15 mayo 2018

LA FELICIDAD NO ES ETERNA*



Los funcionarios nos recordaban todos los días de los presuntos éxitos de su gestión. El Presidente nos informaba con su precariedad expositiva que luchaba por nuestra felicidad y que algunas medidas dolorosas eran imprescindibles porque era el único camino posible. Que si hubiera uno mejor e indoloro por supuesto que lo hubiera elegido. Que su compromiso era decir la verdad. En medio de una protección mediática enorme, las mentiras eran tomadas como verdades, las penurias presentes eran el costo de una felicidad futura, y el pasado inmediato denostado como populismo era la causa de los sufrimientos actuales. Había que perder derechos fomentados por una demagogia desenfrenada para hacer realidad la revolución de la alegría. Lo anterior era “una fiesta” con un pago de facturas diferidas. El neoliberalismo y las religiones prometen un presente nutrido de sacrificios y una recompensa gratificante, ubicado en un horizonte inalcanzable o en otra vida.
Se puntualizó como un acto de profundo patriotismo cómo gente salvada económicamente por el resto de sus vidas, dejaban sus jugosas rentas privadas para “sacrificarse en el Estado” y colaborar en alcanzar la felicidad prometida. En el lenguaje gubernamental interno “son dadores de sangre”. Políticamente actuaron en los primeros 24 meses con inteligencia y con un pragmatismo enorme. Mantuvieron la cobertura social de los planes e incluso los incrementaron. Al mismo tiempo fueron desactivando en silencio,  la mayoría de los positivos emprendimientos y concreciones del kirchnerismo, y agravaron todo lo negativo.  El tarifazo fue aceptado a regañadientes, fruto del convencimiento que estaban bajas y por un hábil manejo publicitario y con algunas protestas en los dos primeros años.
El objetivo era pasar de ganar una elección por un punto y medio a una reafirmación contundente en las legislativas. Mientras tanto se fueron concretando medidas cuyas consecuencias nefastas se iban a exteriorizar mucho más adelante. Devaluación, ajuste, deuda (endeudamiento) y apertura de la economía, el plan DADA. Una mixtura de un modelo primario exportador con el de la rentabilidad financiera. El presunto gradualismo implementado, una concesión del lenguaje aceptado mayoritariamente, no era la vocación original del gobierno sino el camino adoptado dado los condicionamientos políticos. Lo brutal del pensamiento del gobierno se exteriorizaba en declaraciones de un salvajismo superlativo y en despidos sin anestesia.
La pesada herencia lo justificaba todo. Se repetía hasta la saturación las 24 horas del día por diferentes bocas de expendios que “se robaron todo”. Con la complicidad del  peronismo vegano, deseoso de ser la segunda marca del macrismo, suplieron sus minorías legislativas.  
Fue en economía donde con una mezcla de ideología trasnochada e impericia mayúscula, elaboraron un coctel explosivo. Mucho de lo que puede ser visualizado como errores son objetivos buscados. 
