10 septiembre 2012

INTRODUCCIÓN AL DESVARÍO

Hace dos semanas estaba en Cracovia regresando de visitar el complejo Auschwitz- Birkenau, esa industria de la muerte y del horror que supera todo lo concebido en materia de perversión humana, cuando recibí la nota publicada en el diario La Nación del 21 de agosto firmada por el precario ensayista argentino Marcos Aguinis, ese protegido habitual de las instituciones que se dicen representativas de los argentinos de origen judío.

Es un ejemplo claro de hasta qué punto el odio antikirchnerista puede llevar a desvaríos que saltean todos los límites, precisamente por alguien que hace gárgaras de republicanismo, con prédica persistente del diálogo y el consenso.  Ahí puede leerse, en su párrafo más exaltado:  Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras. Los actuales paramilitares kirchneristas, y La Cámpora, y El Evita, y Tupac Amaru, y otras fórmulas igualmente confusas, en cambio, han estructurado una corporación que milita para ganar un sueldo o sentirse poderosos o meter la mano en los bienes de la nación.”  El periodista José “Pepe” Eliaschev escribió en el bisemanario Perfil el 1 de septiembre bajo el título BOLAS:  “……La semana pasada, Marcos Aguinis, enjundioso escritor argentino cuya frontalidad cívica es proverbial, trazó un paralelo retórico que terminó en confusa parábola.”
La banalización del nazismo no es una confusa parábola. Y sólo el estar ubicados en una misma trinchera, lleva a Eliaschev a salir al rescate de alguien que en sus inicios despertaba expectativas de un promisorio escritor.
La degradación del pensamiento de Aguinis se desliza por un tobogán de profundidad insondable. Hace tres años publiqué una nota que revela patéticamente al personaje en cuestión. Creo oportuno volver a compartirla. Decía así:

LA REVISTA BARCELONA SUPERADA
El quincenario satírico Barcelona es una de las experiencias más innovadoras del periodismo de las últimas décadas. Algunos de los últimos títulos fueron: “El adiós a un grande de la libertad de expresión. MURIÓ. El diario de mayor circulación del país habría dejado de existir. ¿Quién lo reemplazará? El emotivo adiós del grupo Telefónica: “Este viejo monopolio despide a un colega” “Por qué el periodismo independiente debe defender  su “derecho inalienable a voltear gobiernos, impulsar lobbies empresariales, operar, crear imperios monopólicos y apropiarse de hijos de desaparecidos” “Obama saludó la candidatura a la re-reelección de Uribe: “Es una excelente  noticia para la democracia, que contrasta con la intención de Chávez de perpetuarse en el poder”  “El virus de la derecha ya es pandemia. El gobierno revolucionario hizo una gran elección. Pero no pudo impedir el triunfo de los candidatos empresarios. Intentó con todo: barbijos, alcohol en gel y subsidios a las corporaciones. Pero la gente dejó de votar a la izquierda montonera. Repsol, Biogénesis Bagó, Barrick Gold, Electroingeniería y Telefónica amenazan con mudarse a Cuba. ¿ Tiene cura el progresismo argentino” “Afirman que Maradona viajó a un SPA italiano “para verse delgado y elegante el día que la Selección quede eliminada” “El lado oscuro de la democratización de los medios. LIBERTINAJE DE EXPRESIÓN. Temen que con la nueva ley “hasta el último wichi tenga algo para decir en la radio. Marcelo Bonelli negocia su pase a La Colifata. Y Joaquín Morales Solá, a La Tribu. En las calles, la gente se moviliza para defender a TN: “Más vale imbéciles conocidos que plomazos por conocer” “Polémica: En el Grupo Aurora critican a Marcos Aguinis. Es por la jubilación de privilegio que cobra el escritor. Varios intelectuales censuran el accionar de Aguinis. “Esos tongos se reparten” se quejan.” “GILES: En el FMI ignoran que el préstamo a la Argentina será para financiar la Revolución Socialista”.
  
