09 noviembre 2014

                    EL MURO CAÍDO HACE UN CUARTO DE SIGLO
                                         


Las ilusiones alumbraban el inicio de la década de los sesenta. La revolución hacía pie en Cuba y Argelia. Se iniciaba la lucha por la independencia en los países africanos. África proyectaba dos figuras paradigmáticas: Patrice Lumumba y Nelson Mandela. La lucha por los derechos civiles de sus hermanos norteamericanos, con sus gigantescas movilizaciones, catapultaría al notable Martín Luther King y su histórico discurso en Washington “Tengo un sueño”. Un mundo distinto parecía posible. Las esperanzas chocaron contra cuarenta y cinco  kilómetros de cemento armado, que cortaban ciento noventa y dos calles. Otros 115 kilómetros rodeaban su parte oeste. El Muro constituía la frontera estatal entre la RDA y el enclave Berlín Oeste. Era domingo. El almanaque señalaba el 13 de agosto de 1961. Dos millones y medio de alemanes habían desertado del Este hasta entonces. ¿Por qué había que separar la Revolución del capitalismo? El stalinismo había desnaturalizado el socialismo hasta convertirlo en una caricatura. El desarrollo productivo que convirtió a la URSS en la segunda potencia mundial, no se traducía en la vida cotidiana. Los cohetes surcaban el espacio, pero los televisores no podían usarse más de dos horas continuadas porque se quemaban. Los burócratas constituían una casta privilegiada que conformaban la nomenclatura. Libertades elementales de la Revolución Francesa  habían sucumbido a cambio de seguridades económicas. Sobrevivían conquistas valorables que redimían tibiamente las viejas banderas socialistas: educación, salud, trabajo y en menor medida vivienda. Las restricciones a la movilidad y a la libertad de expresión eran profundas. Los gulags, la versión rusa de los campos de concentración, se erigieron como un monumento a la ignominia.
En el tercer mundo se encendían luces que se apagaban detrás del Muro. Los Beatles le ponían música a las esperanzas. El desarrollo increíble de los medios de comunicación perforaría los cuatro metros de altura de la barrera de cemento. La competencia de la guerra de las galaxias que emprendió el imperialismo en su faz financiera  representada por Ronald Reagan, devastaría la economía rusa. Gorbachov emprendió las reformas ( perestroika) y la transparencia ( glasnot) La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas empezó a desmembrarse. Se desmoronaba insólitamente. Como en una comedia que dejaba atrás un drama, el desencadenamiento del hecho histórico estuvo inserto en ciertas casualidades: Gunter Schabowski, el vocero del Politburó de Alemania Oriental, de regreso de sus vacaciones, convocó a una conferencia de prensa y leyó, entre otros anuncios, que “todo alemán del Este tendría ahora, por primera vez derecho a un pasaporte”.


Al difundirse la noticia, cuenta Michael Meyer, en su libro “El año que cambió el mundo”  “miles de alemanes acudieron en manada a los puntos de cruce a Occidente……La Guerra Fría terminó en el jolgorio espontáneo o, para ser más precisos, una fiesta callejera. Gente común y corriente, solicitando un cambio, se tomó el asunto en sus manos. Fueron ellos quienes tumbaron el muro, no ejércitos……Y luego bailaron sobre el mismo”      
  El jueves 9 de Noviembre de 1989, los berlineses se subieron al Muro y lo destruyeron a pico y martillo con una rapidez que escapó a las previsiones de Gorbachov, Kohl, Bush,  Thatcher, Juan Pablo II, que desde el Vaticano jugó un papel trascendente. La escena parecía arrancada de una película de ciencia-ficción. Familias separadas se reencontrarían después de veintiocho años. El tiempo trascurrido marcaría distancias difíciles de superar. Los alemanes orientales y los otros pueblos que vivieron la experiencia del socialismo stalinista, pronto descubrieron que el capitalismo neoliberal real no era igual al que se asomaba por las pantallas de televisión. Han tenido que vivir una encrucijada en la que se dio cita la destrucción de las ventajas del régimen anterior con las taras del nuevo sistema. En general,  los jóvenes adhieren a lo surgido del muro demolido y los mayores que vivieron en el socialismo real añoran  algunas de las seguridades perdidas.

Alemania se ha convertido en el estado más poderoso de la Comunidad del euro. Y también en la locomotora y en el gendarme de las políticas del capitalismo salvaje. Grecia, Portugal, España, Irlanda, tal vez recuerden una frase que se le atribuye al héroe de la resistencia francesa y luego presidente francés Charles de Gaulle: “Quiero tanto a Alemania que prefiero que haya dos.”
Algunos historiadores, como Eric J. Hobsbawm, sostuvieron que el siglo XX fue un siglo corto que empezó en 1914 y terminó ese jueves 9 de noviembre de 1989. Los veinticinco años siguientes ya correspondieron al siglo XXI: ese del discurso único, del fin de la historia y de las ideologías, del capitalismo salvaje, del post modernismo, del desmantelamiento del Estado de Bienestar. Las sociedades que nacieron después de sepultar el Muro, se caracterizaron por acentuar la desigualdad. Y es un devenir lógico. En una simplificación extrema que deja demasiados matices excluidos, de un lado del Muro estaban los que en aras de la justicia sacrificaban la libertad y del otro los que en aras de la libertad inmolaban la justicia. Ganaron los últimos, y en el interior de cada sociedad volvieron a levantarse las piedras del Muro de Berlín. Son las rejas, las alarmas, la policía privada, los barrios cerrados, los guetos modernos que separa a los incluidos de los excluidos. A los sobre explotados de los desocupados. A esos Muros que aparta a un hombre de otro, en el territorio cruel de la injusticia. A esos Muros les tiene que llegar un 9 de noviembre. Hoy suena tan improbable como aquel jueves que cambió la historia. Esa que no está determinada en ningún lado y que escribimos cada día.
También hay hoy muros físicos como el caído en 1989, como el que separa a Méjico de Estados Unidos que abarca un tercio de la frontera,  a Israel de Palestina, a Ceuta y Melilla en la ocupación española, para impedir la emigración hacia el continente europeo, a India de Pakistán, a Arabia Saudita de Irak, a Kuwait de Irak, a Gaza de Egipto, entre otros. 