La eliminación de todos los controles financieros permitió convertir el país en un garito enorme. La disminución premeditada de los ingresos para favorecer a los sectores concentrados fue coherente con sus propuestas ideológicas y llevaron en dos años a un incremento considerable del déficit fiscal. La apertura indiscriminada de la economía produjo un desusado déficit comercial, mientras la fuga de capitales, el déficit en turismo, el peso de los intereses de una deuda contraída con premeditación y como única tabla salvadora que crece con voracidad, potenciaron el déficit de balanza de pagos.  Las importaciones crecieron por el ascensor y las exportaciones por la escalera. El país se quedó así sin los únicos dólares genuinos. El crecimiento del PBI fue tan pequeño que el presidente tuvo que caracterizarlo de invisible.  A dos años y medio de haber empezado su gobierno, mientras nos hablaban de que habían evitado una crisis no percibida, iban construyendo una verdadera del tamaño de un tsunami. Los capitales especulativos acudían en manada para obtener tasas inexistentes en ningún otro lugar del planeta. Traían dólares que vendían, los cuales engrosaban provisoriamente las reservas. Los pesos volcados al mercado que el Banco Central necesitaba neutralizar en su creencia monetarista que la inflación es monocausal, ofrecía LEBACs que los especuladores  compraban y cuya tasa fluctuó entre un 38% y un 26,5, hasta alcanzar el 40% o más durante la corrida cambiaria. Con un tipo de cambio estable y con tendencia a la baja, las Lebacs eran renovadas y se convirtieron en una bomba de tiempo al punto tal que un vencimiento actual por el 60% de las mismas representan el equivalente a las reservas líquidas. Mientras los ojos y oídos de Macri, Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui  no se cansaban de repetir que el mayor éxito era haber impedido una crisis que le había dejado en forma larvada el kirchnerismo y que nos conducía a una situación equivalente a la que actualmente atraviesa Venezuela, el gobierno chocó con el iceberg de una furiosa corrida cambiaria que derivó en una crisis no imaginaria sino concreta. Muchos de los integrantes del mejor equipo de los últimos cincuenta años, que protagonizaron seguramente corridas cambiarias formando parte de la entelequia mercado, puestos del otro lado del mostrador se asustaron y corrieron lívidos a pedir ayuda al FMI. De un gobierno que se enorgullece de carecer de historia, que cuando realiza algún comentario al respecto  la banaliza con una supina ignorancia,  no es de extrañar que sea protagonista de una remake histórica con final cantado.

Es una vuelta a lo peor del pasado. Es la escenificación de un largo retroceso, con la paradoja que un acto fallido de María Eugenia Vidal, es la única verdad en 30 meses de macrismo: “Cambiamos futuro por pasado”. De ese pasado emerge de nuevo el FMI, que lo quieren presentar falsamente como diferente,  y el riesgo país, que amedrentaba con sus alteraciones diarias
El camino al paraíso que describían la publicidad y los funcionarios no sólo estaba lejos, sino que las puertas del infierno estaban abiertas. Después del triunfo de noviembre del 2017, cuando todo parecía despejado para el macrismo, el caballo de Troya que habitaba en su interior (su proyecto económico que pretendía ser refundacional) terminó estallando. El gobierno malinterpretó el buen resultado electoral suponiendo que estaba allanado el camino para las pretendidas reformas estructurales. La aprobación pírrica del cambio de actualización de las jubilaciones y otros beneficios sociales y luego la acumulación de tarifazos, hirieron el traje de teflón y mostraron al gobierno desnudo en sus miserias. Junto con ello semanalmente, aparecieron la corrupción estructural de funcionarios implicados que van desde sus peculios guardados en guaridas fiscales a negocios que favorecen a sus empresas o anteriores empleadores, todo disimulado bajo el eufemismo de “conflicto de intereses”.
La inflación, que sostenían que estaba en baja, recobró un poderoso empuje, mientras el dólar del cual no había que preocuparse volvió a cobrar su lugar excluyente. Los pronósticos del mejor equipo son todos fallidos por diferencias que merecen un estridente aplazo.  El dólar vaticinado para el 2021, de 21,90,  ya ha sido largamente superado en mayo del 2018. Ni hablar de la lluvia de inversiones. Los errores de cálculo se cuantifican en años.
