06 julio 2022

ENTREVISTA A HUGO PRESMAN EN AM 990 PROGRAMA CONDUCIDO POR DIEGO SCHURMAN

LUNES A VIERNES DE 14 A 16 HORAS 

Junto a los columnistas Laura Ojeda (economía), Rodrigo Calegari (Información general), Vero Albanese (Locución), Lupita Rolón (cultura y género) y Omar Lavieri (Judiciales).

03 julio 2022

LA CRISIS DEL PERONISMO ¿ES TERMINAL?*

 

El peronismo vive horas oscuras. Las incertidumbres se asemejan,  tal vez, a las que lo atravesaron a la muerte de su fundador. Y siendo la columna vertebral del movimiento nacional y popular, sus crisis históricamente se convierten en crisis nacionales. Mientras las declaraciones estridentes, las afirmaciones insólitas, las propuestas descabelladas encuentran un terreno abonado por el triunfo cultural del neoliberalismo y la postpandemia, el gobierno se debate entre sus indecisiones, su pavor a toda confrontación, su notable capacidad de dispararse a los pies y al inocuo intento de seducir al poder económico por medio del diálogo y la persuasión. La oposición tiene claro su objetivo: que pase el tiempo para ganar las elecciones ya que la campaña la hacen los medios dominantes convertidos en grupos de tareas periodísticos, las disputas feroces dentro del oficialismo y un gobierno loteado en su administración que a la habitual pesadez de un Estado desmantelado se suma la neutralización de miradas e intereses contrapuestos. Es tan sencillo el desplazamiento opositor que ello abre el juego a furiosas internas en donde el papel de paloma ha sido enterrado y todos se visten con los ropajes de halcones, con afirmaciones tan brutales acorde con las aves de rapiña que representan. 

A eso se suman grandes franjas de las clases medias atemorizadas que odian al gobierno con un furor profundo, sectores populares cuya participación en el ingreso nacional ha caído por debajo de la distribución de la catástrofe macrista; franjas juveniles que no se encuentran representadas y que confunden la pandemia con la cuarentena que les privó desde el viaje de egresados a la fiesta de quince y que manifiestan su descontento a través de figuras más cercanas a la psiquiatría que a la política. Con una justicia desnuda arropada por el poder económico y siendo éste de una capacidad notable para multiplicar sus ganancias aún en pandemia, pero con una ceguera ideológica que le hace optar por alternativas acordes a sus creencias y prejuicios pero que históricamente han padecido en el resultado de sus balances.
 
Un país cuya decadencia social está en las calles, con escenas insultantes para personas mínimamente sensibles, y que transcurridos casi 39 años de democracia no pudo bajar nunca del 20 % de pobreza y tiende a duplicarla mientras se muestra impotente para bajar la informalidad por debajo del 35% con tendencia creciente a aumentarla.
 
Con ese panorama las disputas a cielo abierto de la coalición gobernante expresan en última instancia la carencia de soluciones a la envergadura de la crisis. Alberto Fernandez ha sido un operador eficiente pero al que el traje de presidente, más allá de varios aciertos en condiciones muy adversas que el tiempo reconocerá, parece que le queda holgado. La vicepresidente es la figura política más importante del país. Dotada de una capacidad expositiva que sólo encuentra comparaciones con Perón, Hugo Chávez o Fidel Castro, un cuadro político que supera por muchos cuerpos a la mediocridad generalizada, más allá de muchos aciertos, no se ha caracterizado por ser una gran estratega política ni muy avezada en la selección de sus colaboradores. La idea de formar parte de un gobierno de la cual es su principal artífice y representante del capital mayoritario, y simultáneamente opositora, visualiza un futuro explosivo mientras intenta que al estallar la deje a salvo del fracaso lo que es a todas luces un oxímoron. Muchas de sus puntualizaciones son absolutamente correctas, desde el colador de la aduana, que también lo fue durante sus gobiernos, a la ceguera de la conducción del Banco Central por donde se han evaporado dos años de excelentes superávits comerciales. Un festival de importaciones, muchas increíbles en un país donde la falta de dólares es histórica, desde la importación de biblias a 1000 dólares cada una o la de frutas y carne de cerdo; o autorizar el pago de presuntas deudas entre sucursales y casas matrices sin un riguroso análisis es de ingenuos o cómplices. La ineptitud de la AFIP en algunas cosas es proverbial.
 
