14 marzo 2017

REPORTAJE A ALBERTO SILEONI


El viernes 10 de marzo se subió a EL TREN, el ex Ministro de Educación Alberto Sileoni. Un viaje intenso y profundo al territorio de la educación. Todo lo que se hizo durante los 12 años del kirchnerismo y lo que quedó pendiente o fue abordado insuficientemente. La política educativa del macrismo. Todo lo que se ha perdido. El paro docente.
¿Cuánto  hay de verdad acerca del secundario y las pruebas PISA? ¿Cómo responde a las críticas a la pesada herencia en materia educativa? ¿Es cierto que los sectores medios concurren a la Universidad cuando su hijo se recibe y en los sectores populares cuando el hijo se inscribe en la Facultad?
No se pierda este viaje inolvidable quedándose en el andén. Súbase que lo llevamos
                        EL TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR
                       
UN PROGRAMA QUE  NO TE LA DEBE, QUE SÓLO CIERRA, CON TODOS SUS OYENTES ADENTRO
 
 

13 marzo 2017

LOS DOCENTES Y LOS VOLUNTARIOS


Un conmovedor texto que circula por Internet. Acá su versión escrita y oral      
 Que se vengan los voluntarios nomás, de todas partes, que se vengan a nuestras escuelas donde se llueve y no hay aire acondicionado, ni estufas, que vengan, que den clase sin vidrios y sin puerta, de cara al patio del recreo, que vengan, que partan en 8 las porciones del comedor y las repartan orgullosos de la miseria que reparten. Que vengan, que se tomen la lancha y busquen a los niños en sus ranchitos, les den la leche, limpien la escuela, den la clase y vuelvan a esperar la lancha. Que vengan, que lleguen a la escuela caminando el barro, esquivando los perros con la bici, que pedaleen y lleguen, divinos, como detrás de la PC. Que vengan, que corran a los transas de la puerta y de la esquina, que le salgan a disputar cada pibe o piba, que vengan y ponga huevos y ovarios. Que vengan, que den clase acunando al bebé de nuestras chicas, y que les salga linda la letra del pizarrón. Que vengan, que contengan 300 pibes. Vengan a las cárceles y den clase cuando se cierren tres portones atrás de ustedes, vengan. Vengan a compartir mate cocido y pan. Vengan con la cartuchera llena de biromes, vengan carguen gordita la sube y recorran 5 escuelas en una misma jornada. Vengan, pongan el cuerpo para descargar la tristeza, el llanto, la bronca, pongan el cuerpo en las peleas, pongan el cuerpo a las familias desesperadas, pongan el cuerpo y salgan con la ropa ensangrentada, enlagrimada. Párense en el medio de la calle, corten el tránsito y frenen batallas campales. Párense en el medio del patio sin micrófono y háganse escuchar por 400 adolescentes. Vengan, traigan las zapatillas de casa, vayan al juzgado. Vengan, saquen fotocopias, cárguenlas en la mochila y paséenlas todo el día, toda la semana, todo el año. Vengan, tengan paciencia, enseñen mucho, abracen cuando sea necesario, fúmense todos los días la pipa de la frustración, aprendan a alegrarse con las pequeñas cosas. Vengan, formen la cooperadora, arreglen edificios, pongan en juego sus patrimonios y su tiempo, pinten la escuela. Corran las ratas y los alacranes. Vengan, citen a los alumnos, den clase en ese marco, el 6, el 7, el 8, un mes entero, un año entero. 



Vengan. Así y todo jamás van a ser mejores que mis compañeros de paro. Así y todo, nunca van a ser más que vulgares y miserables rompehuelgas. Nosotros seguiremos siendo, honrada y honrosamente, trabajadores de la educación.
 

