19 julio 2018

REPORTAJE AL ECONOMISTA HERNÁN LETCHER





El 16 de julio se subió a EL TREN, el economista y concejal en San Martín Hernán Letcher. Un análisis descarnado de la situación económica. Una descripción sin anestesia de lo que sucede en la zona industrial de San Martín. Las alternativas electorales. Los candidatos posibles. ¿Alcanza con un frente antimacrista para eventualmente ganar pero luego como se gobierna con la pesadísima herencia que dejará Cambiemos? ¿Cómo haría un gobierno nacional y popular para resolver los problemas recurrentes: restricción interna, distorsión de los canales de comercialización, mercados oligopolizados?
Sólo algunos de los temas tratados en un viaje riguroso e intenso. Y como bonus truck, una columna de opinión que caló muy hondo en la audiencia: “El desgaste de las falacias”
Súbase que los llevamos. Súbase  que las llevamos.
                           EL TREN, UNA VOZ DIFERENTE PARA ESCUCHAR, REFLEXIONAR Y DISCUTIR        

                                UN PROGRAMA QUE NO TE LA DEBE, QUE SÓLO CIERRA CON TODOS SUS OYENTES ADENTRO





18 julio 2018

AMIA

LA IMPUNIDAD  EN SU VICTIMA MÁS PEQUEÑA

Hoy tendría 29 años. Las especulaciones sobre lo que hubiera sido actualmente, en una dolorosa especulación contrafáctica, pueden ser múltiples, desde un jugador de fútbol a un profesional con título universitario, pero lo cierto es que su imagen de nene bonachón quedó congelada un 18 de julio de un día frío de invierno hace 24 años. Y que la rabia, extraña paradoja en una calle que lleva el nombre del que descubrió la vacuna antirrábica, se fugó entre las ruinas, en búsqueda de justicia, mientras los recuerdos  quedaron aplastados  bajo los cimientos de un moderno edificio construido sobre los escombros del atentado.

