor y Cristina
Kirchner, es un personaje cuyo discurso insustancial, su ideología maleable al
envase del momento, su escasa estructura política que no le impidió ser
diputado, vicepresidente y gobernador de la principal provincia argentina, y
sus profundos déficits de gestión, no afectan su elevado reconocimiento
electoral como si estuviera revestido de un traje antiflama. Realiza por el momento un alineamiento verbal incondicional,
mientras que sus gestos de independencia son cada vez más profundos. La
incorporación de Alberto Fernández, su fotografía en Expoagro con los
principales adversarios del gobierno, tensa la cuerda. Hay en circulación trascendidos con cierto sustento que sostienen
que bajo cuerda Scioli estaría jugando con Francisco de Narváez. Sería el
gambito astuto para su proyecto personal tendiente a bloquear toda alternativa
reeleccionista y al mismo tiempo aprovechar la debilidad presidencial posterior, para que,
aún contra su voluntad, la presidenta se vea obligada a postular al ex motonauta.
Sergio
Massa, según la mayoría de las encuestas, mide muy bien en la Provincia, pero
un salto presidencial sería aparentemente un despropósito. De ahí la idea de ir
con listas propias en las legislativas especulando que en octubre del 2015,
iría como candidato a gobernador de una lista que lleve a Scioli como
postulante a presidente o incluso a Macri. El actual gobernador duda entre
esperar que su candidatura le caiga como un fruto maduro bendecido por Cristina
ante la imposibilidad de contar con otro candidato más taquillero, o
enfrentarla ante la posibilidad que esa situación nunca llegue.
Francisco
de Narváez, el diputado mudo y el entrevistado locuaz en los medios y programas
acogedores, un legislador ñoqui, se mueve entre desconcertado e indeciso para
sumarse a un frente que lo deje posicionado como candidato a gobernador en el
2015, e intenta que su figura recoja, como en el 2008, el disconformismo
antikirchnerista en la provincia.
LA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA DEL
KIRCHNERISMO
Cristina
Fernández realiza una construcción política que muchas veces parece
contradictoria e incluso incongruente. Se ha quedado sin la organización obrera
organizada y basa su sustentabilidad en las organizaciones sociales y en La
Cámpora, la agrupación juvenil que se presenta como incondicional. Sabe que las
legislativas son fundamentales para conseguir mayorías que abran la muy lejana
posibilidad de la reforma constitucional. En estas elecciones se renuevan los
legisladores que ingresaron en la peor elección del kirchnerismo en el 2008.
Sin embargo se arriesga al límite en la Provincia de Buenos Aires, donde
definitivamente se juega su suerte de continuidad y en el caso más
desfavorable, necesita cosechar los votos suficientes para llegar al 2015, sin
el deterioro profundo que en el ejercicio del poder origina la proximidad del
alejamiento.
El
cerco financiero y político sobre Daniel Scioli, una provincia donde todo está
en carne viva, terminará perjudicando más a la Presidenta que al gobernador. En
este contexto, la lógica más elemental indica que hay que sumar, sin dejar
abandonar a los heridos en la banquina, y postergar de cara al 2015, para el tramo final, las rupturas que
resulten inevitables.
Estoy
convencido que a pesar de lo que espera Daniel Scioli, si Cristina no puede ser reelegida, el
gobernador no será el heredero. A pesar de todas las pruebas reales de lealtad
que ha dado, la Presidenta no confía en él. Por otra parte no hay que ser
demasiado agudo, para comprender que esta alternativa significa la posibilidad
cierta de un triunfo a costa de una formidable derrota política.
OTEANDO EL HORIZONTE
Sin
posibilidades ciertas de reelección ( salvo un acuerdo con la oposición que
permitiera llamar a una Convención Constituyente) y descartando a Daniel Scioli
como su continuador por fundadas razones de desconfianza política y
descreimiento de su lealtad, a lo que se suma la generalizada precaución de la Presidenta
hacia sus colaboradores, emerge como alternativa con probabilidades la jugada
realizada por Lula en relación con Dilma Roussef. La misma se realizó con un
Presidente que gozaba de un 70% de popularidad y una candidata sin conocimiento
popular. Allí fue posible.