 Veinticinco años después, en nuestro continente hay territorios donde las depredaciones del neoliberalismo, del capitalismo financiero y su sector privilegiado, la bancocracia, abonaron el terreno para el surgimiento de gobiernos populares que con medidas reparadoras  y desplegando una   batalla cultural  han desnudado las falacias del discurso único que levantó Muros en todo el planeta. 


08 noviembre 2014

A treinta y seis años de la guerra abortada con Chile y 30 años del acuerdo de paz
       LA LOCURA BÉLICA
                                                  

 
La hora H del día D eran las 22  del 22 de diciembre de 1978. El año en que Argentina había sido sede y ganadora del Campeonato Mundial de Fútbol. Con un país silencioso que había podido salir colectivamente a la calle aquel 25 de junio del triunfo contra Holanda. Ahí  en la cancha de River, a pocos metros de la ESMA, el campo de concentración paradigmático de los años de plomo. Apenas uno de los centenares diseminados por la geografía nacional. La dictadura establishment- militar desmontaba la sociedad con mejor  distribución del ingreso de América Latina, fruto del notable proceso transformador del peronismo, intento que se venía realizando con pocas interrupciones desde el 16 de septiembre de 1955. Se proponía barrer el modelo de sustitución de importaciones enancados en el terror y sobre miles de cadáveres, para concretar la desindustrialización y reducir el monstruo que anidaba en sus entrañas- los trabajadores- impenitentemente peronistas. Entregaban la soberanía pero se iban a mostrar nacionalistas provincianos con Chile, que padecía un panorama similar. Dos gobiernos bestiales, alineados incondicionalmente con EE.UU, de fuerte presencia católica, aliados en el MERCOSUR de la muerte que fue el plan Cóndor, que se sentían protagonistas de la tercera guerra mundial contra el comunismo.    
La hora H del día D eran las 22 del 22 de diciembre de 1978. Ese día, a 48 horas de la Navidad se iba a perpetrar lo que estuvo a punto de consumarse en la Nochebuena de 1901, bajo las presidencias de Julio Argentino Roca y Federico  Errázuriz.
Argentina llevaba invertidos cerca de diez mil millones de dólares en armamentos, cuya deuda en una parte importante iban a ser cargados en el pasivo de YPF, para luego consumar su privatización en el menemismo.
Se había pasado el Rubicón. La suerte estaba echada. Las tropas se aprestaban en la larga frontera. Alguna división ya se encontraba en territorio chileno aún antes de la hora H del día D, a las 22 del 22 de diciembre de 1978. 
ANTECEDENTES DEL CONFLICTO
El  22 de junio de 1971,  se firmó en Gran Bretaña el acuerdo argentino- chileno de someter el conflicto del Beagle y de tres islas, a propuesta del presidente socialista chileno Salvador Allende y aceptación de Alejandro Agustín Lanusse, tercer presidente de la autodenominada “Revolución Argentina.
Nuestro país, en una clara posición de dependencia colonial había aceptado someter, tradicionalmente, conflictos limítrofes con Chile al país que tenía una política balcanizadora en el Continente y con quién se mantenía un litigio sobre las Islas Malvinas desde 1833. Todo ello, de alguna manera, estaba enmarcado en el Tratado de Límites firmado por ambos países el 23 de junio de 1881.
En un día lluvioso y gris, a las 10,30 horas el 2 de mayo de 1977, el gobierno británico entregó a los embajadores de Argentina y Chile, 280 páginas con el título “ Laudo Arbitral sobre el  Canal de Beagle”.Habían  trabajado durante cuatro años,  cinco jueces de distintas nacionalidades: Hardy Dillard ( EE.UU)  Sir  Gerald Fitzmaurice ( Reino Unido) André Gros ( Francia) Charles C. Dillard ( Nigeria) y Sturen Petren ( Suecia) Eran cinco jueces de la Corte Internacional de la Haya, quienes transmitieron su decisión al gobierno de su Majestad  Británica. El fallo era absolutamente favorable a Chile a quien le otorgaban la soberanía  sobre la mitad meridional del Canal del Beagle, las islas Lennox, Nueva y Picton, pero extendía el fallo sobre cuestiones no sometidas a arbitraje como las islas e islotes dispersos  al sur del Canal hasta el Cabo de Hornos. Se fijaba además nueve meses para la instrumentación del Laudo.
Chile, como es obvio, aprobó de inmediato el resultado.
El período fijado para la implementación, fue utilizado por Argentina para tratar de encontrar en forma bilateral un acuerdo más favorable. Mientras tanto Chile designó, en agosto de 1977, empezando a aplicar el Laudo, a los Alcaldes de Mar.
Mientras tanto se empiezan a conocer las consecuencias del terrorismo de estado. Cyrus Vance y Patricia Derian entregaron a la cancillería argentina el 29-11-1977, una lista de 7500 personas presumiblemente detenidas y desaparecidas.
El gobierno argentino toma la decisión de rechazar el arbitraje, intentando desesperadamente acercar posiciones, mientras se preparaba para la guerra.
Hay un encuentro de los sectores duros de ambas partes, representados por Osiris Villegas y Julio Philippi.
Se envía luego a Chile una propuesta, basada en una delimitación más favorable a la Argentina llevada por el jefe del Estado Mayor Conjunto vicealmirante Torti. Se conoció como línea Torti.
Pinochet propone un encuentro entre los dos presidentes bajo la consigna de “un diálogo de general a general”
El 19-01-1978 se reúnen en Plumerillo, Mendoza,  los presidentes ilegítimos de ambos lados de la Cordillera. Pinochet pregunta: “-La Argentina ¿Que me ofrece a cambio  de todo esto?”  Le contestó Videla  “La paz ¿ Le parece poca cosa para nuestros pueblos?” En esa reunión Pinochet dibujó un mapa más favorable para nuestro país de la  zona del  conflicto, que se agregó al expediente pero aclarando que no era una posición oficial sino un mero papel de trabajo. Videla le anuncia a su par chileno  que apenas regresara a Buenos Aires rechazaría el laudo. También se convino una nueva reunión para  el 20 de febrero de 1978 en la ciudad chilena de Puerto Montt.
El 25 de enero, Argentina rechaza el Laudo Arbitral, alegando  los errores jurídicos que contenía y  las arbitrariedades manifiestas que incurre a favor de Chile. Lo consideraba nulo de nulidad absoluta.
La reunión del 20 de febrero puede seguirse en las memorias del último presidente de la dictadura criminal, Reynaldo Bignone en su libro “ El último de facto”. El relato es el siguiente: “… en pleno acto de la firma, sorpresivamente, Pinochet pronunció un duro discurso en el cual quedaba claro que no se proponía respetar los acuerdos a los que se habían llegado hasta ese momento.  Quedaba bien en claro que los halcones del país vecino habían hecho su faena y logrado el objetivo de bloquear la vía negociadora. Ellos se proponían imponer el laudo a rajatabla………Lo que acababa de ocurrir  tomó totalmente por sorpresa a Videla. Se había acordado con anterioridad que no se pronunciarían discursos. Se enteró recién al bajar de la escalera hacia el salón de la ceremonia que no sería así. Fue cuando Pinochet le musitó al oído: General, me voy a tomar la libertad de pronunciar unas pocas palabras. Cuando después escuchó que lo que él creía sería una oratoria de circunstancias se convertía en un alegato formal, a todas luces preparado con mucha anterioridad, ya no le quedaba margen que para una propuesta protocolar, expresando vagamente buenos deseos”
El desaire a Videla fue aprovechado por Massera en un discurso duro desde Ushuaia.
A lo largo de ese tenso 1978, se realizaron múltiples encuentros posteriores con avances y retrocesos que concluyeron finalmente en un estentóreo fracaso.
EL MEOLLO DE LAS NEGOCIACIONES
El gobierno Chileno estaba sólidamente alineado detrás de Pinochet. Tenían un fallo favorable y una situación militar teóricamente inferior a la Argentina.
El gobierno argentino desconocía el fallo de un arbitraje al que se había sometido. Estaba atravesado por las fuertes luchas internas entre el Ejército y la Marina. A su vez el sector de Videla- Viola se encontraba desbordado y sometido a presiones crecientes de los generales de división Carlos Suárez Mason y Luciano Benjamín Menéndez, comandantes del Primer y Tercer Cuerpo de Ejército, las unidades de combate más poderosos.
La idea era que el conflicto bélico sería muy favorable para la Argentina, aunque se estimaba que en la primera semana de la guerra, se provocarían para ambos países alrededor de veinte mil muertos.
De manera que planteado en estos términos, se estaba ante un callejón sin salida. A Chile lo amparaba el arbitraje favorable que más allá de la unidad del mando ejercido por Pinochet, su frente militar lo cuestionaría si realizaba concesiones importantes sobre lo que ya había obtenido por el arbitraje. La Argentina acariciaba la salida militar para la recuperación de lo perdido en el arbitraje,  en la confianza de su superioridad sostenida con un convencimiento llamativo en sus sectores más duros de la marina y sectores del ejército.


