12 enero 2021

A 10 años de su muerte, la nota que escribí hace una década

El LLANTO DE LA INFANCIA

No sé si es verdad o sólo un cuento que alguien escribió desde el dolor que produce el misterio de la muerte. Dicen que, en Pehuajó, al monumento de Manuelita se le cayó un lagrimón de cemento. Y los chicos que rodeaban a la tortuga no rieron, sino que ellos también se pusieron a llorar. Me cuentan que al Mono Liso cuando conoció la noticia se le escapó la naranja y que ésta se paró, y ya no se pasea de la sala al comedor. De pronto, para vestirse, fue imposible juntar tira con tirita y ojal con botón. Todos fuimos “desinvitados” a tomar el té. La tetera es de porcelana y se ve. Y lo que si se confirmó es que el azúcar siempre fue negro y ahora del susto se puso blanca. Dejó de nadar el pájaro y de volar el pez. Y tres morrongos elegantes/ de bastón, galera y guantes/dando muchas volteretas, / prepararon sus maletas para irse con María Elena. Finalmente, el brujito de Gulubú se quedó sin brujerías.

MARÍA ELENA  

     


                               

Fue hija de un padre irlandés que vuelto a casar tuvo dos hijas una de las cuales fue María Elena y la otra su hermana Susana. Agradeció haber nacido en un hogar de clase media con sensibilidad hacia la cultura en donde la música, la lectura y el arte formaron parte inescindible de su vida. Poetisa precoz, a los 17 años publicó “Otoño imperdonable” obteniendo el segundo Premio Municipal de Poesía. Luego tuvo como mentor a Juan Ramón Jiménez y residió en su casa en Nueva York durante varios años. En su libro de memorias cuenta: “Juan Ramón Jiménez nos amó, nos exaltó, nos poetizó, desprovisto de la típica manía española de venir a aconsejarnos: “Argentinos ¡a las cosas!”, o “Evitad el gerundio, o “Cultivad coles en el trastero” y otras fórmulas de padres patrios, cuyos descendientes nos siguen aleccionando sobre derechos, tangencia y cubismo.”

Al regreso y luego de la muerte de Evita, se radica en París. En su último libro, “Fantasmas en el parque” relata: “En París, allá por 1953, cuando huí como pude de la monótona escenografía peronista, un invierno llovió más de la cuenta y el plácido Sena se salió de madre, creció y desbordó hasta cubrir los bellísimos puentes.”

En la ciudad capital de la intelectualidad argentina empezó a escribir literatura infantil, considerando a los chicos con un respeto poco frecuente que le granjeó el reconocimiento adulto y el amor infantil eterno.

MARÍA ELENA PARA ADULTOS 


Sé que es verdad, no sólo un cuento que alguien escribió desde el dolor que produce el misterio de la muerte. Dicen que cuando gente grande que educaron a sus hijos con sus canciones, constituidas en la banda sonora de ese período de su vida; o aquellos que se durmieron soñando con sus creaciones y hoy hacen lo mismo con sus hijos comprendieron su real significación: “Porque el idioma de infancia/ es un secreto entre los dos.” Esa complicidad surgida en aquello que el poeta Rilke sostuvo que “la infancia es la patria del hombre.” O cuando María Elena se remitía a su propia adolescencia: “Te acordás hermana qué tiempos aquellos/ la vida nos daba la misma lección/ En la primavera del 45/ tenías quince años lo mismo que yo/….Te acordás de la Plaza de Mayo/ cuando el que dije salía al balcón/ Tanto cambió todo que el sol de la infancia/ de golpe y porrazo se nos alunó/…..Te acordás que más tarde la vida/ vino en tacos altos y nos separó./ Ya no compartimos el mismo tranvía,/ sólo nos reúne la buena de Dios.” O la precisa definición sobre los ejecutivos cuando aún no se denominaban ceos como ahora: “Sonriente y afeitado para siempre/ trajina para darnos la ilusión/ de un cielo en tecnicolor donde muy poquitos/ aprender a jugar el golf/……siempre tiene razón/ y además tienen la sartén/ la sartén por el mango y el mango también.”