¿Podrá
Cristina emprender exitosamente la gran Lula? Todo dependerá de su popularidad
al iniciarse 2014. ¿ Y quién podría ser la Dilma Roussef argentina? El único que tiene la confianza absoluta de
la jefa de estado es el secretario legal y técnico de la Presidenta, Carlos
Zannini.
Sin
ningún conocimiento público, más allá del círculo estrecho de los políticos,
analistas políticos y periodistas, sostienen, los que lo conocen, que es un
cuadro político. En su juventud militó en una agrupación marxista pro China:
Vanguardia Comunista. De ahí su apodo de “el chino”. Nació en Córdoba en 1954,
fue secretario de gobierno municipal cuando Néstor Kirchner fue intendente de
Río Gallegos. Cuando su jefe llegó a gobernador, se desempeñó como Ministro de
Gobierno de la Provincia. Fue luego legislador y se desempeñó como el jefe del
bloque de diputados provinciales. Cuando Néstor Kirchner lo consideró
necesario, fue Presidente de la Suprema Corte de Justicia de Santa Cruz.
Lleva muchos años integrando la mesa cada vez
más chica del kirchnerismo, con el cargo de Secretario Legal y Técnico de la
Presidencia de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Tal vez sea sólo una conjetura que el
tiempo disolverá y los avatares de la sorpresiva política argentina convertirá
en una hipótesis desechada.
En ese caso Samuel Goldwin volverá a tener razón y lamentaré no haberle hecho
caso: “No conviene hacer pronósticos, sobre
todo hacia el futuro.”
*Publicado en La Tecl@ Eñe Página Web/N° 57
26-03-2013
Todos
los derechos. Hugo Presman. Para
publicar citar fuente.
DEBATE
Resumen del debate organizado por La Señal Medios el 19 de marzo pasado en el salón principal de la Federación Gráfica Bonaerense.
Gabriel Fernandez, Carlos Raimundi, Héctor Amichetti, Edgardo Mocca y Hugo Presman.
Gabriel Fernandez, Carlos Raimundi, Héctor Amichetti, Edgardo Mocca y Hugo Presman.
31 marzo 2013
SALTOS ORNAMENTALES E INCOMPRENSIONES LLAMATIVAS
La
transformación del cardenal Jorge Mario Bergoglio en el Papa Francisco ha
provocado incomprensiones llamativas y espectaculares saltos ornamentales. Tan
cierto es el largo enfrentamiento entre el kirchnerismo y el ex cardenal, como el respaldo que el Arzobispo de Buenos Aires realizó en las
villas mediante los curas villeros. Son conocidas desde hace décadas las denuncias que sobre aspectos oscuros del
comportamiento hacia dos religiosos del hoy Papa, como el conocimiento reciente
de su apoyo para la protección y salvación de perseguidos en los años de plomo.
En una institución como la Iglesia
que tuvo un comportamiento cómplice con la dictadura establishment – militar,
no es extraño encontrar dentro de las mismas actitudes duales de entrega y
salvataje, incluso en personajes muy comprometidos con la dictadura como Pio
Laghi y Monseñor Emilio Graselli. Las
denuncias de Emilio Fermín Mignone, Horacio Verbitsky, la familia de la primera
presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo Licha de la Cuadra; en su momento
los religiosos Orlando Yorio y Francisco
Jalics, y el abogado Luis Zamora, colocaron en el banquillo de los acusados al
cardenal Bergoglio, que carecía por
entonces de defensores tan entusiastas como los hoy enardecidos
periodistas Alfredo Leuco y Jorge Lanata.
Tan conocidas eran las homilías críticas del
actual Papa contra el gobierno, su estrecha relación con Elisa Carrió, Gabriela
Michetti, Mauricio Macri, su apoyo a las patronales del campo, su encuentro con
Cleto, su oposición con argumentos medievales contra el matrimonio igualitario
y la identidad de género, como su contención de las víctimas de Cromañón y de
la tragedia de Once, su fomento del diálogo inter religioso y la lucha contra
la trata de personas.