08 marzo 2017

Trenes y huelgas*

 Por María Pia López
Hace unos años, ya muchos, hicimos una investigación sobre el desguace ferroviario. En especial, sobre los pueblos que habían tenido talleres ferroviarios. Cerrados y desarmados después del 94, al lado de las instalaciones vacías malvivían los pueblos. En uno de ellos, Laguna Paiva, hicimos varias entrevistas. Calor santafecino –siestas interminables que dejaban las calles vacías– y memoria de tiempos mejores. La ciudad ostentaba orgullosa el mote de “Paiva la heroica”. Había sido la última trinchera contra el Plan Larkin, el intento de reforma ferroviaria que hizo el gobierno de Frondizi, y que los trabajadores vieron, no sin razón, como avanzada privatizadora. La huelga contra el Plan duró más de 40 días. El gobierno decidió romper el paro con carneros –corría 1961– y órdenes represivas. Los trabajadores se refugiaron en campos de alrededor. Se sabían buscados. El tren manejado por rompehuelgas se acercaba: “un grupo de mujeres, muy bravas y luchadoras –en realidad no eran luchadoras históricas, sino que lo descubrieron ahí– que vivían cerca de las vías dijeron ‘por acá no va a pasar’, se lanzaron a la vía, se llamaban entre las vecinas, fueron a las vías y había una pila de durmiente por ahí y comenzaron a levantar esos durmientes pesados y los atravesaron en las vías… y el tren tuvo que parar”, narró una bibliotecaria. La huelga triunfó a medias: el Plan fue suspendido pero los talleres cerrados no fueron reabiertos.
La historia es preciosa y pensé mucho en ella en estos días. En ese momento de descubrimiento del propio destino, el encuentro con una suerte de heroísmo que no imaginaban ni esperaban para sí. Una bifurcación o un cruce de vías que no por sorprendente fue esquivado. Quince años después otras mujeres que hasta allí no eran militantes, produjeron un acontecimiento político al reclamar la aparición con vida de sus hijos. Las militancias anteriores, con sus retóricas, su tenacidad, su voluntad férrea cuando se trata de caminar el desierto, a veces festejan esos descubrimientos, otras los ahogan o los temen. O quedan a la espera de enlazarlos con las lógicas anteriores. Quizás esas saboteadoras del tren se hicieron militantes. Quizás no. Sólo pensaron que en ese momento y ahí había que decir no. Arrojarse sobre el freno de mano, para que bajo la apariencia del progreso modernizador, no se trafique la brutal destrucción de las condiciones de vida.
En 1922, las putas de San Julián, como narró Osvaldo Bayer con entusiasmo, se negaron a recibir a los soldados que habían reprimido a los huelguistas de la Patagonia. Los asesinos quedaban excluidos del pacto sexual y laboral. El paro igualaba a las mujeres con los peones rebeldes, en una sublevación que sería condenada con saña. Eran cinco. Decidieron decir no, poner el cuerpo en juego de otro modo: sustraerlo de la disposición que presupone el propio trabajo, para convertirlo en testimonio de una solidaridad de clase. No eran obreras sindicalizadas pero pararon. No tenían derechos laborales, pero crearon su derecho a decir que no. Ese acto de fundación es tan potente como el de las mujeres atravesando los durmientes en la vía del ferrocarril: encuentran en la fuerza común una potencia desconocida, una capacidad de resistir inesperada, un deseo de desobediencia. 
Este 8 de marzo vuelven a tramarse esas historias, están en el fondo de la imaginación de un paro de mujeres. Entre las actividades del paro, hay previsto un trenazo: grupos de activistas sindicales, militantes sociales, estudiantes, vecinas, se están organizando para viajar en tren desde sus barrios conurbanos hasta el centro de Buenos Aires el miércoles. Circulan en la red los horarios en los que se convoca a tomar el tren en cada estación. El tren del 8 promete ser, a ciertas horas, territorio de propaganda y agitación. El Sarmiento, el Urquiza, el San Martín, el Roca, el Mitre. La tela de araña ferroviaria, con su centro capitalino, puede ser el esbozo de los senderos de nuestra propia ciudad utópica. Los que llevan y traen ese entusiasmo descubierto en común porque solo puede ser colectivo. El que enlaza el ¡no! con la lucha perseverante por el mundo en el que queremos vivir. Aunque no sepamos hacia donde nos lleva el deseo, sí sabemos que nos mueve.
* Página 12  8 de marzo del 2017