El eterno dilema de muchos argentinos de ser europeos en Latinoamérica quedó reflejado en “Serenata para la tierra de uno”: “Porque me duele si me quedo/ pero me muero si me voy…” En la “Zamba para Pepe” entrelaza “Cuando un amigo se va/ nadie nos devolverá…Un amigo nuevo no es lo mismo, Pepe,/ nos quiere por la mitad.” Pero es interesante observar cómo la nacionalización de las clases medias en su mayor comprensión del peronismo queda reflejado cuando escribe: “Todo cambia desde que te fuiste/ ya los argentinos no somos así/ Estamos mirándonos por dentro/ y olvidándonos de París/…Quedan pocos de los que decían/ que en este país no se puede vivir…”

Pepe es el fotógrafo argentino José María Fernández, que estuvo radicado en París hasta su muerte en el año 2006. Nacido en Ramos Mejía, se conocían con María Elena desde el año 1948.

Posiblemente la canción de mayor arraigo popular para adultos de la poetisa fue “La Cigarra”, expresión de la vida durante los años de plomo: “Tantas veces me mataron tantas veces me morí/ Sin embargo estoy aquí resucitando/Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal/Porque me mató tan mal/ Y seguí cantando/ Cantando al sol como la cigarra/Después de un año bajo la tierra/Igual que sobrevivientes que vuelven de la guerra/…….. Tantas veces te mataron tantas resucitarás/ Cuántas noches pasarás desesperando/ Y a la hora del naufragio y de la oscuridad/Alguien te rescatará para ir cantando.”

En otras, como sábana y mantel se alcanzan originalidad y poesía: “Uno manchado de vino/que señal de gozo es / y la otra humedecida/ con rocío de querer/ que no le falten a nadie/en este mundo tan cruel.”

O en el reclamo poético de “Requiem para una mujer”: “Aquí yace una pobre mujer/que se murió de cansada. / En su vida no pudo tener/jamás las manos cruzadas. De este valle de trapo y jabón/ me voy como he venido, / sin más suerte que la obligación, /más pago que el olvido.

Aleluya, me mudo a un hogar / donde nada se vuelve a ensuciar. / Nadie me pedirá de comer/en mi última morada/ no tendré que planchar ni coser/ como condenada.”

LAS DEFINICIONES POLÍTICAS

María Elena fue una francotiradora de la izquierda del establishment. Sus miradas más transgresoras están en el campo de la vida cotidiana, como la reivindicación del género, la oposición a la pena de muerte, la libertad sobre la elección sexual, entre otras.

Cuando Carlos Menem amenazaba con frecuencia en establecer la pena de muerte, escribió una página memorable que entre otras cosas decía:

                                     

 “Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos. Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado. Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda,estigma demoníaco.
Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial. Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
Fui enviada a la guillotina porque mis camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente……. Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.” Y más adelante concluía: “A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo fuera ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas”.

Su famosa nota en el diario Clarín del año 1979, más que la valentía de María Elena Walsh, lo que refleja es el clima de época y el terror que circulaba por las arterias de la sociedad. Para hablar de la censura: “Sí, la firmante se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba a vivir en un País-Jardín-de-Infantes. Menos imaginó que ese país podría llegar a parecerse peligrosamente a la España de Franco, si seguimos apañando a sus celadores. Esa triste España donde había que someter a censura previa las letras de canciones, como sucede hoy aquí y nadie denuncia; donde el doblaje de las películas convertía a los amantes en hermanos, legalizando grotescamente el incesto”, era necesario efectuar estas consideraciones para garantizar la seguridad personal: “Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos. No sería justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabernos intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier momento y sin saber bien por qué…. Quienes desempeñan la peliaguda misión de gobernarnos, así como desterraron —y agradecemos— aquellas metralletas que nos apuntaban por doquier en razón de bien atendibles medidas de seguridad deberían aliviar ya la cuarentena que siguen aplicando sobre la madurez de un pueblo.”

