21 noviembre 2014

El viernes 14 de noviembre se subió a EL TREN, el ensayista y docente universitario Alejandro Kaufman. Una conversación picante, que fue de los pueblos originarios a Daniel Sabsay, la posición de la DAIA al respecto, la modernidad y el consumo, la realidad nacional y otros temas. Kaufman es un crítico cultural que suele circular por caminos alejados a los lugares comunes o a posiciones etiquetadas como “políticamente correctas”. Un diálogo enriquecedor ¿Se lo va a perder?

19 noviembre 2014

          ROMPECABEZAS DE LA REALIDAD


 Se cumplió un cuarto de siglo de la Caída del Muro de Berlín. La borrachera del triunfo del capitalismo, con la peregrina idea de haber llegado  a la estación final de la historia humana, aparte de insustancial se ha revelado de una hipocresía inconmensurable. Las piedras del Muro se han recreado al interior de cada una de las sociedades que configuran el planeta al compás de la aplicación de las políticas neoliberales. O se levantan para aislar a los territorios más beneficiados de la inmigración de los habitantes condenados a la miseria y a la desocupación.
Pasada la resaca, el panorama que puede observarse resulta pavoroso. Bernardo Kliksberg lo expresa en un párrafo de su nota “Muertes gratuitas”: “Diariamente perecen 18.000 niños, más de 6 millones por año por causas totalmente evitables. Son muertes gratuitas. Las tres causas principales son la desnutrición, que los coloca en extrema vulnerabilidad; la falta de agua potable, con la consiguiente ingestión de agua contaminada, y la ausencia de instalaciones sanitarias. Pasan hambre 842 millones de personas, en un mundo que produce alimentos que podrían abastecer a una población muy superior a la actual. Más de 700 millones no tienen acceso a agua potable y 1000 millones de personas hacen sus necesidades a cielo abierto.”
La implosión de la Unión Soviética y su devenir posterior ha archivado hasta los vestigios positivos de la Revolución de Octubre. Las expectativas y esperanzas que generó cuando el siglo XX recorría su segunda década, son directamente proporcionales al fracaso que su versión stalinista consumó y  que no logran compensar sus notables avances macroeconómicos y su papel heroico en la segunda guerra mundial.
EL ROMPECABEZAS NACIONAL
La presidenta se enferma y  lleva la política nacional, en exclusividad, a su lecho de convaleciente. Los medios se entretienen con insustancialidades sobre los romances de Martín Redrado, el economista preferido de la embajada norteamericana y su romance con Amalia Granata o el casamiento de Martín Insaurralde con Jesica Cirio. La telepolítica ha llegado para quedarse definitivamente, donde la frivolidad y la superficialidad campean obscenamente.

El gobierno parece rendirse en su intento de buscar un candidato de su riñón y parece apostar finalmente por la candidatura de Daniel Scioli, con la idea de cercarlo, designándole el vicepresidente y los candidatos a senadores y diputados. El kirchnerismo parece haber olvidado cuando Néstor Kirchner rompió y venció a su mecenas electoral Eduardo Duhalde. Cualquiera que haya leído a Maquiavelo o abreve en la historia encontrará reiteraciones de comportamientos en ese sentido. Es cierto que Daniel Scioli es una figura indiscernible e ignífuga, aunque es posible que llegado al sitial más alto transforme su actitud de obediencia y lealtad inconmovible, en alguien dispuesto a no permitir los condicionamientos partidarios y muy propenso a aceptar las imposiciones de los grupos económicos bajo el paraguas de su discurso tradicional del diálogo, del consenso y del optimismo vacuo.
El delineamiento de esta alternativa y sus posibilidades de triunfo ha producido considerable inquietud en las filas opositoras, expresada en forma descarnada por Francisco de Narváez que ha recogido con dos años de retardo los pronósticos de Artemio López: teniendo presente que el kirchnerismo tiene un piso del 30%, le faltarían alrededor de 10 puntos para superar el 40%, con la alta probabilidad que las dos o a la sumo tres alternativas opositoras estén por debajo del 30%, con lo cual el kirchnerismo se impondría en primera vuelta, que sería aparentemente, la única posibilidad de triunfo evitando el balotaje.
Daniel Scioli tiene como activo el proponer un cambio con continuidad, es decir, asegurar y consolidar los éxitos del gobierno e intentar con una arquitectura improbable el diálogo y la subordinación con el poder económico  y la búsqueda del consenso con la oposición. Es posible que esto sea un oxímoron, como cuando el frondifrigerismo intentó ser la continuidad bella del peronismo proponiendo el desarrollo de la industria y la integración con la oligarquía. El experimento en un contexto de fuerzas armadas soliviantadas y proscripción del peronismo concluyó en fracaso.
Desde el punto de vista de su pasivo electoral, Scioli para los kirchneristas, es muy poco kirchnerista y para los antikirchneristas es demasiado kirchnerista.
En la oposición, Macri y Massa se pelean por pedazos del más que centenario Partido Radical, inserto en una experiencia inviable cono el FAUNEN. Imposibilitado de postular un candidato propio con inserción electoral, franjas aparentemente mayoritarias del partido ubicados del centro a la derecha se inclinan por aliarse al PRO, encontrando en Mauricio Macri el candidato con posibilidades ciertas.


