12 abril 2012

LA CONTRAOFENSIVA MITRISTA


 









Radio Mitre ha fortalecido y homogenizado su programación. Sintonizar la emisora del grupo Clarín es ingresar a un país donde la inseguridad impide transitar por calles y rutas, la corrupción cubre el territorio nacional, la inflación camina hacia la híper, los opositores son seres angelicales que caen inevitablemente en la tela de araña depravadora del kirchnerismo, las calles están tomadas por los piqueteros que impiden a los honestos ciudadanos llegar al trabajo, los subtes están copados por los punguistas, los empresarios son maltratados por el Secretario de Comercio, el mundo nos ignora, los capitales no llegan y los que están huyen, la Presidenta tortura diariamente a través de arengas propaladas por la cadena nacional, los muertos quedan abandonados en las calles, La Cámpora se adueña del país, los países desarrollados planifican nuestra expulsión del planeta, mientras el gobierno duda si girar a la derecha o al chavismo, todo ello en medio de una feroz censura de prensa que sólo por ahora permite que todo esto se diga en los cuatrocientos medios del grupo hegemónico. A través de la valiente posición del seleccionado periodístico mitrista, los ciudadanos argentinos pueden enterarse que el suicidio colectivo puede posponerse hasta el 2015, cuando el sol macrista u otra alternativa que recupere el libre ejercicio del mercado desplacen 12 años de barbarie populista. Si alguien sintoniza los noticieros cada treinta minutos, tendrá un resumen compactado de la última media hora con una modulación alarmista capaz de destrozar los nervios de un gandhiano.
Los hegemónicos que abogan por la libertad de mercado, en un hábil ejercicio de prestidigitación, se vuelven ecologistas en la megaminería cuando ellos contaminan con Papel Prensa y alteran el medio ambiente en su intento por construir una represa en Corrientes para regar campos de arroz privados; los que fueron cómplices del genocidio lloran lágrimas de cocodrilo sobre injusticias actuales irresueltas; los que han ahogado durante años la competencia en los medios se proclaman víctimas de la ley de medios audiovisuales.

INTENTANDO DESPLAZAR A RADIO 10

En 1995, un grupo integrado por Daniel Hadad, su mujer, el abogado Oscar Salvi, Raúl Fernández, y Marcelo Tinelli se apropiaron indebidamente de la frecuencia de la radio de la Ciudad, en una licitación más que sospechosa. Rápidamente el grupo se desintegró y sólo quedó en la titularidad de la frecuencia el matrimonio Hadad. La emisora empezó a transmitir en enero de 1998 en un lugar privilegiado del dial y con una potencia muy superior a la aprobada. Su programación homogénea, su excelente calidad sonora, la buena y creativa sincronización radial, la ubicaron en  18 meses en el primer lugar de la audiencia, ubicación que detenta hasta ahora. Pero el motivo central que explica esta victoria es que el dial estaba fragmentado en distintas radios de diferentes grados de “progresismo”, y la 10 venía a dar respuesta con su discurso de derecha brutal  a un mercado de alrededor del 30%. Mientras las otras emisoras dividían su audiencia, la 10 ocupaba una franja no abastecida y le proveía de las muletillas y  falacias que querían escuchar.
Hoy Radio Mitre intenta aglutinar a todo el público visceralmente opositor, para lo cual ha convocado a un seleccionado de periodistas del establishment que son presentados y autoproclamados como independientes o profesionales. Cualquiera que escuche la emisora por un breve lapso, con criterio precisamente profesional, podrá dar fe que pocas veces se puede dar una muestra más clara de periodismo militante. Por supuesto que el calificativo de militante es usado como defensa de intereses o posiciones ya sea gubernamentales o de grupos privados. Los periodistas de Radio Mitre tienen todo el derecho de defender lo que defienden, pero es inadmisible que se digan independientes. Así como 6-7-8 fue una respuesta mediática a la hegemonía comunicacional desnudada durante el conflicto de la resolución 125 que tiene la sinceridad de no posar de independientes, los periodistas de la contraofensiva mitrista se visten con ropajes que ocultan los intereses del contenido.

