08 septiembre 2012

LAS DISCUSIONES DE LOS GRUPOS DE INTELECTUALES

La aparición de diferentes agrupamientos de intelectuales se da en el propicio escenario abierto por la bisagra histórica que significó el 19 y 20 de diciembre del 2001, y por el surgimiento del kirchnerismo como intérprete más cercano del clamor de esos días. Medidas fundamentales adoptadas en estos ocho años y la subordinación de la economía a  la política han abierto un amplio cauce para el debate de ideas. La primera fue Carta Abierta surgida en el 2008, al calor del conflicto del gobierno con las patronales campestres. Estos intelectuales decidieron apoyar críticamente al gobierno en un momento decisivo.  De su inspiración nació una caracterización precisa que hizo carrera: la expresión “destituyente”. Fue una pulseada por el poder entre el gobierno y uno de los sectores tradicionales más poderosos de la Argentina, con el acompañamiento llamativo de franjas importantes de las clases medias y patrullas extraviadas de la izquierda bullanguera.  Luego surgió un grupo de intelectuales de derecha cuya figura representativa fue el escritor Marcos Aguinis, bajo el nombre de Aurora. Un columnista agudo del diario La Nación, Carlos Pagni, cercano a esas posiciones ironizó en la edición del 8 de enero: “Si se considera que el liberalismo de Aurora                          ( Marcos Aguinis, Jorge Vanossi, Atilio Alterini) no alcanzó a la mediamañana...”, aludiendo a la rápida desaparición del mismo. En las últimas semanas apareció el alineamiento Plataforma 2012, que según el mismo Pagni: “...está conformada por intelectuales de izquierda enfrentados al gobierno y cercanos al sindicalismo de la CTA y el trotskismo”.
Un nuevo agrupamiento, nacido de la polémica que originó la irrupción de “Plataforma 2012”  y las rápidas deserciones que emergieron con su lanzamiento, fue “Argumentos” que se sitúa más cercana a Carta Abierta pero a una distancia posiblemente mayor del gobierno. Y finalmente hay un pronunciamiento del Centro Cultural de la Cooperación bajo el título “El pensamiento crítico  y los desafíos de las izquierdas en Argentina”, el 16 de enero, de inspiración cercana a Sabbatella, firmado por entre otros por el diputado Juan Carlos Junio, Juano Villafañe, Horacio López, Vicente Battista. Nos referiremos a los tres primeros agrupamientos mencionados.

MARCANDO EL TERRENO
Lo  que se está discutiendo es qué modelo de país se pretende y en relación con ello cómo se posicionan los intelectuales ante el gobierno. Todo posicionamiento devendrá en equivocado si no se caracteriza adecuadamente al kirchnerismo. Retomando algunas de las grandes líneas del peronismo histórico, es un intento de desarrollar un capitalismo con fuerte acento en el mercado interno, presencia rectora del estado, acotamiento del poder del  mercado, disciplinamiento de algunas corporaciones, acotamiento de otras, mejoría en la distribución del ingreso, fortalecimiento de los emprendimientos industriales, intento de una política soberana en el marco de lo posible, la subordinación de la economía a la política, fuerte impulso de los derechos humanos y del matrimonio igualitario que es el aporte de franjas del progresismo incorporadas al proyecto, reconocimiento y restablecimiento de conquistas obreras, desjudialización de las protestas sociales, encuadramiento de una política exterior en clave latinoamericana en el camino de la utopía de la Patria Grande. A lo largo de estos 8 años ha habido importantes rupturas con las políticas de los noventa que han producido enfrentamientos con sectores del establishment y sus voceros políticos y mediáticos y continuidades que han provocado un posicionamiento crítico irreductible de sectores  de izquierda.  