Apareció de pronto un cisne negro, paradojalmente tan previsible como inesperado,  en forma de corrida cambiaria aunque la fuga de capitales fue permanente desde los albores de esta administración. El gobierno que se arrodilló antes los poderosos internos, ahora lo hará antes los poderosos internacionales. Es una forma de ingresar al primer mundo por la claraboya y para limpiar los baños de los acreedores. El FMI es el auditor de los acreedores. En ese carácter obligará ahora,  lo que sugirió a fines del 2017:  bajar el déficit fiscal amputando ingresos de jubilados y trabajadores, de organizaciones sociales y de la asignación universal por hijo, para contar con los recursos para cobrar las amortizaciones de la deuda y de los intereses. Todo queda en suspenso y amenazado por las condicionalidades: paritarias, edad jubilatoria, jubilaciones y pensiones, regímenes especiales, reducción de planes sociales, disminución de asignaciones familiares, reducir los beneficiarios de la pensión universal a la vejez, congelamiento del ingreso a la administración pública y despidos, reducir la relación entre el haber jubilatorio y el salario mínimo, vital y móvil,  reducción de las transferencias a las empresas públicas y municipios, mayor apertura de la economía y como propuestas: recrear las AFJP y devaluación.
No hay un nuevo FMI, es el mismo, con propuestas similares pero con una envoltura menos repulsiva.
Es importante señalar que el acuerdo es la bala de plata del gobierno, porque como muy bien consigna el Centro de Economía Política Argentina ( CEPA): “ El FMI aparece en este contexto como garante  en ultima instancia, es decir, como un mensaje a “los mercados” del acompañamiento del organismo para calmar la demanda de dólares. Esto le otorga al FMI un poder de negociación único. En este sentido, el hecho de que el gobierno haya decidido que el endeudamiento externo sea el canal excluyente de financiación, hace que si el “último garante” decide no prestar, entonces nadie presta, por lo que no habría salida ante una eventual crisis”         
El gobierno empezó una cuenta regresiva en su proyecto refundacional. Hoy el 2019 está mucho más lejos que los sueños arrumbados de un paseo electoral. Algo se ha derrumbado, ahí donde antes estaban las bases del triunfo. El escepticismo sobre el futuro, las promesas incumplidas, las mentiras que afloran, la transformación de la esperanza en decepción, la realidad irrumpiendo sin máscaras a pesar de los hasta ahora eficaces maquillajes de Durán Barba.
Equipo, cambio, sinceridad, trasparencia, alegría, honestidad, justicia independiente, Banco Central independiente, división de poderes, republicanismo, felicidad eterna, son palabras que el macrismo transformó en lo opuesto. Si esas expresiones se han desvalorizado hasta la insignificancia, en cambio brillan “guaridas fiscales”, “empresas off-shore”, “apropiación del estado para negocios privados”, “corrupción estructural”, “entrega”, “servilismo”, “dependencia”.
Se ha producido una bisagra aunque no necesariamente definitiva. El gobierno se suicida en defensa de sus falacias y recurre al FMI que le da la soga para ahorcarse. Se empieza a transitar un tiempo de descuento, porque como decía Mark Twain “es más fácil engañar a la gente, a que reconozcan que han sido engañados”. Pero cuando eso sucede es posible que ocurra lo que decía Perón: “Truena el escarmiento”
15-05-2018
*Publicado en La Tecl@ Eñe

La Tecl@ Eñe Revista Digital de Cultura y Política,​​ ideas, cultura y otras historias. Editor/Director: Conrado Yasenza




09 mayo 2018

EL PODER ECONÓMICO Y LAS RELACIONES DE FUERZA*

El poder económico es impiadoso, de una crueldad inconmensurable. En Argentina arrasó con los gauchos, casi extinguió a los pobladores originarios, masacró a los caudillos norteños que representaban a las artesanías para así evitar una potencial industrialización. Tuvo una mirada porteña y portuaria, muy lejos de la concepción de la patria grande. Fusiló a Manuel Dorrego, se apropió de las rentas de la aduana de Buenos Aires y las seis décadas de guerras civiles tienen como causa principal la lucha por su federalización. Utilizó el fraude hasta la ley Saénz Peña; asesinó en la Semana Trágica e instigó los pogroms; impulsó los fusilamientos de los peones de la Patagonia; se arrodilló en la crisis del 30 ante Gran Bretaña considerándose parte de su imperio; utilizó el golpe militar y el fraude patriótico en la década infame; bombardeó a su propio pueblo en la Plaza de Mayo; instigó el golpe de 1955;  fusiló en los basurales de José León Suarez; ocultó y profanó el cadáver de Evita; proscribió a las mayorías populares y a su líder;  repitió con Juan José Valle lo que había hecho 128 años antes con Dorrego; perpetró el golpe de 1966; arrasó a la Universidad; extranjerizó la economía; fusiló en Trelew; consumó las primeras desapariciones;  creó las condiciones e impulsó el golpe establishment militar con sus campos de concentración, las desapariciones masivas y la apropiaciones de bebes.