Repetir la estrategia de dar por perdida las elecciones o no concentrar esfuerzos militantes para ganarlas como en el 2015, y atrincherarse presuntamente en un triunfo en la Pcia. de Buenos Aires donde no hay balotaje, tiene por lo menos dos inconvenientes: el primero es que si viene una marea opositora el kirchnerismo también perderá en su bastión, que es fundamentalmente en dos cordones multitudinarios del conurbano. El segundo es que si se gana con un gobierno de signo absolutamente contrario y dispuesto a terminar con “el populismo”, la gobernabilidad se vuelve muy dificultosa y el fracaso muy próximo.

ARGENTINA NO ES UN PAÍS POBRE

Últimamente nos tratan de convencer que la Argentina es un país pobre cuando en realidad es un país saqueado.  Incluso sin cambiar fundamentalmente su estructura productiva, no es necesario hacer una revolución o sí hacerla en términos burgueses como lo intentó en sus mejores versiones el peronismo en reemplazo de una burguesía nacional pequeña, torpe y cobarde, sólo cerrando sus hemorragias y recuperando algunos resortes básicos, se puede dar vuelta la tortilla de la decadencia.
 
Control de aduanas y puertos, recuperación de la Hidrovia, concentración del comercio exterior en manos del Estado, usar la tecnología y la base de datos de la AFIP para mejorar la distribución de la riqueza y una reforma impositiva progresiva, cambia de raíz la idea de que una sucesión de parches hechos mal y a destiempo, son un salto al futuro.

LOS ORÍGENES DE LA DECADENCIA 

Para demoler buena parte del modelo peronista se necesitó de las inclemencias criminales de la Revolución Fusiladora, las desnacionalizaciones de la llamada “Revolución Argentina”, el Rodrigazo, la dictadura establishment-militar de 1976, y los dos gobiernos de Menem. Para arrasar con muchos de los avances del kirchnerismo el macrismo necesitó pocos meses.
 
En cada uno de los retornos del movimiento nacional y popular, con Duhalde, con Néstor Kirchner, con Alberto Fernández, se partió de escalones cada vez más inferiores y eso demuestra que el poder de destrucción de los modelos liberales y neoliberales es mucho más potente que la capacidad de reparación del movimiento nacional y popular.
 
Los males de la economía argentina tienen fechas precisas:  El bimonetarismo tiene su puntapié inicial con Rodrigo, el endeudamiento esclavizante que incluye la estatización de la deuda privada con el gobierno de la dictadura establishment militar de 1976 y la conformación de activos no declarados de argentinos en el exterior se aceleró durante los 39 años de democracia. La restricción externa se acentúa con el modelo de sustitución de importaciones. Distinto es el caso de la inflación que siendo multicausal siempre permite encontrar una explicación a mano pero nunca una solución.
 
Si en la década del setenta la idea de la Revolución estaba presente con índices que hoy nos harían inmensamente felices ( 4% de pobreza y desocupación), después del fin de la dictadura Alfonsín ganó recitando el Preámbulo de la Constitución surgido bajo la cobertura de los ganadores de la batalla de Caseros, es decir del modelo de economía primaria exportadora complementaria de Inglaterra. No habían pasado 7 años, sino 70 en términos sociales y políticos.

NO ALCANZA CON HACER LO MISMO

 

Hay una pereza intelectual que nos atraviesa y atraviesa a la sociedad. Hay una conformación social diferente a la que no se la seducirá con recetas surgidas para solucionar problemas diferentes. Al 40 % que está excluido de la formalidad laboral nada le dice el no del gobierno a la reforma laboral. Al contrario, lo tienta más que se haga y le abra la puerta de entrada aunque mañana si se formaliza le habrán arrancado derechos. Por el otro lado la actual situación y sus perspectivas atenta contra la sostenibilidad del sistema jubilatorio que para funcionar razonablemente debe contar con 4 activos por cada pasivo. Aquí ya estamos cercanos al 1 a 1. Como hay décadas de informalidad hay mucha gente que si no se abren moratorias para que se los jubile y se descuente de sus haberes parte de lo que no pudieron pagar, estarían a la intemperie, pero esto va produciendo necesariamente un desbalanceo cada vez más profundo. Sin una reforma impositiva que incremente la presión sobre los sectores poderosos del cual surjan los ingresos para sostener entre otras cosas el sistema jubilatorio, sólo cabe esperar una creciente socialización de la indigencia.

En la segmentación de tarifas se coloca en la misma situación a una pareja de bancarios que aquel que tenga muchas propiedades, avión o barco. Y eso se vende como sintonía fina.
 
