13 mayo 2014

El 7 de mayo, aniversario del nacimiento de Evita, se subió a EL TREN Saúl Macyszyn, quién cuando tenía diez años perdió en un accidente,  un brazo, la visión de uno de sus ojos y corría serio riesgo una de las piernas. La providencial intervención de Evita le salvó la pierna y su vida. El homenaje de Saúl hacia Evita se manifiesta en forma práctica: creo una cadena de pancherías en la que todos sus trabajadores son discapacitados. 
Un relato conmovedor, un canto a la vida, un ejemplo diáfano de porque Evita sigue viva y eterna en los sectores populares. Si después de escuchar esta historia, Ud. baja  de EL TREN, sin enjugar una lágrima, le devolvemos el pasaje

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada