05 enero 2021

Interrupción Voluntaria y Marea Verde

 

Por Sandra Russo

«Si para algo sirve la historia es para hacernos conscientes de que ningún avance social se consigue sin lucha». Nota de Jorge Elbaum

 La historia como realización perpetua y los vértices de una memoria necesaria

«Si para algo sirve la historia es para hacernos conscientes de que ningún avance social se consigue sin lucha», afirmó el historiador catalán Josep Fontana.

La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue aprobada hoy. Pero su conquista fue el producto de cientos años de lucha de mujeres que pagaron un alto costo para llegar hasta acá.

Cada uno sabrá a quién recordar. En mi caso miro las fotos de las compañeras que peleaban en soledad mientras una gran cantidad de mis congéneres varones las depreciaban. Por su puesto que también pienso en mi vieja. Y en las miles y miles y miles de mujeres que perdieron la vida en situaciones de abortos clandestinos. Miro, devastado, la carita de cada una de ellas hasta valorar y reivindicar,  aún más, esta Ley.

Y rememoro a las militantes de puños apretados que conocí a lo largo de mi vida. A las pibas cargadas de pasión que hicieron esto posible y nos mostraron cómo es que se pelea en formato de marea, de maremoto. Pero no me olvido de aquellas que fueron humilladas por exigir esto que mañana tendrá certificado de legalidad. En la sensación de profunda soledad que percibían cuando llegaban a sus casas, agotadas, después de reclamar algo que las cruces y las buenas costumbres catalogaba de gran pecado.

Veo, ahora, a las chicas jóvenes de mi pías contar con condiciones mínimas de asepsia hospitalaria que hasta el día de hoy solo disfrutaban las personas acomodadas de mi sociedad.

Y en la emoción de esa marea verde que nos inunda, diviso también, una sociedad un poquito mejor. Un hogar de Matria/Patria que cuida un poco más a sus hijxs.

Las lágrimas de alegría son contagiosas: ver a las mujeres, hoy a la madrugada, en la plaza de los dos Congresos, abrazarse en medio de la noche verde, quedará en los pliegues donde la belleza se inscribe como entusiasmo. 

Quienes sabemos como Fontana que nada se conquista sin lucha, redoblaremos la pelea por lo que falta. Y eso es mucho. Es de una inmensidad que aparece inabarcable. Sin embargo, al mirar para atrás y ver los jalones previos, la claridad nos atraviesa.

Este asunto de la vida solo tiene sentido si somos capaces de combatir por sueños buenos. Por imaginarios que enfrenten las pesadillas. Por futuros en los que nuestros descendientes muestren –orgullosos– nuestras fotos en plena lucha.

02 enero 2021

REPORTAJE A SILVIA BENTOLILA

 


El martes 29 de diciembre se subió a EL TREN, Silvia Bentolila, es médica especialista en psiquiatría, Magister en gestión de servicios de salud mental. Es coautora con el politólogo Mario Riorda, del libro “Cualquiera tiene un plan hasta que te pegan en la cara” 

Un viaje atrapante sobre los efectos de la pandemia visto desde los efectos psicológicos.  

Sostiene la entrevistada que “cuando uno comprende el modo en que las personas y las sociedades reaccionamos frente a las situaciones críticas, comprende cómo se tiene que gestionar también a nivel político una situación crítica. La ultima entrevista de EL TREN, en el 2020, para que Ud. la disfrute en enero del nuevo año.

En la primera parte, el programa discurrió sobre la compra de Edenor, las partes de esa compra y el papel de los medios.

Súbanse que partimos. Con barbijo y distanciamiento social. 


 El TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR


 

 

 

 

 

30 diciembre 2020

SALUDO DE FIN DE AÑO

NO HAY OTRO TIEMPO QUE EL QUE NOS TOCÓ
 
 

La salutación del 31-12-2019, llevaba por título “Amanece que no es poco”. Encerraba la esperanza de un cambio en la situación económica y política del país, a partir de un panorama extremadamente complicado. La aparición del COVID 19 fue el cisne negro imposible de avizorar. A los que cargamos muchas décadas y suponíamos que ya habíamos vivido todo, nos recluyó en nuestros domicilios bajo la horrible calificación de “población de riesgo”. La pandemia sumió al planeta en una catástrofe económica y sanitaria. Sin exagerar, terminó en el 2020 efectivamente el siglo XX y comenzó el siglo XXI, con un presente de miedo y un horizonte de incertidumbre. La ciencia, que no es más que el saber humano milenario acumulado, nos ha traído la notable noticia, que en tiempo récord se han descubierto y fabricado vacunas que en el mediano plazo pondrá un límite fundamental al corona virus. Pero es de una ingenuidad notable dar por superado un problema de semejante envergadura. Es altamente probable que deberemos atravesar una segunda ola sin haber concluido la primera. La desaprensión lleva a que en una carrera desenfrenada, la vacunación masiva de un 70% pierda ante la velocidad de una nueva ola de contagios, con las lamentables consecuencias sanitarias y económicas. Que esto no suceda depende mucho más de cada ciudadano que del milagro de la vacunación. Es el mejor homenaje que le podemos hacer a los más de cuarenta mil muertos, a los integrantes del sistema sanitario, a los científicos que en sus laboratorios acercan el horizonte, a todos los trabajadores esenciales que arriesgaron sus vidas.

Es el tiempo que nos tocó. No hay otro. Con números económicos furiosamente en rojo para los cuales no hay vacuna posible en el corto y mediano plazo. Y por encima de tantos males, siempre amanece que no es poco. El futuro mejor nunca desaparece. No lo regalan sino que se lo conquista. Con lucha, persistencia y tenacidad y siempre como integrante de un colectivo. La normalidad conocida no volverá igual. Pero algún día cercano regresarán los besos cercenados, los abrazos impedidos, los encuentros imposibilitados. Y más tarde que temprano los caídos de un sistema extremadamente injusto y desigual serán incluidos. Para eso no hay laboratorio ni vacuna, sino política. No será un regalo. Será obtenido con lucha.

Brindemos,  porque ese futuro llegará, porque lo imposible solo tarda un poco más, más allá de los contratiempos e incertidumbres, de los tiempos difíciles que nos esperan.