Esto no se discute o no se lo debate en profundidad desde el campo nacional y popular como tantos otros temas que parecen clausurados, como la inseguridad , la restricción externa, la creación de trabajo . Lo mismo la necesidad de reestructurar el Estado no como propone el neoliberalismo sino con otra visión que significa que permita cumplir eficientemente las funciones imprescindibles que debe desempeñar. Crear la carrera de Contador Público del Estado y Empresas Públicas en la Facultad de Ciencias Económicas podría ser un primer paso e incentivar una mística por la cual en los hechos sea fácilmente reconocible que lo estatal desde la educación a la salud, desde la seguridad a las empresas del estado, siempre estén en un nivel superior.

UNA REALIDAD BORDEANDO EL PRECIPICIO

 

La deuda externa con el Fondo Monetario Internacional, acreedores privados y el Club de París se pateó para adelante y sigue siendo impagable a partir del 2024. La deuda interna en pesos, más del 75% indexados, supera la masa monetaria y funciona como el esquema Ponzi, que funciona mientras en cada suscripción de bonos los poseedores lo renueven o ingresen nuevos. La Argentina al mismo tiempo que se recuperó macroeconómicamente mucho más rápido que lo esperado, pero como la desigualdad aumenta, los frutos de la recuperación no llegan a la base de la sociedad que cada vez es más amplia porque aún muchos de los trabajadores formalizados no superan la línea de pobreza.
 
Un gigantesco sistema estatal de cobertura social, con nuevos actores que van desde los movimientos sociales a la economía popular,  impide estallidos pero congela la pobreza. Es muy diferente a lo que sucedía de 1946 a 1955 donde la Fundación Eva Perón amortiguaba transitoriamente donde la inclusión del desarrollo peronista aún no llegaba.
 
La interna oficialista que entremezcla principalmente diferencias ideológicas y también cuestiones personales muestra un presidente cada más aislado y lentamente abandonado por los que querían fundar el Albertismo y una vicepresidenta, arrepentida de su gran decisión estratégica de mayo del 2019, de notable eficacia para derrotar a Macri, pero que se reveló deficitario y contradictorio para gobernar en circunstancias difíciles y excepcionales.
 
Muchas de las críticas certeras de Cristina Fernández han arrojado cada vez con mayor intensidad a Alberto Fernández en apoyarse, afuera, en el establishment y adentro en algunos movimientos sociales ( Evita, Barrios de Pie, La Dignidad) . A pesar de ser un hombre que siempre fue amigable con el poder económico, el origen popular de su mandato lo hacen siempre desconfiable, más allá de todos sus gestos. El poder económico apoya desde el corazón y por su confusión ideológica a “Juntos por el Cambio”. Arropa a Alberto Fernández sólo en la medida que no avance Cristina Fernández.

Aquí hay una doble confusión: tanto el “Círculo Rojo” como los kirchneristas incondicionales ven a Cristina Fernández como una Rosa Luxemburgo contemporánea. El poder económico exagera sus aprensiones basadas más en prejuicios que realidades y el núcleo duro del kirchnerismo inventa una Cristina revolucionaria. 
 
En términos de una sociedad crecientemente corrida a la derecha pueden parecer ciertas ambas apreciaciones erróneas. 
 
Parece que con diferentes contextos, con escenarios muy diferentes, la película se retrotrae a la década de los setenta donde la interna peronista enfrentó a un Perón viejo y enfermo, pero con su notable envergadura histórica y la Tendencia Peronista.   
 
Cada disparo certero de la vicepresidente expulsa a un funcionario del riñón del presidente de sus funciones. En cambio el Presidente no ha podido desplazar ningún funcionario kirchnerista, incluso a funcionarios menores como Federico Basualdo, Subsecretario de Energía Eléctrica y Federico Bernal Interventor del Enargas. Es una contradicción: por un lado la Isabelización de Alberto Fernández y por el otro exigirle ponerle límites al poder económico, más allá que eso no esté en su ADN. 
 
Es de ciencia ficción: Alberto Fernández conversa y cena en Olivos con Paolo Rocca pero no con su vicepresidente Cristina Fernandez.
 
Cristina hace públicas sus conversaciones con dos economistas neoliberales como Martín Redrado o Carlos Melconián pero no se puede reunir con Alberto Fernández.
 