Personalidad
compleja, su designación como Papa dejó descolocados a los soldados oficialistas,
que cambiado el escenario seguían enarbolando un discurso que no se
correspondía a las nuevas circunstancias. La
Presidenta, repuesta del desconcierto inicial, adoptó rápidamente la actitud
política que correspondía a la jefa de Estado del país del nuevo Papa.
La
posición presidencial originó saltos ornamentales, varios francamente
grotescos, de quienes están más cercanos a acatar que aceptar reflexivamente
las líneas bajadas.
Desde
la radio y desde la nota anterior, “La historia es imaginativa”, sostuve: “Conviene no tomar posiciones apresuradas,
en función de un pasado con agujeros negros. Basta pensar en nuestra propia
historia reciente donde también se han registrado sorpresas en la última década. Cuando un cardenal se
convierte en papa, en circunstancias que obligan indefectiblemente a un cambio,
puede suceder que muera el cardenal y nazca un papa que niegue en su accionar
aspectos de su propia historia. Más si
proviene de una orden con esquema
militar, como la jesuita, acostumbrado a obedecer al superior y ahora encumbrado a mandar sin tener a nadie
humano por encima.
Es
conveniente no enarbolar un optimismo tonto ni un pesimismo ideologizado.
Como
bien sostiene el ensayista Alejandro Horowicz en el diario Tiempo Argentino del
18 de marzo: “El Papa no jugará sus
naipes en el tablero global según la lógica local.”
Sus
primeros pasos son interesantes y promisorios, poblados de gestos a los cuales
ha sido también muy afecto el kirchnerismo.
La historia es imaginativa y sorpresiva, con la misma
frecuencia que suele transitar por los caminos previstos.”
INCOMPRENSIONES LLAMATIVAS
Desde
las filas de los críticos exacerbados del gobierno, el periodista Alfredo Leuco
en su columna semanal del bisemanario Perfil, con su proverbial exageración consideró
que “El (Bergoglio) es la Revolución.” Parece que desde que confió sus ansias
juveniles de un mundo mejor en Victorio Codovilla, el eterno Secretario General del
Partido Comunista, infalible para el error, el periodista cordobés transita por
un carril similar al de su primer maestro, que lo llevó en su momento a
considerar el lock- out campestre- patronal, como “un nuevo 17 de octubre.”
Desde
las filas oficialistas, figuras representativas como Luís D`Elía y el diputado
Andrés Larroque mostraron su desconcierto, manteniendo el anterior discurso a
contramano del viraje que la situación
ameritaba.
El sólido intelectual Horacio González,
reaccionó contra carteles oportunistas que calificaban a Bergoglio como “Papa,
argentino y peronista. …. En su intervención en Carta Abierta
lamentó que sectores kirchneristas
“entren en esa superchería”
Escribió en Página 12: “Volvamos a la improvisada noción de “papa
peronista”. Además de su equivocada inconsistencia histórica, se priva de
considerar las hondas implicancias del nombramiento de Bergoglio y su trabajo
sobre los nombres, que no incluyen sólo a Loyola sino al poverello Francisco,
que intentó cristianizar a los musulmanes….” Junto con puntualizaciones correctas, puede intuirse cierta
incomprensión del intelectual sobre la religiosidad popular que llevó a que
mayoritariamente en nuestro país y en América Latina la designación del Papa
Francisco fue recibida con indudable alegría. Es posible que esa no sea su interpretación ni su intención.
De no ser así se caería desde otro campo en la misma incomprensión que impide
al poder económico y franjas de clase media entender la inserción de los
caudillos populares en el corazón del pueblo.
Con
su habitual ironía corrosiva, la revista Barcelona ridiculizó las ondas de amor
y paz que despertó el nuevo Papa, sintonizando en alguna medida con las
críticas de Horacio González. En su tapa puede leerse: “…..Por qué ahora es progresista pensar que los homosexuales van al
infierno, que usar preservativos es pecado, que el aborto es un crimen y que el
Estado debe financiar la educación católica.