 En ese aspecto, la más empecinada y persistente sostenedora de la alianza con el PRO es la doctora Elisa Carrió, cuyo pragmatismo tiene reminiscencias peronistas, siendo ella una representación en estado puro de un gorilismo  acendrado. Apostando a entrar en el balotaje para ganarle en segunda vuelta a Scioli o Massa, si de Carrió desbrozamos sus pronósticos apocalípticos, sus denuncias rutinarias, su naturaleza autodestructiva, puede advertirse que  tiene una estrategia clara intentando  jugar con una carta ganadora y no meramente testimonial a nivel presidencial, que  es lo que ha venido haciendo el radicalismo hasta ahora.  La chaqueña pasó en poco más de una década, de un posicionamiento de centro izquierda a uno de derecha; de ser la opositora con más votos, a reducirse al 1,6% del electorado con la peregrina idea de que deben unirse los honestos con prescindencia de cualquier consideración ideológica; de buscar una alianza desesperada primero con Pino Solanas y luego con demás integrantes de FAUNEN, a predicar la asociación con el PRO bajo la incondicional  cobertura periodística de Clarín, de la que es tributaria desde hace muchos años  y abonada a todos su medios que la protegen y acogen. Por eso se siente traicionada cuando después de haber defendido al poder económico más concentrado que Clarín integra,  denuncia que el multimedio está jugando para Sergio Massa. En realidad las preferencias pragmáticas de Magnetto empiezan por Macri, continúa con Massa y terminan en Scioli.
La estridente pitonisa basa su acercamiento a Macri en un acuerdo basado en dos puntos: la baja de impuestos y la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. Pero hete aquí que el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires ha subido fuertemente los impuestos y los delitos de corrupción de los que lo absolvió la Suprema Corte de Justicia menemista, era el impedimento que Carrió enarbolaba hace un tiempo para ni siquiera sentarse con Macri. 
La prédica de Carrió (a quien el escritor y periodista Jorge Asis definió con precisión notable, afirmando: “Tiene una empresa de demolición y después no sabe qué hacer con los escombros”), intenta recrear un frente antiperonista y liberal como alternativa a lo que considera variantes del peronismo.