UN INCUNABLE DE 1975
Corría octubre de 1975. Militaba en el Frente de Izquierda Popular y veíamos cómo el gobierno entraba en una pendiente que más allá de sus horrores, serían los escasos aciertos y el origen popular del mismo los que provocarían el golpe. Se hablaba de pinochetazo. En la Argentina se conocía perfectamente lo que sucedía del otro lado de la cordillera. Con algunos compañeros concurrimos a una unidad básica donde se discutiría la situación. En unos de los grupos que conversaban antes que comenzara la reunión ubicamos a un señor alto de unos 60 años que nos informó que había formado parte de FORJA, aquella agrupación que fue el nexo entre el Yrigoyenismo y el Peronismo. Nos informó que su libro “El caballito criollo en la historia argentino” era de lectura obligatoria en el Colegio Militar. Estábamos escuchando a Guillermo Alfredo Terrera, cuando se acercó un joven peinado a la gomina quien nos entregó  un libro de 46 páginas del año 1974 que en la segunda hoja dice  “Curriculum Vitae” y en la tercera nos informaba: “Tercera edición ampliada de esta Bio- bibliografía. Se terminó de imprimir en septiembre de 1974, en los talleres gráficos de Gráfica Pafernor S.R.L Cañuelas 274, Buenos Aires.
La situación era cuanto menos curiosa. Cuando con mi compañero empezamos a correr algunas hojas mientras Terrera seguía con su alocución, la necesidad de evitar primero la sonrisa y luego la risa pasó a ser un esfuerzo ciclópeo. El currículum era tan minucioso que sólo faltaba dónde había hecho el jardín de infantes y en qué fecha se había aplicado las vacunas. Pero el personaje era un émulo del renacentista Pico de la Mirándola. Ahí figuraban cargos docentes, administrativos, instituciones culturales a las que pertenecía, congresos, premios obtenidos, cursos de especialización, trabajos de investigación y programas de estudio, publicaciones, conferencias pronunciadas, juicios emitidos sobre su obra y actuación política. En sus publicaciones escribía sobre historia y política, antropología cultural, sociología, lingüística, musicología, política universitaria, política agropecuaria, anteproyecto de leyes. Entre las conferencias pronunciadas figuran algunos títulos llamativos: “La única bandera de los argentinos: ni mercante ni de guerra” o “ El Hominidio como antecesor del Proto-Homo”; “El Patrón Ambiente en reemplazo del Patrón –Oro”; “Influencia del caballo en la formación del Ser Nacional” o “El área cultural del caballo”. Entre los comentarios sobre su obra pueden consignarse entre otros: “Déjame que te abrace muchacho, mi emoción no tiene límites. Tengo en mis manos como un escapulario tu libro, El Caballo Criollo en la Tradición Argentina…..iremos a Córdoba en peregrinación a rendirte el homenaje que te mereces…te llevaremos el aliento conmovedor de la argentinidad ( Del poeta escritor, legislador, y orador argentino Don Justiniano de la Fuente, La Plata 18-08-1947).
“Siga Ud. Trabajando sin miedo y sin descanso y tenga por seguro que la docta Córdoba, lo ha de anotar en el registro de sus próceres” Francisco Timpone, periodista y secretario del Senado de la Pcia de Buenos Aires 19-05-1950
“Deseamos que nos visite de nuevo y nos deleite e ilustre con su maravillosa palabra” (Profesora Gumila Berrondo Catamarca 25-04-1970).
“Siga adelante, somos una multitud los que necesitamos de su palabra y de su pluma”             (Ramón Miranda, escritor y jefe del Distrito de Correos y Telecomunicaciones San Isidro 8-03-1971)-
Son algunas de los múltiples elogios de ignotos.  Tan insólitos como que su propuesta de Reforma Agraria fue publicada por la Sociedad Rural o que fuera candidato a Gobernador por Córdoba por la Unión Federalista Revolucionaria pero aclara que no se presentó porque no obtuvieron la personería electoral en 1958. Un año antes, exiliado en Montevideo publicó el folleto: “Las famosas persecuciones al Dr. Guillermo Alfredo Terrera”
Hasta ahora este curriculum integraba uno de los incunables de mi biblioteca, sobreviviente a distintos avatares. Pero necesitaba compañía. Afortunadamente apareció Marcos Aguinis.

