25 septiembre 2011

LOS CAMPOS GRAVITATORIOS

Los planetas y las estrellas  tienen campos gravitatorios. Su poder de atracción está relacionado con su masa. A mayor masa, más poder de atracción. Es increíble como este concepto desarrollado desde la física, es aplicable a la política. Cuando mayor masa hay detrás de un político es considerablemente mayor su poder de seducción. Es lo que acaba de ocurrir con las PASO, las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. El arrasador triunfo de Cristina Fernández, tanto por el porcentaje alcanzado, como por la sideral distancia de sus adversarios, ha producido que sectores económicos que la demonizaban, hoy descubren virtudes desconocidas.
 Los empresarios, como Cristiano Ratazzi, de comportamiento serpenteante y rastrero, afirman que ha descubierto una presidenta con la que siempre soñó. Es apenas uno de los que engordan sus bolsillos mientras la ideología lo lleva a ubicarse en el lugar equivocado.  En la celebración del “Día de la Industria”, en Tecnópolis, el presidente de la Sociedad Rural, el advenedizo Hugo Biolcati, estuvo presente. Es la influencia de los campos gravitatorios. Es el mismo dirigente caracterizado por su incontinencia verbal, que sostenía apenas treinta días atrás: “El campo puede darse el lujo de ser opositor”; “Estoy seguro que esta larga noche está llegando a su fin”, o “Estoy seguro que pronto, todos juntos en las urnas, podremos devolver a la patria los valores que fuimos olvidando”; “Por favor, dejen de castigar al campo, lo que es decir dejen de castigar a la Argentina”.
Es el poder de atracción del campo gravitatorio de un 50,24%. Donde aparecen los oportunistas, los acomodaticios, los que se suman a los triunfos ajenos para obtener ventajas. Para la presidenta es un momento en que la generalización del apoyo también significa el peligro de adormecerse en el aroma embriagador  del  triunfo. Los mejores momentos del kirchnerismo, los más audaces, han sido en sus momentos más adversos. Ahora le toca canalizar la energía electoral para ir por lo que falta, por corregir lo que se hizo mal, por romper con muchas de las continuidades de la década del noventa. Y sabiendo que muchos de los que se suman hoy, son los primeros que descabalgarán cuando las adversidades aparezcan.