LA CONTRAOFENSIVA MITRISTA
Clarín y sus medios han perdido mucho más credibilidad que disminuido su potencialidad económica. Intenta  ahora dar batalla radialmente a la ofensiva oficialista y agujerear la línea de flotación del gobierno. 

La incorporación estelar ha sido Jorge Lanata quien hace el pase con Samuel “Chiche” Gelblung, el propagandista de la dictadura establishment- militar. Que este sea uno de los periodistas actuales mejor pagos de la Argentina, revela -aparte de su inimputabilidad verbal- que para franjas importantes de la sociedad argentina, verdad, memoria y justicia no integra su bagaje ideológico.
Un Lanata devaluado por contradicciones inexplicables y análisis pedestres, aporta para el público al que se dirige su credibilidad pasada y el indudable ingenio que lo caracteriza. Ha intentado en los primeros dos meses presentarse irónicamente como un servil de Héctor Magnetto y de la Corpo, expresión popularizada por 6-7-8. La argucia es inteligente: no pudiendo explicar su ingreso al multimedio que criticó con valentía y anticipación, justifica su cambio exagerando su dependencia actual hasta convertirla en no creíble. Desde ahí se reinició, en el primer programa, la ofensiva sobre Boudou en el caso Ciccone, en donde el multimedio a través del periodista de Clarín Nicolás Wiñazky presentó las denuncias de la ex mujer de Alejandro Vandenbroele.
La próxima presencia televisiva en Canal 13, del ex participante de la revista porteña, con un despliegue publicitario intenso, demuestra con claridad como el antiguo adversario de Clarín ha pasado a ser el as de espada del emporio de negocios de Magnetto- Herrera, para seguir conservándolo. Resulta entonces imprescindible para  el grupo, seguir postergando la aplicación integral de la ley de medios audiovisuales y erosionar al gobierno. Todo ello bajo la bandera del periodismo independiente y profesional.                      
Desde la incorporación del ex director de "Página 12" y" Crítica de la Argentina", Ernesto Tenembaum ha fortificado su posición combativa dejando de lado su pretendido y falso equilibrio, ese que puede apreciarse sin maquillajes en sus incursiones por el mundo twiter. De manera que la incorporación de Lanata ha potenciado a Tenembaum, permitiéndole superar sus dudas. Algunos podrían llegar a afirmar que contra las incertidumbres, dos o tres cucharadas diarias de Lanatil producen resultados satisfactorios, mejorando significativamente los sonidos del Clarín.
El desplazamiento de Nelson Castro de la hora del regreso a la primera mañana, permite despertarse con un sermón moralista, cuasi religioso, inmaculado, que desde una tarima impoluta, distribuye  una mirada benevolente con críticas marginales a la oposición y a los grupos económicos y ataques duros, algunas veces justificados, al gobierno. Su pase con Gelblung forma parte de lo más bizarro de la radiotelefonía. Es el encuentro entre alguien que asume el papel de predicador liberal puro  y otro que sobreactúa su papel de atorrante. La incomodidad del primero encaja con la desfachatez del segundo. La hora del regreso la cubre ahora Marcelo Zlotogwiazda, cuyo equilibrio en este difícil escenario radiofónico es meritorio. Tal vez, intencionadamente o no, su programa se llama “La otra pata”. Y si sobrevivió a esta dosis mortal y algo se desintoxicó con Marcelo, recibirá otra dosis potenciada con “Lo que queda del día”, con Horacio Caride y Alejandra Gallo. Es posible que queden aún noticias desagradables de un país que a esta hora del día seguramente ya ha estallado.
El sábado, si Ud. es un adicto a Mitre, no se quedará sin el menú de caos, desastres y opiniones apocalípticas. Ahí está, formando parte del inventario del multimedio, su fiel empleado Marcelo Bonelli y sus presagios de infortunios varios. Y a las 10,30, llega otra incorporación estelar, la de José Pepe Eliaschev.
Faltan algunos jugadores que están desplegando posiciones parecidas en Radio Continental como Magdalena Ruiz Guiñazú acompañada de Edgardo Alfano (la pareja televisiva de Bonelli) y el dúo de larga duración integrado por Fernando Bravo y Alfredo Leuco.  El día que se sumen a la grilla mitrista, junto a Mariano Grondona, actualmente en Radio 10, el apocalipsis habrá adquirido carta de ciudadanía argentina.
Prácticamente todos los periodistas radiales tienen programas televisivos en algunas de las bocas de expendio del multimedio. Uno de los que desertó de las mieles de las posiciones dominantes, el periodista Gustavo Sylvestre, durante muchos años uno de los referentes de “A dos voces”, periodista fiel que gustaba alardear de la independencia  y profesionalidad de la que hoy  se enorgullecen los integrantes de la actual grilla, cuando abandonó las huestes de Herrera- Magnetto, denominó significativamente su programa “Con voz propia”.     