Está claro que la ruptura de FAUNEN es (era)  inevitable. Si se concretaba la propuesta de Sanz y Carrió, la ruptura con el increíble Hermes Binner, cuyos silencios lo favorecen en relación a lo inapropiado de sus declaraciones, Pino Solanas y Libre del Sur, era cuestión de días.
La cumbre radical de San Fernando sólo saca la pelota fuera de la cancha a la espera de la concreción de las alianzas, pero produjo la primera deserción, la de la Dra. Carrió que pegó el portazo con improperios de grueso calibre hacia sus socios políticos,  en donde se reserva para sí todas las virtudes individuales y colectivas de una presunta “moral republicana” que parece haber  escriturado a su nombre. Pero leyendo la letra chica de su ruptura puede observarse que se retira sin irse del todo, dejando su agrupación conformando el espacio. ¿ Será un jugada parecida a la renuncia de Chacho Álvarez al gobierno de la Alianza, dejando a su gente formando parte del gobierno?
Sin embargo, y más allá de las peculiaridades inclasificables de la dirigente política, el futuro le puede reservar al radicalismo concertaciones como la propuesta por la amiga intensa de Clarín, con nuevas fracturas.    
El gobierno se encuentra en medio de una tormenta que acrecienta la debilidad que acecha a todas las administraciones a un año de la finalización de su mandato, potenciado por una recesión creciente, una inflación indomable y un frente externo complicado. El kirchnerismo revela una capacidad de iniciativa legislativa y una base electoral que pone sumamente nerviosos a los referentes de la oposición. Eso en un gobierno que llegará a los 12 años ininterrumpidos en la Casa Rosada, resulta un rasgo que no puede prescindirse en el análisis del actual escenario.
La idea del cristinismo de ir con candidato absolutamente propio, tropieza con que el peronismo es un partido del poder y gobernadores e intendentes afines no quieren jugar a la derrota presuntamente predeterminada, en ese caso, desde la línea de largada.
A su vez la oposición política es la prolongación deficiente de la mediática, en donde el oportunismo y la total falta de iniciativas, facilita en la comparación a embellecer a un oficialismo que ha venido cometiendo una multitud de errores y contradicciones. En ese sentido el periodista Eduardo Aliverti  ha sintetizado el gataflorismo de la oposición con precisión admirable: “Si el Gobierno procede, es por desesperación para mantenerse de alguna manera en la línea de fuego. Si no actúa, es debido a que ya viene, o ya está, el fin de ciclo. Si lleva adelante una nueva ley de telecomunicaciones, es para beneficiar a Telefónica. Si no lo hace, es que la ley de medios audiovisuales quedó tecnológicamente inservible, demodé, noventosa. Si promueve nuevos códigos de procesamiento en lo civil y penal, es a la búsqueda de pura propaganda progre, o a fin de buscarse impunidad a futuro. Si no lo suscita, es porque sólo le importa conservar el statu quo. Si emite moneda por obra de ofrecer bonos al 2018, a valor dólar, para recortar andanzas especulativas, le tira peludos de regalo a la administración que venga. Si se queda quieto, es acusable de no saber qué hacer frente la restricción externa. Si enfrenta a los buitres, es presa de irresponsabilidad. Si lo evita, a la espera de negociar en enero, es que el relato se baja los pantalones. Si se habla por los cuatro costados de la corrupción oficial, alegremente o con fundamentos más o menos sólidos, es demostrativo de que la corrupción existe (sólo la oficial, por supuesto). Si no se hablara, corroboraría la dictadura K. Si Cristina tiene sigmoiditis, y debe guardar reposo, el país se queda sin Gobierno porque el único gobierno es que todos estén pendientes de lo que decida ella. Pero si ella apareciera, en medio del reposo obligado, es que está enferma por el poder y de lo contrario no hubiera tenido sigmoiditis ni alteraciones cerebrales. La suma de este gataflorismo no es porque sí. Es lo que cubre el vacío o, peor aún, la triste o turbadora imagen del escenario opositor.”  
La oposición sufre de una bipolaridad que fluctúa en atribuirle al gobierno un fin de ciclo irreversible, a pasar a alarmarse  ante  la posibilidad que el oficialismo gane en primera vuelta, buscando concretar una coalición para impedirlo.    
ROMPECABEZAS A DILUCIDAR          
Después de 12 años de alta politización de la sociedad argentina, resulta llamativo el rompecabezas que integran los candidatos presidenciales que asoman a menos de un año de las PASO: se caracterizan por su discurso larvado, la carencia de propuestas; o cuando las concretan estén originadas en las inquietudes que sugieren las encuestas y en un oportunismo grosero.
También que el kirchnerismo, luego de doce años, no pueda elegir un sucesor de su riñón, constituye un fracaso en consonancia con las serias dificultades de su construcción política.
Otro rompecabezas que puede observarse en las elecciones de Argentina y Brasil, es que los movimientos populistas, con todos los méritos que tienen, se van convirtiendo fundamentalmente en los gobiernos de los pobres más que el de los trabajadores. El PT, que empezó en San Pablo representando a los obreros, perdió con amplitud, mientras se consolidaba en todo el norte y noreste donde sus planes de inclusión social fueron respaldados con el voto.
El kirchnerismo viene perdiendo en las provincias más desarrolladas y modernas.  Fue derrotado  en las últimas elecciones en Buenos Aires, y lo siguió padeciendo en Santa Fe, Córdoba y Mendoza.
Aquí también los sectores más pobres son la base de sustentación mientras fracciones de los sectores obreros formalizados dispersan sus votos. Las clases medias que se subieron al Frente para la Victoria en la elección presidencial del 2011, han desembarcado mayoritariamente.
ROMPECABEZAS DE LA REALIDAD
Un panorama abierto cuyo desenvolvimiento estará condicionado por el discurrir económico.
Revertir la recesión, bajar la inflación, mantenerse alerta con las suspensiones y despidos que vienen creciendo, solucionar el tema buitres, mejorará las posibilidades del candidato oficialista. Si el panorama desmejora, posiblemente el más favorecido sea Macri. Si la sociedad decide la continuidad con cambios el candidato es Scioli.
Si busca otro modelo, el favorecido es Macri. Massa es una versión más cercana a Macri que a Scioli. Por eso el crecimiento de Macri, perjudica a Massa, ya que están pescando en el mismo río.
La realidad es un rompecabezas, con candidatos que producen dolor de cabeza. El lector puede intentar resolver este dilema como quien ingiere una aspirina.
19-11-2014    