Ahora, por primera vez en democracia, llegaron al gobierno por vía de las urnas e intentan refundar la Argentina con un modelo agro exportador mixturado con el de rentabilidad financiera,  para de ese modo desempatar definitivamente el conflicto entre dos modelos.   
Algunos ejemplos pueden ejemplificar sobre el poder económico, las clases populares y las relaciones de fuerzas
LA TARDÍA COMPRENSIÓN DE ERNESTO SABATO
Escribió Ernesto Sabato en un libro titulado “El otro rostro del peronismo” que nunca volvió a reeditar: “Aquella noche de setiembre de 1955, mientras los doctores, hacendados y escritores festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina vi cómo las dos indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados de lágrimas. Y aunque en todos aquellos años yo había meditado en la trágica dualidad que escindía al pueblo argentino, en ese momento se me apareció en su forma más conmovedora. Pues ¿qué más nítida caracterización del drama de nuestra patria que aquella doble escena casi ejemplar? Muchos millones de desposeídos y de trabajadores derramaban lágrimas en aquellos instantes, para ellos duros y sombríos. Grandes multitudes de compatriotas humildes estaban simbolizadas en aquellas dos muchachas indígenas que lloraban en una cocina de Salta. La mayor parte de los partidos y de la “intelligentzia”, en vez de intentar una comprensión del problema nacional y de desentrañar lo que en aquel movimiento confuso había de genuino, de inevitable y de justo, nos habíamos entregado al escarnio, a la mofa, al bon mot de sociedad. Subestimación que en absoluto correspondía al hecho real, ya que si en el peronismo había mucho motivo de menosprecio o de burla, había también mucho de histórico y de justiciero."
Cabe consignar que la comprensión de Sabato fue pasajera, pues posteriormente volvió a transitar a contramano, con rectificaciones oportunas.
El CAMBIO DE LAS RELACIONES SOCIALES
Lo  cuenta José Pablo Feinmann a través de una anécdota personal en “Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina”, tomo 1, página 59: “En mi casa, que estaba en Belgrano R, en Echeverría y Estomba, en diagonal a la Iglesia de San Patricio, y que fue, para mí, niño de “los años privilegiados”, el hogar más cálido que jamás haya tenido, había una joven de nombre Rosario. Rosario era lo que se llamaba “sirvienta”. Era muy buena. Era la cocinera. Otra señora se encargaba de la limpieza. Bien, voy a esto: el 26 de julio de 1952 muere Evita. Rosario estaba en la cocina. Dan la noticia por la radio. Rosario se pone a llorar. Yo estaba jugando a no sé qué juego de la época en el comedor. Creo que armaba  un Meccano o asaltaba un fuerte con unos soldaditos. Mi madre andaba por ahí. De pronto, no sé por qué alternativa del juego, yo me largo a reír. Y se oye la voz de Rosario: “Que no se ría  ¡Qué no le falte el respeto a la señora! Mi madre me pegó un mamporro durísimo y, en voz baja pero imperativa dijo: ¡Cállate! Salió corriendo para la cocina. Me acerqué, paré la oreja y escuché el diálogo. Rosario lloraba y a la vez decía: “Su hijo se está riendo, señora. Evita se murió y él se ríe. Se está burlando. Mi madre, con miedo trataba de calmarla: “Es un chico, Rosario. Está con sus juguetes. No sabe lo que pasa. La “patrona” tenía que darle explicaciones a la “sirvienta”. Eso era nuevo en el país”