12/04/2012
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08 abril 2012

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ



 Las imágenes televisivas, con todo  su patetismo, no alcanzan a reflejar la impresión que produce la observación in situ de las consecuencias del fenómeno meteorológico del miércoles 4 de abril, en el “lejano oeste” bonaerense. El viento arrasó con una parte importante de la infraestructura eléctrica, cientos de casas, miles de árboles y hasta ahora con 17 personas muertas. Sólo el viernes, en Ituzaingó, conforme declaraciones de su intendente, había 120.000 personas privadas de luz y agua. Los cortes de rutas de algunos cientos de afectados, con bloqueos de las paralelas a la arteria principal como sucedía en la ruta 40, volcaban la bronca hacia las empresas privadas proveedoras de la electricidad y algún intendente, tomando equivocadamente de rehenes a los automovilistas que circulaban por esos caminos. La magnitud de los daños fueron posiblemente minimizados por las autoridades nacionales en un principio. La habitual política de las empresas de servicios de reclamar a un contestador o ni siquiera eso cuando las líneas se saturan, dejan a los afectados en un nivel de impotencia y abandono indescriptibles.
Como un sino que varias veces ha afectado al kirchnerismo, cuando se producen acontecimientos de fuerte repercusión social ( Blumberg, siniestro del Once, etc) encontraron a Néstor Kirchner y/o Cristina Fernández en el Calafate, con cierta pasividad ante los imprevistos. 
Hubiese sido impactante y políticamente reconfortante que la Presidente suspendiese su descanso en Calafate, convocara con urgencia a sus ministros y encomendara al jefe de gabinete que creara con algunos de sus colegas una comisión de crisis. Que estos abandonaran los escritorios y se asentaran por algunos días en Itazaingó,Merlo o Moreno, coordinara acciones con los intendentes y el gobernador de la provincia,  para acelerar en lo posible la solución y emprender hasta tanto los paliativos como la distribución de agua  y chapas.    
En este sentido es elogiable la actitud que ante los problemas asume el gobernador Daniel Scioli, haciéndose generalmente presente en el lugar de los acontecimientos.
Las situaciones dramáticas no tienen soluciones inmediatas pero pueden tener respuestas perentorias. La palabra del funcionario, su presencia física, el abrazo cuando sea necesario, el escuchar en el lugar de los acontecimientos las quejas y las insuficiencias, es una contención que el afectado agradecerá de por vida. Evita lo sabía y no sólo afirmaba: “Donde hay una necesidad, hay un derecho”, sino que lo llevaba a  la práctica. Por eso su figura perdura y se agiganta con el paso del tiempo. Cuando alguien se instala en el corazón de los humildes, no hay tornado que lo arranque de ese lugar.  
En aquellos casos que por cuestiones lógicas (volver a instalar la red eléctrica y los transformadores) el restablecimiento del servicio eléctrico demore un tiempo más prolongado, deberían publicar un cronograma aproximado en que el problema será solucionado.
Obligar a las empresas que los ciudadanos-usuarios sean atendidos en sus reclamos por empleados y no por contestadores y que publiquen todos los lugares en que diariamente estén trabajando.
Desde los medios dominantes se criticará que estas actitudes son demagógicas. No importa. Se debe gobernar con prescindencia de lo que opinen Clarín, La Nación y Perfil. 
 Los señalamientos al gobierno nacional son posibles porque llevan implícitos la posibilidad y la esperanza que se asuman y se concreten. En cambio en la Capital, la ausencia de accionar gubernamental en los lugares humildes afectados es tan estruendoso como el descanso de Semana Santa de los  funcionarios relevantes, de los cuales no puede esperarse ninguna resurrección.    
El viento se llevó techos, paredes, recuerdos, esfuerzos de una vida. Dejó incertidumbre y desamparo en las zonas afectadas. Tal vez, sólo tal vez, otros vientos traigan actitudes más enraizadas en el campo nacional y popular y menos dependientes del terreno resbaladizo del progresismo.  