16 noviembre 2014

De memoria: a 10 años de la muerte de Jorge Enea Spilimbergo
RECUERDOS*

El viejo Renault Gordini avanza camino a Tucumán sufriendo las consecuencias del exceso de carga. En el asiento del conductor va Horacio Cesarini y al lado con su prominente panza la expresión obrera del partido, uno de los fundadores de la UOM, Fernando Carpio. Lleva entre sus piernas una damajuana de vino. Atrás, apretados, Jorge Enea Spilimbergo, Eduardo Fosatti y el autor de estos recuerdos. Es 1968. Gobierno de Onganía. Creo que el motivo era un Congreso del Partido Socialista de la Izquierda Nacional ( PSIN). Eduardo y yo ingresamos al partido un año antes, seducidos por el discurso que en la Facultad de Ciencias Económicas levantaba un militante todo terreno llamado Alejandro Balmaceda. Habíamos participado de una Asamblea Universitaria realizada en la clandestinidad del aquella dictablanda. De ahí surgió la invitación a integrarnos a las filas de la izquierda nacional. Las huestes universitarias habían quedado desiertas después de la ruptura encabezada por Jorge Raventos. En principio nuestra responsable era Ana Lía Payró, pero luego se produjo una nueva escisión ( Ernesto Laclau, Blas Alberti, Ana María Caruso), y llevó a que la responsabilidad de todo el frente universitario quedara  a cargo de Spili, como era conocido familiarmente Spilimbergo.
El Renault Gordini avanzaba con las dificultades típicas de sus carencias en un viaje de alrededor de 1.200 kilómetros. Pero a los jóvenes universitarios de 23 años, con todo por aprender, la conversación con Spili era un curso elevado de historia y análisis político. Era diciembre y el calor apretaba en esos automóviles de los sesenta en que el aire acondicionado ni siquiera era imaginado.
En Tucumán las deliberaciones eran interminables en una casa antigua en la que para acceder al baño había que arremangarse los pantalones porque estaba virtualmente inundado. A la noche dormíamos en sillones teniendo como techo las estrellas. Cuando concluyó el encuentro, seguimos viaje hacia Salta, sin la compañía de Carpio, donde para compensar las penurias pasadas paramos en un buen hotel, desde el cual se podía observar toda la ciudad capital. Conservo vivo el recuerdo de los chapuzones en la piscina del Flamingo y Spili divertido como un chico.          
Ahora que se me ocurre hacer algunos cálculos, llego a la sorprendente conclusión que Spili sólo tenía entonces cuarenta años, pero su pronunciada calvicie y la diferente mirada y distancia que los jóvenes de entonces teníamos sobre las personas con las cuales nos separaba  una diferencia de edad estimada como significativa, nos hacía considerarlos como personas mayores. El trato recíproco siempre era de usted y a nadie se le hubiera ocurrido insinuar un tuteo. Pero sigamos con el viaje. En Salta nos encontramos con un referente peronista Armando Caro y lo hicimos en un lugar referencial de la oligarquía salteña, el Club 20 de Febrero. 