EL FUSILAMIENTO DE DORREGO 
El azar histórico ha permitido conservar las cartas que los instigadores le escribieron a Juan Lavalle, conocido como la espada sin cabeza, para que fusilara a Manuel Dorrego, un populista. Salvador María del Carril, que fue presidente de la Suprema Corte de Justicia en el gobierno de Justo José de Urquiza le escribe a Lavalle: Ahora bien, general, prescindamos del corazón en este caso. Un hombre valiente no es vengativo ni cruel. Yo estoy seguro que usted no es ni lo primero ni lo último. Creo que es un hombre de genio, y no puedo figurármelo sin la firmeza necesaria para prescindir de los sentimientos y considerar obrando en política los actos, de cualquier naturaleza que sean, como medios que conducen o desvían de un fin….. El general Lavalle no debe parecerse a ninguno de ellos; porque de él esperamos más. En tal caso, la ley es que una revolución es un juego de azar en el que se gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella. Haciendo la aplicación de este principio de una evidencia práctica, la cuestión parece de fácil resolución. Si usted, general, la aborda así, a sangre fría, la decide; si no, yo habré importunado a usted; habré escrito inútilmente, y lo que es más sensible, habrá usted perdido la ocasión de cortar la primera cabeza a la hidra y no cortará usted las restantes; ¿entonces, qué gloria puede recogerse en este campo desolado por estas fieras?…. Nada queda en la República para un hombre de corazón.
Juan Cruz Varela le escribe: “este pueblo espera todo de usted, y usted debe darle todo. 
Cartas como éstas se rompen, y en circunstancias como las presentes, se dispensan estas confianzas a los que usted sabe que no lo engañan, como su atento amigo y servidor. Juan Cruz Varela”. 
Producido el fusilamiento escribe Del Carril: “Algunas palabras sobre la muerte de Dorrego: Ella no pudo ser precedida de un juicio en forma: 1º, porque no había jueces; 2°, porque el juicio es necesario, para averiguar los crímenes y demostrarlos, y porque de los atentados de Dorrego, se tenía más que juicio, opinión, de su evidencia existente y palpable, comprobada por muchas víctimas, por un número considerable de testigos espectadores y por su prisión misma. Sin embargo, vea usted cuál es mi duda: ¿No será conveniente dejar a los contemporáneos y a la posteridad, que los mismos esfuerzos que se hagan para suplir las formas, que no se han podido llenar o que eran innecesarias en el caso, mostrar una prueba viva del estado de la sociedad en que hemos tenido, usted y yo, la desgracia de nacer, y de la clase del malvado, que se ha visto usted forzado a restaurar la tranquilidad?........... Y si para llegar siendo digno de un alma noble es necesario envolver la impostura con los pasaportes de la verdad, se embrolla, y si es necesario mentir a la posteridad, se miente y se engaña a los vivos y a los muertos según dice Maquiavelo; verdad es, que así se puede hacer el bien y el mal; pero es por lo mismo que hay tan poco grande en las dos líneas.”
En la misma línea que el testimonio de Sábato transcripto, Juan Cruz Varela escribió con regocijo, después del asesinato de Dorrego  “La gente baja / ya no domina / y a la cocina / pronto volverá”.