Luego de su pertinaz antiperonismo, le dedicó un bello poema a Evita, sin dejar de enarbolar algunas aristas prejuiciosas:

                                           

“Calle Florida, túnel de flores podridas. / Y el pobrerío se quedó sin madre llorando entre faroles sin crespones. / Llorando en cueros, para siempre, solos…. La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no vayan esas cabecitas negras a bienaventurar a una cualquiera…. Buenos Aires de niebla y de silencio. / El Barrio Norte tras las celosías encargaba a París rayos de sol. / Flores podridas para Cleopatra. / Y los grasitas con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio./ Calles de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón…../ Y el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana./Y el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda./Lágrimas enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados./Silencio, que hasta el tango se murió…./ Cuando juntas las reas y las monjas y las violadas en los teleteatros y las que callan pero no consienten arrebatemos la liberación para no naufragar en espejitos ni bañarnos para los ejecutivos./…..Cuando hagamos escándalo y justicia el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia y tu martirio, hermana./…..Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos.”

Algunos prejuicios: “repartiendo …limosnas, bruta como un diamante en un chiquero”

Sus críticas a la carpa blanca tenían argumentos pueriles como la ocupación del espacio público como escenario de la protesta y uno certero: al eternizarse el método terminaba imperceptible para la sociedad.

Fue alfonsinista y cocondujo un magazine televisivo con Susana Rinaldi y María Herminia Avellaneda, al comienzo del retorno a la democracia. En pleno gobierno de la Alianza le declaró a la revista Tres Puntos: “La ineficiencia es muy peligrosa, mucho más que la corrupción.”

En el mismo reportaje se mostraba desilusionada de los radicales al punto de afirmar: “Siento más simpatía hacia los peronistas…. Con el peronista te entendés o no te entendés. Te peleás, te agarrás a los bifes, te gritás, te amigás, lo que vos quieras. El otro es un ser soberbio que te da cátedra y te convence de que estás equivocada y ahí terminó todo.”

En un reportaje de la revista Radar afirmó: “Al ver los manejos de la Revolución Libertadora recapacité sobre todo lo que había sido obra de peronismo …. Años después viajé por el interior y la única escuela que había y el único puente eran restos de esa época del peronismo” 

María Elena Walsh fue una contestaría de gran honestidad intelectual en el interior del establishment. A su muerte, los diarios que se consideran progresistas reivindicaron su labor literaria, sus vivencias vinculadas a su infancia o la influencia sobre los hijos. Los hegemónicos, el reconocimiento a los servicios prestados y realizaron una instrumentación de su figura para las luchas del presente, que posiblemente la hubieran indignado. El editorial del diario La Nación del 13 de enero dice en algunos de sus párrafos: “No es fácil -no lo será tampoco en el futuro inmediato, probablemente- encontrar un nombre que, como el de ella, sea prenda de unión entre nosotros los argentinos, siempre divididos por las pasiones, sean del origen que sean, políticas, intelectuales o futbolísticas……Porque María Elena Walsh tenía, y todos se lo reconocieron, el derecho de decir lo que pensaba. Había sustentado eso en momentos en que muchos callaron. Su texto sobre el País-Jardín-de-Infantes de 1979 aún hoy conserva actualidad, lo mismo que la nota que escribió en este diario sobre la carpa docente. Y porque conocía como nadie a sus compatriotas, sabía de nuestra endémica inmadurez para convivir los unos con los otros y respetarnos, y, por ello, solía alertar con ironía y muchas veces con honestidad brutal sobre los excesos y los prejuicios a los que la sociedad argentina es tan propensa…. Lo que importa ahora no es sólo recordarla con la admiración y el cariño merecidos, sino también tomarla como ejemplo de conducta democrática…. Por eso, en estos tiempos de divisiones y enfrentamientos entre argentinos, la muerte de María Elena Walsh debería hacernos reflexionar también sobre el valor de la unidad nacional”