El país reconciliado y retrógrado que se viene”
RECONCILIACIÓN
En las filas de la oposición antikirchnerista se levanta
la bandera de la reconciliación y de dar por superado el pasado. En ese
sentido, una mención ecuménica del Papa Francisco es tomado en nuestro país
como un señalamiento contra el gobierno. Eduardo Duhalde corrió a reconciliarse
con Carlos Menem.
Julio Bárbaro no se cansa en ejemplificar con el abrazo
Perón- Balbín, que a diferencia de lo que sostiene, tenía mucho más de
castración del peronismo histórico por parte del radicalismo que de barajar y dar de nuevo.
Sólo se reconcilian los que están en la misma
vereda, aquellos que tienen intereses
contradictorios secundarios como Urquiza y
Rosas. Cuenta Felipe Pigna: “Justo José Urquiza, el enemigo de 1852,
causante de su derrota definitiva en la batalla de Caseros, conociendo la
delicada situación económica que vivía Juan Manuel de Rosas en Inglaterra, le
ofreció en 1858 su ayuda económica: “Yo y algunos amigos de Entre Ríos
estaríamos dispuestos a enviar a usted alguna suma para ayudarle a sus gastos,
y le agradecería nos manifestase que
aceptaría esta demostración de algunos individuos que más de una vez sirvieron
a sus órdenes. Ello no importaría otra cosa que la expresión de buenos
sentimientos que les guardan los mismos que contribuyeron a su caída, pero que
no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el
país, y a los servicios muy altos que le debe y que soy el primero en
reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle, y son los que se
refieren a la energía con que siempre sostuvo los derechos de la soberanía y la
independencia nacional.”
Urquiza y
Rosas tenían contradicciones secundarias acerca de la distribución de las
rentas de la Aduana del Puerto de Buenos Aires entre el Litoral y la Provincia
de Buenos Aires, pero ambos se oponían a la nacionalización de la recaudación,
que sí pretendían los caudillos norteños. De ahí la posibilidad de su
reconciliación.
Cuando Carlos Menem pasó a las filas de la Revolución
Fusiladora, adoptando sus lineamientos económicos, se abrazó con el símbolo más
odiado por los peronistas como era el Almirante Isaac Francisco Rojas.
Nunca se reconciliaron, porque significaban dos proyectos
diferentes, San Martín y Rivadavia.
Nunca se reconciliaron, porque significaban dos proyectos
diferentes, Mitre y los caudillos norteños a los que exterminó.
No hubo ni habrá reconciliación entre las Madres y
Abuelas de Plaza de Mayo y los asesinos del
terrorismo de estado.
No
hay nada que reconciliar entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri. Pero eso no significa que la Presidente
practique gestos de urbanidad y convivencia política que lamentablemente evitó
al no invitar al jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a integrar la
delegación oficial al Vaticano. En cambio merece mencionarse como un acto de
reconocimiento al que no es precisamente propensa la Presidenta, la invitación
a Magdalena Ruiz Guiñazú y Graciela Fernández Meijide a la conmemoración del
37º aniversario del funesto golpe del 24 de marzo de 1976.
SALTOS
ORNAMENTALES E INCOMPRENSIONES LLAMATIVAS
El
análisis político no se puede realizar con los anteojos del odio y de la
bronca. Ambos desconectan la lengua del cerebro. Tampoco desde el prejuicio, definido por Florencio
Escardó como “un juicio carente de
juicio”, cuando escribía con el pseudónimo de Piolín de Macramé.
El
filósofo holandés de origen judío Baruj Spinoza es el que acertaba cuando
decía: “En política no hay que reír
ni llorar, sólo comprender.” Si se sigue su consejo se evitan los
saltos ornamentales y las incomprensiones llamativas.
24-03-2013
Todos
los derechos reservados. Hugo Presman. Para
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