07-04-2012                                                   
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01 abril 2012

MALVINAS ES UN ADN


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La recuperación de las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982 actúa como un ADN de lo nacional, para ubicar claramente  las posiciones. Tema hoy tan complejo como hace 30 años, que demuestra hasta qué punto la historia arrastra en su corriente oro y barro. El oro de una causa justa. El barro porque  quienes la planearon  habían arrasado el país y muchos de los que la ejecutaron habían sido la mano de obra del terrorismo de estado. Está claro que no hay nada más lejano a un guerrero que un torturador. La actuación de Astiz en las Georgias es un claro ejemplo. En igual sentido deben señalarse a aquellos oficiales cuya mayor valentía fue estaquear a sus propios soldados. Pero como en todo acontecimiento trascendental es preciso evitar que el árbol oculte el bosque. El bosque era la recuperación de las islas. El árbol eran los que lo ejecutaban. El pueblo en forma mayoritaria abarcó el bosque y en la Plaza de Mayo, el 10 de abril, manifestó claramente su apoyo a la medida pero silbó a Galtieri cuando intentó ser el depositario de la voluntad popular. En cambio, cierto progresismo suele naufragar en el análisis necesitado que la realidad se exprese en blanco y negro.
La idea original fue la realización de un acto de soberanía sin llegar al conflicto bélico. En el caso que la situación se desmadrara, la dictadura establishment- militar partía de un supuesto errado de creer que EE.UU apoyaría a la Argentina por los servicios prestados en Centro América, desconociendo que Inglaterra es el principal aliado histórico del Imperio y que Reagan y Thatcher habían emprendido una guerra final contra el comunismo y la implantación planetaria del neoliberalismo, ambas banderas asumidas también por el autodenominado Proceso. Los futuros contendientes estaban debilitados políticamente por las políticas implementadas en sus respectivos países. De manera que en Malvinas encontraron una huída hacia adelante: mientras Margaret Thatcher la emprendía contra los mineros y las conquistas sociales de los obreros británicos, Leopoldo Galtieri reprimía ferozmente la manifestación del 30 de marzo. Una vez recuperada las Malvinas, la idea de “toco y me voy” quedó bloqueada por la manifestación popular del 10 de abril. Y ahí la gesta empezó a convertirse en su instrumentación en una aventura, por la improvisación que sobrevino para una instancia bélica.
En aquellos agitados días, escribí una nota titulada “Del 2 de abril al 2 de abril”, haciendo referencia al  2 de abril  de 1976 donde Alfredo Martínez de Hoz anunció un nuevo estatuto legal del coloniaje, al 2 de abril de 1982 donde se tomaba una medida histórica. En ese momento consideré, posición que reivindico tres décadas después, que la consigna del momento, ante la medida tomada era: “Luchar en las islas, recuperar el continente”
Tenía muy presente la concepción de Lenín que afirmaba: “Estar en contra del nacionalismo del país oprimido, es estar a favor del nacionalismo del país opresor”.
Recordaba también la posición de León Trotsky, cuando atisbó la posibilidad que Hitler violara el siniestro acuerdo con Stalín y que invadiera la Unión Soviética. El hombre que había sido uno de los gestores de la Revolución de Octubre, que había sido derrotado por Stalín, que fue perseguido al punto que el planeta no tenía visado para él, al que le habían asesinado  sus hijos, amigos y seguidores, el que denunció al stalinismo y sus crímenes,  resumió la posición a adoptar ante la posibilidad de la invasión de Hitler: “Contra la burocracia, defensa incondicional de la Unión Soviética”. Más acá, en la rica historia latinoamericana, San Martín no dudó apoyar a Rosas, más allá de sus diferencias, ante la invasión anglo- francesa en 1838 y 1845, mientras los argentinos unitarios exiliados en Montevideo alentaban a los invasores.
