07 julio 2014

El viernes 27 de junio se subió al vagón de los invitados de EL TREN ex diputada y licenciada en historia María Elena Naddeo especialista en temas vinculados a la niñez. Un viaje sobre aspectos dolorosos, sin saltear la actualidad. Nuevamente los Fondos Buitres fue tema en nuestro programa, y ya que hablamos de situaciones irritantemente injustas, nuestra opinión sobre el caso del jugador uruguayo Luís Suarez.

Súbase a  EL TREN, entre a la cancha, participe desde la tribuna,  deje un mensaje que lo leeremos con atención 


El jueves 3 de julio se subió a EL TREN, el economista Claudio Katz, integrante del grupo Economistas de Izquierda. Una mirada diferente sobre la realidad nacional e internacional. Alejado de los habituales estereotipos que suele transitar ciertos grupos trotskistas, Katz nos brinda sus posicionamientos y se entablan algunas polémicas con los conductores de EL TREN. Y si esto le parece poco, además discurrimos sobre cipayismo y los ágapes anuales en la Embajada norteamericana, al conmemorarse un nuevo aniversario de la Independencia norteamericana.
¿ Se va a quedar sentado en la estación esperando que pase el próximo TREN? Súbase y viaje con nosotros 

02 julio 2014

El 1 de julio se subió a El  TREN, el periodista Alberto Dearriba, columnista del diario Tiempo Argentino, autor del libro “El Golpe”, ex presidente de Telam desde el 2003 al 2005.
Habitualmente este blog presenta material propio. Reproducimos la notable columna que sobre los 40 años de la muerte  escribió nuestro invitado. Con el conversamos sobre el mundial de fútbol,  lo vivido hace cuatro décadas, un primero de julio de 1974, la valoración histórica del notable político, su enfrentamiento con los sectores mayoritarios de la juventud peronista, los errores de ambas partes, los recuerdos sobre aquellos días de una intensidad  insuperable,  la valoración del kirchnerismo, el posicionamiento de cara al 2015.
Si Ud no se sube y se queda en el andén, le aseguro que se pierde mucho más que un simple viaje en tren. Y por esta vez, no le cobramos el pasaje. Siéntese, acomode el equipaje, y por favor, preste atención.

Iniciamos la marcha……….. 

 Por Alberto Dearriba.

El General Juan Domingo Perón fue un hombre de tres siglos: nació en el XIX, desarrolló su vida política en el XX y sigue ganando elecciones en el XXI.