EL MENTOR DEL GRUPO DE INTELECTUALES AURORA


Treinta y cinco años después el folleto sobre las famosas persecuciones al Dr. Guillermo Terrera tienen su continuación literaria en el panfleto (calificación del autor) “Pobre Patria Mía” del escriba Marcos Aguinis. El autor de “La Gesta del Marrano”, mentor intelectual del grupo Aurora, una pretendida réplica a Carta Abierta, defensor  incondicional de la política del Estado de Israel, columnista del diario La Nación, en donde se envuelve bajo la las banderas del republicanismo y la democracia. Enemigo de los gobiernos populares, la profundidad de su análisis naufraga en su caracterización del peronismo como tributario del fascismo y que gracias a un enorme aparato propagandístico y un eficaz uso de la radio, se ganó el apoyo de las masas. La Fundación Eva Perón la reduce a que acentuó los hábitos de dependencia. Con esta solvencia intelectual llegó a ser subsecretario y luego Secretario de Cultura de la Nación bajo el gobierno de Raúl Alfonsín. Suele acudir a los Cónclaves Arqueológicos de la derecha paleolítica continental y en nuestro país enarbola las banderas republicanas en simposios realizados por organizaciones como HACER, que propone la libertad y el libre mercado. Según Horacio Verbitsky, en el congreso realizado en la Legislatura porteña sobre “Desafíos y expectativas postelectorales”, compartió el espacio con el propietario de Nueva Provincia Vicente Massot, Viceministro de Defensa de Carlos Menem quien renunció después de defender la tortura y reducir la magnitud del Holocausto, y con el historiador Nicolás Márquez, reivindicador del terrorismo de estado. Una verdadera tribuna republicana.
Los que lo conocen lo califican como un auténtico pavo real. Una anécdota que circula es que cuando era subsecretario del Secretario de Cultura Carlos Gorostiza y éste lo enviaba a hablar en algún acto, a su regreso el autor de “El Puente”, “El pan de la Locura” le preguntaba ¿Cómo te ha ido? a lo que el escriba contestaba invariablemente: “Estuve brillante”.
Esta podría ser una anécdota apócrifa para descalificar al autor de “La cruz invertida”. Pero fue el propio Aguinis el que despojó todas las dudas. Al lanzarse la colección que lleva su nombre en el diario La Nación, junto al primer libro de la misma que es el último que escribió “La Pasión según Carmela”, se acompaña una biografía. La sorpresa fue que la misma la escribió el mismo Aguinis, en tercera persona, con comentarios elogiosos que agotan las adjetivaciones. ¿No tuvo abuela Aguinis o alguien que le advirtiera que del ridículo es difícil volver? En la Tribuna de Doctrina, como se autocalifica el diario La Nación, Aguinis siempre encontrará conchabo.
Algún lector puede exigir pruebas que convaliden lo que afirmamos y que dejan a la revista satírica Barcelona varios escalones por debajo de la biografía de Marcos Aguinis escrita por Marcos Aguinis. Vamos a exponer como muestra sólo algunos de los textos autoelogiosos: “Si tomamos su debut en la novela (con Refugiados, en 1969) y el último de sus escritos, pasando por todas las etapas intermedias, se descubre un conjunto de valores, principios, tendencias y afectos que aparecen invariablemente: amor por la libertad, repudio a la hipocresía, defensa de los derechos individuales y humanos de todos por igual, practicar el diálogo y la tolerancia, promover la igualdad de oportunidades, por citar algunos de los más destacados. Pero en simultáneo, ama tanto la diversidad que no hay dos novelas suyas que parezcan escritas por la misma persona. Si hubiese un camino directo para llegar a la literatura, podría decirse que Aguinis lo esquivó para tomar audaces desvíos” (Página 7)
“Al escribir La Cruz Invertida (que desmenuza la situación preconciliar de la Iglesia Católica), él mismo llegó a sorprenderse: “¡Carajo, cuanto se de todo esto!”(Página 8)
“Al poco tiempo, llegó un nuevo amor: la música. Tenía diez años cuando exigió que lo mandasen a tomar clases con la única profesora disponible. En el conservatorio pasaba horas sentado al piano; la docente podía irse a tomar algo con sus amigas y volver mucho más tarde, encontrándolo sumergido en alguna partitura como si no hubiese transcurrido un minuto” ( Pagina 10)….París tuvo también el raro privilegio de haber sido la ciudad que vio morir al Aguinis músico. A pesar de los aplausos en numerosos conciertos, e incluso de animar una de las veladas en el transatlántico delante del famoso Eugéne Ionesco…”  (Página 13)
Aguinis no vacila en compararse con Maimónides. Siempre en tercera persona escribe sobre sí mismo: “Aguinis no podía dejar de sorprenderse y divertirse con la serie de coincidencias que tenía con Maimónides. Ambos habían nacido en Córdoba (aunque Maimónides en la que está del otro lado del Atlántico), ambos eran del año 35 (con un tabique de ocho centurias) ambos debieron partir de su ciudad natal, ambos dedicaban gran parte de su vida al estudio, a la razón y a la crítica, ambos se interesaban por asuntos comunitarios, amaban la justicia y estaban abiertos a ideas ajenas”. ( Página 14) Faltaba que dijera que a ambos le gustaba el gefilte fish para considerarse mellizos a destiempo.
Como una reencarnación de Pico de la Mirándola, todo lo que aborda lo realiza genialmente. En materia de conocimiento religioso escribe: “Aguinis conoció a teólogos progresistas que redactaban textos para el Concilio Vaticano II, anunciado por Juan XXIII. El objetivo era aggiornar la Iglesia y favorecer la fraternidad, la justicia y el entendimiento recíproco. Los conocimientos religiosos de Aguinis los impresionaron y fue invitado a participar de las primeras reuniones ecuménicas que se hacían en el mundo. Quizás uno de esos jóvenes  teólogos  se llamaba Ratzinger “.