“PLATAFORMA 2012” Y “ARGUMENTOS”
Su primera aseveración: “Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea fácil”, revela una mirada parcializada de la realidad. Hay una confrontación entre el discurso mediático de los medios dominantes y el contradiscurso de los medios oficiales o cercanos al gobierno. “Plataforma 2012” sólo reconoce el gubernamental, lo que le valió un rápido reconocimiento de los medios más poderosos. Incurre en un lenguaje agresivo enarbolando la moderación. Dice: “En síntesis, sostener nuestra capacidad y conciencia crítica y manifestarla, romper el silencio, como paso imprescindible hacia un accionar colectivo y transformador.  No encontramos este ánimo en algunos trabajadores del campo de la cultura, a quienes hemos respetado y queremos seguir respetando, pero que al colocarse como voceros del gobierno han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica.”
Luego al mejor estilo Pino Solanas o Carrió sostienen: “Nos encontramos ante verdaderos escándalos de diferente naturaleza y calidad......Muertes que van cubriendo toda nuestra geografía. Muertes que, lejos de ser inocentes, marcan un encarnizamiento represivo que no puede ser negado ni atribuido a lejanas decisiones para desreponsabilizar al gobierno central”.  Más adelante escriben: “El “relato” hegemónico pretende imponerse sobre la materialidad y el valor simbólico de estas muertes.” Desde el agrupamiento “Argumentos” se le responde: “Los firmantes de Plataforma 2012, con algunos de los cuales hemos compartido muchas luchas, parten de una idea que consideramos equivocada: este gobierno es nefasto y sólo hace cosas nefastas.”
En el campo económico-social, “Plataforma 2012” afirma: “Quieren también aparecer como protagonistas de una histórica transformación social, mientras la brecha de la desigualdad social se profundiza”.
Responde “Argumentos”: “Esto no puede afirmarse y menos aún al pasar. Los compañeros saben que hay distintas formas de estudiar la distribución del ingreso y que en cualquiera de ellas la desigualdad no se ha profundizado desde el 2003 a la actualidad.”
Sigue “Plataforma 2012”: “El contenido de la producción ideológica oficial se inscribe en una metodología. La discusión de ideas es sustituida por la descalificación del interlocutor y toda disidencia estigmatizada. Trivialización del debate, bravata “intelectual”, sacralización de sus referentes con independencia de las acciones que producen, son sólo algunas de las modalidades en las que se expresa el intento de imponer un discurso único.”     
Responde Argumentos: “Todos los gobiernos, de izquierda o de derecha construyen relatos. La pregunta no es si los intelectuales  se sienten interpelados por esos relatos. La pregunta crítica es qué habilitan y qué obstruyen dichas narraciones. Honestamente, entre quienes apoyan las principales medidas de los últimos años, vemos énfasis bastante distintos, comentarios críticos, disputas relevantes e irrelevantes. La crítica a la ley antiterrorista ha sido la muestra más reciente de lo que afirmamos: hay un debate público. No vemos un discurso único, salvo que así parezca el acuerdo profundo en enfrentar los discursos de aquellos economistas que quieren llevar a este país a los años noventa.”
Concluye Plataforma 2012: “A pesar del afán disciplinador del discurso hegemónico, es nuestra responsabilidad como intelectuales y trabajadores de la cultura romper el silencio que pretende amordazar el pensamiento crítico y promover un debate transformador de los grandes problemas que plantea el presente. Es necesario. Y es posible.”
Afirma “Argumentos”: “Que haya acciones y metodologías del Gobierno que no compartimos (el Indec, la minería contaminante) no nos lleva a creer que exista hoy en la Argentina la posibilidad de una construcción de izquierda que insista en desconocer los avances logrados en estos años”.
   