La AMIA es el segundo mayor atentado en la violenta historia de nuestro país. El primero fue el criminal bombardeo a la Casa  Rosada para matar a Perón pero que cubrió un territorio mucho más amplio, a cinco días del inicio del invierno de 1955.
La impunidad hoy tiene un poco más que cinco veces los años que contaba Sebastián ese día en que la ley de las probabilidades que los creyentes llaman destino, segó su vida. Esas probabilidades lo situaron en el lugar equivocado a la hora precisa. Esa que clavó las agujas de los relojes para siempre a las 9 y 53 minutos. Ahí en el barrio de Once donde estaba la mutual judía desde hacía muchas décadas, fundada en 1894.
El día anterior, los ojos del mundo estuvieron clavados en los televisores que traían las alternativas de la final del campeonato mundial realizado en EE.UU en que Brasil se impuso por penales a Italia. Ese donde a Diego Maradona le dio positivo un antidoping y acuñó una de sus frases memorables: “Me cortaron las piernas”. Seguramente, Sebastián que era hincha de River, miró esa final, sin saber que su vida era la que pasaba a jugar tiempo complementario.
Le costó levantarse esa mañana, primer día de vacaciones en su jardín, porque quería quedarse en su casa para jugar con los muñecos en forma de dinosaurios. Rosa, su madre, tenía que hacerse chequeos de rutina en el hospital de Clínicas. No tenía con quién dejarlo así que decidió seducirlo. Le prometió ir a comer a Pumper-Nick. Su hermanita, de sólo cinco meses a la que adoraba y no dejaba un minuto sola, quedó con su abuela. Así que se despidió de sus dinosaurios, de su abuela y de su hermana,  y emprendió lo que se encaró como un  paseo de la mano de su mamá.  Tomaron el subte y se bajaron en Corrientes y Pasteur.  Y ahí iban, madre e hijo, muy juntitos, caminando despreocupados por la calle Pasteur rumbo al Clínicas. Rosa recuerda que se paró a ver una vidriera a pocos metros de la AMIA, pero como se  hacía tarde, rápidamente reanudó la marcha. De pronto la curiosidad del niño le preguntó a su madre: “Mamá ¿por qué está ese auto parado ahí, en el medio de la calle?”. Fueron las últimas palabras de Sebastián, a apenas 15 metros de la AMIA. Rosa le contestó: “Está descompuesto y tratan de arreglar el auto”.  Un ruido infernal impidió que Rosa continuara. Sintió que “...un viento fuerte arrancó a mi hijo de mis manos”. Ese viento, la onda expansiva,  la levantó y desprendió a Sebastián de su mano derecha, mientras caía en el suelo. Una lluvia de escombros cayó sobre ellos mientras se ponía todo oscuro. Rosa se levantó sin perder el conocimiento. Vio a su hijo que yacía a apenas a un metro con el cuello abierto.  En medio de su desesperación pidió ayuda a un hombre, que asustado salió corriendo. Se dio cuenta que no podía mover un brazo. Una chica y un muchacho le dieron asistencia a Sebastián. Fueron los que llevaron a su hijo al hospital. Rosa corrió en ese escenario infernal lo que pudo, descalza sobre los vidrios y los escombros. Luego todo es una nebulosa para Rosa. Sabe que nunca más volvió a ver a su hijo.  No sabe si las esquirlas que le abrieron la aorta impidieron o no que llegara vivo al hospital. Lo que sí sabe, porque se lo contaron, que mientras su marido enterraba a Sebastián, los médicos luchaban para salvar su brazo derecho.
Pasaron 24 años. La ausencia tiene el tamaño de los años transcurridos sin justicia. De las complicidades, que van desde  el gobierno nacional de entonces a las autoridades representativas de los argentinos de origen judío, con obvios diferentes grados de responsabilidad, desde las pistas plantadas por los servicios de inteligencia foráneos y la SIDE,  base de la desinvestigación del juez Galeano y los fiscales Muller y Barbaccia, continuada por la de Alberto Nisman con todos sus errores y dirigida desde la Embajada norteamericana,  investigaciones amañadas realizadas a partir de determinar previamente a los culpables. Sólo algunos puntos en un interminable listado de desaguisados que incluye muchos más que los enunciados. Los movimientos tendientes a ocultar a los autores reales realizados en el tablero internacional. La justicia ultimada en las razones de Estado.
En los cinco últimos años, el caso AMIA estuvo concentrado en el polémico Memorándum de Entendimiento con Irán, en la denuncia estridente del fiscal Nisman, unánimemente considerada de una enorme endeblez, y su posterior muerte aún no aclarada. 
El juicio por el encubrimiento local comenzó el 6 de agosto del 2015. Dos décadas más  tarde por donde debió empezar la investigación y el juicio. Justo el mes en que Sebastián cumpliría 26 años.
El silencio de los medios en su casi totalidad produce un sonido estruendoso de complicidad con la impunidad.  
Los recuerdos de Rosa antes de la tragedia quedaron vívidos: “Me llamó la atención ver un patrullero vacío….Vi un volquete, pero seguí caminando y tanto ruido hizo un señor que le tiró piedras de un balde que me di vuelta…… A veces pienso por qué le pasó a él y no a mí. Siento culpa por no haber podido agarrarlo. Se mezclan un montón de sentimientos, y a pesar de que pasaron todos estos años todavía me sigo reprochando el hecho de haberlo llevado.”
Pasaron 24 años y la ausencia está en el dolor diario. Insuperable. “Al principio no hubo un solo día que pensara en seguir viviendo y prefería morirme antes que enfrentar el dolor” cuenta Rosa Barreiros. Y en tren de manejar el futuro amputado de Sebastián, Rosa reflexiona: “Me cuesta imaginarme cómo sería Sebastián físicamente. Los primeros años de su muerte sus compañeritos del jardín venían a casa y después dejaron de hacerlo porque les hacía mal. Para mí también era difícil porque observaba cómo crecían. Veía que ellos tenían 10 años y el mío seguía teniendo cinco. Me imagino que estaría cursando el CBC, pero no sé qué carrera hubiera seguido. De chiquito decía que quería ser piloto de avión. Seguramente hubiera elegido algo que tuviera que ver con la justicia, porque era algo que lo tenía muy marcado”.
Pero como tantas madres de diferentes tragedias, convirtió la bronca en combustible para la lucha por la justicia para su hijo, por su marido y por su hija que ahora tiene 24 años. Sí, la misma que entonces tenía cinco meses y era la adoración de su hermano. En los recuerdos de Rosa están inalterables “los de ese nene alegre, con pilas las 24 horas del día. Era muy amigo de sus amigos. El decía que quería ser presidente para pagarles mucha plata a los jubilados. La señorita del jardín le decía que  era el “abogado de los pobres” porque cuando retaban a un compañerito- y él entendía que no había hecho una macana- saltaba a defenderlo. Le encantaba jugar al fútbol, andar en bicicleta, las tortugas Ninja y mirar dibujitos.”
Pasaron 24 años y los dinosaurios siguen esperando a su dueño.
La muerte se ha llevado a muchos familiares sin poder ver un luminoso día de justicia.
Los avatares comerciales han hecho desaparecer a los Pumper-Nick, que seducían a Sebastián.
“Aprendí a vivir con el dolor, pero no quiero vivir sin justicia” dice hoy Rosa Barreiros.
Ese viento que le arrancó a su hijo no puede ser que se convierta en la impunidad eterna que le impida cerrar una herida permanente pero que seguirá mucho más abierta mientras no haya justicia.
La  perra de Sebastián, Pamela, murió durante su ausencia.
Se suele decir que un muerto es una tragedia y muchos una estadística. Éste es mi modesto homenaje centrado en el recuerdo de Sebastián, a  los otros 84 muertos del atentado a la AMIA y en Rosa un reconocimiento a todos los familiares que han sobrellevado estos dolorosos 24 años. Y a todos, absolutamente todos, incluso a los que confundidos o desorientados en su dolor insondable, terminan siendo funcionales a las autoridades formalmente representativas de los argentinos de origen judío, mi acompañamiento. A ellos, pero fundamentalmente a los que  empecinada y tenazmente no bajan los brazos manteniendo una línea coherente y se agrupan, con posicionamientos diferentes en Memoria Activa, Apemia y 18 J, un abrazo interminable.  
18-07-2018