Cualquier parecido de este escritor con Fidel Pintos es mera coincidencia. Escribe: “En 1977, ya afianzado como novelista, Aguinis se decidió a mostrar una nueva faceta: la de cuentista. Lanzó su primer volumen de relatos: “Operativo Siesta”. Los textos son un catálogo de la riqueza que habitaba en su espíritu: agudeza, humor, ternura, ironía, ojo crítico”( Página 29). Algunos lectores que se animaron a abordar sus relatos sostienen que no encontraron las virtudes que se atribuye el autor sino que fueron un buen somnífero que les facilitó el acceso al Operativo Siesta.
El modesto autor vuelve una y otra vez a dispensarse adjetivos laudatorios. Así sostiene:                   “Pero que los personajes hablen con entera libertad y defiendan sus convicciones, hace que las novelas de Aguinis exhiban una solidez que resiste el paso del tiempo” (Página 31). Músico, pintor, novelista, cuentista y sobre todo muy inclinado a ser benevolente consigo mismo, el escritor abordó el ensayo. Nada mejor que él lo explique: “El que más ruido hizo fue “Carta esperanzada a un general” ( principios de 1983)  que se convirtió en el punto de arranque para su extensa y exitosa carrera como ensayista. Pocos autores se habían atrevido a penetrar tan profundo en el comportamiento y autoritarismo castrense…….Ese sonoro ensayo también produjo revuelo en los países vecinos, donde aún imperaban las dictaduras” (Página 36)
Músico, pintor, novelista, cuentista, ensayista. Agreguemos el de defensor inclaudicable de los derechos humanos. Nada mejor que interiorizarnos en su propia prosa. “El amante de los derechos humanos que anidó siempre dentro de él no iba a tardar en asomarse con todas sus fuerzas” ( Página 34) Escribió “El combate perpetuo”. Así lo analiza el autor: “Era una vibrante biografía de Guillermo Brown realizada en 1977 y encargada por la DAIA con el objetivo de donar su primera edición a la Marina” ( Página 38)
Nuestra adalid de los derechos humanos intentaba seducir a Eduardo Emilio Massera, el comandante cero, el que regenteaba el campo de concentración de la ESMA, en un trabajo encomendado por las máximas autoridades de la colectividad judía. Una complicidad de la que se enorgullece. Lo dice en su prosa donde la acumulación de adjetivos no puede disimular lo sustantivo: “Se enamoró del personaje y en lugar de un breve cuadernillo, escribió un libro tan hermoso que luego fue motivo de incesantes reediciones y hasta funcionó como texto de lectura en numerosos institutos de enseñanza. Le enorgulleció enterarse de que gracias a esa obra se salvaron vidas….”  ( Página 38). Lástima que no dé nombres de aquellos que salvó  su libro de  genuflexión al marino de la junta criminal establishment- militar.
Si alguien a esta altura duda de la magnitud de escritor de este personaje, dejemos que el mismo nos ubique. “En 1991 apareció “La gesta del marrano”. Ha sido elogiada como una de las grandes obras del siglo XX. Dosifica suspenso, belleza narrativa, escenas muy vívidas y retrata a un protagonista inolvidable: Francisco Maldonado Da Silva….Más allá de sus cualidades literarias, es destacable cómo esta novela capturó a un público inmenso, incluida gente que no tiene hábito de la lectura. Muchísimas personas han leído una sola novela en su vida; y buena parte de ellas eligió La gesta del marrano para su debut y despedida. Y eso que es un libro gordo, se sorprende Aguinis”( Página 46).Es difícil discernir si el libro incitaba o desalentaba la práctica de la lectura por aquello de debut y despedida. Es algo confuso. En cambio otros párrafos, son de una claridad meridiana: “Con frecuencia se reconoce que la franqueza de Marcos Aguinis pega fuerte en un país resignado a la mentira, el fraude, la corrupción y los discursos hipócritas”                         ( Pagina 46) “Su reciente libro utiliza las últimas palabras de Belgrano ¡ Pobre Patria mía!... Es cierto que algunas de mis novelas parecen haber sido escritas por autores diferentes, pero eso no es casual: ante cada nuevo proyecto dedico horas a urdir recursos nuevos. Quiero brindar algo distinto. Sorprender. Además, no escribo para mí, escribo para otros…” ( Página 61)
En esto tiene razón Aguinis. Sorprende. Al punto que su biografía escrita por el biografiado revela el motivo que la Argentina figure al tope de los accidentes de tránsito. Hasta ahora se atribuía al manejo imprudente, a la violación de las normas. Hoy sabemos que eso es cierto, pero la causa última es sorprendente. Lo revela Aguinis en la Página 47: “En otra oportunidad, un hombre lo increpó en la calle al grito de “¡Por su culpa, casi morimos mi mujer y yo!” Aguinis preguntó cómo había podido ocurrir semejante cosa. El hombre respondió: “Yo manejaba mi auto y no podía parar de leer La gesta del marrano, que lo tenía abierto sobre el volante” Ahora sí sabemos que la lectura desenfrenada y adictiva de este libro es la causa de los accidentes de tránsito, secreto que hasta ahora permanecía oculto debajo de las múltiples ediciones del libro.
Es altamente probable que a partir de esta increíble biografía el grupo Aurora se llame Crepúsculo, y puede adelantarse una disputa de egos con el jurista integrante del amontonamiento, Jorge Vanossi, ex Ministro de Justicia de Eduardo Duhalde, a quién los que lo conocen lo denominan Jorge Vanidossi.