PUNTUALIZACIONES
“Plataforma  2012” comete varias equivocaciones.  Confunde gobierno con poder económico. Crítica desde una torre de cristal sin contar si están o no los actores sociales para concretar sus propuestas.
En un escenario fuertemente dividido, actúa obviando los sectores en pugna. Si no reconoce los avances concretados y sólo critica, es funcional desde la izquierda a los sectores que enfrentan al gobierno por sus virtudes. Hay en su “relato” un transfondo antiperonista posible de detectar para los lectores curtidos en izquierdismos elitistas que invocan al pueblo pero los ahuyenta el “olor a pata”, junto al sostenimiento de una impronta “republicana.” Lo expresa con claridad el actor  Héctor Bidonde, de “Plataforma 2012” en Perfil del 15 de enero: “El kirchnerismo es una nueva encarnación del peronismo que apela demasiado a la lógica del “amigo-enemigo”, que como gobierno es responsable de que haya por los menos cinco mil luchadores sociales procesados, tiene aliados muy cuestionables y no hace nada ante una corrupción rampante”.
Bidonde incluso recoge los alertas de los medios hegemónicos sobre la Campora y los hace propios cuando dice: “Vamos a estar en manos de una burocracia juvenil, si seguimos así en el gobierno”
En una nota en Perfil del 8 de enero firmada por Maristella Svampa y Roberto Gargarella, integrantes del mismo agrupamiento,  escriben: “Nunca ha resultado fácil en la Argentina construir, como intelectuales y trabajadores de la cultura, una voz crítica independiente de los diferentes poderes (políticos y económicos) sin caer en reduccionismos y manipulaciones, sobre todo políticas y mediáticas. Pero esto ha empeorado desde el 2008 cuando se actualizaron – desde el gobierno y la oposición- los esquemas binarios y la política de consignas, que lejos de enriquecer el debate político, público e intelectual, simplifican y reducen sus márgenes a una cuestión de adscripción pro-K o anti-K”
Sería interesante saber cuál era la posición de cada uno de los firmantes en el 2008 cuando se estaba dirimiendo el conflicto entre el gobierno y las patronales del campo. Aparte de debatir, en los momentos álgidos, hay que arremangarse y entrar en el campo donde se dirimen los conflictos, dejando el lugar cómodo de espectadores sentados en las tribunas.
Ya Samuel Goldwin advertía que “ No se deben hacer vaticinios, sobre todo hacia el futuro”.
Los dos autores desechan el consejo y afirman: “Todo indica que en los próximos años la concentración del poder político, las desigualdades y la acentuación de la dinámica de desposesión              (de tierras y  bienes comunes) tenderán a agravarse, lo cual coloca a la Argentina en una situación frágil y peligrosa, consolidando un nuevo ciclo de violación de los derechos humanos.”
Los medios propulsores del discurso hegemónico del poder económico, al cual “Plataforma 2012” ignora, son aquellos que les ceden amplios espacios como Clarín en la sección debates del 26 de enero a Maristella Svampa y Patricia Zangaro para que sostengan: “Es necesario desactivar el discurso mistificador y acomodaticio que sostiene el gobierno nacional respecto a las grandes corporaciones, a la luz de los apoyos y alianzas que hoy se perciben entre éste y un amplio arco de grandes empresas, expandidas a lo largo de toda nuestra geografía, que incluyen desde los grandes productores de granos, notorias empresas industriales, hasta los actores trasnacionales de la minería.”
Con los mismos argumentos, los firmantes hubieran estado contra el peronismo histórico, contra Chávez en Venezuela, contra Correa en Ecuador, contra Evo en Bolivia. Ninguno de estos gobiernos son socialistas, sino un intento de desarrollar un modelo capitalista recostados en sectores de poder más modernos contra los más retardatarios. A veces, por sus contradicciones y limitaciones, construyen alianzas poco recomendables, justamente criticables, que deben ser analizadas dentro de un contexto general de avances.
Finalmente, desde Clarín, Svampa y Zangaro escriben: “(Es necesaria) la existencia de un pensamiento popular y crítico, por fuera y más allá de la hegemonía cultural del oficialismo”.  Héctor Magnetto , Hugo Biolcati, los editorialistas y columnistas permanentes  de La Nación, desde  Kovadloff  a Aguinis (no incluyo a Sarlo porque está en Plataforma 2012) deben recatadamente enviarles su aliento y apoyo.
A los intercambios mencionados, se suma el referente máximo del Partido Obrero, Jorge Altamira, que desde las páginas revolucionarias del diario “La Nación” sostiene bajo el título “La crítica inútil del doble discurso”: “Carta Abierta ha llegado a señalar injusticias sociales con más obstinación que cualquiera de sus críticos, pero se escuda en que lo hace desde el campo nacional y popular. Este recurso le sirve para asegurar que opera desde el único lugar en que esas afrentas pueden ser superadas, y acusa a sus detractores de hacerlo desde espacios que buscan perpetuarlas. Adjudica al espacio nacional y popular una plasticidad que no tiene continente, que oscila desde decretar el aniquilamiento de sus enemigos, adoptar el gorilismo neoliberal en la década del 90 o renacer como ave fénix siempre con el mismo personal. En todo esto no hay nada nuevo. Esta plasticidad ha sido predicada por los movimientos policlasistas desde el principio de los tiempos. Pero esos movimientos, incluso los más amorfos, tienen una estructura y una estratificación. No tiene el mismo poder el jefe o la jefa, en especial cuando puede gobernar por decreto, que el desocupado de La Matanza; el gobernador que los campesinos Qom; los burócratas sindicales, con sus patotas y el apoyo del Estado, que las bases obreras……. Plataforma 2012 se encuentra advertida de que el modelo oficial está en crisis y de que la Argentina asiste a una reconfiguración política general. Su pronunciamiento, sin embargo, hace abstracción de esta crisis y de estos realineamientos, o sea que opera en el limbo o en el vacío. Ese sello oportunista puede servir a cualquier operación política y reserva para el nuevo bloque la fugacidad. En el discurso (doble) de ambos campos, se encuentra ausente la categoría histórica por excelencia de la actualidad: la bancarrota del capitalismo y su correlato nacional, el ajuste. Pensar la historia presente haciendo abstracción de esta categoría es un fraude ideológico. Esta bancarrota está arrasando con todas las estructuras sociales y políticas, y provoca una ola de movilizaciones populares en el mundo. La lucha contra el ajuste, que no es otra cosa que la versión local de los planes que los bancos imponen, plantea objetivamente un cuestionamiento del régimen social presente. La realidad de la crisis capitalista no reclama otro discurso ni un enésimo relato, sino un programa de acción. Ha sido éste el punto de partida de otro agrupamiento, formado a principios del año pasado, la Asamblea de Intelectuales, Docentes y Artistas de apoyo al Frente de Izquierda, que une las ideas y las palabras a la acción.”
El economista Alejandro Rofman ha enfocado el debate a partir de lo que considera contradicción principal. Escribió: “Es preciso fijar el foco en el marco general del modelo de desarrollo, evaluar qué otras opciones estratégicas están hoy disponibles en la Argentina y el mundo y apreciar críticamente el patrón de acumulación que se adoptó desde mayo del 2003. Todo ello en términos de objetivos explícitos de mayor equidad en la distribución de la riqueza, mejoramiento de la calidad de vida de la población de más bajos ingresos, superación de los problemas de pobreza, indigencia y desempleo y afirmación de un sendero de crecimiento sostenible con inclusión social. El derrumbe del proyecto de sociedad excluyente, que tuvo lugar a principios de este siglo con el cierre de la Convertibilidad, y el cese del pago de la deuda pública, abrió la posibilidad de avanzar con otro modelo centrado en la reparación de las fuertes heridas infligidas al tejido social y el impulso al proceso productivo nacional. Este proyecto está caracterizado por la valorización del trabajo, por el fortalecimiento decidido del mercado interno y por la ruptura de los vínculos preexistentes con los flujos financieros especulativos.
La contradicción principal a discutir es la divergencia estructural entre la actual estrategia de desarrollo y la vigente en nuestro país hasta el 2003, con inicio en 1976……..La contradicción principal que está en juego es clara. No hay más que dos opciones: o crecimiento con inclusión social en base a la valorización del trabajo o decrecimiento con exclusión social valorizando la especulación financiera”.
Ya iniciado marzo se ha sumado un grupo de menemistas persistentes que bajo la denominación de Grupo Consenso incluye desde el brevísimo Secretario de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, el escritor Abel Posse, al propagandista y cómplice del terrorismo de estado el general Heriberto Auel. 