CAMPOS GRAVITATORIOS NEGATIVOS   
Cuando un cuerpo pierde masa, pierde capacidad de atracción, es decir que se debilita su campo gravitatorio. Si eso ocurre en la física, en la política además, es altamente probable que empiece un camino de centrifugación que termine en una implosión con la huída de muchos de sus integrantes. Eso es lo que sucede en toda la oposición, con excepción del FAP (Frente Amplio Progresista), que de un cuarto puesto en las internas se dirige a ocupar un segundo lugar en las elecciones del 23 de octubre, pero a pronunciada distancia de Cristina Fernández.
Recogerá algunos puntos del ocaso del peronismo federal y del UDESO, es decir del frente conformado por el Radicalismo  con Francisco de Narváez. También de aquellos que desde un profundo antikirchnerismo, enfilarán su voto a aquel que pueda presentarse sólidamente como segundo y acortar las distancias que separen a éste de la odiada presidenta. Binner deberá mirarse en el espejo de Pino Solanas y Francisco de Narváez, quienes recogieron el voto antigubernamental en las legislativas del 2009, en la Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires respectivamente. Muchos de esos votos no son propios, sino meramente coyunturales.
Las internas del 14 de agosto que fueron distorsionadas por todos los partidos, convirtiéndose en una encuesta sólida, ha pulverizado a Alfonsín, Duhalde, Carrió y Pino Solanas. Es difícil decretar su partida de defunción, pero les costará volver a los primeros  planos. Derrotados en un partido amistoso de verano, como le pasó a Ramón Díaz en River, hace unos años, perdiendo por goleada en Mar del Plata con los juveniles de Boca  lo que precipitó su renuncia, Alfonsín y el radicalismo se refugian en mantener puestos electivos territoriales y convertir una elección presidencial en una legislativa, intentando no descender del lejanísimo segundo puesto. Su alianza con De Narváez está rota y como esos matrimonios que mantienen dificultosamente las apariencias, con cuernos recíprocos, consumarán la separación oficial después de octubre. El hijo de Raúl Alfonsín está tan debilitado que sus propios candidatos a gobernadores o a intendentes, pretenden obviarlo en sus boletas. El menemismo residual, que es el peronismo federal, se ha convertido en una Pyme de carácter familiar, que pretende infructuosamente llevar a Hilda González de Duhalde a senadora. El candidato a vicepresidente de Duhalde, Mario Das Neves, tiende a recorrer el camino del oculto Julio César Cleto Cobos, aquél que los medios lo imaginaron como Julio César y que nunca pasó de Cleto.
Pino Solanas quedó eliminado y Elisa Carrió está feliz porque se sacó el peso de ser segunda como en el 2007 y ahora juega la zona del descenso. Es un caso que escapa de los cánones políticos para entrar decididamente en los de la psiquiatría. Patricia Bullrich, hasta hace poco su mano derecha, pegará su habitual salto oportunista hacia el macrismo, mientras otros sectores descarriados aterrizarán en el FAP.
Los que salieron segundo y tercero, Alfonsín y Duhalde, han perdido masa y son estrellas fugaces que se apagan. Su campo gravitatorio se ha comprimido tanto que sólo expulsan la masa residual.
Los medios hegemónicos no saben a quién respaldar en defensa de sus intereses en riesgo.
Es posible que abracen a Hermes Binner, que hasta ahora ha realizado una oposición sensata. Ese abrazo puede hacer cambiar sus propuestas mesuradas. Ahí se demostrará si está para mucho más que ser un tenue radical de izquierda, precisamente eso que ha dejado de ser globalmente el radicalismo actual. El partido de Yrigoyen, hoy más bien de Marcelo Torcuato de Alvear, ha sido sacado dos veces de un estado vegetativo; una vez por aliarse a Carlos Chacho Álvarez,  otra vez por hacer lo mismo con Elisa Carrió, y en menor medida, cuando alquiló un candidato como Roberto Lavagna. Por el momento, es difícil prever que tenga una cuarta oportunidad de revertir un declive que parece crónico.
Por todo esto, a pocas semanas de las elecciones, no hay clima electoral y posiblemente no lo haya. Una elección ampliamente definida es más insulsa que chupar un clavo. Y encima el kirchnerismo ocupa toda las franjas que van de la centro derecha a la centro izquierda. Su política fiscal y de superávit gemelos,  es  inatacable para la ortodoxia económica, al tiempo que  con sus políticas sociales, medidas macroeconómicas con fuerte presencia estatal, articulaciones anticíclicas de corte keynesiano,  con decidido apoyo sindical, de agrupaciones sociales y de derechos humanos le permite cubrir el campo de la centroizquierda. Deja a la oposición un posicionamiento a su derecha y por izquierda a partidos sin peso de la izquierda bullanguera. De ahí que al FAP, solo le queda el espacio del centro, con alguna letra disonante izquierdista.        
Eso explica los papelones, que sin solución de continuidad, protagoniza una oposición sin ubicación, sin alternativas y desesperada. El último acto inaudito fue la presencia de Sergio Schoklender en el Congreso. Como bien escribe el politólogo Edgardo Mocca: “La citación al Congreso de una persona penalmente imputada con el fin de esclarecer hechos por lo que ha sido acusado. La escena de una veintena de legisladores autoconvertidos en investigadores de delitos que la Justicia está investigando, con el obvio e inocultable objetivo de incriminar al Gobierno unas pocas semanas antes de la elección, pertenece a una versión degradada del realismo mágico”.
Para ratificar este concepto de realismo mágico degradado, Carlos Pagni en La Nación del 15 de septiembre, demostrando que es su columnista más lúcido, tituló en tapa: “ La oposición ya tiene un jefe: Schoklender”.
Es evidente que el desconcierto de la oposición es tan profundo que se puede aplicar la frase certera del periodista uruguayo Federico Fasano Martens,  referida a otra situación de su país: “O no entendieron lo que está pasando o ya pasó lo que estaban entendiendo”   


LOS CAMPOS GRAVITATORIOS

La dispersión de los seguidores de los grandes derrotados confluirá, después de las elecciones, en proporciones variables e impredecibles hacia Cristina Fernández, Hermes Binner y Mauricio Macri, éste último acertadamente ausente de las elecciones del 23 de octubre.
Estos son los tres astros que han engrosado sus cuerpos gravitatorios. Por eso su capacidad de atracción se incrementa.
Es un interesante ejercicio, el entrecruzamiento entre las ciencias duras y las humanísticas.
De la física con la política. Y también con la economía. Donde se sabe que el capital poderoso es un campo gravitatorio que atrae negocios y rentabilidades.
La relación entre el trabajo y el capital. Esa vinculación evidente que premeditadamente se oscurece para que pase desapercibida.
Esa que nadie definió con la precisión y elegancia de Carlos Marx: “El capital es trabajo muerto que para resucitar debe vampirizarse chupando trabajo vivo” 


23-09-2011
TODOS LOS LOS DERECHOS RESERVADOS . Hugo Presman.Para publicar citar fuente

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