En otro contexto muy diferente y en escenarios separados por 49 años, la interna peronista se vuelve a repetir desmintiendo a Carlos Marx, porque parecen desplegarse las dos veces como tragedia. La Tendencia peronista que ocupaba importantes puestos en el gobierno nacional y gobernaba la Provincia de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Santa Cruz, y Salta actuaba también como oposición interna y se imaginaron que Perón, un presidente viejo y enfermo pero con la dimensión histórica de Perón, conduciría el país hacia la patria socialista. Come,tían un error simétrico al de sus padres gorilas que lo combatían por fascista. El hilo conductor entre Perón y Cristina Fernandez son sus mismos enemigos, similares denuestos y que intentaron e intentan con virtudes y defectos una “revolución francesa” sin contar con el actor histórico, una burguesía nacional. 

En el actual gobierno el kirchnerismo no tiene la lapicera pero sí importantes lugares de poder y el gobierno de provincias como Buenos Aires, Chaco y Formosa. 
 
En el modelo de sustitución de importaciones, tanto Perón como Cristina padecieron las consecuencias de la restricción externa, que abonó el terreno para la Revolución Fusiladora en el primer caso y para llegar con la lengua afuera en el segundo caso. Esto no quita sus innegables méritos, pero para afrontar nuevas experiencias superadoras y no meramente paliativas de la destrucción de los gobiernos neoliberales es conveniente no almibarar el pasado, a la que la vicepresidente es muy afecta. En el 2015, el déficit fiscal fue 5,1%, el saldo negativo de la balanza comercial fue 3035 millones de dólares, el primero desde 1999, las reservas bajaron el último año 6.000 millones de dólares, la balanza de pagos tuvo un déficit de 15.934 millones de dólares y la inflación del 2014 ( las de las consultoras privadas que ahora toma Cristina, no la del Indec que dio 23,9%) fue del 38,5%. La inflación del 2015, según el gobierno macrista porteño fue del 26,9%

LA CRISIS DEL PERONISMO ¿ES TERMINAL?


Nadie puede ni debe extender el certificado de defunción al movimiento popular más longevo de América Latina. Tan falaz como suponer que es eterno. 

El politólogo y sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga sostiene que es la base del peronismo la que se ha dividido y eso explica las fracturas por arriba. Sostiene: “El peronismo está perdiendo algo sin darse cuenta. Con estos niveles de inflación, el discurso contra los políticos entra en los barrios y empieza a cargarse al peronismo, eso es nuevo. Hoy un plan social no alcanza para que alguien te vote y los pibes de 21 años que viven en la villa no conocen nada bueno.” El sociólogo y analista político Ricardo Rouvier en la Tecla Ñ, bajo el título “La declinación peronista” escribió: “Anticipamos que se va perdiendo presencia e interés de la sociedad civil sobre la política en general y también sobre el peronismo empezando por los jóvenes que son una señal del futuro que ha llegado” 

La disconformidad con la política y los políticos que se extenderá posiblemente a los representantes en general encuentra vías imprevisibles y pueden encarnarse en personajes tan insólitos como peligrosos como Javier Milei, que sería superficial suponerlo sólo una creación televisiva. 
 
El escenario es complicadísimo, el aislamiento del Presidente es creciente y la ofensiva de Cristina irá en aumento para intentar separarse de un gobierno del que forma parte pero del que intenta despegarse sin romper formalmente. Es la cuadratura del círculo. Hay cierto aire al gambito 2015 que llevó finalmente a Macri al gobierno. La jugada es tan peligrosa que nada debe descartarse, incluso un naufragio anticipado.
 
El peronismo en su conjunto está encerrado en un laberinto sin respuestas para superar la situación. No levanta ningún sueño y por lo tanto no seduce a sectores juveniles no militantes. 
 
Carece de una jefatura indiscutida y de candidatos nuevos ganadores. A pesar de ello, algunos encuestadores le dan hoy al Frente de Todos unido, como espacio, un 30% a solo 4 puntos de “Juntos por el Cambio”.
 
Es difícil de creer con una inflación elevadísima y que se muerde la cola porque el acuerdo con el FMI obliga actualizar tarifas y mantener el tipo de cambio alineado con la inflación.     
No es descartable que una derrota abultada produzca una implosión del peronismo. 
 
No hay nada eterno en la historia. Hemos sido testigos de la desaparición de los partidos comunistas, de la reducción al mínimo de muchos partidos socialistas europeos como así también del adelgazamiento hasta    la insignificancia de las dos coaliciones chilenas; de la implosión de la Unión Soviética y de la caída del Muro de Berlín, entre otros hechos notables recientes. 
 