LA REVISTA BARCELONA SUPERADA
El ignoto Guillermo Alfredo Terrera y el muy publicitado Marcos Aguinis son competidores desleales de la revista Barcelona. Incluso son capaces de eclipsar al humor excepcional de los originales Les Luthiers. En la voz notable de Marcos Munstock cobraba vida su compositor emblemático Johan Sebastián Mastropiero a quien en algún momento se le ocurrió escribir su biografía. Pero era tan inepto que copió la biografía de otro. Afortunadamente eso no ocurrió con el currículum de Terrera y la biografía de Aguinis. Tal vez este autor cree insuficiente la cantidad de elogios que se dispensa. Es un error subsanable si pide colaboración a la revista Barcelona para próxima ediciones, la que rápida de reflejos, en su esfuerzo para empardar la realidad escribió en su edición del 9-10-2009, dice: “El autor de “Pobre, patria mía” había sido consultado sobre la posible fórmula con el Rabino Bergman y había manifestado:”Bergman es un muchacho noble y de buenas intenciones, se que él se ha deleitado con la lectura de mis libros y que ha podido sacar muchas ideas de ellos por la calidad y profundidad que alcanzan mis escritos, pero aún es muy temprano para proclamarme candidato a Presidente en una fórmula con el rabino”.
10/9/2012
Todos los derechos reservados. Hugo Presman. Para publicar citar fuente.

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