La hora H del día D se acercaba inexorablemente. El 22 de diciembre era el día límite. Prevista originalmente para el día 20, una terrible tormenta que dificultaba los desembarcos aplazó milagrosamente el inicio para 48 horas después.
LOS NEGOCIADORES    

Personajes que tuvieron actitudes cómplices ante el terrorismo de estado, cumplirían un papel fundamental para evitar la guerra. El Nuncio Papal, Pío Laghi que jugaba al tenis con Eduardo Emilio Massera, el arzobispo Raúl Primatesta con fuertes contactos con el carnicero del campo de concentración de La Perla, Luciano Benjamín Menéndez y el gobernador norteamericano Raúl Castro, nacido en Méjico, ex gobernador de Arizona.

En el libro de Bruno Passarelli  “El delirio armado”, se relata que Castro le contó al nuncio Pío Laghi: “ Le juro, monseñor, quedé tremendamente impresionado, Menéndez me dio la impresión de que ya estaba subido a un caballo blanco y, como una especie de Napoleón a la argentina, dispuesto a cruzar la cordillera para entrar en Santiago, me repitió una y otra vez que no encontraría resistencia, pues tanto el Ejército como la Armada argentinos son muy superiores a los de Chile y que todos sus subordinados están perfectamente cohesionados detrás de sus mandos ….Me han referido cosas realmente alarmantes que tanto el arzobispo como otros prelados han escuchado de labios del General Menéndez y de otros oficiales de la guarnición, por ejemplo, que a fin de año las tropas argentinas brindarán con champagne en la Casa de la Moneda y que, después, se limpiarán las botas en las aguas del Pacífico ”