    El General Juan Domingo Perón fue un hombre de tres siglos: nació en el XIX, desarrolló su vida 
política en el XX y sigue ganando elecciones en el XXI. En su dilatada vida política, vivo o muerto, también tuvo más de una cara: la del nacionalista que creó estratégicas empresas estatales para suplantar a una burguesía inexistente y la del pragmático que concedió áreas petroleras a la Standard Oil;  la del que amenazó golpistas sosteniendo que "por cada uno de nosotros que caiga, caerán cinco de ellos" y la del que abandonó el país en 1955 sin resistir, pese a que sus grasitas estaban dispuestos a morir por él. Hubo un Perón que persiguió a quienes conspiraban contra su gobierno en los '50 y otro conciliador, que intentó una fórmula presidencial con el radical Ricardo Balbín en 1974. Un Perón revolucionario que alentó a la guerrilla desde el exilio y reivindicó al "socialismo nacional", y otro moderado que se aferró luego a las 20 verdades justicialistas, para apagar el incendio tras su retorno. Tuvo a su lado a una mujer fogosa, revolucionaria, y otra sin gracia, conservadora. Hubo un Perón que elogiaba a la "juventud maravillosa", que cargó con la mayor parte de la lucha por su regreso, y otro que condenó a los jóvenes por "estúpidos e imberbes”. 
En los '70, se mataba y se moría gritando "Viva Perón". Su condena a la izquierda peronista envalentonó y habilitó a la derecha. No hubo mucho tiempo para saber cómo resolvería aquellas contradicciones. Murió el 1 de julio de 1974, luego de pescarse un enfriamiento en Asunción del Paraguay. Dejó en la Casa Rosada a una mujer vacilante, acompañada por un esotérico ex cabo de Policía, creador de una siniestra banda de ultraderecha que salió a matar militantes populares como preanuncio del genocidio. 
En medio de las pasiones encontradas de entonces, cuando se diputaban la sucesión del General, se fue con la advertencia de que su único heredero era el pueblo. Desde entonces, su formidable movimiento de masas ha servido para un barrido y para un fregado. Perón incorporó a sus primeros gobiernos a nacionalistas, radicales, conservadores populares, socialistas y revolucionarios de izquierda. Pero nunca había tenido liberales. Carlos Menem se encargaría de ello, para hacer más ininteligible al peronismo y para escupir en su historia. Néstor Kirchner retomaría luego las mejores tradiciones. 
Las oscilaciones fueron tan grandes que hoy no alcanza con decirse peronista. Es como asumirse sanmartiniano. Hay que aclarar qué clase de peronista se es. ¿De los que reivindican a la Patria Grande o de los que creen que lo mejor es alinearse detrás del imperialismo sin discusiones? ¿De los que iniciaron el desarrollo industrial o de los que remataron las joyas de la abuela para volver al país de la vacas gordas?             
Sin embargo, más allá de las contradicciones surgidas al amparo de Perón hay algo indubitable: los trabajadores tuvieron sus días más felices durante sus dos primeros gobiernos. La instauración de los derechos sociales y el reparto de la torta nacional por mitades, marcaron un umbral imborrable en la memoria colectiva. 
Con sus defectos y virtudes, la Argentina de pretensiones industriales, superadoras del país agroexportador y sumisamente dependiente, fue una creación de Perón. En sus primeros gobiernos, el lúcido estadista sentó las bases para el nacimiento de una burguesía nacional, a la que buscó incansablemente como aliada de los trabajadores, aunque no siempre la encontró. La próspera clase media que ayudó a constituir, rechazó generalmente al peronismo. Siempre le molestó el ascenso social, la irrupción de los trabajadores en  la política nacional y hasta la estética de "la negrada" que salió a las calles a expresarse descamisada y con el bombo.  
El recuerdo de los dos primeros gobiernos no pudo ser borrado en los años en los que los peronistas no podían ir a elecciones, lucir sus símbolos, ni cantar su marcha. La rebeldía fue trasmitida a las nuevas generaciones que apenas habían sido "los únicos privilegiados", como se llamaba a los niños del '50. Decidieron dar la vida por el retorno de Perón, porque recién entonces se cumplirían sus sueños igualitarios. Hartos de dictaduras tomaron las armas. Desde el exilio, Perón decía que "la violencia en manos del pueblo no es violencia, es justicia". Pero la dinámica de conflicto que alentó desde Madrid no se detuvo con su regreso. Los jóvenes pedían más de lo que aquel general de ideas transformadoras podía dar. Había encendido la rebelión y ahora quería aplacarla. Murió en pleno cortocircuito, que en realidad implicaba la definición ideológica del movimiento peronista. Se había recostado en la ortodoxia, en los sindicatos, en la derecha y en los empresarios nacionales que necesitaba para reeditar un pacto social. No hubo tiempo para la reconciliación. Sin embargo, muchos de los jóvenes que abandonaron la Plaza de Mayo cuando Perón los fustigó duramente, hoy levantan las banderas de sus mejores tradiciones. Su enorme figura sigue inspirando utopías igualitarias. Y los jóvenes kirchneristas, que ni siquiera habían nacido cuando el General murió, cantan a voz en cuello que son "soldados de Perón". 

01 julio 2014

EL TRAZO GRUESO DE MAJUL


El periodista que devino en empresario está contento. Celebra que al gobierno de Cristina Fernández  le queden  solo  18  meses de gobierno y le apuesta fichas al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri. Profesionalmente siente que toca el cielo con las manos escribiendo una columna semanal los días jueves en La Nación. Es el lugar en que suelen culminar su carrera aquellos que en algún momento de su vida, cuando eran muy jóvenes, creyeron que el mundo necesitaba cambios que lo volviera más justo. Ponen sus computadoras al servicio de ese diario distribuidor de prestigios en nuestro país, Beatriz Sarlo, Santiago Kovadloff, Gabriel Levinas, Álvaro Abos,  Marcos Aguinis,  y tantos otros en esa Tribuna de Doctrina fundada por un genocida y cuya coherencia le ha llevado a apoyar a todos los golpes de estado y el haber sido uno de los instigadores del golpe establishment- militar  (y luego  socio y cómplice del terrorismo de estado). Estas cuestiones, como a tantos otros, no le mueven un pelo a Luisito. Permanece imperturbable como cuando en medio de un reportaje y adoptando la pose y las inflexiones de un periodista incisivo, de una profundidad que se desplaza sólo por la superficie de las cosas pregunta:  "¿Sos feliz?”.
                                                       


 Empresario de olfato sensible, regentea  una editorial que curiosamente se llama “Margen Izquierdo” para encubrir su desplazamiento cada vez más a la derecha y cuyo primer libro se llamó “Lanata” y el segundo “El converso” (referido a Víctor Hugo Morales), de quien juró vengarse cuando le aguó la presentación de uno de sus libros de investigación, atravesado con infinidad de potenciales y con mucho de corte y pegue de recortes periodísticos.