Al volver a Buenos Aires, los encuentros con Spili se intensificaron y concurríamos semanalmente a su departamento de Catalinas para discutir y delinear la política universitaria del partido. Al año siguiente, y con el influjo del Cordobazo, la agrupación partidaria AUN ( Agrupación Universitaria Nacional) llego a la co-conducción de la FUA.
Es preciso señalar que con Spili era posible  mantener relaciones de una  calidez diferente a la mayor distancia y frialdad que establecía el colorado Ramos.  
La campaña electoral de 1973, fue una experiencia maravillosa. Los encuentros con Spili se intensificaron.


Con la clásica improvisación que nos caracterizaba, uno era convocado para hablar o participar de mesas redondas sin saber cuál era el tema. Recuerdo una en Luz y Fuerza, que cuando llego me informan que es sobre el petróleo y el Caso Mattei. Entre los convocados estaba Facundo Suárez y Santiago Diaz Ortiz, que en esas elecciones fue elegido diputado. Afortunadamente había visto la película y pude improvisar sobre el tema. O en otra ocasión que había que concurrir a una mesa redonda en La Plata para lo cual sólo contaba con una dirección. Cuando llegué era el Consejo Profesional de Ciencias Económicas y participaba un representante por cada partido político que se presentaba a elecciones. 
Posiblemente haya sido ese año,  (cuando le había entregado a Spilimbergo un trabajo sobre evasión impositiva)  que  me invitó, después de tomar un café, a cenar en un restaurant de la calle Sarmiento en el que era habitué Rodolfo Puiggrós con el infaltable pingüino conteniendo el vino indispensable.  El atractivo que significaba una conversación extensa me llevó a no decirle que era mi cumpleaños y que mi novia de entonces y mi compañera después me estaba esperando en mi departamento de soltero. Spili me señaló varios defectos del artículo al que defendí con un entusiasmo juvenil y la cena se fue prolongando. Cuando finalmente llegué a mi departamento, Elsa me había preparado una suculenta cena con una pequeña nota que aún increpa a mi conciencia:  “ Querido, te estuve esperando para que cenemos juntos, pero dada la hora me tengo que ir”.