El peronismo no está muerto pero está enfermo y con pronóstico reservado. Su crisis se superpone con la crisis del país y lo atraviesa porque para salir se necesitan propuestas nuevas y superadoras de las tradicionales. Romper sus habituales límites. El presidente está claro que está por debajo de las recetas históricas y la vicepresidente sin lapicera pero desde la tribuna y acompañada por su hinchada mayoritaria encuentra la salida, el futuro, en sus dos presidencias. 
 
El panorama se ensombrece hasta límites tenebrosos, porque la oposición, el brazo político del poder económico troglodita, cree que ha llegado el momento de concluir definitivamente la contienda histórica de dos modelos, que por otra parte va ganando ampliamente por puntos. Viene por el nocaut definitivo. 

Ahí también la historia que es una libretista original puede dar una sorpresa. Nada está definido.
Adaptando una vieja frase de Carlos Marx sería bueno que se la tenga presente: “Los gobiernos nacionales y populares deben levantar su historia pero sacar sus poesías del futuro, no del pasado”
 
POSDATA: en el fin de semana se profundizó la crisis que concluyó provisoriamente con la renuncia del Ministro de Economía Martín Guzmán, cuando la vicepresidenta lo mencionaba coincidiendo al renunciante con Carlos Melconian.
 
La relación de la fórmula presidencial que derrotó al macrismo está definitivamente rota. En medio de una crisis política profunda que intento explicar más arriba, con un segundo semestre económico al borde del precipicio,  Alberto Fernández está en su momento de debilidad más profunda y se resistió entregarle el gobierno a Sergio Massa que pretendía convertirse en un superministro, y relegar la presidencia a una formalidad. Cristina Fernández ha logrado desplazar a los principales funcionarios que apuntó “como funcionarios que no funcionan”. Falta el Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.  Todo esto en el marco de la conmemoración de un nuevo aniversario de la muerte de Perón. Todo esto sucede en el partido que tiene una marcha movilizadora insuperable que dice “los muchachos peronistas todos unidos triunfaremos” y conmemora “Un día de la Lealtad” .
 
29-06-2022
 
·     Publicado en la Tecla Ñ, Diario Registrado y en el portal de Radio Cooperativa



01 julio 2022

Años de radio


                                                                        Por Rafael Bielsa

Cuando me iba a Morteros a pasar el verano junto a la familia de mi madre, lo único que extrañaba de Rosario era la radio.

Enfrentados a un “Telefunken” con receptor y tocadiscos (se le decía “el mueble combinado”), mi hermano y yo nos tirábamos sobre el piso del comedor diario --para estar más cerca del parlante, que temblaba en los graves como si estuviese vivo--, a escuchar antes de la cena “El Glostora Tango Club” y “Los Pérez García”.

El “Glostora” empezaba con cuatro notas, que se me antojaban gotas del fijador saltando desde el peine. “Los Pérez” con un ring de un teléfono, al que siempre alguien contestaba diciendo: “¿Hola? ¡Sí, amigos! Esta es la casa de Los Pérez García”.

Mi hermana no aparece en esa foto porque era muy chiquita, pero los que nunca faltan son los pulóveres superpuestos, porque ese gozo era invernal, ya que, en aquellos años, el frío empezaba antes, terminaba después, y se sentía más que ahora.

Después de tomar la leche, también seguíamos a la compañía de Jorge Alberto Alvarado, un crédito local que a veces invitaba a Enzo Viena, visitante asiduo de su ciudad natal. Los fines de semana andaban por las colonias y recomendaban como mormones que los inminentes espectadores no olvidaran llevar al espectáculo sus propias sillas. Me acuerdo de una obra deliciosa, “El negrito Faustino”.

Nuestra radio preferida era LT2, "La broadcasting de todos los hogares, donde las estrellas brillan más”, y rara vez toqueteábamos el dial, operación de microcirugía reservada a nuestros padres. También existían LT8, LT3 (Radio Cerealista) y LT1 (Radio del Litoral).

Lo que a mí más me intrigaba era cómo hacían para que tronara justo cuando la obra lo necesitaba, o de qué manera capturaban el sonido de la lluvia huracanada contra el vidrio, y lo conservaban hasta soltarlo en el momento preciso. También solía cambiarles el final a los capítulos, que eran cortos y seguían al día siguiente, o a los bondadosos atribuirles fingimientos y segundas intenciones, como al santo del tío Juan, el hermano de Don Pedro en “Los Pérez García”.