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EL DESGASTE DE LAS FALACIAS*

El macrismo basó sus éxitos de popularidad y eleccionarios en dos postulados básicos: hacia atrás, la pesada herencia; y hacia adelante, un proyecto promisorio de felicidad perenne que dejaría en el pasado para siempre el populismo. En la bolsa de la pesada herencia estaba la acumulación de denuncias sobre el robo desenfrenado del kirchnerismo; la prepotencia gubernamental de Cristina Fernández; la imposibilidad del libre acceso al “derecho humano” de comprar dólares; la injusticia que significaba para sectores medios bajos los planes sociales a gente que “no se rompía el lomo como ellos”; el hartazgo por la utilización reiterada de la cadena oficial que interrumpía la visión de las novelas brasileñas y turcas; la sensación alimentada por los medios que íbamos hacia Venezuela; que la libertad estaba en peligro y que los medios oficialistas intentaban terminar con bastiones de “la libertad de prensa” como Clarín y La Nación. La ley de medios audiovisuales impediría ver TN, terminaría con Clarín, y la población quedaría huérfana de información veraz.
Al asumir “Cambiemos”, además de prometer como las religiones que la felicidad futura está en cumplir con las prescripciones aunque a medida que avanzamos la felicidad  suele alejarse como el horizonte, convenció a inmensos sectores que habían accedido a mejorar su nivel de vida en “la década perdida”,  que eso fue una fiesta que ahora había que pagar y que el costo del festejo vivido, eran los tarifazos, la pérdida de poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, despidos de ñoquis que “mantenemos con nuestros impuestos”, en ese Estado que “Cambiemos” se iba a ocupar de hacerlo eficiente y sin la “grasa militante”.
Han pasado algo más de treinta meses. Casi todo, para no exagerar y decir todo, ha sido mentira. Había una herencia con muchas cosas positivas y unas cuantas variables negativas que había que alinear. Si se afirmó que se habían robado un PBI y la doctora Carrió lo extendió a dos y partiendo de la base que en el gobierno de Mauricio Macri no se robó un peso ( hago una pausa porque me ha agarrado un acceso de risa) entonces no se entiende cómo falta dinero por todos lados después de amputar infinidad de planes, realizar ajustes desde planillas de Excel que carecen de la menor sensibilidad, aumentar la desocupación, cerrar  miles de empresas, limitar derechos, endeudarse como ningún otro país del mundo. Después de más de treinta meses está claro que no evitaron una crisis, sino que generaron una a cuya agudización se avanza a ritmo acelerado, lo que los llevó a pedir la escupidera al FMI, curandero de las finanzas internacionales que tiene como función cobrarle al deudor y para ello exige mucho más que una libra de carne como ordenaba Shylock en “El Mercader de Venecia.”
Incluso un hombre del riñón del gobierno, hoy un tanto alejado como el economista Carlos Melconian sostiene: Toda la plata que nos prestará el FMI no alcanza”
Ninguno de los pronósticos gubernamentales se cumplieron; y el error de cálculo no fue por un pequeño porcentaje sino que el margen fue del 50% o más. Se ha llegado por primera vez al semestre en el que ya no nos prometen los “brotes verdes” sino después de más de treinta meses de gobierno nos invitan a atravesar el desierto con inflación, estancamiento, caída del PBI, vuelta al trueque, escuelas convertidas en comedores, gente durmiendo en las calles, fabricas cerradas, negocios que bajan las cortinas, tasas de interés exorbitantes que terminan sacrificando la economía real en el altar intocable del ámbito financiero. Exactamente la contracara de la Revolución de la Alegría prometida. Posiblemente se referían a su versión liliputiense donde los que festejan son los bancos, los especuladores financieros, los sectores agropecuarios y extractivos concentrados, los concesionarios de los servicios públicos, los usureros internacionales.