 Castro, Primatesta y Pío Laghi enviaban desesperados mensajes al Vaticano advirtiendo que la guerra era inminente. Juan Pablo II había asumido hacía pocos días,  el 16-10-1978.
Por esos días de diciembre Albano Harguindeguy declaraba ante ministros provinciales de gobierno: “ Mejor la razón que la fuerza, pero si así no puede ser, entonces el más fuerte y poderoso impondrá por la fuerza su voluntad, y no sirve mucho que yo pida a Dios que no lleguemos a ello”
El jueves 14 de diciembre, cuenta Passarelli: “Estaban en el Salón del Plaza Hotel donde el cuerpo diplomático se aprestaba a agasajar al Presidente Videla como retribución a la cena con la que el dictador los había homenajeado dos noches antes.
“Monseñor, se han vuelto locos, han decidido ir a la guerra”. José Alfredo Martínez de Hoz, el Rasputín económico del Proceso, dijo estas palabras en voz baja en los oídos  de monseñor Pío Laghi , quién lo escuchaba incrédulo”
A su vez en Chile Pinochet declaraba: “Para que reunión en reunión, los presidentes solo se reúnen cuando las cosas están solucionadas, es la última instancia, pero no se qué sentido puede tener eso si a Chile, que había aceptado la mediación de la Santa Sede, ahora le ponen mil cortapisas. ¿Me pueden decir entonces para que queremos mediadores?
Escribe  Carlos M Túrolo en su libro “ De Isabel a Videla. Los pliegues del Poder”: “Así las cosas, el nuncio Pío Laghi habla con el Presidente argentino. La respuesta de Videla a Pío Laghi es casi un ultimátum: “¡ Si la Iglesia  está decidida a hacer algo, debe hacerlo en horas, no en semanas, porque el reloj de la guerra está en marcha!
Están claras las razones de la voluntad de los mediadores. La iglesia trataba de evitar un conflicto entre dos pueblos hermanos mayoritariamente católicos y a EE.UU no le interesaba la contienda entre dos países sólidamente alineados  con sus políticas, más allá de las críticas consecuentes durante la presidencia de James Carter por las flagrantes violaciones de los derechos humanos a los dos lados de la cordillera y las rispideces diplomáticas que suscitaban al respecto. 
Además el conflicto podía abrir una Caja de Pandora de viejas cuentas. Perú y Bolivia, que perdieron territorios a favor de Chile en la Guerra del Pacífico se alinearían con Argentina, mientras que Ecuador con problemas limítrofes con Perú podía respaldar a Chile, mientras era una incertidumbre la actitud que adoptaría Brasil.     
 PLAN DE OPERACIONES
Según Bruno Passarelli, autor de “El Delirio Armado. Argentina- Chile La guerra que evitó el Papa”: “La hora cero coincidiría con la ocupación militar  de las tres islas en disputa, que sería precedida entre 24 y 36 horas antes, por una operación nocturna de intrusión en la que efectivos de elite de la Infantería de Marina desembarcarían en las islas e islotes situados al sur de la desembocadura oriental del Canal de Beagle y fuera de la zona en litigio ( el llamado Martillo) pese a lo cual el Fallo Arbitral de 1977 las había asignado a Chile, y aniquilarían cualquier resistencia chilena. Se trataba de las islas Freycinet, Herschel, Wallaston, Deceyt y Hornos….. Dos horas después de completada la ocupación de las islas Picton Lennox y Nueva, colocadas bajo la protección cercana del GT1, aviones Mirage- Dagger y Skyhawk bombardearían objetivos militares de la ciudad de Punta Arenas y en Puerto Williams, mientras el hostigamiento aéreo alcanzaría a blancos relacionados al transporte y el abastecimiento en la región de Magallanes….. A las 0 horas entraría en acción el ejército que cruzaría la frontera patagónica por cuatro puntos diferentes con tropas de la IX Brigada de Infantería de Montaña y de otras unidades asignadas al sector en Santa Cruz y Chubut. Casi contemporáneamente, aprovechando las primeras horas de la mañana, aviones de la Fuerza Aérea  tratarían de destruir a la aviación chilena, si fuera posible en tierra, con una ofensiva fulminante del tipo de las aplicadas por Israel con tanto suceso en Medio Oriente……Irrumpirían las dos grandes unidades terrestres ….la V Brigada de Infantería ( la misma que había masacrado a la guerrilla en Tucumán y que comandaba el General Luís Santiago Martella) y la VII Brigada de Infantería de Montaña , a las órdenes del General Saa, uno de los más fieles a Menéndez) …..El objetivo era llegar al Pacífico y partir en dos el territorio chileno….En el plan de operaciones se preveía también la ocupación de una ciudad clave, que sería determinada según el curso de las acciones por “ la línea de menor resistencia”. El primer objetivo era Santiago, pero se tenía a Valparaíso como alternativa. El avance de las tropas iba a ser constantemente apoyado por la Fuerza Aérea….”
 ENVIADO  MILAGROSO
Habíamos llegado al  día D, el   22  de diciembre de 1978. Cuando quedaban catorce horas para el inicio de las hostilidades, bautizada en la Argentina como Operación Soberanía, llegó la mediación milagrosa. El anuncio del Papa enviando un representante fue realizado pocos minutos antes del mediodía del 22 de diciembre en Roma, alrededor de las 8 de la mañana hora de Buenos Aires. Un télex llegó a la Nunciatura y Monseñor Galán se lo comunicó a Videla. El Papa era extremadamente prudente. Manifestaba su deseo de mandar a Buenos Aires y Santiago de Chile un representante personal para examinar y buscar juntos las posibilidades de una honorable composición pacífica de la controversia.
La decisión entre las Fuerzas Armadas fue tensa Cuenta Túrolo: “ La discusión fue intensa, de  casi una hora. El Comandante en Jefe del Ejército, Roberto Viola, el de la Armada, Armando Lambruschini, y el de la Fuerza Aérea, Orlando Agosti, sostenían que ya no se podía volver atrás, en tanto Videla abogaba para que se detuvieran las operaciones…..Durante la discusión, en las palabras y en la actitud de Videla quedó implícito que renunciaría a la Presidencia, si se seguía adelante con las operaciones”    
Dos cables cifrados de Videla y Pinochet llegarían después, con la aceptación,  a Roma.
El enviado fue Antonio Samoré a propuesta de Monseñor Casaroli, una especie de Ministro de Relaciones Exteriores del Vaticano. Antonio Samoré se desempeñaba en el Archivo Secreto y en la Biblioteca Apostólica. El cardenal argentino Pironio solía decir del futuro mediador que “era el único cardenal casado. Su esposa era América Latina.”                      
Arribó a Buenos Aires el 26 de diciembre. Y un primer acuerdo se concretó el 8 de enero de 1979 cuando se firmó el Acta de Montevideo que sentaba unas bases precarias de suspensión de hostilidades e inicio de negociación bajo la supervisión del Papa.     
 Para ello Samoré con infinita paciencia tuvo que conciliar las contradicciones y antagonismos del poder en la Argentina y el laudo positivo que ya contaba Chile. Tuvo tres reuniones con Pinochet, cinco con Videla, más de veinte con los cancilleres Pastor y Cubillos, y tres veces atravesaría la cordillera en ambos sentidos. En medio de las incertidumbres de aquellos días históricos, quedo la frase de Samoré: “Veo una lucecita al final del túnel”
Para entender el grado de tensión y posiciones diferentes que atravesaban a las Fuerzas Armadas, es ilustrativa esta anécdota narrada en “El delirio armado” En Aeroparque, el jefe militar Luciano Benjamín Menéndez había tenido una violenta discusión con Pastor, conminándolo virtualmente  a que no viajase a la capital uruguaya ya que no firmase documento alguno. Trató incluso de forzar el desembarco del canciller de la escalerilla del avión  presidencial, evocaría tiempo después Mariano Lorences, que era un dirigente del entonces Partido Intransigente. “ Retírese general, yo respondo a las órdenes del presidente Videla y tengo precisas instrucciones, respondió Pastor. Y abordó la máquina”     
DEJANDO ATRÁS LA CASI GUERRA CON CHILE     
Largas, tediosas y con períodos de tensión extrema fueron las negociaciones.
Samoré fue investido oficialmente de mediador  el 4 de mayo de 1979
 “Durante el año y medio de trabajos, que incluyeron centenares de reuniones, no faltaron los momentos borrascosos, en los que se estuvo a un paso de la ruptura. Cada vez que eso se producía, el anciano cardenal oponía un elemento moral que, a su juicio era determinante: ambos países habían contraído frente al Papa  un compromiso ético irrenunciable, el de agotar todos los esfuerzos  y dejar de lado animosidades para intentar la marcha hacia un exitoso final”
Por una desafortunada coincidencia, como cuando en Londres se conoció el fallo arbitral, también fue gris y lluvioso aquél  viernes 12 de diciembre de 1980 cuando se llegó finalmente la propuesta del Papa. Básicamente reafirmaba el laudo arbitral con algunas concesiones menores para Argentina. Afirmaba Samoré: “ Los argentinos no me entregaron un solo mapa anterior a 1955, ni uno solo, probatorio de que las islas Nueva, Lennox y Picton estaban bajo su soberanía” Chile, en cambio, había realizado entre 1892 y 1915, más de setecientos actos de soberanía.
El colocar las tres islas en el centro de la polémica tuvo entre sus propulsores principales al Almirante Isaac Rojas.  Son esos “nacionalistas” capaces de entregar la soberanía económica sobre dos millones de kilómetros cuadrados a los países imperiales y luego rasgarse las vestiduras por tres islas en litigio queriendo ir a la guerra con un país hermano, ante la sonrisa complaciente de los balcanizadores. 
Para dar una idea de la desorganización e improvisación del gobierno argentino en el terreno diplomático, que contrastaba con la solvencia del chileno, alcanza con esta anécdota: En una ocasión Samoré le dijo a Videla que la biblioteca Vaticana estaba muy pobre de mapas argentinos. Videla intentó salvar la deficiencia y envió mapas del Beagle y de las tres islas en disputa por las que Argentina estaba dispuesta a ir a la guerra. Lamentablemente en el material enviado las mismas figuraban como pertenecientes a Chile.
La propuesta del Papa solicitaba una contestación a breve plazo, preferentemente no más allá del 6 de enero de 1980. Chile lo hizo, obviamente, en forma favorable.  La Argentina prefirió el silencio.
Pasaron los meses. Durante 1981, la mediación estuvo prácticamente parada.
El 13 de mayo el Papa es objeto de un atentado  