LOS INSTIGADORES DEL GOLPE DE 1976
Lo denuncia Vicente Muleiro en su libro “1976. El golpe civil”: “Fue en el Club Azcuénaga donde, por iniciativa de Perriaux, se integró una mesa chica de la que salió la jefatura civil de la dictadura con epicentro en el Ministerio de Economía. La integraron en un primer tramo Martínez de Hoz, Cadenas Madariaga, Luís García Martínez, Guillermo Zubarán, Enrique Loncan, entonces director ejecutivo  de la CEA (Central de Empresarios Argentinos), Horacio García Belsunce (h) , Armando Braun, Carlos Muñiz, Marco Aurelio Risolía y Luis Zanotti, jefe de editoriales de La Nación. Se encontraban a almorzar periódicamente en la casa de Perriaux en la calle Gelly y Obes. Según Cadenas, Perriaux era un político y coordinador del grupo, no intervenía. Era el que atraía a la gente, el que buscaba, el que indagaba, el que se encargaba de mantener relaciones…… El empresario Carlos María Túrolo, autor del libro “De Isabel a Videla” acredita que también por Azcuénaga merodeaban quienes después se revelaron como sangrientos represores, a saber, los generales Guillermo Suárez Mason y Santiago Omar Riveros, pero Cadenas Madariaga lo niega. Consta sí, la participación de los militares retirados Carlos José María Túrolo ( padre de Carlos María) y Alcides López Aufranc.
LA GRIETA
El establishment periodístico se conduele de la grieta y se la atribuye al Kirchnerismo.
La misma siempre existió, y en forma mucho más intensa y visceral en otras épocas,  y sólo se enerva en determinadas condiciones.
Lo reflejé brutalmente en una nota del 29-03-2017 publicado en la tecla Ñ el 29 de marzo del 2017, bajo el título “SOMOS”:
“Es Lavalle fusilando y somos Dorrego fusilado. Somos San Martin y su proyecto latinoamericano y es Rivadavia y su plan porteño. Somos Moreno jacobino y Moreno envenenado. Somos Monteagudo con sus proclamas revolucionarias y es Monteagudo asesinado en una calle oscura de Lima. Somos Bolívar liberando buena parte del continente y somos Bolívar, enfermo en Santa Marta camino al exilio acusado de traidor muriendo sin llegar a la frontera. Somos Artigas haciendo la reforma agraria y afirmando que nadie es más que nadie y somos Artigas derrotado exiliándose en el Paraguay. Son los hacendados y comerciantes de Brasil, Montevideo y Buenos Aires, armando un ejército que arrasa el Paraguay de los López y somos los paraguayos heroicos muriendo en Curupayti y Cerro Corá. Somos Rosas defendiendo la soberanía contra la invasión anglo francesa. Somos los derrotados en la guerra civiles argentinas y son las huestes de Mitre y sus coroneles asesinando al Chacho Peñaloza.  Es su esposa, Victoria Romero, obligada por Sarmiento a barrer la plaza mayor de la ciudad de San Juan, con cadenas en sus pies.
Somos Felipe Varela y su bandera de “La Unión Americana” y son Manuel García y Carlos María de Alvear arrodillados ante Inglaterra en el siglo XIX, como lo haría el vicepresidente Julio Argentino Roca (h) en el siglo XX, considerando a la Argentina integrante virtual del imperio británico.  
Somos Yrigoyen ascendiendo a las capas medias y son los medios y las petroleras propiciando y consumando su derrocamiento. Somos los estudiantes de la Reforma Universitaria y su Manifiesto Liminar: “Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan…estamos pisando una revolución, estamos viviendo una hora americana”, y son los que se oponen desde el clericalismo medieval.  Somos los obreros de los talleres Vasena y son los dueños de la fábrica, la policía y los integrantes de la Liga Patriótica Argentina, reprimiendo y carnereando. Somos los obreros fusilados de la Patagonia Trágica y sepultados en tumbas NN, somos las putas de San Julián que cerramos las piernas para no satisfacer a los oficiales asesinos y son la Sociedad Rural y los dueños de la tierra instigando a los fusiladores.         
Son la primera década infame y el fraude patriótico. Somos los descendientes de los derrotados de la guerra civiles que un luminoso día de octubre cruzamos el Riachuelo, caminamos desde Berisso y Ensenada, ocupamos la Plaza de Mayo, nos lavamos las patas en la fuente, y cambiamos la historia. Son los dueños de todo los que desde su poder nos estigmatizaron como cabecitas negras, descamisados, aluvión zoológico, o más recientemente somos apenas un relato de Apold.
