05 febrero 2020

A setenta y cinco años de la liberación de Auschwitz, persiste el poder que lo originó


 

Con motivo del 75º aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, el periodista Hugo Presman conversó en el aire de Radio Gráfica sobre su artículo ‘El Infierno terrenal’, en el que reflexiona sobre el genocidio cometido por el nazismo en la Segunda Guerra Mundial.

En diálogo con Ya nada será igual Presman contó que “a pesar de todas las películas que uno ha visto sobre el tema, solo al estar en Auschwitz II-Birkenau, que se construyó desde cero para la concentración y exterminio de personas, uno toma magnitud del hecho. La vista se pierde entre la cantidad inmensa de barracones, entre la dimensión de la fábrica de muerte. No hay visión comparable a estar ahí”.

El entrevistado sostuvo también que “aunque no tuve parientes afectados directamente por la Shoá [Catástrofe en hebreo, n. del r.] el tema estuvo siempre muy presente en mi familia. Al punto que llegó a saturarme, y durante unos cuántos años me olvidé del asunto. Lo retomé con los campos de concentración en la Argentina. Ahí sí se me planteó una cuestión muy directa. Amigos, compañeros que pasaron por allí, y la pregunta de cómo en la sociedad más culta de Europa como la alemana, y la más culta de América Latina como era la nuestra, sucedieron estas atrocidades. Había que buscar una explicación”.

Presman planteó que “las dos guerras mundiales fueron guerras interimperialistas. El poder económico sigue siendo el mismo de entonces, y el racismo sigue existiendo, incluso desde judíos hacia otras parcialidades. Me repele el judío discriminador, porque es alguien que no aprendió de su propia historia”.

“El poder económico sigue siendo el mismo de entonces, y el racismo sigue existiendo”

Completó que “en nuestro país se pliega al racismo contra el ‘cabecita negra’, la discriminación más fuerte en nuestro país, cuyo origen es la amputación que tenemos de la historia, al cortarse la transmisión oral por la influencia inmigratoria. Cuando alguien, blanquito de clase media o incluso morocho, le dice ‘negro de mierda’ a otro, está insultando al descendiente de los soldados de la Guerra de la Independencia, mientras por otro lado exalta a través de la historia oficial a las tropas de San Martín, Güemes, Belgrano o Bolívar. A tal punto llega la ruptura del conocimiento histórico”.

Enseguida Gabriel Fernández señaló que el mestizaje local y la elaboración colectiva permitió que, pese a eso, personas como el entrevistado tuvieran un concepto de Pensamiento Nacional que puede analizar el proceso y sacar conclusiones positivas para el pueblo. “Es así, respondió Hugo, hay una zona de la sociedad que comprende y lucha. Pero hay otra, inclusive entre los desfavorecidos, que participa de ese racismo”.

30 enero, 2020
 



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