 En una ocasión el conductor televisivo Alejandro Fantino oportunamente le preguntó: ¿Por qué si los dos cambiaron uno es simplemente “Lanata” y el notable relator uruguayo es “El converso”?  Luisito, desde el periodismo independiente que enarbola, fue afectado por un prolongado tartamudeo  y una fallida justificación insustancial.  
Su deseo permanente  de conseguir títulos lo ha llevado a transitar con desequilibrio inestable por “La Cornisa”. En su columna de La Nación del 19 de junio, bajo el título “La década K, parecida a los años de Menem” puede leerse en su primer párrafo: “El día que al “proyecto "nacional y popular" le quiten los adjetivos y la "épica", y quede en claro que no constituyó la resistencia, sino que fueron sus hombres los que manejaron el verdadero poder, el dinero y el Parlamento, los años del kirchnerismo serán recordados como la continuidad del menemismo por otro medios. O, en todo caso, como una variante del peronismo de discurso "neoliberal" llevada hacia un peronismo de discurso "progresista". Pero la esencia y el legado de ambas terminarán pareciendo, en el fondo, la misma cosa.”
Por si quedara alguna duda sobre su pensamiento lo reitera en su nota en el mismo diario el 26 de junio: “No pretendo que Carta Abierta asuma que la última década fue una gran patraña disfrazada de epopeya nacional”
Acudamos al sentido común Luis. Si el kirchnerismo es simplemente la continuidad del menemismo, Majul no tendría lugar en La Nación porque los dueños no lo necesitarían ya que el diario apoyaría al kirchnerismo como lo hacía con Menem, defendiendo sus privatizaciones en su   incondicional representación de los sectores agropecuarios, la destrucción de la industria, la apertura de la economía y las relaciones carnales. Al revés de lo que decís, La Nación y sus lectores tradicionales son feroces críticos del gobierno. Si vos no pensás como La Nación, cosa que a esta altura de tu vida empresarial-periodistica es difícil de creer, pero a los efectos de la demostración supongamos que estás en las antípodas, entonces está claro que el diario de los Saguier  te está utilizando como preservativo. A ellos como a vos le seduce Mauricio Macri, que implica que al gobierno lo maneje el poder económico sin las molestas mediaciones políticas. Y entonces volverá a fluir generosamente a tus arcas la publicidad oficial. 
Parece poco analítico sostener, en un trazo grueso notable, que el que estatiza es lo mismo que el que privatiza, que el paga la deuda contraída entre otros por el menemismo es lo mismo que el que la contrae, que el que destruye el estado es igual que el que lo fortalece, que el que cierra parcialmente la economía es similar al que la abre irresponsablemente, que el que destruye la industria es equivalente al que la vuelve a poner en funcionamiento, que el que crea las AFJP y privatiza YPF y Aerolíneas es igual que el que  disuelve las primeras  o al que estatiza o reintegra para el Estado la mayoría accionaria de la empresa petrolera  y recupera la línea aérea de bandera argentina. El que mejora la distribución del ingreso que el la vuelve más injusta, o el que disminuye la desocupación que el que la lleva a niveles insólitos. El que realiza el hito histórico del NO al ALCA es igualito al que estableció relaciones carnales con EE.UU, que el que restablece las paritarias que el que la suprimió. Se podría seguir un rato largo pero me parece que los ejemplos enumerados son suficientes.
Y es cierto que tiene continuidades con el menemismo como por ejemplo en la intensificación del modelo sojero que consolidó y acrecentó o es continuador de muchos de los aspectos leoninos de la explotación minera, o que permanece básicamente el mismo sistema tributario.
Pero eso no lo hacen iguales o equivalentes. Si Luis fuera zoólogo, con su trazo grueso, tan grueso que es un anti análisis, diría que todos los animales de cuatro patas son iguales. Así un elefante es igual a un perro, un león es equivalente a un gato, un zorro es parecido a un tigre, sólo porque todos son mamíferos.



Queda aplazado empresario Luisito. Estudie; y cuando haya aprendido podrá subirse nuevamente a La Cornisa, sin sufrir el mal de las alturas que le aqueja y que lo lleva a desbarrancarse sistemáticamente. Tal vez entonces, sólo tal vez, aunque resulte improbable,  pueda volver escribir libros recomendables como “Los dueños  de la Argentina I y II ”.

29-06-2014