Somos  los beneficiarios de los días felices en tecnicolor y son los que escriben en una pared: “Viva el cáncer”. Somos Evita reclamando que donde hay una necesidad hay un derecho y son los aviones de la Marina con su leyenda “Cristo Vence” bombardeando la Plaza de Mayo. Somos los que padecimos las bombas; y los que las lanzaban escribían proclamas donde decían: “Afrontamos esta decisión suprema ante la comprobación de que se estaba en camino de destruir espiritualmente el país, por obra de una corrupción desenfrenada, y lo hacemos con urgencia temeraria por el convencimiento de que el pueblo ha perdido la posibilidad jurídica de formar, expresar y defender su voluntad espontánea.”
Somos Perón proponiendo el ABC, concretando los derechos del trabajador y son Aramburu y Rojas arrasando con todo, interviniendo la CGT.
Son “el presidente duerme” como respuesta a los pedidos de clemencia de la esposa y la hija del General Valle finalmente fusilado y somos los cuerpos ametrallados en los basurales de José León Suárez. Ellos, los democráticos, los republicanos, los propagandistas del diálogo, afirmaban: “Se acabó la leche de la clemencia”
Son la prohibición de la soberanía popular, de las proscripciones y somos la heróica resistencia peronista. Somos Villa Manuelita en Rosario diciendo: “Los yanquis, los rusos, las grandes potencias reconocen a la Libertadora, Villa Manuelita no”
Somos los que resistieron la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre, los que nos opusimos al plan Larkin, los que pintamos paredes con el “Perón Vuelve”. Son la autodenominada Revolución Argentina y somos la pesadilla de los sueños de Onganía con el Rosariazo, el Cordobazo, el Mendozazo y un país levantado.
Somos Perón en su pulseada con Lanusse. Son los que ordenaron los fusilamientos de Trelew. Somos los 16 muertos en la Base Almirante Zar.
Son lo que movilizaron 30.000 soldados para impedir el contacto de Perón con su pueblo un 1luvioso 17 de noviembre de 1972. Somos los que cruzamos el Rio Matanza para un reencuentro postergado por 17 años. Son los que instrumentaron el balotaje para evitar el triunfo de Cámpora, candidato por la proscripción de Perón.
Es la esperanza hecha realidad un 25 de mayo de 1973 y son los días oscuros y terribles que siguen a la muerte de Perón. Es el poder económico derrocando a Isabel y cubriendo de horrores el territorio nacional, mientras destruían con saña el modelo de sustitución de importaciones, que ya se había intentado con éxitos disimiles en 1955 y 1966.
Somos las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y del otro lado están el poder económico dándole la picana a Astiz y al tigre Acosta y arrojando seres vivos al mar o al Rio de la Plata.  
Somos los soldados, aviadores y oficiales que luchamos con coraje y patriotismo en la recuperación de las Malvinas y son los generales de escritorio cuya mayor “valentía” era la tortura de personas indefensas. 
Es la democracia recuperada después de la derrota en Malvinas y el peso insoportable de una herencia atroz. Somos Alfonsín y el histórico juicio a las juntas.
Es la hiperinflación y la llegada anticipada de Menem. Es la entrega en democracia con apoyo popular.  Es la reelección de Menem cuando todo estaba claro y nadie debía engañarse, lo que implica que más allá de las tajantes divisiones, nadie está a salvo de equivocarse.
Es la prolongación de Menem en la política económica de la Alianza, demostrando que lo fundamental no era la corrupción, sino el plan desarrollado.
Es la peor crisis de la historia y somos los que integramos “Piquetes y Cacerolas, la lucha es una sola”
Son cinco presidentes en una semana, el que se vayan todos y Duhalde, Lavagna y la Virgen que encuentran una pequeña luz en la noche más oscura.