El panorama político en la Argentina sufría importantes modificaciones. Leopoldo Fortunato Galtieri llega a Comandante en Jefe del Ejército. Dos militares mendocinos eran detenidos en Chile. Galtieri sin consultar al presidente Viola decide por motu propio cerrar la frontera con Chile. El altercado aumenta nuevamente la tensión. Cuando Lambruschini le pregunta a Galtieri porque tomó una decisión tan irritativa, el futuro Presidente contesta:
“Muy sencillo, porque me calenté”   
Galtieri desplaza a Viola el 11 de diciembre, con ayuda del Comandante de la Armada Jorge Anaya, teniendo como contraprestación por la colaboración del reemplazante de Lambruschini, la promesa de recuperar las Islas Malvinas.      
El tiempo seguía transcurriendo y no se arribaba a un acuerdo. Luego vino la Guerra de Malvinas y la colaboración de Pinochet con Inglaterra.
La derrota argentina y el desbande del gobierno militar. En esa retirada, Bignone propone posponer la solución definitiva con Chile  a la aprobación de los acuerdos por el futuro Parlamento. Samoré había introducido algunas mejoras que lo hacían más potable para nuestro país y una pequeña  flexibilización del lado chileno.
El peligro mayor para la Argentina era que Chile recurriera a la Corte de la Haya, con lo que todos los avances conseguidos volverían a la situación exacta del Laudo Arbitral.
Para ello Samoré ideó una estratagema: Argentina debía comprometerse a mantener la situación y Chile prometer expresamente que no concurriría a la Corte de la Haya hasta  que el  Papa no declarare concluida su mediación.
Luego ya en democracia, vino el debate del 15-11-1984 entre el canciller Dante Caputo y Leónidas Vicente Saadi, con un aplastante triunfo del radical.