El debate sobre el feminismo nos colocó en veredas internas diferentes. Luego en la virulenta confrontación interna sobre el partido quedé del lado de Ramos. Abelardo era diferente a Jorge Enea. Reitero, con él había mucha distancia y no siempre parecía escuchar al otro. Ramos era un orador brillante y un escritor talentoso. Pero para las relaciones personales, Spili tenía una calidez que no exhibía el colorado. Otros compañeros pueden tener otras miradas, pero este recuerdo a diez años de la muerte de Spili, es lo que me ha quedado en la memoria.    
Más adelante me alejé del FIP, permaneciendo siempre ligado a la izquierda nacional, y conservé una relación muy afectiva con el autor de “La cuestión nacional en Marx”.´
Allá por 1980, lo acompañe a un encuentro con Rogelio Frigerio, esas reuniones que se realizaban para cambiar figuritas,  analizar la realidad y dilucidar cuanto faltaba para terminar con ese régimen oprobioso.
En plena guerra de Malvinas, me invito a dar una charla en su sede partidaria, la del PIN ( ya se había producido su ruptura con Ramos) cuyo título resumía mi posicionamiento en el conflicto: “Luchar en las islas, recuperar el continente”.
El autor de “Juan B Justo y el socialismo cipayo”, defensor entusiasta de la recuperación de las islas escribió al respecto,  lo que hoy tiene una absoluta actualidad en relación a la contienda con los fondos buitres: “La moral de los esclavos consiste en decir que no hay confrontación posible con los poderosos, porque son poderosos. Pero la moral de la revolución consiste en saber que los poderosos serán derrotados, porque son opresores y porque se destruyen las condiciones de su propio poder, si actuamos en el sentido de la historia” 
En el libro citado, define a los autodefinidos socialistas, con la actualidad que las intervenciones de Hermes Binner le dan: “Marxistas en la fraseología, los socialistas fundadores adoctrinados por el doctor Justo nunca dejaron de ser auténticos liberales en el peor sentido de la palabra”
Algunas otras definiciones:
Sobre el nacionalismo oligárquico: “El nacionalismo de las clases oligárquicas se manifiesta en la Argentina desde las primeras décadas del siglo, no para emprender una cruzada contra el imperialismo, sino como respuesta al incipiente movimiento de la clase trabajadora”
Sobre el peronismo:De ahí que el peronismo para cumplir las tareas históricas de una burguesía nacional que se negaba a ser, y militaba contra sí misma, tuviera que apelar a una vasta movilización de las masas, efectuando al proletariado sustanciales concesiones económicas, sindicales y políticas. Esto confirió al gobierno de Perón un singular carácter bonapartista: para llevar a cabo la política de la burguesía nacional y resistir la formidable presión del imperialismo, tuvo que apoyarse en las masas obreras de la ciudad y del campo, en la pequeña burguesía pobre y en los sectores populares del interior pre- capitalista. Pero todo bonapartismo, por indirecto que sea su contenido de clase, no lo pierde sin embargo, y el de Perón fue, para decirlo en una fórmula, un bonapartismo nacional - burgués con base obrera y popular”.
Sobre la ideología: “Pero aunque esto nos enajene “eternamente” la bendición papal, confesemos que las ideologías condensan y expresan no una razón abstracta, sin tiempo y espacio, sino fuerzas históricas vivas. La ideología  marxista no “inventa” la lucha de clases, por el contrario, la lucha de clases genera la ideología marxista, como expresión autoconsciente del proletariado revolucionario”
Hacia 1982, me encomendó algunas intervenciones en las Juventudes políticas. Cada tanto hablábamos por teléfono o nos encontrábamos en alguna manifestación.
La muerte se llevó a Ramos una década antes que a Spili. Con dolor, éste lo recuerda al momento de su fallecimiento: “A pocos días de anunciar la disolución del Movimiento Patriótico de Liberación ( MPL) para ingresar al Partido Justicialista de Carlos Menem ha fallecido Jorge Abelardo Ramos. Los fundamentos de aquella decisión están contenidos en un documento del MPL, que lleva su firma, y en los extensos reportajes que le dedicaron “Clarín”, “Ámbito Financiero” y otros órganos. Esta notoria publicidad contrasta con el ininterrumpido silencio de prensa que rodeó su figura durante las décadas de actuación pública. ¿ Así que, finalmente, Ramos existía? ¿ Así que su existencia se hizo explícita