El LLANTO DE LA INFANCIA

No sé si es verdad o sólo un cuento que alguien escribió desde el dolor que produce el misterio de la muerte. Dicen que, en Pehuajó, al monumento de Manuelita se le cayó un lagrimón de cemento. Y los chicos que rodeaban a la tortuga no rieron, sino que ellos también se pusieron a llorar. Doña Disparate y Bambuco bajaron el telón. La vaca de Humahuaca no sabe si seguirá estudiando. La luna ya no baja en camisón.

Si sé que es verdad que “Cuando un amigo se va/ nadie nos devolverá….Un amigo nuevo no es lo mismo, María Elena, / nos quiere por la mitad”

Los versos que María Elena le dedicó a Juan Sebastián Bach hoy pueden aplicarse a su autora: “Está contándonos un cuento/ que no terminará jamás”

13-01-2011

 

 

08 enero 2021

La Masacre de Marcos Paz y sus desaparecidos

 

Publicado el 26 de marzo, 2020 | por Agencia Para la Libertad

(Por Natalia Tangona para Agencia Para la Libertad)

Resulta extraña, muy extraña, la situación de distanciamiento social en el marco de un nuevo 24 de marzo, a 44 años del golpe cívico-eclesiástico-militar. Aislamiento social. Por supuesto que estas circunstancias ameritan las medidas de prevención tomadas. Paradójicamente el «aislamiento social» en este contexto apunta al cuidado colectivo. Cosas del siglo XXI, cosas de la posmodernidad, cosas del capitalismo extractivista y voraz llevando al mundo al tan anunciado colapso. Cosas del verdadero distanciamiento social diario y no excepcional. De la ruptura de la idea de ser con los otros, del sentido comunitario, de la red de la vida. Estamos jodidos. Y este desenlace se vaticinó hace generaciones. Estamos jodidos hace rato porque nos falta la generación de los 30.000 que luchaban por un futuro de igualdad y justicia social. Los que ponían la vida en el bien común y por la dignidad de los más vulnerables.

¿Es necesario a esta altura volver a explicar que se trató de un genocidio sistemático y planificado y no al azar? ¿Es necesario volver a pelear con los necios negacionistas que insisten con la falacia de que la cifra real tiene menos ceros? ¿Es necesario escuchar y reescuchar y leer y releer los testimonios más atroces para volver a entender la importancia vital de la memoria? Sí, es necesario. Para que la memoria viva fielmente en la verdad. Para no olvidar los caminos andados por los cuales quedaron tantos y tantas. ¿Hace falta seguir explicando de qué hablamos cuando hablamos de derechos humanos? ¿Del derecho a vivir en libertad? ¿Del derecho a la identidad? ¿Del derecho a poder llevar una flor a una tumba? Sí, es necesario. Porque cada día queda en evidencia que el sentido de humanidad más básico está siendo destrozado, criminalizado y aislado. Y cualquier analogía o similitud con el terrorismo de Estado no es mera coincidencia.

En este ejercicio de la memoria como necesidad vital y como resistencia todo debe ser nombrado para no desaparecer, la palabra les duele a los miserables, a los apropiadores, a los genocidas. Quizás hoy, las plazas y calles vacías de nosotros nos aflijan un poco por ese abrazo colectivo y multitudinario que nos está faltando en este aniversario. Pero las palabras, pronunciadas, escritas, pensadas, recordadas, empañueladas, son los cuerpos de la memoria, memoria andante que marcha más allá de todo.