 El 25 de noviembre un referéndum determinó por amplísimo margen el sí al acuerdo. Quedaba definido que el Atlántico era básicamente para la Argentina y el Pacífico para Chile.
La celebración de este acuerdo que iban a recordar Cristina Fernández y Michelle Bachelet, se frustró provisoriamente por la enfermedad que aqueja a la presidenta argentina
 

 Carlos Menem, en una de las pocas medidas de su gobierno rescatables, zanjó con Chile más de veinte puntos en disputa 
San Martín y O` Higgins, desde la eternidad deben haber esbozado una sonrisa satisfactoria.
Samoré no pudo contemplar como su mediación había impedido una guerra de consecuencias imprevisibles. Murió, a los 78 años, el 4 de febrero de 1983, luego de haber asistido a una misa.
Pasaron treinta y seis años. Aún se le debe el reconocimiento que se merece.      




06 noviembre 2014

El martes 4 de noviembre se subieron al tren por radio Cooperativa los periodistas Rubén Levenberg, Francisco Balázs y Ari Lijalad.
La hipótesis del programa giró sobre si el kirchnerismo finalmente apoyaría a Scioli en el 2015, Cristina Fernández como constructora política y qué pasó en concreto con la ley de medios. Otro programa para volver a escuchar.




03 noviembre 2014

El viernes 31 de octubre del 2014 se subió a EL TREN, el joven dirigente radical Leandro Santoro.

En la línea de Leopoldo Moreau, es el referente de la agrupación  “Los irrompibles”.  Un opositor constructivo, con un lenguaje y un discurso alejado de los referentes nacionales del radicalismo. Un aire fresco en el viejo partido que hace mucho tiempo parece haber perdido el rumbo. ¿ Nace en forma incipiente un nuevo radicalismo? Si lo quiere saber, tiene que subirse a EL TREN. Una conversación sin desperdicios. Es una lamentable  pérdida quedarse en el andén. Súbase que lo llevamos durante 58 minutos y lo dejamos en el punto de partida.

31 octubre 2014

         VIDAS PARALELAS 
                             
           
La periodista y escritora Julia Constenla, fallecida en noviembre del 2011, muy amiga de Celia La Serna, la madre del  Che, contaba que ella le había dicho que  no le había tejido escarpines de bronce a su hijo Ernesto.
Una frase precisa para describir al Che bebé y que abre un amplio campo de observación para analizar las figuras históricas, con sus grandezas y miserias, con sus contradicciones  y virajes, entendiendo que lo importante es el balance, un saldo entre sus virtudes y defectos, entre sus aciertos y errores. La historia, que es la política del pasado, en su versión oficial, convierte a los actores históricos en seres de bronce que han nacido con vocación de estatua. Protagonistas que pierden su dimensión humana vaciándolos de la posibilidad de ser comprendidos,  interpretados e imitados en sus aciertos. En contra de esa corriente, está escrita esta nota.   
JORGE BERGOGLIO 