Cuando la Junta intentó llegar a un acuerdo fue la Thatcher la que lo saboteó hundiendo al General Belgrano. La guerra viró absolutamente todo el sistema de las alianzas internacionales de la dictadura, demostrando la sorprendente originalidad de los hechos históricos.    
Junto con los groseros errores de planificación y de logística, la derrota tapó el heroico comportamiento de los soldados, de muchos oficiales, el excepcional desempeño de la aviación  y de los pilotos navales. En condiciones muy desfavorables desde el equipamiento, las bajas infringidas a la alianza de las dos principales potencias de la OTAN, fueron muchos mayores de las que tenían previstas. La guerra de Malvinas fue considerada en la mayor parte de América Latina como una gesta.
La derrota abrió el camino a una democracia débil surgida bajo el paradigma de la desmalvinización, una etapa nacida  de una guerra perdida. Eso significó en los hechos, que nunca más se debía tener la osadía de enfrentar a los poderosos. Esta interpretación atravesó a todo el período democrático con diferente intensidad, al tiempo que se arrumbaba todo lo que tuvo de lucha anticolonial lo que se inició el 2 de abril, y se abandonaba a su suerte a los combatientes. Cuando el proceso económico iniciado en 1976 concluyó con la peor crisis de la historia argentina al finalizar el 2001, y como resultado de la misma  en el 2003 surgió el kirchnerismo  que se decidió enfrentar a varios de los bastiones del poder económico nacional e internacional, la recuperación de la gesta malvinera, más allá de los déficits de su implementación ha vuelto a tener el lugar que se merece. Enterrar  la desmalvinización es un acto de soberanía.
El 2 de abril es un hecho histórico que supera las intenciones, limitaciones, pequeñeces y aberraciones de muchos de sus protagonistas. 
El surgimiento de un grupo de periodistas e intelectuales que atacan al gobierno con una virulencia que trocan en comprensión cuando se refieren a los habitantes de las islas, revela como se intenta instrumentar Malvinas como otra barricada contra Cristina Fernández.
Se tiene la fundada sospecha que si el gobierno decidiera regalar las islas, los amigos de los kelpers se transformarían inmediatamente en nacionalistas a ultranza.
No es una casualidad que uno de los firmantes, el historiador Luis Alberto Romero proponga que la conmemoración se traslade al 14 de junio, el día de la derrota. Podría darse entonces la paradoja que el invasor y el invadido, el colonizador y el despojado, coincidieran en la fecha, uno festejando la victoria y el otro celebrando la derrota.
Nunca dejan de estar activos los herederos de los unitarios exiliados en Montevideo durante el gobierno de Rosas que apoyaron a los invasores. Hoy sus émulos sostienen que hay que considerar los deseos de los habitantes implantados en las islas. Afirman: “Que deben ser reconocidos como sujetos de derecho. Respetar su modo de vida……implica abdicar de la intención de imponerles una soberanía, una ciudadanía y un gobierno que no desean” 
Son aquellos a los que la  espada que San Martín legó a Rosas, señala a través de los siglos.
Por todo ello, la posición que se adopte con relación a  Malvinas es un ADN de lo nacional.                                   
01-04-2012
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