Pertenezco a una generación que creció entendiendo a la dictadura como lo que fue. No como una guerra, no como un gobierno propio de la época. Sino como el terrorismo de Estado apoyado por civiles, empresarios y por la iglesia, financiado, entrenado y ejecutado por EEUU a través del Plan Cóndor, que dejó el genocidio de 30.000 personas desaparecidas, más de 600 bebés apropiados, la instalación de un modelo económico saqueador en beneficio de unos pocos asesinos y cómplices a costa del hambre de la mayoría, aplicando la sistematización de la detención ilegal, el secuestro, la tortura, la violación, el robo, el asesinato y la desaparición forzada en centros de concentración. Pertenezco a una generación que nunca vió a un milico en la calle como algo normal. ¿Se entiende?

“El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades(…)”  En estas tres líneas de su Carta Abierta a la Junta Militar, Rodolfo Walsh no sólo describía el accionar de los genocidas sino que definía la estructura del discurso social negacionista que persiste hasta hoy. Al día siguiente de su publicación, el 25 de marzo de 1977 sería secuestrado y asesinado por un grupo de tareas de la ESMA.

En la ciudad de Marcos Paz, la historia también dejó sus huellas y continúa siendo negada por parte de su comunidad. De esas huellas muchos de mi generación y las siguientes, aprendimos a andar, a pensar, a recordar la memoria colectiva, a luchar, y a cuestionar. Lo particular radica en que un grupo de adolescentes de entre 15 y 17 años fuimos quienes plantamos la memoria que quisieron callar por más de dos décadas en el centro de la ciudad. En diciembre del año 2003, en el marco del programa educativo «Jóvenes y Memoria», retomamos los nombres de seis personas que gran parte de la sociedad marcospacense había decidido olvidar durante 26 años y construimos el Paseo «No desaparece quien deja huellas», rescatando la historia de nuestros desaparecidos. Qué cosa la memoria y la percepción del tiempo. En ese entonces, 26 años nos parecían de una lejanía histórica abismal. Tan blanco y negro ese junio de 1977. Esa semana trágica que el periodista Hugo Presman reconstruiría en el relato de «25 años de ausencias» y que resultaría el puntapié inicial para recuperación de la memoria local y para las vidas de varios de nosotros.

El 11 de junio de 1977 ocurrió la llamada «Masacre de Marcos Paz». En la quinta de Montesquieu y Urquiza, en el barrio La Capilla, se encontraban ocultándose de la persecución militar los integrantes del grupo PROA (Partido Revolucionario de Obreros Argentinos) El procedimiento fue llevado adelante por Leopoldo Luis Baume, el por entonces comisario de Marcos Paz, quien había sido designado en febrero de ese año y antes de ello fue responsable del centro clandestino de detención «Sheraton». El operativo estuvo a cargo de las fuerzas de seguridad y la policía del general Ramón Camps. Irrumpieron en la casa a los disparos y comenzó la cacería. Algunos de los militantes fueron asesinados en el mismo lugar, otros fueron secuestrados con vida y uno de ellos que logró escapar fue fusilado en las calles del pueblo. Nunca más se supo del paradero de Héctor Bellingeri, Carlos Alberto Arias, Liliana Galetti, Ignacio Ikonikoff, Blanca Haydeé Altman, Gloria Veinstein, María Virginia Allende, Alicia Contrisciani, José Voloch, José Tocco, Haroldo Logiurato, Fabián Logiurato y Luis Logiurato.

El 17 de junio, 6 días después, las fuerzas militares arribarían a Marcos Paz para secuestrar y desaparecer a nuestros vecinos. En una noche se los llevaron, casa por casa. Juan Takara es arrancado de su hogar, donde quedan aterrorizadas su esposa Norma y su hijita Kamena de 8 meses. Enrique Sous es separado de su querida Amanda y sus hijos. Cuando van en busca de Olga Souza Pinto por error se llevan a su hermana, Mirtha. Días después regresarán a Mirtha a su hogar, como quien retorna de la muerte, y a cambio se llevarán a Olga. Manuel Coria ya no volverá a trabajar a la fábrica en donde fue señalado como subversivo. Su hermana, María Coria, también será secuestrada y desaparecida por buscarlo, por preguntar, por golpear puertas. Salvo María, todos eran militantes de la JP al igual que el intendente de Marcos Paz Oscar Sánchez, quien también es secuestrado y desaparecido. Sí, desaparecieron al intendente constitucional.