07 marzo 2017

REPORTAJE AL PERIODISTA MARIO WAINFELD

El 6 de marzo se subió a EL TREN, el periodista Mario Wainfeld. Un viaje apasionante y sin escalas a lo más profundo de la realidad. Una disección del kirchnerismo. La caracterización del macrismo. La prudencia para la formulación de pronósticos. El alejamiento de todo fundamentalismo y la reticencia a la formulación de pronósticos. La importancia fundamental de las elecciones de octubre. El papel de Cristina Fernández. Su programa en Radio Nacional. Apenas algunos de los temas abordados con el autor de “Kirchner. El tipo que supo”
¿Se lo va a perder quedándose en el andén? Súbase que lo llevamos 
                    EL TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR
               UN PROGRAMA QUE  NO TE LA DEBE, QUE SÓLO CIERRA, CON TODOS SUS OYENTES ADENTRO

 

05 marzo 2017

*HAY ESPACIO PARA EL CINISMO

El presidente está nervioso. Se muestra irascible. Sus asesores le señalan que las sucesivas torpezas en la implementación de un plan está perforando el buen respaldo  que aún mantiene, después de implementar una artillería de medidas impopulares de notable concentración en sólo quince meses. El plan refundador de la Argentina se basa en una retahíla de mentiras envueltas en un cinismo superlativo. No hay errores en su aplicación, sino que se presentan como errores lo que son las consecuencias buscadas. Si las empresas cierran a un ritmo que supera al del 2001 y por eso decir que se acabó  la recesión es un gesto de cinismo. Si para bajar la pobreza hay que arrasar con los pobres, si para combatir la inflación primero se la sube y luego se la baja con premeditados daños colaterales, lo que se construye es un espacio donde el cinismo brilla con un gigantesco esplendor. Si se sostiene que la Argentina se puso de pie, se encubre que está con la economía parada y arrodillada ante las finanzas internacionales mendigando la lluvia de inversiones. Se levanta la bandera de la unión de los argentinos y se  embiste  contra  30% o más del electorado a los cuales el sustantivo kirchnerista  lo transforman en un adjetivo sinónimo de delincuente.  A ellos va dedicada la frase “Tuvimos una década de despilfarro y corrupción”. Como sostiene el periodista Mario Wainfeld en su libro “Kirchner. El tipo que supo”: “Convertir doce años de historia en  un simulacro o en un capítulo del Código Penal ambiciona expulsar al adversario, dejarlo fuera de la esfera democrática” 
Se asume verbalmente el papel fundamental de la ciencia y la tecnología mientras en la práctica se disminuye en términos reales su  presupuesto reduciendo las investigaciones y el número de científicos. Se enarbola la educación como bandera fundamental y al mismo tiempo se verdugea a los docentes, se los apalea en las proximidades del Congreso, se desactiva el plan Fines,  se desprotege a los alumnos que en un año recibieron menos de las sexta parte de las computadoras, por lo que resulta irritante observar cómo el Presidente se desplaza en un espacio relleno de cinismo.
Mientras se publicita la lucha contra el narcotráfico, simultáneamente, en un lugar vital de esa batalla, se pone al frente de la Unidad de Investigación Financiera a defensores del lavado. Condolerse por los femicidios y recortar en sesenta y siete millones el presupuesto del Consejo Nacional de las Mujeres y el Plan Nacional de Acción contra la Violencia (y luego ante el escándalo retroceder y pedir disculpas), es pavimentar  el espacio del cinismo.  Las excusas en ese territorio todavía rinden. En cualquiera de las empresas de las que provienen los ministros del presidente empresario, estos serían despedidos al tercer o cuarto error, sin que se aceptaran sus correspondientes pedidos de disculpas. La falsa modestia no disculpa la ineptitud y más si los 23 colaboradores fueron presentados como el mejor equipo de los últimos cincuenta años. En términos futbolísticos muchos le pegan a la pelota con los tobillos  y el arquero carece de manos.
Hay un enorme espacio para el cinismo y baja desde la Presidencia de la Nación. Se anuncian proyectos que no han comenzado; se asegura como avanzadas, iniciativas que ni siquiera han dado sus primeros pasos.
No hay espacio para el cinismo se afirma, mientras se lo ejercita con entusiasmo.