LAS DISCUSIONES DE LOS GRUPOS DE INTELECTUALES
No puede menos que celebrarse la presencia de distintos grupos de intelectuales que debatan.
El canal público debería habilitar espacios para los mismos. Ser un intelectual no acredita certeza ni precisión en el análisis de la realidad como se ha demostrado reiteradas veces en nuestra historia. A veces la colonización cultural es un severo impedimento, precisamente, para evitar lo que el escritor italiano Cesare Pavese definió con precisión: “Hay momentos en la historia que los que saben escribir no tienen nada que decir y los que tienen algo que decir no saben escribir”.
No debe olvidarse una memorable frase de Rodolfo Walsh: “El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra.”
Con relación a ciertas posiciones de izquierda abstracta, una recomendación de Armando Tejada Gómez: “Como el mundo es redondo, si uno se corre muy a la izquierda, termina abrazado a la derecha.”
Ni hablar de la ultraizquierda, sobre la cual decía Jorge Abelardo Ramos: “la ultraizquierda no es un enemigo del imperialismo, sino una función de él.”
Y una buena recomendación para el debate es la del físico Niels Bohr: “Lo opuesto de una formulación correcta  es una formulación falsa. Lo opuesto de una verdad profunda  puede ser muy bien otra verdad profunda.”
05-03-2012
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente.

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