08 agosto 2016

REPORTAJE A PAULA GIMÉNEZ



El viernes 5 de agosto se subió a EL TREN, la periodista Paula Giménez, que trabaja en Diario Registrado y que se define como: “Periodista. Estudiante. A veces editora. Siempre feminista. Amante del lenguaje y fanática de las preguntas sin respuesta” Sus notas baten record de visitas: la titulada “No te confundas, tu orgasmo se exige porque tu orgasmo vale” llegó a 708161 visitas y “Besarme con una chica en el bar, la peor pesadilla” alcanzó 1.070.721 visitas.
 En la primera nota mencionada puede leerse: “Una amiga me vino a contar cómo la había pasado con un chico y que había tenido un problema, le había dado vergüenza contar durante el garche lo que le pasaba con el garche. Hombres que van en automático y chicas que no saben cómo y cuándo buscar el lugar correcto para decir que eso no y que eso otro tampoco. Cada quien, y sobre todo las mujeres ya que tenemos algunos cuantos puntitos erógenos más, le gusta o no este u otro tipo de cosa….. El tema es que cuando le plantee la idea de hablarlo, ella me dijo que le daba miedo, que sentía que no estaba respetando su masculinidad exigiéndole cosas, que las relaciones sexuales se supone que tienen que ser así. Y ahí me indigné pero entendí el punto, las mujeres aún no nos damos cuenta del poder que tenemos. Y no me refiero al poder sobre el otro sino sobre nosotras mismas. Hoy podemos exigir y querer que nos complazcan, que la relación no sea solo (y siempre) meta y ponga, meta y ponga y final en la cara. Hay otras maneras y si nos gusta de otra manera, podemos y debemos decirlo. Porque si el tipo está en automático y sentís que para sacarlo de ahí se necesita autoridad para hacerlo, qué mejor autoridad que una misma. Si bien ellos accionan y van como les enseñó su padre, su madre, la tele y el porno, vos también vas. Y eso hay que incorporarlo. No es fácil, nunca lo es. Porque hay que plantarse, porque cuando una está desnuda frente a un desconocido o apenas conocido, se siente desprotegida. Y no es paranoia, es miedo del real. Tenemos una historia (y un presente) que nos cuenta que si el hombre quiere cualquier cosa que quiera, gracias a su rol social y su fuerza, puede conseguirlo. Que nosotras si decimos lo que nos gusta o cómo, somos putas. Si nos sentimos atraídas por alguien pero no queremos coger y nos damos cuenta ahí, en tetas, en el antes, somos histéricas y tenemos que coger igual, sin ganas y hasta a veces con algo de miedo……..
En la segunda puede leerse: “El  sábado fui a un bar que se  hace boliche a festejar el cumpleaños de la chica con la que salgo. Ella me presentó a los amigos en ese mismo momento así que había nervios per se. El tema es que la noche no depararía solo esos momentos de tensión, si no otros, más violentos y disruptivos. Más de angustia y llanto frente al espejo.
Contra la columna nos dimos algunos besos hasta que sentí un flashazo en la jeta y frené. Giré la cabeza y ahí estaban, ocho boludos con cara de paja que miraban la situación hipnotizados y forzando la excitación. Nos habían sacado una foto, como si fuéramos animalitos del zoo. Como si en realidad nuestro cariño y nuestro placer fuera un espectáculo, un show erótico gratis. 
Me enojé tanto, tanto, que sentí la necesidad de revolear trompadas al aire, cosa poco favorable porque eran ocho y eran hombres. Estaba muy arriba, era o no hacer nada o desmecharme con alguno. Así que no hice nada, simplemente miré mal y me fui con ella a otro lado."La foto fue lo de menos, Pau. No sabés con la cara que las miraban, era muy tremendo", me dijo una de las chicas. Lo dejé pasar, me entristecí de a poquito pero lo dejé pasar……..”
Un viaje diferente. Subite que te llevamos

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                                                 UN PROGRAMA QUE  NO TE LA DEBE 



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