cuando puso fin, oficialmente, a su pertenencia a la Izquierda Nacional ( que ya había consumado, de hecho, mucho tiempo antes)? ¿Así que su previo modo de existir había sido la inexistencia para el sistema de los medios de comunicación masivo y de las diversas fábricas del prestigio oficial? La perversidad de ese sistema de incomunicación al servicio del Poder, vuelve  a quedar de manifiesto. Sólo cuando Ramos se reconcilia oficialmente con el Poder, éste lo acoge en su caja de resonancia. Pero preferimos recordarlo en aquellas décadas que merecía la conspiración del silencio. Ramos fue un promotor protagónico de la Izquierda Nacional. Algunos, desde una disidencia poco ecuánime, le negaron originalidad y lo ciñeron a un papel de “vulgarizador” de ideas ajenas. Los orígenes, dijeron, debían buscarse en Liborio Justo ( lo que es un disparate) o en Aurelio Narvaja, un abogado santafesino inspirador, en 1945, del grupo editor del periódico trotskista “Frente Obrero”…….Por de pronto enriqueció con aportes propios lo recibido, bastando recordar su juvenil “América Latina, un País”, de 1950, que es un esfuerzo, sin duda inmaduro, por entroncar el pensamiento de izquierda nacional con la tradición federalista que recorre nuestras antiguas luchas populares, acudiendo a veces acríticamente, a las principales fuentes disponibles, las del nacionalismo rosista. Hasta entonces, la izquierda manejaba los tópicos del unitarismo rivadaviano- mitrista, presa de la antinomia  “civilización- barbarie” ( que “marxistizaba” como capitalismo progresista- feudalismo retrógrado)”
Y en el extenso artículo de despedida de una pareja política de notable influencia intelectual reflexiona: “Es cierto que….. Ramos can­cela su ciclo político mucho an­tes de su desaparición física. El reciente ingreso al partido de Menem es como el paso por el Registro Civil de una pareja con hijos grandes. Hace rato que las heridas que traen los disen­sos políticos (por aquello de que no hay peor astilla que la del mismo palo), si alguna vez existieron, han cicatrizado. Nos esforzamos, "sine ira et sine studio", en comprender el por­qué de esa paulatina y luego
acelerada abjuración.”
Honorio Díaz en su biografía de Spilimbergo, resume en una frase algunas de las características fundamentales del ensayista cuando dice: Entretenía contando y esclarecía explicando. De cuestiones  aparentemente nimias, extraía fructíferas conclusiones. Enseñaba sin proponérselo y convencía sin discutir.” En otra síntesis precisa habla de: “La pluma punzante de Ramos y la sobriedad teórica de Spilimbergo”
En sus ojos celestes se reflejaban sus estados de ánimo: podían ser cordiales o reflejar su ira.
Han pasado muchos años, una década desde la muerte de Spili. Casi toda la vieja guardia de la izquierda nacional ha muerto. Pero esta poderosa corriente del pensamiento está presente en muchos importantes cuadros, cuya enumeración sería larga y además sujeta a omisiones. También otros se han desviado a posiciones incompatibles con la historia. Spili, con su sabiduría alentaría a los primeros a continuar en la lucha y seguramente después de ironizar críticamente sobre los segundos no los condenaría definitivamente al infierno. Spili conciliaba en sus últimos años la dureza con la flexibilidad. Afortunadamente pudo avizorar el cambio que se estaba produciendo en el país y en la balcanizada patria latinoamericana.
Spili vive más allá de su muerte. Muchas veces hay que recurrir a sus libros, a sus escritos, para iluminar el presente. No ha muerto cuando recreamos su pensamiento en las actuales circunstancias.  Y porque nadie muere definitivamente mientras vive en la memoria de los que lo recuerdan.
·  Publicado en la revista “Política” del mes de septiembre

31-08-2014

15 noviembre 2014

El jueves 13 de noviembre se subió a EL TREN, el sociólogo  Gabriel Puricelli, especializado en política internacional con el cual hablamos largamente sobre Méjico y el brutal asesinato de 43 estudiantes. ¿Qué pasó? ¿Por qué los asesinaron?  Además, el narcotráfico y las guerras por el territorio. ¿Qué condiciones deben haber para que se establezcan los narcos? ¿Cual es la situación en la Argentina? ¿Qué pasó con el narcotráfico en Cuba? Sin dejar de pasar por la realidad política nacional. Un viaje apasionante sin moverse desde la comodidad de su casa. ¿ Se va a perder las respuestas a estas y otras preguntas?