Se revolean cifras inverificables y se delinea un país inexistente. Los argentinos de clase media que se mueren por viajar a Miami y Orlando, pueden quedarse ahora en la Argentina habitando el país que describe el presidente. Este es un gobierno que reivindica la reparación histórica de los jubilados, aunque en muchos casos significa una verdadera abdicación de derechos a los que hipócritamente denomina “nuestros queridos abuelos”.
Una Argentina donde “sí se puede” hacer distribución regresiva del ingreso, pero no se puede     
mencionar a las industrias en el discurso presidencial; donde se omite a los trabajadores, los despidos, la flexibilización laboral y los industriales acorralados por la apertura indiscriminada. Una Argentina donde el nacionalismo está proscripto,  la Patria Grande desterrada y la diplomacia dispuesta a canjear soberanía por un puesto de la Canciller en Naciones Unidas.
No hay lugar para el cinismo afirma el presidente. Su relato está construido sobre mentiras mientras dice que el acuerdo entre los argentinos está basado en decirnos la verdad.
Se ha logrado imponer a fuerza de repetición que en el último lustro nunca se creció  cuando  conforme al propio INDEC actual, con cifras revisadas,  se puede observar que en el 2011 se creció un 6%, en el 2013 un 2,41% y en el 2015 un 2,65%. En cambio se decreció en el 2012 un 1,1% y en el 2014 un 2,6%.
También se sostiene que en los últimos cinco años no se crearon puestos de trabajo en el sector privado, cuando la información que surge de las declaraciones juradas mensuales de las empresas  arroja que en el quinquenio 2010-2015, se crearon 441.000 puestos de trabajo en el sector privado, cifra absolutamente insuficiente, pero que aún así desmiente la información tergiversada que fluye de los funcionarios del gobierno.
No hay lugar para el cinismo repite el Presidente, mientras elogia a las Pymes como factor fundamental de la economía y simultáneamente  planifica su funeral.        
El presidente levanta la transparencia y la honestidad, cuando su historia está mucho más cerca de un prontuario que de un curriculum. El hombre que en cada necesidad ve un negocio, ha convencido a un sector importante de la ciudadanía que un hombre rico no necesita robar. Su pasado lo condena y en sus 15 meses en la presidencia tiene más de cincuenta funcionarios denunciados.
No hay lugar para el cinismo afirma el presidente. Dice que le preocupa el largo plazo y por eso dijo que “el populismo regala el presente para robarnos el futuro”. El neoliberalismo en cambio como la mayoría de las religiones, ofrece un presente y un futuro de sacrificios crecientes para poder gozar del bienestar después de la muerte, en la otra vida.
Globos, alegría impostada, libros de autoayuda, se desinflarán cuando la realidad demuela el espacio del cinismo.
En algún momento el discurso presidencial se asemejó a las palabras enfervorizantes del capitán de un equipo de fútbol antes de salir a la cancha en la boca del túnel: “No hay lugar para cinismos, señores. Hay que creer…Me emociona, realmente me emociona mucho, cada vez que somos millones los argentinos que creemos en lo que estamos haciendo, que creemos que el cambio es posible”   
La soledad es la compañía más asidua del presidente en sus visitas planificadas por el país. El diario La Nación, de notorias simpatías con el gobierno lo describió así el desplazamiento del presidente hacia el Congreso: “El paseo en camioneta fue agridulce en el trayecto. Macri se cruzó con manifestantes de izquierda y de gremios con cánticos en su contra. Había más manifestantes que simpatizantes, lo resumió un colaborador presidencial.”    
Se podría adaptar la famosa carta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar, al contexto democrático actual en el que desenvuelve su accionar el primer gobierno de derecha que ganó legítimamente en las urnas: “Lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son destrucciones planificadas  y lo que omiten son calamidades" 
En el sentido contrario de lo que afirma el Presidente, la saturación de mentiras irá transformando en cierta su aseveración: “no hay espacio para el cinismo” 
05-03-2017
*Publicado en La Tecl@ Eñe




Imprimir
Imprimir el artículo