No es que en Morteros no se escuchase radio; se tomaba la repetidora de San Francisco, que distribuía las señales de Córdoba. Otros misales, otros altares, otras letanías. Yo quería que la radio y el rito fuesen una misma cosa.

De tal manera que, cuando debía regresar a Rosario para volver al colegio, a la suma fluvial de las calamidades, la enfrentaba esa módica samaritana: la radio, mi radio.

Para mis febriles fabulaciones estivales tenía varios sustitutos. Uno de ellos consistía en ir a la tardecita a la casa de mi tío Tilio, acostarme sobre el patio exterior de ladrillos esmaltados --que era fresco y tenía olor a pasto recién cortado--, escuchar a una prima de mi madre, Glori, tocar el piano e inventar historias que la tuvieran como primera actriz estelar.

El repertorio era el clásico: Pachelbel, Bach, Mozart, Beethoven (“Claro de luna” o “Para Elisa”), Chopin, el “Vals n° 2” de Shostakóvich. Sólo terminado el programa de estudio del día se permitía alguna incursión en la música popular, que nunca pasaba de los cinco o los diez minutos. “Desafinado” de Jobin tocada y cantada por Gilberto, o “Ansiedad”, cantada por Nat King Cole, por ejemplo. Glori era una persona que no llamaba la atención. Acaso por su carácter de superficie plácida y reflejos sobrios, o por un propósito. Pero jamás la escuché levantar la voz o hacer un berrinche.

A veces, a eso de las seis de la tarde, pasaba por el bulevar una exhalación estruendosa, que no dejaba escuchar el piano por algunos segundos, porque iba hasta el extremo de la calle, doblaba en U y volvía a pasar, esta vez por el frente de la casa del tío Tilio.

Era Renzo, apodado “Tontón”, un muchacho que reparaba motos en el taller de don Amado, al que nunca vi hacer otra cosa que estar sentado en una reposera con los ojos a media asta. Tampoco vi a “Tontón” ocuparse de algo distinto que no fuese su moto, un bólido “preparado”, que en aquellos años significaba modificado para ir más rápido o hacer más ruido o ambas cosas.

Era una “Indian” de 1200 cc, 1948, rojo lacre, motor bicilíndrico en V, con cambios manuales, y suspensión trasera de émbolo. Él se vestía de buzo: enterizo de hule color amarillo hepático, gorro envolvente, antiparras y guantes de cuero negros. Parecía una mantis religiosa en ropa de trabajo, y creo que por eso también lo apodaban “Bicho”.

Glori y “Tontón” fueron, sin saberlo nunca, los protagonistas de algunos de los mejores radioteatros que se me ocurrieron. Por ejemplo, él la salvaba de un resbalón que le hubiese quebrado la crisma, ella lo miraba pasar con la moto --que sólo tenía un asiento--, al final se casaban, ella viajaba con él para ser concertista en Bélgica y él se transformaba en campeón de motociclismo en Europa (había que mejorarle un poco la expresión facial, porque explicaba el apodo demasiado explícitamente).

Luego, Renzo se mataba con su moto, y ella se retiraba a una casa oscura, como había leído que hacían las mujeres dolientes, para sufrir a sus anchas y tranquila, sin que nadie interrumpiese su confortable desconsuelo de viuda. En cambio, Glori, con su naturaleza bucólica, se limitó a decir que no entendía cómo, con ese calor, aquel muchacho andaba con un traje de goma y guantes con interior de piel de oveja.

Al final, nada salió como yo esperaba. Glori no se casó con Renzo, por más que Renzo sí se haya matado con la moto, aunque no en Europa. A la salida del pueblo, se subió a la ruta con grandilocuencia y sin cuidado. Una chata F100 le apareció por la izquierda y le dio tal golpe que, según un médico amigo de nuestra familia, voló por el aire y “estaba muerto antes de tocar el suelo”. De la “Indian” no quedó ni la suspensión trasera de émbolo, palabra que me encantabay de la que sólo con el tiempo supe su significado.

No sólo eso, muchísimas cosas a lo largo de la vida no salieron según lo esperado. En Morteros tenía a mis primas y variados figurantes para vadear las penas de la vida. En Rosario, al principio, y en cualquier lugar del mundo y todos estos años, yo nunca me despegué de la radio, un barbitúrico para aflicciones, la antagonista de las soledades.