El retroceso es impúdico y dramático. Ayer se ponían satélites en el espacio, hoy se cierran escuelas. Ayer se repatriaban científicos, hoy se les cierran las puertas. Ayer se inauguraba el Hospital del Cruce, el más moderno de alta complejidad, hoy se le  intentó    reducir el presupuesto en un 40%, que solo la movilización de los médicos, trabajadores de la salud y los ciudadanos que apreciaban su excelencia lo impidieron
Ayer se distribuían notebook en las escuelas, hoy se ha suspendido definitivamente. Ayer se intentaba una política de justicia social, hoy se la reemplaza por la caridad de la limosna. Ayer estábamos muy lejos del paraíso, hoy estamos muy cerca del infierno.
Los negociados del gobierno apabullan y ya no alcanza el eufemismo de conflictos de intereses. Las off-shore son el emblema de los funcionarios; un gobierno que chantajea la justicia y desplaza jueces que no se subordinan mientras se llena la boca con la división de poderes. Siguen con el verso de la independencia del Banco Central que la realidad desmiente diariamente, como en la conferencia de prensa del 28 de diciembre del año pasado, realizada precisamente el día de los inocentes. Se golpean el pecho con palabras que ahuecaron como “diafanidad”, “transparencia”, “verdad”, mientras se descubre que la mayor parte de los contribuyentes de la campaña electoral de la Provincia de Buenos Aires son truchos, habiendo incluido estúpidamente como aportantes a beneficiarios de planes sociales. Aparte de la falsedad hay un evidente lavado de dinero que afecta a la impoluta María Eugenia Vidal, la que además de gobernadora es la presidente del PRO en la provincia que gobierna.  La lucha contra el narcotráfico, una de las banderas electorales de CAMBIEMOS, tropieza con las denuncias de narcotráfico al intendente PRO de Paraná Sergio Varisco y a la diputada Aida Ayala del Chaco, ex candidata a gobernadora por CAMBIEMOS, próxima a alojarse en una cárcel.
El presidente insiste en el caso Correo con la misma propuesta de pago de lo adeudado por su familia que es tanto un escándalo como una tomadura de pelo. Todo ello después de desplazar al Procurador General del Tesoro Carlos Balbín que era un obstáculo para la estafa y hacer esfuerzos denodados para desplazar a la fiscal Gabriela Boquin, que patrióticamente se opuso al latrocinio.   
Sobre un escenario descarnado vienen los ajustes ordenados por el FMI. Entre otras “sugerencias” exige que los aumentos a los empleados públicos sean de un 8% hasta junio del 2019, con una inflación actual superior al 30% y que el ministro Nicolas Dujovne con la precisión que lo caracteriza estima en un 17% para el año próximo. Ahora queda claro el error que no fue tal de un equivocado permanente como el Ministro de Defensa Oscar Aguad que anunció para las fuerzas armadas un incremento del 8%.  Los que decían antes de octubre del 2015, el preocuparse por los mal llamados dineros de los jubilados ahora se subordinan al Fondo en forma placentera preparándose para la liquidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.
Después exigen su receta tradicional: despido de empleados públicos, congelamiento de vacantes, rebaja del salario real de los trabajadores estatales, liquidación de activos, flexibilización laboral, reforma previsional, recorte sustancial de las obras públicas, reducción de transferencias a las provincias, reducción de subsidios, rígida política monetaria. 
Lo sorprendente es que entre los tres escenarios que analiza el FMI, el más adverso contempla,  una corrida bancaria donde desaparecen la totalidad de los depósitos en dólares. 
El gobierno entra en un camino de ripio, con su palabra más devaluada que el peso, y un ajuste económico brutal que pondrá en duda la gobernabilidad. Resulta difícil imaginar cómo atravesará el tsunami que ha fabricado que convierte octubre del 2019 en un horizonte tan lejano como las promesas incumplidas de CAMBIEMOS.
16-07-2018
·         Publicado en la Tecla Ñ


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AMIA: 24 años sin justicia

16 julio 2018

REPORTAJE A EDUARDO DE LA SERNA




El viernes 13 de julio se subió a EL TREN, el cura Eduardo de la Serna, el teólogo y coordinador del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres. Un viaje profundo a la realidad que se vive en los barrios humildes. Una cruda descripción de lo que sucede abajo con las políticas del gobierno de Mauricio Macri. Una semblanza del docente De la Serna sobre el cura Carlos Mujica. Los versos que le escribió leído en la propia voz de Eduardo.
Su impactante posición sobre la legalización del aborto. Preguntas sobre su vida intensa como ¿Dudó alguna vez de la existencia de Dios? ¿Se enamoró en alguna ocasión de una mujer? Las repercusiones en la vasta audiencia de EL TREN. 
Un viaje que lo mantendrá en su asiento, sin siquiera poder distraerse para ir al baño. Eso siempre y cuando no se lo pierda quedándose en el andén.
Súbase que lo llevamos
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