Figura con muchísimos claroscuros, fue un mentor en el apoyo de los curas villeros y un referente de la oposición durante el gobierno de Néstor Kirchner. Contra el proyecto de ley del matrimonio igualitario, utilizó los argumentos medievales de la Iglesia. Durante la dictadura establishment-militar, su comportamiento no difirió de los sectores más conservadores que se silenciaron ante el terrorismo de estado y tuvo una actitud, en el mejor de los casos oscura, en la cobertura de la detención de los curas  Orlando Yorio y Francisco Jalics.  Entre los libros y numerosos artículos que sobre el tema escribió Horacio Verbitsky, transcribo algunos párrafos del artículo del 13 de marzo del 2013: “No lo puedo creer. Estoy tan angustiada y con tanta bronca que no sé qué hacer. Logró lo que quería. Estoy viendo a Orlando en el comedor de casa, ya hace unos años, diciendo ‘él quiere ser Papa’. Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar. Mi teléfono no para de sonar, Fito me habló llorando.” Lo firma Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976. El Fito que la llamó desconsolado es Adolfo Yorio, su hermano. Ambos dedicaron muchos años de su vida a continuar las denuncias de Orlando, un teólogo y sacerdote tercermundista que murió en 2000 soñando la pesadilla que ayer se hizo realidad. Tres años antes, su íncubo había sido designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, lo cual preanunciaba el resto. Orlando Yorio no llegó a conocer la declaración de Bergoglio ante el Tribunal Oral Federal 5. Allí dijo que recién supo de la existencia de chicos apropiados después de terminada la dictadura. Pero el Tribunal Oral Federal 6, que juzgó el plan sistemático de apropiación de hijos de detenidos-desaparecidos, recibió documentos que indican que ya en 1979 Bergoglio estaba bien al tanto e intervino al menos en un caso a solicitud del Superior General, Pedro Arrupe. Luego de escuchar el relato de los familiares de Elena de la Cuadra, secuestrada en 1977, cuando atravesaba el quinto mes de embarazo, Bergoglio les entregó una carta para el obispo auxiliar de La Plata, Mario Picchi, pidiéndole que intercediera ante el gobierno militar. Picchi averiguó que Elena había dado a luz una nena, que fue regalada a otra familia. “La tiene un matrimonio bien y no hay vuelta atrás”, informó a la familia. Al declarar por escrito en la causa de la ESMA, por el secuestro de Yorio y del también jesuita Francisco Jalics, Bergoglio dijo que en el archivo episcopal no había documentos sobre los detenidos-desaparecidos.”
El escritor y periodista Juan Carlos Martinez, escribió en Página 12 del 17 de septiembre del 2014 donde puede leerse: “El desencanto de las Abuelas con la actitud de la Iglesia se tradujo en uno de los tantos testimonios ofrecidos por Chicha Mariani: “Acudimos a la Iglesia Católica y a la jerarquía eclesiástica desde los primeros días de nuestra tragedia. Encontramos puertas cerradas, palabras ofensivas y a veces crueles, como, por ejemplo: los tienen quienes han pagado cinco millones por los bebés, de modo que los cuidan bien, no se preocupen. No podemos hacer nada, váyanse. Recen, a ustedes les falta fe. Sólo algunos obispos y sacerdotes nos dieron estímulo y valor para soportar el calvario que no sabíamos entonces que sería tan largo”.
La actitud valiente de esa minoría eclesiástica que enfrentó a la dictadura con los verdaderos principios del Evangelio no alcanza para eximir a la Iglesia de la responsabilidad histórica que tiene por haber guardado silencio mientras se cometían las más graves violaciones a los derechos humanos, entre las cuales el robo de niños fue una de las más espantosas.
En los largos años en que Jorge Bergoglio estuvo al frente de la Catedral Metropolitana no se acercó una sola vez a la ronda que las Madres realizaban todos los jueves desde el 30 de abril de 1977. Le bastaba cruzar la calle entre la Catedral y la Plaza de Mayo para llevar siquiera el mudo pero elocuente mensaje de su presencia. El silencio de Bergoglio simbolizaba el silencio cómplice de la Iglesia Católica frente al terrorismo de Estado.
Pocos dudan de que en los archivos del Vaticano esta buena parte de la historia que vivió la Argentina en aquellos años, incluido el destino de gran parte de los niños apropiados.”
Marcelo Larraquy en su libro “Recen por él” cita al libro de Jalics “Ejercicios de contemplación”, publicado en Alemania en el 2009 donde se refiere a su detención ilegal: “Fuimos denunciados como terroristas y ….. sabíamos que una persona había hecho correr ese rumor, haciendo creíble la calumnia de la autoridad. A juzgar por declaraciones posteriores de testigos, esta persona testificó ante los oficiales que nos secuestraron, que habíamos trabajado en la escena de la acción terrorista. Poco antes, yo le había manifestado a dicha persona que estaba jugando con nuestras vidas. Debió haber tenido conciencia que nos mandaba a una muerte segura con sus declaraciones. No hace falta relatar más” 
Larraquy escribió acerca de la liberación de los dos curas: “En octubre de 1976 se reunió la Conferencia Episcopal por segunda vez después del golpe de Estado. Los obispos acordaron un informe de condena al marxismo y a las “desviaciones doctrinarias”. Dos días después, los sacerdotes Jalics y Yorio fueron liberados. Nunca se pudo establecer si fue por las entrevistas de Bergoglio con la Junta Militar; si tuvo incidencia la gestión del nuncio Pío Laghi al recibir la denuncia interna que le trasladó el provincial, si fue por la presión del militante católico Fermín Mignone – cuya hija había sido secuestrada y continuó desaparecida- o si se trató de un gesto de la Armada en contrapartida al documento episcopal, que no mencionó las desapariciones de Yorio y Jalics”.
En su libro “Sobre el Cielo y la Tierra” del 2011, Bergoglio da su opinión, claramente justificadora  sobre la actitud de la Iglesia durante la dictadura: “¿ Que hizo la Iglesia en aquellos años? Hizo lo que hace un organismo que tiene santos y pecadores. También tuvo hombres que combinaron las dos características. Algunos católicos se equivocaron, otros fueron adelante con todo.”     
También resulta justo consignar que hay personas que defienden a Bergoglio por lo hecho positivamente en ese período trágico como Alicia Oliveira , reconocida militante de los derechos humanos que fue protegida por el actual Papa cuando no paraba de presentar habeas corpus.
NÉSTOR KIRCHNER Y CRISTINA FERNÁNDEZ

Durante sus largos años en Santa Cruz, ni Néstor Kirchner ni Cristina Fernández tuvieron expresiones, gestos o medidas adoptadas en relación a los derechos humanos. Lo único que han podido rescatar medios muy favorables al oficialismo es un video de fines de 1982, en que Néstor Kirchner  pronuncia un discurso fuerte contra la dictadura establishment- militar y la violación de los derechos humanos perpetrados.
Milagros Pierini y Ana Redona, referentes de los organismos humanos de Santa Cruz han testimoniado que en democracia, en el prolongado tiempo de quince años de permanencia en el poder, nunca fueron recibidas por el matrimonio Kirchner.
Cuando legisladores del Frepaso propusieron que el 24 de marzo se instituyera como “Día de la Memoria”, y con afán docente se lo recordara en los colegios secundarios, al pasar por la Cámara de Diputados provincial y a instancia de Carlos Zannini esa parte quedó amputada y se redujo sólo a una fecha en el almanaque.
NÉSTOR Y CRISTINA EN LA CASA ROSADA

Poco importa a los efectos del análisis si al llegar a Balcarce 50 con apenas el 22% de los votos, Néstor Kirchner haya  asumido la causa de los derechos humanos por oportunismo o convicción. Lo que es indudable que a partir de ahí, esa bandera fue levantada con fervor y perseverancia. El impulso a los juicios de los ejecutores del terrorismo del Estado cobró un ritmo y continuidad impensados. El bajar los cuadros de  Jorge Videla y Reynaldo Bignone del Colegio Militar fue mucho más que un acto simbólico; significó una divisoria de aguas fundamental.
La sanción del matrimonio igualitario al que se opuso empecinadamente Bergoglio fue uno de  los muchos derechos que se obtuvieron bajo el kirchnerismo. La no represión de la protesta social durante la mayor parte de este período, difirió sustancialmente con la política que al respecto desplegó Kirchner cuando era gobernador.        
Estos virajes forman parte de las complejidades de los procesos históricos y de los protagonistas que los encarnan. Lo que resulta mezquino es minimizar lo realizado en función de lo omitido en otra etapa y en otro contexto.