«25 años de ausencias» tituló Hugo Presman al relato de los hechos que realizó en el año 2002. 25 años de silencio. 25 años en donde a los familiares de los desaparecidos de Marcos Paz gran parte de la sociedad local decidió ignorar. 25 años en los que muchos de quienes los conocieron optaron por seguir con normalidad la rutina como si nunca hubieran existido. 26 años después, en 2003,  inauguraríamos el Paseo «No desaparece quien deja huellas» y la memoria local empezaría a removerse hasta volverse visible, hasta volver a nombrarlos, hasta plasmar sus huellas en los caminos que nos conducirían a levantar sus banderas y a convertir las ausencias en historia viva y presente.

A 43 años del secuestro y asesinato de Rodolfo Walsh, la palabra, el oficio de escribir, de contar, sigue siendo uno de los actos de resistencia y militancia más inquebrantables. La escritura y las voces no diezmadas les duelen a estos hijos de yuta.

A 44 años del golpe, es necesario pronunciarlos nuevamente y reafirmar que no nos han vencido porque, sin dudas, mientras haya memoria no desaparece quien deja huellas.

30.000 compañeros detenidos-desaparecidos presentes ahora y siempre. #NuncaMás

06 enero 2021

EL REJUNTE*

 

Por Carlos Ulanovsky

                                                 3 de enero de 2021

Si algo no tuvimos en este año descarado (o con media cara, tapada en buena parte por el barbijo) fue precisamente rejunte: pasamos casi todo el tiempo entre aislamientos y distanciamientos, incluso lejos del “toco y me voy”. Porque, estaba prohibido tocarse y mejor era no salir de casa. Lo que sigue a continuación es mi rejunte de noticias 2020.

*Se llamaba Alejandro Ariel Hakim, tenía 59 años, era médico y desde hacía siete años ocupaba el cargo de jefe de obstetricia del Hospital Ramos Mejía, a la par de estar al frente de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA). Recibido en la UBA en 1986, docente de su especialidad en la carrera de Medicina, llevaba más de 30 años de carrera hospitalaria como médico municipal. Murió en la calle el jueves 3 de diciembre, paradójicamente el día del médico, con el delantal de trabajo puesto, participando junto a sus compañeros de una jornada de lucha reclamando por la permanente reducción del presupuesto de salud y exigiendo “paritarias dignas ya”. Muerte esencial si las hubo, la del doctor Hakim.

*En la provincia de Mendoza, Ana Gabriela Blanco, recibida en la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo, para su ceremonia de grado eligió jurar por la Matria (y por su honor) en lugar de jurar por la Patria. Fue a fines de noviembre y la Universidad celebró públicamente este acto de disidencia y de ampliación de derechos, aclarando, de paso, que desde 1966 (y más adelante, con un único antecedente en 2006) en esta universidad pública no se revisaban estas fórmulas. Así recibió la noticia el Consejo Superior: “Jurar por la Matria es jurar por todas aquellas mujeres, históricas y contemporáneas, que han hecho a la construcción de esta Nación y es también jurar por nuestra tierra y por la madre naturaleza… es jurar desde una perspectiva de género y con una visión latinoamericana”. En su carta cultural llamada Diez Palabras, Marcela Basch citó el caso y en su texto recuperó un fragmento de un tema de Caetano Veloso: “Ya no tengo patria, tengo matria. Y quiero tener fratria”.