Luego llegaron Néstor Kirchner y Cristina Fernández quienes junto a otros presidentes latinoamericanos levantaron la bandera revolucionaria de la Unión Latinoamericana, haciendo florecer entonces la primavera después del largo invierno. 
Más tarde muchos de ellos y muchos de los nuestros confluyeron para llevar a Macri a la presidencia.
En política las estaciones no son como en la naturaleza. Después de una primavera de 12 años con notables avances, con limitaciones, errores y horrores, no llegó el verano, sino que volvió el invierno.
El lenguaje cambió, los hechos cambiaron. En lugar de “soberanía”, “derechos”, “paritarias”, “recuperación de empresas”, “ocupación”, “nacionalizaciones”, “derechos humanos”, “matrimonio igualitario”, “jubilaciones para todos”, “juicios a los genocidas”, “unidad latinoamericana”, pasamos a “equipo”, “diálogo”, “unión de los argentinos”, “pobreza cero”, “lucha contra el narcotráfico”, que traducidas significan genuflexión exterior, desocupación, ajustes, despidos, gobierno de y para los poderosos,  desarticulación de planes,  “caer” en la escuela pública, suspensión de entregas de notebook, en una larga e interminable lista.
Después se discute de la grieta. Se debaten y se asombran de su existencia. Hay dos países en pugna. Que no significa terminar con el otro sino en ganar e imponer la hegemonía.
Por eso hoy somos los docentes en lucha, las mujeres que buscan su lugar en la mitad del cielo, los trabajadores defendiendo sus derechos contra los avasallamientos, las organizaciones sociales con sus comedores, los científicos ganando las calles por el futuro, y los que nos movilizamos cada 24 de marzo porque tenemos memoria, porque queremos justicia y necesitamos de la verdad.
Un cartel llevado por una mujer en la conmemoración del 24 de marzo decía: “Las putas no parimos la mierda genocida”. En la marcha del día internacional de la mujer otra pancarta decía: “Putas como Eva/ Locas como las Madres/Yeguas como Cristina/ Negras como Milagro/…”
Eso es lo que somos, la barbarie en términos sarmientinos. Los que pergeñaron y nos estigmatizaron con esos calificativos, los que han aplicado en cada oportunidad aquello de que “no hay que ahorrar sangre de gauchos, que es lo único humano que tienen”, están del otro lado de la grieta.”
EL PODER ECONÓMICO Y LAS RELACIONES DE FUERZA
Lula escribió en su libro “La verdad vencerá”: “Ellos, los poderosos ….. no aceptarán un trabajador con conciencia…..en un instante descubrí que a quien estaban juzgando no era a Lula. Lo que estaban juzgando era a mi gobierno. Era la forma que habíamos tenido de gobernar. ….No me eligieron presidente para volverme lo que ellos son. Me eligieron para ser quien soy. Tengo orgullo de haber sabido vivir del otro lado, sin olvidar quién era……Uno siempre pertenece o tiene un lado. Aunque gobierne para todos, uno siempre está de un lado o de otro. El mío son los trabajadores, los más pobres y excluidos de este país. Y, como en la política todos pagamos un precio por asumir de qué lado estamos, yo estoy dispuesto a pagar el mío”
Es una perfecta síntesis de lo que intenté  demostrar de cómo actúa el poder y lo que significa luchar para modificar las relaciones de fuerzas en favor de los sectores populares y las consecuencias que significa ser derrotado.
9-05-2018   
   *Publicado en La Tecl@ Eñe

La Tecl@ Eñe Revista Digital de Cultura y Política,​​ ideas, cultura y otras historias. Editor/Director: Conrado Yasenza





RECUERDOS DE UN DEBATE



08 mayo 2018

DOS MODELOS, DOS PROYECTOS

DISCURSO DE MACRI DE NEGOCIAR CON EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL.
KIRCHNER Y EL FIN DE LA RELACIÓN FINANCIERA CON EL  FONDO MONETARIO INTERNACIONAL.