Cuando  sorpresivamente Bergoglio  fue elegido y se convirtió en Papa Francisco, la prudencia y la experiencia le aconsejó al programa radial EL TREN, conducido por el autor de esta nota y el periodista Gerardo Yomal, a sostener que no borrábamos muchas de las cosas transcriptas en esta nota, pero tomando en cuenta lo sucedido con Néstor Kirchner, considerábamos prudente “descabalgar hasta que aclare” y abrir un compás de expectativa apuntando que probablemente sería diferente el posicionamiento de Bergoglio como Papa, de sus actitudes anteriores a través de los distintos cargos en que  se desempeñó en la jerarquía católica. Ese posicionamiento difirió de la asumida  por sectores opositores y muchas de sus espadas mediáticas que consideraron que su designación como autoridad de influencia planetaria y teniendo en cuenta sus fuertes cortocircuitos con el kirchnerismo, anticipaban el eclipse final de este último. A su vez muchos referentes políticos y varios periodistas enrolados en las filas oficialistas, intensificaron las críticas formuladas y lamentaron la designación. Incluso a la Presidenta le costó 24 horas reaccionar e iniciar una política de acercamiento. Es cierto que los encontronazos más frontales fueron con Néstor Kirchner que a partir del 2005 sorteó el Tedeum capitalino del 25 de mayo, práctica que sería conveniente eliminar en el futuro de las obligaciones protocolares de los Presidentes.
Como si hubiera realizado un acelerado curso de aprendizaje de medidas simbólicas y prácticas kirchneristas cuando lo enfrentaba al santacruceño,  Francisco le dio a su Papado un clima de renovación y rasgos progresistas que consiguió un notable clima de simpatía hacia su gestión.
Contra lo que presumían los sectores más duros de ambas partes, la confluencia entre Cristina Fernández y el Papa Francisco se fue intensificando ante la mirada perpleja de los admiradores incondicionales de Bergoglio que murmuran por ahora su desencanto ante esta alianza que en marzo del 2013 sonaba a ciencia ficción. Le suena como una afrenta cuando Francisco le recomienda a los muchos argentinos que recibe: “Cuiden a Cristina”.   La aguda ironía del escritor y periodista Jorge Asís, orgulloso menemista, definió el escenario con  precisión: “Así como Perón, en 1973, dejó colgados del pincel a los abnegados jóvenes de la Tendencia que arriesgaron la vida por la causa del regreso, Francisco, en 2014, deja colgados del pincel a los fervorosos antikirchneristas que lo sostuvieron durante la otra resistencia.”  
El teólogo brasileño Leonardo Boff, uno de los fundadores de la “Teología de la Liberación” ha declarado: “Es indudable que la llegada de Francisco trajo aires nuevos a la Iglesia, su actitud y sus palabras están claramente en la línea pastoral de la opción por los pobres……Desde el 2013 se ha comportado como un verdadero jesuita con rigor y rapidez destituyó a varios hombres importantes de la curia y nombró a gente de su confianza. Por su modo de ser y hablar, Francisco recuerda el estilo de las iglesias latinoamericanas, que son abiertas al diálogo. Él une el rigor de un jesuita con la ternura de un franciscano, no es alguien que sólo les habla a los pobres, él va hacia donde ellos están, conversa con ellos sobre el sistema materialista y consumista que domina el mundo.”  
Es muy significativo el viraje sobre la homosexualidad  y el matrimonio de personas divorciadas, al punto que Francisco ha llegado a casar una madre soltera en pareja con quién no es el padre de su hijo. Sin embargo, la posibilidad que se concreten los avances, dependerá de la relación de fuerzas internas en el Vaticano.
Contra los hijos concebidos fuera del matrimonio, Bergoglio escribió en el 2009, cuando era la máxima autoridad de la Iglesia en la Argentina: “La crisis de los valores que afecta hoy a nuestra sociedad hace olvidar que el origen de la palabra “matrimonio” se remonta a las disposiciones ancestrales del Derecho Romano donde la palabra “matrimonium” se vincula al derecho de toda mujer a tener hijos reconocidos expresamente en el seno de la legalidad alude justamente  a esa calidad legítima de “madre” que la mujer adquiere a través de la unión matrimonial” En el libro de Marcelo Larraquy se transcribe una carta que envió a las monjas carmelitas de Buenos Aires “ en la que declaraba, en términos literales, “ la guerra al matrimonio homosexual”. Ahí decía: “El pueblo argentino deberá afrontar, en las próximas semanas, una situación cuyo resultado puede herir gravemente a la familia….Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada en nuestros corazones….Aquí también está la envidia del Demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra. No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una “movida” del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”
Eduardo de la Serna, coordinador del Grupo de Curas en Opción por los Pobres de Argentina,  la voz más crítica dentro de la Iglesia Católica Argentina ha escrito: “¿Estamos en una “primavera” eclesial? Sin dudas que creo que estamos muy lejos de estarlo. Dije hace tiempo que – para mí – el Papa hasta ahora no hizo nada, y lo sigo sosteniendo. Aclaro: hizo cientos de gestos que celebro y aplaudo (gestos de pobreza, de ruptura de solemnidades huecas, populares), tuvo palabras maravillosas (entre las que incluyo la Evangelii Gaudium), pero los cambios de fondo, de raíz que esperamos (la Curia vaticana, en primerísimo lugar) todavía siguen intactos.”
VIDAS PARALELAS 



Otra vez vuelve a demostrarse la complejidad de los entretejidos políticos y sociales. De las contradicciones de las trayectorias de los protagonistas  históricos. Está claro que ambos cambiaron y en ese viraje estuvo la posibilidad del encuentro y de la alianza implícita. Ambos tienen un pasado, no precisamente heroico en los días de noche y niebla, que desmintieron, cambiando, cuando llegaron a la cumbre de sus respectivas trayectorias. Cristina intensamente en el tema violación de los derechos humanos perpetrados durante la dictadura establishment- militar, Francisco en forma incipiente pero bien encaminado.
 A ninguno le tejieron “escarpines de bronce”, pero está claro que ambos dejarán con sus pasos, huellas en la historia

*Publcado en La Tecl@ Eñe N° 65 Noviembre / Diciembre de 2014
15-10-2014