*Uno de los grandes argumentos ideológicos del macrismo fue que sus políticas neoliberales y de derecha iban a tener la condición de reinsertarnos en un lugar del mundo que merecíamos ocupar. Sorprende que uno de los caminos para alcanzar ese loable objetivo haya sido, autorizar por decreto, la importación de basura y residuos de otros países. La sucia, fea y mala autorización de la ex administración fue derogada, en el mes previo a la iniciación de la pandemia. Menos mal. Mientras no acertábamos qué hacer con la que generamos nosotros, admitimos la entrada de basura ajena. Según datos provenientes del actual ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable fueron millones las toneladas entregadas por los países más poderosos y arribadas en containers atestados de “chatarra ferrosa, rezagos de papel y cartón, plásticos, vidrios rotos y cascotes”. O sea que, mientras se alardeaba de que nos estaban colocando en un destino de privilegio, nuestro país fue el basurero del mundo, a través de envíos que pasaban nuestras fronteras sin inocuidad sanitaria ni ambiental. Por supuesto, eso resintió la tarea y los intereses de las cooperativas que viven de la recolección. A los cartoneros se los pretende redimir con un eufemismo: “recicladores urbanos” los llaman. Ese engaña pichanga no los dignifica. Lo mejor sería que dejáramos de naturalizar que más de 150 mil compatriotas viven de lo que otros tiramos. Tendríamos que hacer conciencia de que nadie nació para cartonero y pensar y repensar como conseguirles trabajos genuinos.

*El VAR (Video Assistant Referee: en sencillo, árbitro asistente desde el video) es para el fútbol que conocemos y amamos un verdadero atentado. Lo poco que le quedaba al más bello deporte colectivo del mundo, en su principal concepto “panzeriano” (Dinámica de lo impensado) lo está terminando de demoler esta presunta ayuda tecnológica. Hay inventos e inventos. Este es un castigo a la autenticidad y la espontaneidad del juego. Hasta ahora había uno, dos, tres jueces que podían equivocarse, y lo hacían con frecuencia.  Ahora los que se confabulan para opinar y pifiar son cuatro, cinco o seis. Mas temprano que tarde, las penosas interrupciones a la que somete el VAR también llegarán al mediocre, aunque querible fútbol local. Mientras tanto, al lado de la tristísima postal de estadios vacíos de hinchas, resaltan esos gabinetes ocupados por expertos que igual que nosotros, lo miran por TV. Pero, con una ventaja: tienen la potestad de determinar resultados con procedimientos tecnológicos. Pobre del fútbol. Y qué lástima que el Diego ya no está para burlarse en su estilo.

                          

*“Nosotros hablamos de la vacuna de Pfizer y no decimos la vacuna norteamericana; hablamos de la vacuna de AstraZeneca y no le decimos la vacuna británica. En cambio, hablamos de la vacuna rusa y la vacuna china. Todas las vacunas tienen un nombre y no necesitamos utilizar la mención de su país de origen”. Así, con dignidad y lucidez se expresó el doctor Pedro Cahn, prestigioso infectólogo, director de la Fundación Huesped y uno de los especialistas destacados dentro del Comité de Expertos que sigue asesorando al gobierno nacional. Durante el año, cuando los opositores a todo hablaban de “la dictadura de los infectólogos” y de ese modo intentaban degradar su rango científico recibió un cálido apoyo de dos jóvenes y brillantes conductores de la señal C5N, Lucila Trujillo y Diego Iglesias. Ellos militaron la experiencia y credibilidad del doctor fundando una agrupación: La Pedro Cahn, a la que, al menos, yo, me afiliaría. El especialista enfrentó los destratos con serenidad y tomó con humor que muchos lucieran su imagen en una remera. Un anónimo del sexo masculino, que por su gracia merecería sumarse a la agrupación, publicó un meme excelente: “Si me dan a elegir, me quedo con la vacuna de Pfizer porque a ese laboratorio le debo mucho: ellos patentaron el Viagra”.

*A los lectores y a todos los compañeros que hacen Tiempo Argentino, que el 2021 les llegue, con felicidad, rejuntaos y vacunados. «

* Publicado en Tiempo Argentino